España | La experiencia de RESINLAB con productores forestales, creando un futuro sostenible para la resina

¿Podría esta antigua práctica salvar a los pueblos rurales y al mismo tiempo ayudar al planeta?. La experiencia de GO-RESINLAB, coordinado por CESEFOR e integrado por siete socios, buscar dar una respuesta y compartieron los resultados obtenidos en el marco de un programa que profesionaliza el oficio de resinero. Se trata de un laboratorio experimental (Living Lab) formado por una red de 8 territorios que comprende 8 parcelas de ensayo y 12 municipios resineros asociados a las comunidades de Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León.

 

Fuente: CESEFOR. Por Raquel Castán Vidal, especial para ArgentinaForestal.com

 

ESPAÑA (8 de Septiembre de 2022).- Aunque la resinación de los pinares estuvo al borde de la desaparición a finales del siglo pasado en España, en la actualidad, en muchos municipios la resinación está resurgiendo poco a poco para convertirse en una alternativa laboral. Como es el caso de Basilio Rodríguez García, director técnico en GEA Forestal, que decidió montar una explotación resinera en el municipio de Iniestola (Castilla-La Mancha) en 2019, con una cuadrilla de cuatro personas formadas con un certificado de profesionalidad de aprovechamientos forestales enfocado a la explotación resinera. “Considero que la multifuncionalidad o diversidad de aprovechamientos es fundamental para conseguir rentabilidad en los montes mediterráneos, y con ello asegurar su gestión, sostenibilidad y persistencia. Es lo que motivó a desempañar este trabajo”, expresó.

¿Podría esta antigua práctica salvar a los pueblos rurales y al mismo tiempo ayudar al planeta?. La demanda creciente en Europa de productos derivados de la resina, como colofonia y aguarrás; el encarecimiento del petróleo, principal competidor de la resina; y el brusco recorte en la exportación de resina y sus derivados por parte de China como la gran productora mundial, posicionan al sector resinero español ante una nueva oportunidad.

La producción de miera nacional ha pasado de menos de 2.000 toneladas en 2008 a más de 11.500 toneladas en el año 2020. España es el principal país productor de la Unión Europea, pero se mantiene muy alejada de las cifras de China y Brasil, principales productores mundiales.

“Hay una necesidad de movilizar el recurso resinero en los bosques nacionales al observar el claro perfil importador de esta materia prima por parte de la industria española. El eslabón clave de la cadena de valor es el resinero que extrae la resina por medios manuales poco eficientes y en un sistema difícil de aprender”, explica Aída Rodríguez, doctora Ingeniera de Montes especialista en el sector resinero y coordinadora de proyectos en CESEFOR.

Por otra parte, añade que “la despoblación hace que sea difícil encontrar mano de obra para extraer la resina. Grandes yacimientos de resina, como los montes de producción de madera de calidad, bosques en minifundio, y masas forestales con selviculturas poco apropiadas para la resinación, permanecen sin explotar por falta de un sistema adecuado que permita integrar este aprovechamiento. Existen nichos de mercado que demandan resina de gran calidad, que con los métodos actuales de extracción no pueden proveerse”.

Ante la necesidad de preservar y mejorar los socio-ecosistemas relacionados con la actividad de extracción de resinas naturales, en mayo de 2021 se puso en marcha el Grupo Operativo ResinLAB (GO-RESINLAB) que concluirá en abril de 2023.

Rodríguez, que también es coordinadora de este grupo operativo, destaca que “esta iniciativa se plantea como una red de territorios (o laboratorios) de experimentación donde los distintos actores de la cadena de valor de la resina pueden co-crear innovaciones con el objeto de garantizar una innovación centrada en los usuarios y con un claro retorno sociocultural, ambiental y económico de la inversión realizada basado en la bioeconomía y el mantenimiento de los servicios ecosistémicos y de desarrollo rural”.

