Karadya Birding Lodge y bio-reserva, el lugar para los apasionados de la naturaleza, la investigación y observación de aves en pleno Corredor Biológico Urugua-í Foerster

La propiedad privada tiene una superficie cercana a las 100 hectáreas y es parte del Corredor Biológico Urugua-í Foerster, en Andresito, al norte de Misiones. Cumple un rol vital en la conexión de la Selva Misionera entre los parques provinciales y reservas naturales privadas creadas en el área en los últimos años para garantizar la supervivencia de diversas especies amenazadas o en peligro de extinción. Vecinos al Parque Provincial Segismundo Welcz, sus propietarios -un matrimonio de biólogos calificados- celebraron la noticia de la recuperación del área protegida aunque advierten que sufrió un alto grado de degradación y reflexionan sobre la necesidad de gestionar modelos productivos sostenibles basados en la restauración y bosques nativos “productivos” .

 

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

 

MISIONES (7/9/2021).- Tras publicar un informe especial respecto a la “gran noticia ambiental del año” que fue la toma de posesión definitiva del Parque Provincial Segismundo Welcz por parte del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales de Misiones, ahora compartimos la entrevista con una de las parejas que lleva adelante un emprendimiento familiar y profesional basado en la conservación de la biodiversidad, investigación y ecoturismo en la Reserva Natural Privada & Birding Lodge Karadya.

Solo en aves, en sus 100 hectáreas del más puro Bosque Atlántico ya registraron 334 especies a la plataforma de “Ciencia Ciudadana EBird”, lo que la posiciona como una de las reservas privadas misioneras con más especies de aves registradas en todo el país. Uno de los lugares elegidos por los observadores de aves, fotógrafos de naturaleza e investigadores.

Julián Baigorria y Luciana Oklander, un matrimonio que comparte su pasión por la selva misionera, ambos biólogos que se dedican a investigar la biodiversidad, pero especialmente sobre el habitad de los monos y las aves del Bosque Atlántico en el corredor biológico Urugua-í Foerster, tienen una crítica posición respecto a los desafíos por delante para la conservación de los bosques nativos, principalmente porque la sostenibilidad económica está en riesgo ante la ausencia de incentivos “suficientes” que acompañen a quienes trabajan por la restauración y cuidado de áreas protegidas.

La Bio-reserva Karadya nace hace más de 12 años, cuando la pareja adquirió unas 100 hectáreas de selva dentro del corredor biológico para desarrollar un proyecto de restauración del área. En paralelo, diseñaron un emprendimiento de ecoturismo especialmente para los amantes de las aves. Así nace en 2010 “Karadya Birding-Lodge”.

En el año reciben visitantes en forma programada ya que tienen dos logde disponibles. Antes de la pandemia por COVID-19 se destinada casi exclusivamente al turismo internacional, o recibían delegaciones de investigadores y observadores de aves. Después, frente a las restricciones que sufre el turismo, es un volver a empezar y reacomodarse para retomar trabajos postergados, explicaron.

“La creación de Karadya está ayudando a proteger la fauna, la flora y los ecosistemas de vital importancia en nuestra área, y estar dentro del Corredor Biológico es parte del restablecimiento del libre movimiento de la vida silvestre en toda el área y entre los Parques Provinciales limítrofes. Nuestra reserva es esencial para garantizar la continuidad y conectividad de las áreas naturales de este Corredor”, explicaron.

La propiedad está ubicada en el noreste de la provincia de Misiones, al este del Parque Provincial Urugua-í, 20 kilómetros al sur de la ciudad de Andresito por la Ruta Nacional 101 pavimentada, y a solo 80 kilómetros por camino sin asfaltar desde las Cataratas del Iguazú, a través del Parque Nacional Iguazú. Desde Puerto Iguazú se puede llegar a la reserva por la Ruta Nacional 12 asfaltada y la Ruta Provincial 19.

Valor histórico y ambiental. El documental “Un Corredor para la Vida”, de Conservación Argentina y Fundación Vida Silvestre Argentina (Año 2008).

Parque Welcz: “Frenar la degradación del ambiente es la mayor preocupación”

Para Julián y Luciana, la noticia de que la Provincia finalmente tomaría posesión del Parque Welcz fue “de una alegría enorme, y largamente esperada”.

