Entrevista a Gabriel Corso, de Maringa Maderas SA: “Una PyME que invierte para ser competitiva y exportar, necesita condiciones de previsibilidad y sustentabilidad en el largo plazo”

Los directivos de la mayor fábrica de aserrado de madera y elaboración de pallets del Parque Industrial de Federación, en Entre Ríos, abrieron sus puertas para mostrar sus logros y proyectos. Es la primera y única maderera con Normas ISO 9001 y con certificación FSC Mix (Madera Controlada) en la provincia. Emplean a más de 180 trabajadores en forma directa y llevaron adelante un proceso de inversión de más de USD 20 millones para consolidar su perfil exportador. Hoy, su mayor preocupación es hacer frente a los efectos financieros y la inestabilidad económica argentina. “Cuando uno sale al mundo, no solo vende madera, también vende seguridad, confianza, previsibilidad, calidad y precio. Eso nos hace competitivos, y solos no podemos, el esfuerzo en el país debe ser en conjunto”, señaló el gerente comercial de la firma.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

ENTRE RÍOS (14/9/2019).- Maringa Maderas SA es una PyME que tiene una historia familiar de más de 30 años en el rubro forestoindustrial en el país, desde Federación, Entre Ríos, ya que comenzaron con un pequeño aserradero en los años 80. Después de la sociedad de Corso Hnos, pasaron otros 20 años.

Hoy, la nueva razón social de la PyME familiar está integrada con un directorio conformado por la segunda generación de la familia de Sergio Corso, quien es presidente de la empresa Maringa Maderas SA, pero son sus hijos, Gabriel y Sebastián, quienes se ocupan de la gerencia Comercial y la gerencia de Producción respectivamente, conformando el equipo técnico con Guido Belzino, responsable del proyecto industrial y del control del proceso de gestión de calidad certificada.

Soñadores. Sergio Corso (Entre Ríos) y  su amigo Christian Lamiaux (Misiones), dos hombres de negocios que mantienen sus convicciones en el tiempo respecto al potencial de la foresto-industria.

Es la única PyME maderera y fábrica de pallets del país con Certificación de Normas IRAM ISO 9001 en toda su cadena de valor, y con certificado FSC Mix de Manejo Forestal con estándares de Madera Controlada para operar con sus proveedores de rollos de madera de pinos y eucalyptus grandis, lo que ya es un diferencial en el mercado. Y también, un condicionante, ya que pone la vara alta: la formalidad es regla.

La planta industrial tiene dos grandes líneas de producción para corte de tablas, machimbres, molduras, y elaboración de pallets, tarimas y madera para acomodación para diferentes usos.

Es el aserradero más importante del Parque Industrial de Federación, donde hay instalados cerca de 30 aserraderos más pequeños. Emplean a más de 180 trabajadores en forma directa, y es uno de los ejemplos en el sector forestal del país por su modelo de gestión de calidad con estándares internacionales.

Para su funcionamiento de rollos de madera, se abastecen de productores forestales de la región. Bajo el sistema de madera controlada FSC que garantiza que la materia prima que procesan es de origen legal y de forestaciones bien manejadas, lo que tracciona a buscar en el tiempo alianzas con aquellos proveedores de la región que también integren el sistema de certificación internacional.

La provisión de rollos es en un 70% de pinos y un 30% de eucaliptos. Este porcentaje varía según la demanda de sus clientes. “Todo el pino que se corta es secado a horno, y tiene destino en un 80% para la producción de pallets. El resto de la materia se destina a productos de exportación. Este año comenzamos a retomar las primeras experiencias de exportación a Canadá”, comentó Gabriel, al iniciar la charla en las oficinas de la empresa, construida en un 90% en madera.

Entre los destinos que exportan se encuentran clientes de Vietnam, Emiratos Árabes, Marruecos, México, Brasil y ahora también Canadá.

En la entrevista con ArgentinaForestal.com, sus directivos no podían evitar reflejar la preocupación en su rostro por la incertidumbre del negocio ante las medidas económicas del país que impactan en la gestión cotidiana, tanto en la rentabilidad como en la finanzas, y que son noticias diarias.