GO-RESINLAB, coordinado por CESEFOR e integrado por siete socios, es un laboratorio experimental (Living Lab) formado por una red de 8 territorios que comprende 8 parcelas de ensayo y 12 municipios resineros asociados a las comunidades de Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León; y uno de sus principales potenciales es el trabajo colaborativo de todos los actores de la cadena de valor de la resina natural: propietarios, gestores, investigadores, resineros y la industria de transformación.

Esta red de laboratorios tiene tres objetivos marcados: impulsar nuevos modelos que puedan favorecer el oficio de resinero, mejorar la rentabilidad a través de nuevas tecnologías de extracción y crear un observatorio de datos que permita optimar la trazabilidad del producto. Una de las características de este proyecto es su transversalidad, es decir, son los resineros, los propietarios y la industria de transformación son quienes comunican sus necesidades.

“Desde el equipo multidisciplinar de GO-RESINLAB hacemos de transmisores, de canales de comunicación para hacerles llegar los modelos organizativos que funcionan en otros territorios, las experiencias de resinación más rentables económicamente y sostenibles ambientalmente y, posteriormente, la base de datos en abierto que dé transparencia al sector y permita tomar las mejores decisiones para el futuro de la actividad”, aclara su coordinadora.

“Existen nichos de mercado que demandan resina de gran calidad, que con los métodos actuales de extracción no pueden proveerse”.

Materia prima natural

El sector químico europeo es el principal consumidor de los productos derivados de la resina, el cual está en plena adaptación a los criterios de sostenibilidad. Esto hace previsible una creciente demanda de productos de origen natural como la resina, ya que es un materia no fósil hipocarbónico, lo que quiere decir que las emisiones de CO2 en su transformación están por debajo de lo que se estima para una sociedad descarbonizada, como justifica el proyecto Sustforestel su informe sobre huella de carbono (https://www.resinanaturaleuropea.eu/content/huella-de-carbono).

Además, el estudio “Tappingintonature’sbenefits: values, effort and thestruggletoco-produce pine resin” (Aprovechar los beneficios de la naturaleza: valores, esfuerzo y lucha para coproducir resina de pino) publicado en 2021 en la revista científica Ecosystems and People, destaca que la actividad de extracción de la resina natural tiene favorables características sociales, ambientales y económicas. Esto hace que sus propiedades como materia prima tecnológica sustitutiva de productos derivados del petróleo sitúen a la resina natural de España en el centro de las nuevas tendencias bioeconómicas de la Unión Europea, la economía circular y la economía de kilómetro cero.

Sin embargo, la cadena de valor de la miera obtenida en los pinares españoles forma parte de un complejo sistema de mercado en el que compite con otras fuentes naturales y de resinas procedentes del petróleo. Ante este panorama competitivo, el engranaje de la actividad de la cadena de valor de la resina natural española es la industria resinera local.

En la actualidad, en España, existen varias, aunque escasas, instalaciones con capacidad para efectuar la primera transformación de la resina. Y es por ello, como indica la coordinadora de GO-RESINLAB, es que “el eslabón imprescindible de la cadena de valor de este sector lo constituyen los resineros”, que realizan un trabajo “altamente especializado de cuya correcta ejecución depende la viabilidad de toda la actividad”.

¿Pero, sin suficientes resineros cómo impulsar este sector en una economía verde?

Impulso para profesionalizar el oficio de resinero

En la actualidad se contabilizan cerca de 900 trabajadores en España dedicados a la extracción de resina. “Según la capacidad de transformación instalada y las opiniones de los industriales es completamente insuficiente para cubrir la demanda nacional”, informa Basilio Rodríguez.

No obstante, no hay nuevas incorporaciones que decidan emprender la actividad ya que esta profesión se enfrenta a varios retos como: la precariedad de un trabajo autónomo y, por otra parte, la complementación de rentas, ya que la resinación sólo proporciona ingresos durante ocho meses en el mejor de los casos.

“La exigencia física continuada que demanda el trabajo, la necesidad de aprender una técnica tradicional que sigue siendo extremadamente artesanal, y la exigencia psicológica de trabajar en soledad y de manera completamente autónoma” son otros retos que frenan a los profesionales según explica Basilio Rodríguez.

