WWF Paraguay denuncia “masacre ambiental” en el Bosque Atlántico por graves desmontes en la reserva Morombí, un área protectora de recarga del Acuífero Guaraní

En Morombí existen dos sitios de recarga del acuífero Guaraní, segunda reserva más importante de agua dulce en el mundo que hoy está en riesgo por la deforestación y acción contaminante del hombre. El miércoles, las autoridades realizaron un operativo ambiental y se encontraron que “desaparecieron” cerca de 3.000 hectáreas de bosque nativo en la reserva natural perteneciente a la firma Campos Morombí y que abarca los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú y Caaguazú. La denuncia la realizaron desde la ONG  WWF Paraguay (Fondo Mundial para la Naturaleza), quienes advierten de las amenazas sobre el Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA).

Fuente: Última Hora

PARAGUAY (14/9/2019).- El miércoles, en un operativo conjunto entre la Fiscalía, la Policía y el Instituto Nacional Forestal (Infona) hallaron al menos 317 rollos de árboles nativos listos en un aserradero, cercano a la mencionada reserva natural.

El establecimiento en cuestión está ubicado en la colonia Nueva Conquista, distrito de Itakyry (Alto Paraná), distante a 20 km de la reserva Morombí, y pertenece al colono Gilvan Antonio Zini, quien huyó del lugar en momento en que llegaron los intervinientes, según informó Elías Cabral, corresponsal de Última Hora.

La cantidad de rollos incautados equivale a 550 metros cúbicos reales de diferentes especies nativas sin ningún documento legal en el momento de la intervención.

La comitiva integrada por la fiscal Nilsa Torales, de Minga Porã, Aníbal Aquino y Cristino Benítez, del Instituto Forestal Nacional (Infona), y policía nacional, pudo llegar al aserradero siguiendo a un camión “rollero”. “(Los rollos) están con custodia policial hasta tanto podamos hacer la trazabilidad de las maderas (…) La información que tenemos es que esas maderas habrían salido de la zona de Morombí. Entonces, lo que vamos a hacer es cotejar para ver si salió efectivamente de la reserva”, indicó la agente al señalar que –debido a un accidente que sufrió– retomará la investigación el lunes próximo.

INVASORES Y “BRASIGUAYOS”

Víctor Peña Gamba, representante legal de Campos Morombí, reveló que desde el año 2014 vienen denunciando esta situación de crimen ecológico ante la Fiscalía y demás instituciones del Estado.

“Se hacen oídos sordos a las denuncias”, acusó al señalar que los responsables de esta depredación “son brasiguayos” e invasores de tierras. “Aquí hay financistas, son los que se aprovechan de la necesidad de la gente”, refirió.

En la zona de la reserva circulan entre 1.000 a 2.000 personas, según estiman. Desde el 2016 –dice– hay orden fiscal “de aprehender” a quienes cometen estos ilícitos. “Pero se fue omitiendo por distintos motivos. Siempre los operativos no llegan. Los propios capataces hacen lo que quieren, están armados, hacen lo que quieren”, insistió.

Óscar Rodas, gerente de cambio climático de la WWF Paraguay, reveló que ya han denunciado que “carboneros, marihuaneros y otros miembros de asociaciones ilegales se están apropiando de este patrimonio. Pero las autoridades tienen una acción mínima ante la destrucción”, apuntó.

Reforzó, además, que en su momento se pudo comprobar que el campamento de carboneros está financiado por grandes empresas que no deberían poder circular por el área sin que la Infona les adjudique un permiso.

Como la legislación paraguaya permite que en los latifundios se destine un espacio para bosques, en vista a que ya quedan pocos de esos espacios, “funcionarios corruptos hackean el sistema en beneficio de esas firmas”, según denunciaron sin dejar de expresar la necesidad urgente de que se tome responsabilidad sobre las reservas naturales

En Morombí existen dos sitios de recarga del acuífero Guaraní, segunda reserva más importante de agua dulce en el mundo que hoy está en riesgo por la deforestación y acción contaminante del hombre.

 

Biodiversidad, bajo seria amenaza

La reserva natural Morombí abarca un perímetro de 24.807 hectáreas de bosques y campos. Sumando los humedales, este patrimonio nacional se extiende por alrededor de 33.000 hectáreas. “En menos de 5 años ha perdido 5.000 hectáreas de bosque virgen, flora y fauna autóctonas; fueron reducidas a números que les acerca a la extinción”, según advierten.

Toda la biodiversidad de la reserva se encuentra en riesgo de desaparecer. “El área protegida del jaguarete pantera onca, de 20 ejemplares, actualmente hay solo dos o tres. Su hábitat está desapareciendo. También está la cuenca alta del Acaray”, señaló Víctor Peña Gamba, de la firma Campos Morombí.