Al ser una PyME, cada medida que corre un número los impacta. La inflación, los altos costos logísticos, los impuestos, las tarifas eléctricas desmesuradas, entre otros items, solo se suman al mayor de sus desvelos:  la ausencia de una política financiera que regule las tasas de interés que alteran toda planificación posible, les genera pérdidas en los márgenes de rentabilidad y golpea la competitividad de una empresa que tiene un diferencial en su gestión totalmente certificada con los máximos estándares nacionales e internacionales, lo que implica un esfuerzo doble por sostener esta política empresaria en la Argentina.

De igual forma, heredaron las convicciones de su padre, y al hablar de la empresa no pierden el entusiasmo. Todos los días encienden las maquinas y comienzan el día con nuevos desafíos, ya que tienen incorporado el negocio forestal de largo plazo donde la capacitación en las nuevas tecnologías, la mejora continua en los procesos, la eficiencia en el servicio, la máxima productividad y los costos competitivos son las metas a lograr.

En equipo, Maringa Maderas recibió la visita de una delegación de empresarios, productores, profesionales de distintos puntos del país que asistieron a las Jornadas Forestales de Entre Ríos y II Encuentro Industrial y Forestal realizado días atrás en Federación.

Gabriel explicó que la idea de abrir las puertas de la fábrica para darse a conocer tenía un objetivo: “El sector forestal debe buscar unirse más, marcar un rumbo con una visión común, pensar en estrategias comerciales conjuntas para ayudarnos entre todos, asociarse para capacitarse, para vender, para comprar. Ese fue nuestro objetivo al brindarnos para que conozcan lo que hacemos y cómo lo hacemos, bien o mal, pero tenemos experiencia y podemos también aprender de nuestros colegas e intercambiar opiniones para evitar errores”, expresó.

La fábrica está totalmente integrada. Entre líneas de corte, secaderos, armadoras automáticas y semiautomáticas y galpones, la empresa invirtió en los últimos años unos USD 20 millones. En la actualidad tienen una capacidad de producción mensual aproximada de 1 millón y medio de pies, entre las dos líneas de aserrado. “En una línea de aserrado de eucalipto, se trabaja en un turno de 8 horas, y en la segunda línea de pino, en dos turnos”, precisaron durante la recorrida.

La elaboración de remanufactura y pallets, desde el picado, armado, y entrega a los clientes, se realiza todo bajo una gestión integrada del servicio, incluído el transporte.

“Hicimos todos los deberes, trabajamos en la formalidad, certificamos con Normas ISO 9001 y FSC, realizamos inversiones para la producción con valor agregado. Somos proveedores calificados para exportar a los mercados más exigentes de multinacionales de EEUU o Europa. Ahora quedará esperar que el país se acomode, que en algún momento atienda a la industria nacional y responda con políticas de producción para las PyMEs que son las que generan genuinas fuentes de trabajo. Hoy con mucho esfuerzo somos una empresa familiar con casi 200 trabajadores directos en Federación, con un proyecto como es el negocio forestal de largo plazo. Solos no podemos”, planteó el gerente comercial de Maringa Maderas.

Pasión por la madera, la herencia familiar 

AF: ¿Cuánto tiempo tiene en el mercado argentino la empresa Maringa Maderas SA?

GC: Es una PyME familiar de más de 30 años, que nació ante la demanda de la construcción a fines de los 80 de la nueva ciudad de Federación. En primer lugar tuvieron un aserradero que se prendió fuego por completo, y empezaron de cero de nuevo. Para salir de ese golpe, alquilaron un aserradero y compraban madera de terceros para cumplir con los clientes. Al tiempo, surgió la segunda sociedad familiar “Corso Hnos.”, hasta que finalmente los tres hermanos tomaron caminos diferentes, y mi padre decidió en conformar con sus hijos lo que es hoy la empresa.

Mi padre (Sergio Corso) siempre de dedicó al negocio forestal, comenzó a posicionarse con Maringa Maderas SA en el rubro de producción de pallets, y desde entonces lleva adelante la industria que en actualidad tiene la gerencia bajo la dirección de sus tres hijos. Fue una visión acertada en su momento el marcar el rumbo hacia el desarrollo exportador frente a las demandas que se presentaron ante los requerimientos que fueron apareciendo con reglamentación e instrumentación de la CATEM (Aplicación de Tratamientos a Embalajes de Madera) en el país. Papá fue acompañando al sector en este crecimiento en estos años, para nosotros fue la oportunidad para posicionarnos en el mercado argentino con la venta de pallets.

AF: ¿Y cuál fue el objetivo de la empresa al abrir sus puertas a la visita de productores, forestadores y profesionales técnicos de la Argentina?

