Así lo afirmó el director de ARPUL SA, Fernando Correa, brindó detalles sobre el proyecto de celulosa fluff que se instalará en el Parque Industrial en una entrevista con AFCP Noticias. La inversión ronda los UDS 2.000 millones, la fábrica consumirá 5 millones de metros cúbicos anuales y operará bajo exigentes estándares ambientales europeos, no utilizará combustibles fósiles y comprará madera certificada a productores locales. Será la primera planta del país, y del mundo, diseñada específicamente para producir pulpa fluff a escala de alta pureza de fibra de pino (P.elliotti y P. taeda). La planta tendrá una capacidad inicial de 800.000 toneladas anuales, ampliable a 1.000.000 de toneladas.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
Fuente: AFCP
CORRIENTES (3/6/2026).- El panorama productivo y laboral de la región se prepara para una modificación sin precedentes. La instalación de la planta de celulosa de fibra de pino del proyecto ARPUL SA en el Parque Industrial de Ituzaingó promete convertirse en la locomotora que traccionará la economía de la provincia. Diseñada para la elaboración de celulosa fluff, insumo esencial para productos higiénicos absorbentes, la iniciativa se perfila como el eslabón faltante para consolidar el polo foresto-industrial correntino.
En una entrevista de la AFCP Noticias con el Ing. Fernando Correa, director del proyecto, se analizó el impacto social, el trabajo conjunto con los productores, el cuidado del río Paraná y el trascendental aporte de energía renovable que harán a la red pública provincial.
El volumen de materia prima que movilizará la planta en forma diaria es masivo, lo que obligará a dinamizar de manera directa la actividad en los montes locales.
Consultado sobre cómo acompañarán a los forestadores en este desafío, Correa fue categórico: «El Proyecto Ituzaingó busca integrarse a una cadena foresto-industrial existente como el eslabón que hoy falta. La certificación forestal, tanto de la producción como de la cadena de custodia, no debe verse como una exigencia, sino como una oportunidad para acceder a mejores mercados y generar más valor».
El directivo aseguró que el plan contempla asistencia técnica y capacitación continua para los productores, futuros proveedores, apuntando a establecer alianzas de largo plazo: «Entendemos que el desarrollo del proyecto depende del fortalecimiento de toda la cadena forestal».

Licencia social y formación de capital humano
La llegada de una inversión de esta escala despierta grandes expectativas en la comunidad por su capacidad de absorción de mano de obra. Para Correa, el factor determinante del éxito radica en la armonía con el entorno a través de la denominada «licencia social».
«La licencia social es la confianza que la comunidad deposita en un proyecto, y para nosotros es fundamental. El éxito dependerá tanto del desempeño industrial como del desarrollo de una relación sólida y transparente con su entorno social», explicó.
La estrategia de integración se centrará en el desarrollo del capital humano local, impulsando programas específicos de formación para generar empleo de calidad, además de mantener canales de comunicación abiertos con municipios, familias e instituciones educativas.

Tecnología europea, la evolución de la industria para mitigar impactos
Uno de los puntos que mayor atención concita en la comunidad es el impacto ambiental que podría significar efluentes industriales volcados sobre el río Paraná, el consumo de agua, emisiones al aire, y demás aspectos.
Correa explicó que el diseño de la planta adoptará los estándares de las Mejores Técnicas Disponibles (BAT), un exigente conjunto de criterios de la Unión Europea que define cómo debe operar una industria para reducir al mínimo su huella ecológica.
«Su principio es simple: consumir menos recursos, reducir emisiones y utilizar la mejor tecnología disponible para proteger el ambiente», detalló Correa, destacando que la propia normativa ambiental de Corrientes está basada en estas directrices.
Respecto al uso del agua, el ingeniero buscó llevar tranquilidad a la población al explicar que el diseño incorpora tecnología de punta para el monitoreo permanente, garantizando que el consumo de agua sea ínfimo y que el recurso regrese al río completamente tratado. Además, el complejo industrial funcionará de manera 100% libre de combustibles fósiles.

Autosuficiencia y energía limpia para la provincia
La planta de celulosa no solo cubrirá sus propias necesidades energéticas mediante el aprovechamiento de la biomasa forestal y los subproductos del proceso de pulpado (como el licor negro), sino que se convertirá en una central generadora para la región.
«En el caso del proceso kraft, se aprovecha el licor negro para generar la energía que necesita la planta. Este proyecto agrega además un gasificador para generar energía a partir de la corteza. Esto permite operar sin combustibles fósiles y alcanzar una matriz energética renovable y de muy baja huella de carbono», precisó el director de ARPUL SA.
Este esquema técnico permitirá inyectar un importante excedente de energía limpia a la red pública de Corrientes. «Es muy importante para el proyecto contribuir con una nueva fuente de energía renovable, fortaleciendo la matriz energética regional y aportando de forma directa al desarrollo productivo de toda la provincia», concluyó Correa.

El proyecto en cifras: los datos centrales del impacto regional
El desarrollo de ARPUL SA en el Parque Industrial de Ituzaingó se respalda en algunos números que indican transformarán la matriz socioeconómica de la región:
- Inversión de US$ 2.000 millones: la primera que logra concretarse después de casi 50 años
- La planta tendrá una capacidad inicial de 800.000 toneladas anuales, ampliable a 1.000.000 de toneladas.
- 13.000 puestos de trabajo: Es la estimación global de empleo (directo e indirecto) que proyecta generar la iniciativa en su etapa de pleno desarrollo.
- 5 millones de metros cúbicos: El volumen de madera que demandará anualmente la planta, dinamizando el mercado para los productores forestales locales.
- Menos del 0,001%: El porcentaje del caudal del río Paraná que utilizará la fábrica para su funcionamiento, asegurando la devolución de la totalidad del agua bajo estrictos procesos de tratamiento.
- 88 MW de excedente: La cantidad de energía 100% limpia y renovable que la planta volcará a la red pública eléctrica correntina tras autoabastecer su propio proceso industrial.
- 0% combustibles fósiles: La meta operativa del diseño industrial, que funcionará a base de biomasa, licor negro y gasificación de corteza para garantizar la neutralidad de carbono.
- Se estima que generará exportaciones por cerca de US$ 900 millones anuales.
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