“Pasaremos a la historia como la generación que pudo haber hecho algo para parar esta masacre y preferimos mirar para otro lado”, dijo.

 

El acuífero guaraní en riesgo de contaminación desde Paraguay

Un estudio, encargado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), registró la desaparición de 800.000 ejemplares de árboles autóctonos en los últimos cinco años. Esto tiene lugar en varios sectores dentro de la reserva natural privada Morombí y afecta a 3.000 hectáreas, según explica Óscar Rodas, gerente de Cambio Climático de WWF Paraguay.

Una serie de funestos efectos –menciona Rodas– acarrearía esta indiscriminada tala ilegal que se viene denunciando desde 2014.

La vista satelital (ver foto inferior) avizora un panorama dantesco: desde la desaparición de toda la biodiversidad, flora y fauna de la zona (hogar del yaguareté, Panthera onca, especie en peligro de extinción) hasta la contaminación de humedales tributarios de una de las más grandes reservas mundiales de agua dulce.

Ocurre que dentro de esta reserva, que es la de mayor superficie del Bosque Atlántico por detrás de la reserva del Mbaracayú, existen dos lugares de recarga del Acuífero Guaraní, la segunda reserva del agua dulce más importante del mundo.

De las 33.000 hectáreas que tiene Morombí, 25.000 hectáreas “son puro bosque, lo más diverso que se tiene en esta parte del continente, incluso más que el Amazonas en cuanto a árboles nativos, señala Rodas. El resto son humedales que sirven de afluente al depósito subterráneo de agua.

El experto explica que los sitios de recarga son el “filtro natural”, donde penetran las aguas al subsuelo y recarga al acuífero que Paraguay comparte con Brasil, Argentina y Uruguay. “El acuífero es como una gran bolsa de agua que si se elimina el bosque que protege las zonas de recarga, puede contaminar el acuífero y, eso, ya es irreversible”, advierte.

Dentro de la reserva Morombí, además, se produce el 60% del caudal del río Acaray que provee de energía a la única hidroeléctrica en territorio soberano, y que es la represa Acaray.

 

IRREPARABLE

El estudio señalado al inicio, elaborado por la ingeniera forestal Victoria Soerensen, da cuenta de que al menos 400 árboles por día se han perdido en Morombí. “Es un daño grave a un patrimonio natural genético. Queda todavía un sector oeste de la reserva bastante íntegro; pero al ritmo que va eso podría quedar totalmente afectado en menos de dos años”, alerta Rodas.

Tanto al noreste como al sureste de la reserva son los puntos más afectados ante la ocupación y actividades ilícitas (carboneras y plantaciones de marihuana).

“Este proceso de depredación provocará que la reserva pierda su equilibrio natural e ingresará en un proceso de degradación de bosque que puede ser definitivo; no va a poder recuperarse porque los árboles de mayor tamaño van a ser talados”, dice y pasa a enumerar las consecuencias que se avizoran si no se detiene la tala.

“Produciría un desequilibrio en el clima, una pérdida en la calidad de los recursos hídricos, colmatación de manantiales, la contaminación de acuíferos, pérdida de vida silvestre (yaguareté, yvyra campana), de recursos genéticos para desarrollar emprendimientos agroforestales sostenibles con la comunidad”, enumera.

WWF hizo un estudio que arrojó que el Bosque Atlántico es una de las 200 ecorregiones más importantes a nivel del planeta en cuanto a diversidad biológica. “Eso da para dimensionar lo que estamos perdiendo desde el punto de vista ambiental y cultural”, sostiene.

 

WWF llama al diálogo entre Estado y pobladores

El camino para evitar la catástrofe –plantea– es el “diálogo” entre las autoridades del Gobierno y los pobladores de la zona de amortiguamiento de la reserva. “Finalmente, las poblaciones rurales, las familias campesinas, si llegan a un diálogo con los administradores de Morombí, el Gobierno establece un diálogo, ese potencial ambiental (agua, clima, yerba mate, hierbas medicinales del bosque, ka’a he’ê) puede ser aprovechado de una manera racional”, postula sobre lo que llama “productos no maderables” del bosque; así también se pueden usar los recursos con fines turísticos e investigación científica.

Recuerda que los municipios tienen el mandato de promover un plan de desarrollo sostenible para mejorar la calidad de vida a largo plazo de sus poblaciones. “Hay que cambiar el paradigma de tumbar bosques para satisfacer necesidades muy a corto plazo, y dejar de lado la planificación”, concluye.

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