Juan Ángel Gauto sobre los desafíos de la Ingeniería Forestal: “Sostener el bosque, es salvar la humanidad”

El ingeniero forestal y funcionario provincial, con más de 20 años de carrera en las áreas de gestión pública forestal del gobierno de Misiones, reflexionó sobre la historia de la evolución de las Ciencias Forestales y los desafíos actuales y futuros, basados en el desarrollo sostenible de la administración de los recursos naturales.

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest 

 

MISIONES (11/8/2020).- El próximo 16 de agosto se conmemora el Día del Ingeniero Forestal Argentino, una fecha que seguramente marcará la agenda de encuentros virtuales en las facultades y colegios de profesionales del país con la comunidad vinculada a la carrera y la actividad forestoindustrial y de bosques nativos. En ese marco, entre julio y agosto, el presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (COIFORM), Jaime Ledesma, promovió un informe especial en ArgentinaForestal.com  y Misiones Online, que permita dar a conocer la mirada desde la perspectiva y experiencia de los propios profesionales que se desempeñan en el ámbito privado, público y académico de la provincia. Fueron varios artículos en los que reflexionaron sobre las oportunidades, herramientas y desafíos en su rol de gestores de la ordenación forestal al servicio de la sociedad en el presente y su impacto en el futuro de la calidad de vida de la humanidad.

En la presente edición,  compartimos las reflexiones del ing. Juan Ángel Gauto, actual subsecretario de Desarrollo Forestal del Gobierno de Misiones, con más de 20 años de carrera en la gestión de políticas públicas forestales. Es egresado de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones, docente titular de la Cátedra de Sociología Rural y Extensión Forestal en la casa de estudio.

Las crónicas refieren que a partir del Siglo XII de la era Cristiana, la noción  de inconmensurable e inagotable abandona a los bosques de la Europa medieval, quienes perciben el riesgo de agotamiento si no lo administran para obtener los beneficios de madera y carne principalmente.  Comienzan a implementarse diferentes modelos de división y corta del bosque y controles de caza.

Después de mediado el siglo XVIII aparece la escuela, la academia forestal y la implementación de la ordenación de montes, las investigaciones y las nociones que van dando sentido  la utopía de las ciencias forestales.

No podemos separar el conocimiento forestal de la línea del tiempo y el devenir del conocimiento  en general. Desde la edad media donde se da la génesis del conocimiento forestal, en tiempos donde la religión era la fuente de inspiración del conocimiento,  hasta la emancipación de aquel mundo casi inhumano, donde lo que mejor ilustra aquella época fue un producto del bosque como la leña que alimentaban las hogares que quemaban infieles y brujas, se recuerda eso antes que la leña que alimentaba el consumo doméstico o la carne que daba la caza de la fauna del bosque, todo aquellas necesidades ordenaban administración sobre los bosques.

Cuando el hombre comenzó a conocer las cosas desprendiéndose de lo divino, de la mano de Descartes, Kant y Hegel en aquel intenso y humano siglo XVIII, nace la ordenación de Montes con la racionalidad de buscar la persistencia del bosque, la regularidad de renta y perpetuidad. Es tiempo de ciencia y de técnica, traccionado por las revoluciones democrática e industrial.

El bosque acusa la demanda de bienes para cubrir necesidades, dadas básicamente en más madera para construcción civil y logística naval, leña para el consumo doméstico y en aquella nueva forma de grandes demandas: el consumo de madera en las nacientes ciudades, en  máquinas industriales y el perfeccionamiento de la caza como fuente de proteínas y distracción.

Ya pasado el Siglo XX, a algún campo científico técnico le fue mejor que a otros, el desarrollo de las ciencias médicas y farmacéuticas, contribuyo a incrementar la expectativa de  vida de occidente.

Las Ciencias Forestales no pueden decir lo mismo. Se ha degradado y perdido  importantes superficies de bosques, ya no en Occidente sino en el sub-desarrollo, coincidente con  las regiones tropicales y subtropicales del Planeta. Es una de cal y otra de arena, el éxito de uno es el fracaso del otro, el incremento exponencial de la población es visto como  la amenaza a la capacidad de soporte planetaria.

En las aulas magistrales de las Ciencias Forestales se ha dicho tantas veces que el nacimiento de la Ingeniería forestal se ha dado en ecosistemas simples como lo son las regiones templadas del Norte. La apropiación de las Ciencias en general por la sociedad liberada del mandato de la nobleza, el desarrollo del Capitalismo ha hecho del consumo el motor del desarrollo científico y tecnológico.

Podemos referir que hay más de diez mil productos derivados del bosque que son satisfactores  de necesidades por lo tanto mantienen la mirada y el interés en nuestro recurso, y la demanda presiona y los bosques responden.

El horizonte de éxito dado en el individuo consumidor, ha nublado el horizonte de la humanidad. Es como aquello del árbol que tapa el bosque.

El devenir de la ciencias conexas con las ciencias forestales, propicia una mirada emergente de una innovadora ciencia forestal capaz de atender la presión de la demanda del individuo consumidor y de comenzar a entender que el objeto de estudio está vivo y puede reconocer su complejidad, y comienza a expandir sus posibilidades en saber que las ciencias forestales somos todos, y que en el bosque no está solo el árbol en masa, sino la totalidad vital dada en el suelo y el vuelo.

Las demandas vitales de la totalidad bosque es el desafío de la Ingeniería forestal, hay una demanda que convoca a todas y es el manejo sostenible con visión planetaria.

Entendiendo apenas un poco el pensamiento de Hegel de conocer como operación dialéctica donde toda tesis tiene su antítesis, por lo tanto una síntesis.  Que a la Ciencia se le opone una anti-ciencia y que como síntesis debe dar un conocimiento superador.

Esto me lleva a concluir que a la ciencia que quiere conocer la perpetuidad del bosque, que sea posible la renta para sostener su sociedad  y persiste en su existencia, a ello se opone la deforestación en busca de tierras para cultivo, la extracción desmedida de madera más allá de la posibilidad del bosque, la afectación de la biodiversidad , el cambio climático , la desertificación, la erosión de riqueza genética; todo por atender solo la demanda consumista, olvidándose del ruego vital del bosque.  

Su síntesis debe ser el desarrollo sostenible, lograrlo será evaluable en algún milenio posterior a este, donde  las Ciencias Forestales pueda dar testimonio del logro de  ampliación de la calidad de vida planetaria, “sostener el bosque es salvar la humanidad.”

 

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