En este sentido, explicaron que “lamentablemente durante todo este tiempo sus ambientes se degradaron muchísimo, y hubo mucha extracción ilegal de especies de árboles nativos en peligro de extinción que tenían cientos de años. Además, se realizaba sobrepastoreo de ganado y había cacería dentro de sus límites, particularmente durante la pandemia de COVID, cuando los que habitaban el Parque habían perdido cualquier respeto hacia el ambiente y los vecinos”, detallaron sobre la situación en la zona.

Sumado a ello, agregaron que la pandemia por COVID-19 no ayudó en nada en general en cuanto a la protección necesaria de la zona. “Para nosotros en particular la pandemia fue catastrófica. La mayor parte de los ingresos de la reserva correspondían al turismo, y en una enorme medida al turismo internacional. El cierre de las fronteras (que aún no están abiertas) afectó negativamente nuestras finanzas, por lo que tuvimos que cerrar el lodge hasta nuevo aviso y sólo trabajamos eventualmente con una sola de las cabañas, para recibir a pequeños grupos y turistas nacionales”, explicaron.

Esta situación también afectó seriamente a los habitantes de la zona, ya que se registró en el último año un aumento de la cacería y el desmonte ilegal en todo el corredor biológico, sumado a la ausencia de las fuerzas de seguridad que por cuestiones de prevención no podían patrullar la zona, todo esto potenció muchísimo la degradación ambiental de las áreas aledañas, describieron los profesionales.

Ante el golpe económico que debieron enfrentar para sostener el proyecto familiar ecoturístico, pospusieron también las tareas de restauración y el establecimiento de nuevas parcelas agroecológicas en Karadyá. “Sólo estamos asistiendo en lo que podemos a los investigadores que actualmente desarrollan sus investigaciones en la reserva”, indicaron.

Los profesionales explicaron que dentro de las reservas privadas del corredor es muy claro el proceso de restauración, que luego de varios años comienza a ser evidente la repercusión positiva en el aumento de la biodiversidad.

“Tenemos varios canales de comunicación entre los vecinos del Corredor Biológico y los guardaparques, y en forma constante nos pasamos novedades o alertas. La incorporación de la Reserva Yateí y otras dos parcelas al sistema de Parques Provinciales de la provincia significó un cambio muy positivo para el corredor, ya que se incorporó un destacamento de guardaparques con presencia permanente del Ministerio de Ecología en la zona desde Yateí”, valoraron los propietarios de Karadyá, al reflejar como se unieron los propietarios y organizaciones en el corredor.

Dentro del Parque Segismundo Welcz y las áreas aledañas al Corredor Biológico, la situación, hasta el momento, era completamente la opuesta. “Mes a mes se podía ver cómo desaparecían nuevos fragmentos de selva del parque, a pesar de las actas de infracción que realizaban constantemente los guardaparques. Afortunadamente la provincia de Misiones está repensando los valores o la severidad de las multas que se emiten, e incluso incorporar alguna figura penal que castigue al que destruye la selva”, remarcaron.

“Por supuesto, este proceso debe ir acompañado también de la posibilidad y el fomento de alternativas económicas amigables con el ambiente, de manera que los colonos misioneros accedan a herramientas e incentivos que les permitan generar ingresos mientras preservan la Selva y su salud”, consideraron los profesionales.

“Más allá de las amenazas externas como el Cambio Climático, o internas como la caza ilegal, lo que más nos preocupa a los propietarios de reservas privadas es la falta de incentivos económicos para preservar la selva”.

En la entrevista, desde Karadya precisaron que si bien hoy existen algunos mecanismos, como los fondos de la Ley de Bosques que brindan una pequeña ayuda económica a los que conservan bosques nativos, la realidad es que los  fondos “resulta insignificantes” en relación a los ingresos que podría generar cualquiera de los modelos productivos que se realizan en la zona, sean amigables con el ambiente o no.

“Mientras esto se mantenga y no se efectivicen compensaciones y beneficios económicos importantes para los que conservan los ambientes naturales, creemos que será prácticamente imposible detener la deforestación”, advirtieron Julián Baigorria y Luciana Oklander.

La historia de Karadya

Las primeras visitas de Julián a Misiones datan del año 2003, cuando formaba parte de la ONG Conservación Argentina (Buenos Aires) y se estaba comenzando a planificar el proyecto que en la actualidad se consolidó y reconoce como el “Corredor Biológico Urugua-í Foerster”. Como parte de su trabajo comenzó a realizar monitoreos de fauna y desarrollo de alternativas sustentables con los colonos de la zona del corredor, en Andresito.