Por otro lado, desde el punto de vista organizativo, “suelen tener dificultades a organizarse en cooperativas o sistemas de trabajo asociado, imprescindibles para el trabajo forestal”, como destaca la coordinadora de GO-RESINLAB.

Ante este reto, el Grupo Operativo está trabajando a través de una metodología Living-Labs para crear y estimular redes de colaboración en sus territorios con agentes tanto públicos como privados, incentivando procesos de cohesión social y cooperación en actividades comunitarias a través de, entre otros, la figura del contrato territorial. Ponen el foco en colectivos vulnerables y/o en riesgo de exclusión (jóvenes, mujeres y migrantes), y en reducir el despoblamiento en estas comunidades rurales creando nuevas oportunidades laborales asociadas a este aprovechamiento. Acciones que están en línea con el Pacto Verde Europeo y la Estrategia Nacional frente al reto demográfico, proponiendo la generación de innovación en torno a la bioeconomía forestal asociada a los productos forestales no maderables como una herramienta idónea.

“Por el momento, se ha podido diagnosticar la realidad del aprovechamiento resinero en cada territorio a través de procesos participativos que aseguran que los siguientes pasos del proyecto estén dirigidos a implementar soluciones ante las problemáticas identificadas en cada territorio. Distintas asociaciones de resineros de carácter local están siendo impulsadas para mejorar la vertebración del sector”, indica, por su parte, Aída Rodríguez.

En los últimos meses han realizado formaciones en cuestiones específicas señaladas por los propios usuarios abarcando desde cuestiones técnicas, organizativas u otro tipo de asesoramiento. Una recopilación de ayudas al sector disponibles en los distintos territorios y a distintas escalas (local, provincial, nacional) ha sido creada para facilitar su uso por parte de administraciones, resineros, propietarios e industria. Además, los técnicos del proyecto pertenecientes a las distintas entidades socias se encuentran en todo momento en contacto y a su disposición.

Por ejemplo, se ha detectado la importancia de implementar distintas fórmulas adaptadas a cada territorio que permitan asegurar durante los meses en que el trabajador no está resinando realizar otras funciones, por ejemplo, la limpieza de montesy, por tanto; mejorar sus condiciones laborales. CESEFOR ya ha definido los pasos a seguir para poner en marcha los cambios necesarios, pero la colaboración de las distintas administraciones es imprescindible para poder implementar las medidas definidas.

Asegurar una resinación sostenible

El proceso de resinación tradicional consiste en realizar una serie de cortes en los pinos principalmente de la especie Pinus pinaster (más conocida como pino resinero) para que exude la resina.

No obstante, desde hace varios años se han realizado distintas pruebas con tecnologías mecánicas que permiten exudar esa resina sin necesidad de invertir tanto esfuerzo físico en el desroñe, como se llama la retirada de la corteza del pino. Los resultados de estas técnicas de pica con taladro mecanizado son bastante esperanzadores, aunque aún es necesario realizar estudios a largo plazo y con una mayor escala geográfica para verificar su potencial de mejora. Por ello, en GO-RESINLAB testean esta técnica.

El taladro mecanizado, como explica Basilio Rodríguez, “evita el trabajo de preparación del pino, aunque ya hemos visto que un ligero desroñe facilita mucho el trabajo con el taladro. La remasa también se facilita con este método ya que se puede realizar en una sola vez y es mucho más cómoda y limpia que la remasa tradicional. La resina que se produce tiene mayor calidad ya que tiene más aguarrás, la colofonia tiene grados más claros de coloración y se produce completamente limpia.”De este modo, se favorece la profesionalización de los trabajadores y, además“potencia el acceso de otros perfiles como mujeres y jóvenes con poca o ninguna experiencia al tener una ejecución más sencilla y menos física”, añade la coordinadora del proyecto.

Para comparar estas metodologías en GO-RESINLAB se establecieron 6 parcelas de ensayo en 2021 y 8 en 2022 en las que se resinaron, durante 2 meses y 6 meses respectivamente, un total de más de 3.000 pies de Pinus pinaster con la técnica tradicional y con el método mecanizado ensayado en este proyecto, el taladro circular en superficie con recogida en bolsa cerrada.