GC: La realidad es que somos muy perfil bajo, pero también somos conscientes de que todos necesitamos de las experiencias de empresas y profesionales colegas. Nuestro sector es muy individualista, lamentablemente, por lo que intentamos darnos a conocer y fomentar el trabajo en red, el cooperativismo y la asociatividad, la unión en todas las formas posibles que nos permiten crecer en conjunto.

Una PyME muchas veces está iniciando un nuevo negocio, y se presentan muchas piedras en el camino, y esto lo aprendimos. Cada uno la va sorteando como puede. Pero puede ser que otros, que ya tienen quizás mayor experiencia, compartan ese conocimiento para que se puedan analizar otras alternativas y así evitar errores o pérdidas de tiempo. Con este espíritu nos sumamos con nuestra empresa a las Jornadas Forestales de Entre Ríos.

No somos “expertos”, pero tenemos experiencia adquirida en estos años en la industria de la madera, hemos incorporado tecnologías que nos permitieron ver los resultados en producción y comercialización. Notamos los cambios logrados y los beneficios alcanzados con los pasos que dimos. Mostrar a PyMEs colegas lo que hacemos, que tienen el mismo potencial para dar este paso más, sea desde incorporar un horno para secar madera, una tecnología de armadores de pallets automáticos o semiautomáticos, o cepilladoras para avanzar hacia un producto de mayor calidad, todo puede ser una ayuda para tomar decisiones de gestión y avanzar hacia el valor agregado en la industria. Es importante contar con un colega que te pueda asistir, y este es un desafío. Tal vez por ser de las nuevas generaciones es que entendemos que debemos fomentar esta forma de vincularnos.

En Maringa Maderas hemos realizado varias inversiones que nos permitieron crecer en los últimos años, adquirimos experiencia y la quisimos compartir. Lo bueno y lo malo, porque este es un mercado muy competitivo, y no hay secretos en el negocio de la madera. Solo que estamos es un país complejo, donde no hay previsibilidad y esto hace difícil poder planificar. Una PyME esto lo sufre, hay que resistir. El sector forestal tiene un potencial enorme y hay un mundo demandante de madera. Ese es el horizonte que tenemos que mirar.

En la familia, mi padre es quien más se ocupa de las cuestiones institucionales, participando en el IMFER y otros espacios como la UIER (Unión Industrial de Entre Ríos), más acompañado por mi hermano Sebastián. En mi caso, por cuestiones de tiempo que demanda la fabrica, la comercialización y la administración, no tengo mucha presencia en esos espacios, pero entendemos que la clave está en compartir información, en participar, en fomentar estrategias conjuntas, en pensar en cómo unirnos para atender ventas o compras conjuntas, sea en forma cooperativa o asociada, para ser más fuertes y más grandes en un todo como sector que vende Madera Argentina al mundo.

Hacia una cuenca de productores con certificados FSC

AF: No tienen forestaciones propias .¿Cuál es la política de compra de materia prima de terceros?

GC: Tenemos  dos certificaciones de estándares de calidad y garantía de procesos. La Norma IRAM ISO 9001 en Gestión de Calidad en toda la cadena de valor de la planta industrial que funciona en forma totalmente integrada, y la Certificación FSC Mix (Madera Controlada) que nos permite comprar con determinados requisitos a nuestros proveedores. El principal, es que requiere de un nivel de formalidad permanente. La legalidad es clave, y es de alguna manera una limitante para nosotros, ya que estamos en un sector con alta informalidad, lamentablemente.

Esta situación cierra muchas puertas a potenciales productores que no podemos comprar como proveedores, nos obliga a buscar materia prima de empresas forestales de Corrientes e, incluso, Misiones. Creo que en el tiempo, si la demanda internacional es sostenida, el mercado obligará de alguna manera a que los productores certifiquen sus plantaciones bajo los estándares FSC.

GB: En el mercado no reconocen con mejores precios por vender productos bajo la certificación FSC, pero abre más puertas a un segmento de compradores con una cultura comercial diferente. Te brinda más oportunidades en el mercado interno y en la exportación. Todo hace a un perfil de PyME que gane por sobre otros potenciales proveedores que no tienen nuestra política de calidad, seriedad y confianza en la prestación del servicio.

