Incendios forestales: entre intereses, descuidos y desidia

La destrucción por el fuego alarma a las comunidades del litoral. La escasez de lluvia y la falta de controles agravan el problema. ¿Qué pasó en 2022 y qué se espera para este año?. Compartimos el informe publicado por la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Moreno (ANUNM).

 

Por Juan Santa María. Estudiante de Comunicación Social (UNM)

 

BUENOS AIRES (19/1/2023).- Millones de hectáreas quemadas, daños económicos altísimos y un patrimonio natural que tardará muchos años en recuperarse. Estas son algunas de las consecuencias que produce la quema de bosques y áreas protegidas en parte del territorio nacional.

El Delta del Paraná y sectores de la Mesopotamia son algunas de las zonas donde el fuego hizo estragos hacia fines de 2022. Las altas temperaturas, la escasez de lluvias y la sequía feroz son los principales factores que agravan esta situación. Ante este drama, desde ANUNM (Agencia de Noticias de la Universidad de Moreno) indagamos acerca qué acciones toma el Estado para prevenir y combatir los incendios.

Matías De Bueno, director del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario,  señaló: “Los focos de incendio se dan en la zona de Islas porque lo que están  quemando son los humedales. Pensamos que en los últimos tres años se quemaron más de un millón de hectáreas de humedales y, en el último año particularmente, cerca de 400.000”.

De Bueno comentó que hasta el momento no se han desatado focos de  incendios en Rosario pero sí en otras partes de la región como en la localidad de San Lorenzo, que se encuentra al norte, o en los distritos bonaerenses de San Pedro y San Nicolás, más al sur. Además señaló que cuando el viento sopla desde algunos de esos lugares, disminuye la calidad del aire en la ciudad.

“En la provincia también hay una cantidad importante de focos de incendios porque lo que se hace a través del fuego es un cambio en el uso del suelo donde se van desmontando distintos espacios para emprendimientos productivos, que a esta altura, podemos decir que son absolutamente insostenibles y contraproducentes”, aseguró.

Desde hace varios años gran parte del territorio argentino viene sufriendo grandes deforestaciones producto, entre tantas cosas, de los incendios muchas veces intencionales por parte del hombre. A esto se suma la enorme sequía y una de las mayores bajantes del río Paraná de los últimos 140 años que agravan la situación.

“Los incendios claramente son intencionados. Yo no puedo decir lo encendió tal o cual, pero lo que sí puedo asegurar es que hace muchos años el fuego era una herramienta típica de gestión agroganadera y luego se fue ampliando. Hoy se utiliza también para incentivar desmontes y para generar algún tipo de actividad inmobiliaria”, expresó De Bueno,  que también es abogado especializado en cuestiones ambientales.

Según pudo consultar ANUNM, otras hipótesis hablan de venganzas de bandas narcos contra los intendentes de la región o de simples lugareños que van encendiendo el fuego en distintos lugares para limpiar los terrenos.

Por último, De Bueno se refirió sobre el futuro y las posibles consecuencias que pueden dejar estos incendios. “Lo más importante es poder cambiar la óptica y poder trabajar de manera preventiva. Ahora, ya se sabe que durante el período que viene es probable que haya menos incendios y mucha más cantidad de inundaciones. Esta información deviene por el cambio del fenómeno de La Niña por El Niño, donde estamos dejando atrás un período más fresco con menos lluvias por uno más caliente y con mayores precipitaciones”.

Por la Mesopotamia

Mauro Rodríguez, director general de la Secretaría de Ambiente de la provincia de Entre Ríos, se refirió al contexto actual en el territorio y manifestó: “La situación con respecto a los focos de incendio está controlada. Esto se debe a las guardias que hace mucho están patrullando en los sitios donde se desatan los focos. Esto nos permite una inmediata intervención.  Ellos, ante una alerta de incendio, se comunican al instante con nosotros y, en ese momento, ejecutamos el plan de contención de fuego”.

Desde la Secretaria de Ambiente han trabajado arduamente en materia de comunicación buscando concientizar a la ciudadanía sobre la peligrosidad que conlleva la quema de pastizales. Además, realizan vuelos diarios de observaciones donde chequean los posibles focos de incendio que, en caso de surgir alguno, se da aviso inmediato a las brigadas para que se pongan en funciones y se dirijan al lugar. En esta línea, Entre Ríos cuenta con un Plan Provincial de Manejo del Fuego integrado por 26 brigadistas capacitados que articulan la Brigada de Atención y Prevención de Emergencias. Por último, se estima que la cantidad de hectáreas quemadas  superan las 250.000.