A principios del 2007 ya decidió mudarse definitivamente a la zona para hacerse cargo de la Reserva Privada Yateí y los proyectos de campo de la ONG. A fines del 2008, Luciana llegó a la zona para llevar adelante relevamientos de monos aulladores y con la idea de armar un eco-lodge diseñado especialmente con materiales locales y que hiciera un uso eficiente de la energía y el agua. Siempre pensando en un emprendimiento destinado en forma exclusiva a los amantes de la naturaleza.

“Fue así como entre el 2008 y 2009 compramos cerca de 100 hectáreas de selva en pleno Corredor Biológico, creando Bio-reserva Karadya y Karadya Birding-Lodge, que abrió sus puertas en 2010. Nuestra idea siempre fue unificar la restauración ecológica y la conservación de la naturaleza con alternativas económicas sustentables y amigables con el ambiente”, remarcaron.

En paralelo, ambos biólogos de profesión, desarrollaron varias de sus  investigaciones dentro de la reserva que es representativa del Bosque Atlántico, y en gran parte de las áreas protegidas entre los parques provinciales Urugua-í y Foerster.

Mono aullador negro y dorado

Fascinación por los primates

Luciana es una reconocida especialista argentina en primates. Egresada de la UBA e investigadora del CONICET. En la actualidad dirige a dos estudiantes del Doctorado en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires (Victoria Martínez de Zorzi y Gimena Illia) que están estudiando la ecología, la genética y la salud de los Monos Caí (Sapajus nigritus) que habitan en el área.

Estos estudios se desarrollan en casi todo el corredor biológico (con excepción de una reserva que les prohibió el ingreso a las investigadoras) y el área de influencia.

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Este año, colocaron radio-collares en algunos de los individuos de los grupos, algo completamente novedoso para la especie en el país, que les permitirá develar los secretos de los movimientos de esta fascinante especie en Misiones.

Por su parte, Julián Baigorria siempre trabajó con aves y actualiza constantemente el inventario de aves de la zona, analizando cómo las especies reaccionan a las diferentes estrategias de restauración de la selva. El área tiene una gran diversidad de aves, pero algunas de las especies están amenazadas de extinción por la destrucción del hábitat y el comercio de aves silvestres. Por estas razones, en 2010, el área del Corredor Biológico fue declarada Área Importante para las Aves (IBA) por Birdlife Argentina y Birdlife International.

En la Bio-reserva Karadya registraron a la fecha unas 334 especies de aves en la plataforma de Ciencia Ciudadana EBird, lo que la convierte en la reserva privada con más especies de aves registradas en todo el país.

En los últimos años, Julián también estudia las arañas saltícidas de la provincia y dentro de la Bio-reserva encontró muchas especies nuevas para el país, incluso para la ciencia. Una incluso fue bautizada con el nombre de “Wedoquellakaradya”, en honor a la reserva.

La reserve Karadya está cubierta por un bosque primario bien conservado, cuentan con una red de senderos diseñados para permitir al visitante disfrutar plenamente del bosque y ver algunos de los muchos animales que lo habitan. Más de 40 especies de mamíferos y más de 334 especies de aves viven en la reserva privada, junto con una deslumbrante variedad de mariposas.

Sostenibilidad basada en los servicios que presta el bosque nativo

En cuanto a las alternativas económicas sustentables dentro de la reserva privada, además del ecoturismo, se encuentran muy enfocados en el desarrollo de cultivos de yerba mate amigables con la selva, bajo cubierta de árboles nativos y propiciando la restauración ecológica de las áreas degradadas.

El modelo no busca utilizar o avanzar dentro del bosque primario (que debería permanecer sin alterarse ya que queda muy poco en pie) sino regenerar ambientes degradados o reconvertir parcelas bajo el modelo tradicional a una especie de “bosque nativo productivo”, explicaron sus propietarios.

“Esperamos poder convencer a nuestros vecinos y a otros productores de la provincia de que adapten nuestro modelo productivo, en el que ganan tanto las especies nativas de la zona como el productor y todos los habitantes de la provincia, al garantizarse los servicios ecosistémicos que prestan los bosques”, precisaron en la entrevista Julián y Luciana.

Y, por supuesto, siempre están dispuestos a recibir a todos los investigadores que quieran realizar estudios en la Bio-reserva, con quienes colaboran en todo lo que pueden.

 

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