Las ventajas e inconvenientes de esta metodología han sido registrados y contrastados por el equipo del proyecto. Los principales problemas detectados han sido:

·         baja duración de la batería,

·         alto desgaste de la fresa,

·         obturaciones por orificio de salida del aplique y caída del codo,

·         problemas en el correcto cierre de la bolsa

·          tiempo de cambio de la bolsa.

En cuanto a la producción, “se han detectado reducciones en la producción de pica mecanizada frente a la tradicional para todas las parcelas, pero con una alta variabilidad (desde el 9 % hasta el 60%)”, revela la coordinadora de GO-RESINLAB.

Este resultado se justifica ante“la falta de pericia de los trabajadores en el método mecanizado al ser el primer año que lo ejecutan, las dificultades técnicas asociadas a los materiales del método mecanizado aún no suficientemente testado, las diferencias en la dificultad de ejecución según el tipo de parcela y la entalladura en la que se encuentran los pies de cada parcela”.

No obstante, “se espera una mejora significativa de las producciones obtenidas por método mecanizado en la campaña 2022” como resultado de la medra en los materiales utilizados y la experiencia adquirida por los resineros en el 2021.

A finales de octubre de 2022 se tendrán nuevos resultados tras las mejoras incorporadas.

Del lado de la sostenibilidad, entender las respuestas de individuos y masas forestales a cambios en el medio es decisivo. En los últimos años se están detectando problemas sanitarios en las masas forestales resinadas asociadas a niveles de estrés hídrico creciente, que ponen sobre la mesa la problemática de la sostenibilidad del aprovechamiento en escenarios de cambio climático en regiones mediterráneas.

Ante este panorama, GO-RESINLAB está llevando a cabo la monitorización de individuos para el control del estado de la planta y su producción de resina como respuesta al medio para poder anticipar y asegurar la continuidad de estas masas en producción.

Las parcelas experimentales de Cobeta (Guadalajara), Tardelcuende (Soria), Gata (Extremadura) y Huerta del Marquesado (Cuenca) están siendo monitoreadas hasta noviembre de 2022 con varios sensores que miden de manera continua variables a nivel de monte (humedad relativa y temperatura del aire, y contenido de humedad del suelo) y a nivel pino (temperatura del tronco, crecimiento radial del diámetro tronco, presión en el flujo de resina y velocidad del flujo de savia).

Esta instalación ha sido ejecutada por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid junto con el resinero responsable de cada parcela.

Con ello se pretende “analizar de una manera profunda cual es el momento óptimo para llevar a cabolas diferentes actuaciones en las labores de resinación (picar, remasar, etc.). Lo que hará más rentable y productivo este oficio.Otro fin, es el de formar e informar a los resineros de los avances y resultados obtenidos para profesionalizar y poner en valor el sector resinero español”, aclara José Alfonso Muñoz Álvarez técnico de la Universidad Politécnica de Madrid que trabaja en este monitoreo.

Como último fin y no por ello menos importante, se quiere “ampliar el conocimiento de la fisiología del pino para proponer medidas de gestión adaptativa y solucionar los posibles problemas venideros en el marco actual de cambio climático”.

Mayor transparencia en el sector

En tercer lugar, el Grupo Operativo trabaja para construir un Observatorio de Datos como herramienta para la futura gestión e inversión en el sector resinero. Un sector en el que se “arrastran problemas de transparencia y trazabilidad”, según advierte su coordinadora, “porque en estos sectores de productos forestales no maderables no se conocen muy bien los números”.

Según explica, desde finales de 2021 han comenzado distintos trabajos para la creación de un instrumento de transparencia del sector. Hasta el momento se ha analizado la evolución de los precios de la miera y de los principales productos derivados de la transformación industrial a lo largo de los últimos 20 años para determinar la pérdida o ganancia de valor añadido en esta actividad, para resineros y la industria.

También se ha realizado un balance con datos medios de los últimos 10 años del sector de la resina, desde la producción de miera hasta el consumo y comercio exterior de la colofonia y el aguarrás.