En FSC debemos ser la única PyME maderera certificada. Después ya están las empresas grandes o multinacionales. Ser una empresa certificada exige operar en la formalidad, ser eficientes. Nuestros procesos son auditados en forma permanente por nuestros propios compradores.

Incluso, potenciales clientes extranjeros nos visitan en forma permanente en los últimos meses para estudiarnos como proveedores. Quieren saber cómo trabajamos para cerrar contratos de compra de largo plazo. Desde el exterior ven un potencial muy grande en la forestoindustria de la Argentina.

Pero la realidad es que para las PyMEs forestales del país hoy no están dadas las condiciones para que otros aserraderos puedan dar el paso de invertir en hornos de secado de madera, incorporar tecnología, personal más calificado, etcétera. Son inversiones importantes y no hay líneas de financiamiento con tasas que permitan asumir ese riesgo. La ausencia de políticas financieras adecuadas limitan cualquier proyecto, esa es una de las principales preocupaciones que enfrentamos.

El mayor problema que tenemos es acceder a créditos con tasas de interés que sean razonables. Está todo muy descontrolado, hoy los intereses son muy altos, consumen toda la rentabilidad lograda de una empresa. Es mucho el esfuerzo para lograr una ecuación equilibrada entre costos y ventas en el mercado interno. Más aún son los riesgos que asume quien decide exportar, por lo menos en el negocio de la madera, la competencia por los productos forestales es muy fuerte. Para mantenernos en el negocio debemos absorber muchas veces las pérdidas. En el comercio internacional, no se puede trasladar la inflación, los intereses, los impuestos, al comprador. Eso no existe. Esta todo dolarizado, pero los márgenes de ganancias con la política actual de la Argentina no son muy alentadores. Siempre esperamos que las cosas cambien, y para ese momento nos preparamos.

Las industrias madereras, muchas, aún se quedan con las ganas de ser exportadoras. En la actualidad, desde Entre Ríos se está exportando rollos de madera por esta situación. No puede colocarse el excedente que hay en el mercado nacional, y en general, las industrias forestales en toda su cadena no están siendo beneficiadas en los últimos años. Ante las condiciones que se tiene, una opción que se presenta es exportar rollos. Esta es realidad del mercado y del negocio.

 

AF: Maringa Maderas invirtió en nuevas tecnologías, está certificada, elaboran productos con valor agregado para exportar, tienen casi 200 empleados ¿ En su caso, cómo les impacta el contexto macroeconómico del país en el negocio?

GC: En estos momentos, estamos afrontando costos internos muy grandes y una política de crédito con tasas de interés muy altas. Nuestros costos, para mantener una estructura dentro de la formalidad y la calidad que ofrecemos, exigen mucho más trabajo que a otras PyMEs del mercado que no están bajo sistemas de certificación de gestión de calidad.

En la industria de la madera competimos con mucha informalidad en el mercado nacional, y esta situación,  lo primero que hace, es tirar los precios de los productos hacia abajo, ante la sobreoferta. Eso es algo que nosotros no podemos hacer. Algunos colegas del rubro, al no estar bajo determinados estándares, tienen margen para la informalidad, o para reducir producción. Nosotros no podemos.

Tampoco trasladamos las corridas inflacionarias o las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional -de un día para otro- a nuestros clientes externos. Tenemos compromisos de largo plazo que hay que cumplir según lo establecido, de lo contrario nunca más nos compran en el exterior. La seriedad y previsibilidad es un valor en el comercio internacional.

La rentabilidad de nuestra empresa, sin dudas, se vio afectada. Si uno presenta un presupuesto con una cotización promedio por un servicio, como lo hacen todos los países del mundo, en la Argentina pierde, porque todos los días cambian los costos y precios. Es un país dónde no sabemos que va a pasar con la economía, con las finanzas, con el dólar. Y esto es lo más grave, no tener previsibilidad. En nuestro negocio, eso es preocupante.

GB: Estamos trabajando con los costos muy ajustados, ya que los compromisos de exportación que cerramos son de largo plazo, con precios definidos y bajo clausulas de ajustes. Está todo establecido. Nosotros, como empresa, estamos expuestos a que nuestros proveedores locales modifiquen sus precios de un día para otro. Es más, a veces no quieren presupuestar, y es entendible con lo que sucede en el país.