Ambos especialistas comentaron el vínculo que mantuvieron con el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) dependiente del Ministerio de Ambiente de la Nación.

Rodríguez expresó: “La relación con el SNMF es bastante compleja. En territorio trabajan bien pero hay dichos de ellos que confunden, preocupan y perjudican a la población. Cuentan con una gran cantidad de recursos y por cuestiones políticas no se termina mostrando todo lo que pueden ayudar”.

En tanto, De Bueno sostuvo: “Por parte del Ministerio de Ambiente de la Nación la respuesta ha sido nula. Creo que Juan Cabandié (ministro de Ambiente de la Nación) hasta ahora no ha estado a la altura de las circunstancias. Si bien entiendo que el SNMF  tiene los recursos necesarios para combatir los focos de incendios, porque se ha destinado una gran cantidad de dinero, pero considero que el enfoque de la política ambiental a trabajar es el contrario al que debía haberse desarrollado”.

Por otra parte, la provincia de Misiones arrastra desde hace varios años una enorme sequía que mantiene en alerta al territorio ante posibles focos de incendio. A esta problemática ambiental se suman los escasos recursos hídricos y la poca colaboración ciudadana.

Waldemar Laumann es el Presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de la provincia de Misiones y coincide con Rodríguez y De Bueno, en que los incendios forestales son ocasionados, en una gran proporción, por la incidencia humana. “Sin dudas la mano del hombre es responsable en un 90% de lo que pasa en distintos lugares de la provincia por usar el fuego como herramienta de limpieza. Esto, en determinado momento particular y con la sequía que arrastramos, se transforma en incendios de gran magnitud ya que estas situaciones no son previsibles”.

Además dijo: “Entendemos que es una costumbre ancestral de hace muchos años pero hoy la superficie boscosa nativa va desapareciendo y, por ende, la humedad del ambiente también”.

Laumann  comentó que cada una de las asociaciones que conforman la federación tiene personal entrenado para el combate de los incendios forestales. A este equipo hay que sumarle un cuerpo de 12 brigadistas con equipamiento, con dos camionetas 4×4 con sus respectivos kits hidrantes y cuentan con el apoyo de helicópteros de la provincia con helibaldes para el combate del fuego. De esta manera se conforman las brigadas que van a los lugares más difíciles a combatir los distintos siniestros.

“Hasta ahora no tuvimos incendios de gran magnitud pero estamos preparados y dispuestos de ir al terreno a hacer el trabajo que tiene que hacer cada uno. El panorama es poco alentador ya que se esperan pocas lluvias y altas temperaturas. Esto puede complicar la situación ya que acá la tierra, en dos o tres días, se pone seca y rajante y eso empeora las cosas”, concluyó.

¿Y el futuro?

En tanto, la periodista Patricia Escobar, editora y redactora del medio especializado ArgentinaForestal.com , publicó un pedido realizado por la Red de Manejo del Fuego Rural de la Mesopotamia elevado por nota al ministro Cabandié avanzar en la planificación estratégica de acciones en el territorio para combatir los incendios rurales y forestales que pueden presentarse en la temporada de alto riesgo de propagación del fuego.

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Cabe destacar que ante este pedido no hubo ninguna respuesta por parte del Ministerio de Ambiente. La Red de Manejo del Fuego Rural está formada por 9 asociaciones y consorcios de manejo de incendios rurales y forestales que protegen más de un millón de hectáreas de patrimonio privado en la Mesopotamia y el Delta Bonaerense.

 

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En relación a la cantidad de territorio quemado por el fuego y las pérdidas económicas, Escobar detalló: “En Corrientes, los incendios dejaron pérdidas económicas superiores a 60.000 millones de pesos y afectaron más de un millón de hectáreas de pastizales, diversos cultivos y producciones”.

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Ante la consulta de ANUNM, la Asociación Forestal Argentina (AFOA), única entidad nacional que representa al sector forestal en el país, aseguraron que la situación actual es de alto riesgo por los que las tareas de prevención del fuego deben implementarse de manera inmediata.

“Con el pedido a Cabandié se busca prevenir la alerta roja que se vive en el país con seis provincias del norte en estado de alerta con focos de incendio. Esta temporada de altas temperaturas y pocas lluvias requiere de una prevención que integre a todas las provincias en una comunicación y también en la planificación de combate en el territorio, respecto a quién toma las decisiones para utilizar los recursos en momentos críticos”, concluyó Claudia Peirano, directora general de AFOA.

 

 

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