Pero por otro lado, nosotros también estamos expuestos  a que nuestros clientes confían en nuestros acuerdos. No existe para nosotros posibilidad alguna de trasladar los problemas del país al cliente, o decir que no le entregamos la mercadería por la inestabilidad interna, por tal medida o tal aumento. Una empresa exportadora de madera no solo vende pallets, además vende seguridad, confianza, previsibilidad, calidad y precio.

Parece que esto es lo que no se logra entender en los espacios que se toman las decisiones. El lugar que tienen hoy las PyMEs argentinas en la industria, en la producción, en la generación de empleo, necesita de medidas de apoyo para que puedan ser sostenidas en el tiempo. Sin embargo, estamos en un lugar complicado para trabajar, para invertir, para crecer, para permanecer en funcionamiento.

Y en momentos de ajustes, inflación e incertidumbre económico-financiera, la informalidad gana el mercado, porque ofrecen precios más bajos. Maringa Maderas eso no lo puede hacer, nuestra política empresaria no nos permite. Entonces, no competimos contra la calidad y precio de un empresa colega, sino contra la informalidad interna. La brecha es compleja.

Los estándares de certificación nos marcan un diferencial como empresa hacia el mundo. Es nuestra carta de presentación, ya que en el mundo hay clientes que solo demandan productos de madera certificada FSC. Entendemos que, en el contexto país de hoy, no nos ayuda en fortalecer este perfil, pero no vamos a cambiar el camino elegido, estamos muy seguros de la meta y por dónde debemos seguir.

AF: No tienen dudas que el camino para crecer en la forestoindustria argentina es la exportación …

GC: Exacto. Maringa Maderas tiene una política de gestión empresarial que es regla en los países vecinos. Aunque en la Argentina parezca una excepción el nivel de gestión interna por ser una PyME, con el sistema de gestión de control de procesos, calidad, eficiencia, servicios. Pero esto es adaptarse a como funciona el mundo hoy. Invertimos mucho para lograrlo, y trabajamos duro todo los días para mejorar.

Pero la estructura que hoy tenemos como empresa es la que demanda el mundo, así funciona. Y en nuestro país, aún no están dadas las condiciones para que una pequeña o mediana empresa pueda tomar créditos e invertir para ser “competitivos” y exportar. Esto lleva un conjunto de medidas, y solos no se puede.

Una PyME maderera que invierte para ser exportadora, también necesita previsibilidad para ser sustentable en el largo plazo. Nuestra empresa logró el perfil de exportación con un servicio de calidad. Tenemos la estructura lista para responder a como funciona el mundo. El reconocimiento por nuestros logros lo tenemos cada vez que nos visitan del exterior, aunque en el país a nivel interno estemos lidiando diariamente con todos los avatares que se puedan imaginar. Y que nos preocupan. Sobre todo la falta de apoyo a las PyMEs.

GB: Cuando nos visitaron los canadienses hace un tiempo, lo primero que nos dijeron fue: “Nosotros estamos buscando proveedores para los próximos 30 años”. Eso, ante nuestra realidad política y económica ya marca de entrada una diferencia que es abismal.

Nosotros no sabemos qué va a pasar con el país a octubre de este año. En general, los países del mundo piensan y operan en los negocios como Canadá, a largo plazo. Los que estamos equivocando el camino somos los argentinos.

Nosotros estamos intentando vender en forma competitiva tablas de madera, no es una nave espacial. Un producto que si logra calidad, estándares, legalidad, precio y volumen, es un negocio cerrado para muchas PyMEs forestales que pueden ser proveedoras, como nosotros.

Pero la falta de previsibilidad que hay en el país no nos permite lograr procesos eficientes en la comercialización, ni consolidarnos en el mercado exportador en el largo plazo. Habrá que pensar en estrategias conjuntas, asociarse, unirse, pensar en cómo podemos crecer como sector en conjunto para ser más fuertes.

No es una tarea sencilla. El nivel empresario promedio de la Argentina es bajo, poco capacitado y muy individualista. Habrá que empezar por dialogar en compartir valores, visiones, oportunidades, para analizar inversiones conjuntas o compras conjuntas que nos permitan reducir costos, por ejemplo.

AF: ¿Cuáles fueron las inversiones realizadas en la fábrica en los últimos 5 años?

GC: Realizamos varias inversiones. Desde 2011 que nos sumamos con mis hermanos a la conducción de la empresa, cuando todos decidimos regresar a Federación. En mi caso, me recibí de Licenciado en Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires.

Al poco tiempo incorporamos a Guido (Belzino) desde Buenos Aires. Primero como asesor técnico en Puertos y Clientes , y en la actualidad forma parte del equipo directivo junto con mis hermanos, y mi padre, que siempre está a la cabeza de la empresa.

Comenzamos con un crecimiento rápido y muy grande. En el año 2013 éramos 60 personas y llegamos al 2018 con un promedio de 230 personas trabajando en forma directa. Ese es el reflejo claro del salto que logramos en 6 o 7 años. Logramos casi a triplicar la producción de aserrado y triplicamos el armado de pallets, siempre traccionados por el incremento de la demanda que fuimos logrando.

Ya en 2013 logramos clientes que se interesaron por nuestra política de gestión de calidad, al contar con la certificación ISO 9001, y para cerrar el negocio nos “invitaron” gentilmente a crecer juntos como proveedores pero debíamos estar bajo la certificación de Manejo Forestal FSC (Madera Controlada).

El paso siguiente fue en 2014, con una ampliación de la línea de producción de madera para responder a la demanda que se presentaba. Eso nos permitió triplicar la producción original.

Al tiempo, nos golpearon las cuestiones macroeconómicas de la Argentina, y el cliente grande que teníamos empezó a disminuir la compra. Eso nos obligó a reacomodar a nivel interno la producción lograda, que fue pensada para exportación. Decidimos entonces, invertir en el corazón de nuestro negocio que es la producción de pallets. En 2016 teníamos ya funcionando una nueva línea automática de producción y armado de pallets, sumamos una optimizadora automática, algunas obras edilicias, como la construcción de dos galpones nuevos en el Parque en Federación. En tanto, en Buenos Aires habilitamos dos centros logísticos -en Campana (Zarate) y Berazategui-, con servicios que permitieron mejorar la eficiencia de nuestra atención a los clientes, con entregas más rápidas.

En 2018 avanzamos en la inversión del montaje de una nueva línea en lo que denominamos la “Planta N°2” que fue la que visitó la delegación.

Es decir, hemos realizado muchas inversiones para lograr ser competitivos. Sin embargo, hoy nos castiga el efecto financiero de la Argentina, con tasas de interés muy altas que son difíciles de cubrir. Este es hoy el mayor de los problemas, para que los números cierren.

De igual forma, este es un negocio de largo plazo. Lo iremos llevando adelante como podamos. Entendemos que nuestra empresa lleva adelante una actividad foresto-industrial que esta frente a un potencial enorme. Y tenemos muy clara la meta. Sin dudas, necesitamos el acompañamiento del país ante el contexto para salir adelante. Serán trabas que debemos superar para continuar con el fortalecimiento de la gestión interna de nuestra empresa para seguir produciendo, exportando, trabajando.

AF: ¿Cuántos empleados tienen en la actualidad?

GB: Hoy estamos en más de 180 en el aserradero. El proceso de inversión en capacitación de tecnología viene acompañado de un reacomodamiento del Recurso Humano. El crecimiento de una empresa va acompañado, cada vez más, de personal calificado, con competencias más complejas. Todo esto lo hemos logrado en muy poco tiempo, pero tiene un costo. En Federación, en el rubro maderero es difícil conseguir personal calificado en la zona, más aún con la demanda determinada que tiene nuestra planta industrial en particular. Algunos trabajadores migraron, otros cambiaron de roles.

De alguna manera, hay que incorporar personal de otras provincias. Y este es otro tema complejo que estamos analizando. Es otro costo, la distancia hace que uno deba resolver toda la vida de esa persona, porque debe trasladarse con su familia. Pero lo tenemos que hacer. Hemos traído a gente de Buenos Aires, La Plata, Corrientes o Misiones.

Esto a veces, nos lleva a cometer errores. Es un aprendizaje. Tuvimos casos con excelentes experiencias y otras no tanto. Pero este paso tenemos que darlo.

En el contexto actual de la  Argentina, las inversiones en la empresa por el momento están postergadas, pero se continúa con la inversión interna en capacitación de mejora continua del personal, de los procesos, de la eficiencia en la gestión.  El desarrollo interno en tecnologías de proceso es algo que no se detiene, ya que será lo que nos permitirá crecer cuando el contexto macroeconómico del país mejore. Ese es el desafío, lograr con lo que tenemos hoy ser lo más eficiente posible para ser competitivos.

 

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