Sigfredo Ortuño, ingeniero e investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, está trabajando en este estudio y expone que, a pesar del incremento de la producción de miera en España durante los últimos años, “se comprueba la insuficiencia de la producción para abastecer el mercado interno, tanto de colofonia como de trementina”.

Para conocer si es rentable resinar en el proyecto han elaborado unas matrices de resultados de obtención de renta líquida para el resinero en función del precio de la resina. “Hemos obtenido que para alcanzar el salario mínimo interprofesional anual se requieren unos mínimos de tamaño de mata y de producción de resina por pie que hacen poco rentables los aprovechamientos en zonas marginales de producción en España. Al contrario de lo que se escucha sobre la enorme capacidad de incrementar la superficie resinera en España en base a la disponibilidad de 1,5 mil hectáreas de pinar; la realidad es que hay que reducir considerablemente esta posibilidad”, indicó.

“Aunque por supuesto se puede aumentar la superficie, pero siempre analizando con rigor las zonas y no con exceso de voluntarismo y escasez de estudio riguroso”, revela Ortuño.

También explica cuándo es rentable para un propietario conservar una masa de pino resinero;“ sólo cuando la masa se encuentra en edad de resinación su valor es atractivo para su compra venta, desde luego, en el caso de una masa joven difícilmente tendría mercado por su escaso o nulo valor económico”.

Por otro lado, se han comenzado los trabajos para el desarrollo de un sistema de apoyo donde propietarios y gestores forestales deben tomar decisiones considerando la multifuncionalidad de sus precios, y obtener información sobre cómo la gestión afecta a la producción de diferentes productos y servicios. “Para ello los sistemas de ayuda a la decisión para la gestión forestal son herramientas útiles. Hasta el momento se ha recopilado una extensa lista de más de 100 expertos en distintas partes de la cadena de valor y con una representación territorial en todas las comunidades autónomas en las que se desarrolla el proyecto; además, cubre una gran diversidad de campos de conocimiento”, matiza su coordinadora.

Los siguientes pasos se dirigen a crear un acuerdo de colaboración entre estos expertos para asegurar la trasferencia de conocimiento, convirtiendo el observatorio en una referencia nacional para todos los agentes del sector y público general interesado.

Resineros, protagonistas del encuentro nacional realizado en Segovia

Un sector conectado y con ganas de futuro

“El sector resinero está vivo, activo, conectado y con ganas de futuro”, afirma Aída Rodríguez tras la jornada técnica “El Sector Resinero Nacional: Un oficio profesional, innovador y de calidad” que tuvo lugar en Segovia los días 1 y 2 de septiembre. En este encuentro se expusieron los primeros resultados de GO-RESINLAB y del otro grupo operativo activo que trabaja en I+D en el sector resinero, GO ACREMA. Ambas iniciativas promueven la cadena de valor de la resina en diferentes regiones de España.

Los expertos de ambos grupos operativos presentaron los avances en análisis de calidad de miera, que revelan la fuerte colaboración existente entre la industria de transformación y los centros tecnológicos para la mejora del sector. Además, demostraron que no hay pérdida de calidad estructural en la madera resinada. Es más; mostraron y cuantificaron las externalidades asociadas al aprovechamiento destacando la reducción de riesgo de incendio, la fijación de población rural y la reducción de emisiones.

No obstante, “las miradas internacionales y nacionales sobre el mercado nos muestran la realidad de un mercado volátil y poco predecible para la que se deben plantear soluciones que mitiguen los efectos de esta inestabilidad sobre el resinero, receptor y amortiguador de estos vaivenes”, insta Aída Rodríguez.

Es por ello, que durante el segundo día el foco se puso en el gran protagonista: el resinero; para compartir los avances en asociativismo en los distintos territorios, así como las ayudas disponibles en el territorio nacional aplicables a estos profesionales.

Si bien aún queda mucho por avanzar en cuanto a la metodología óptima y los residuos generados, durante la jornada se consensuó que el sector resinero es claramente “una línea de futuro”, ya que da respuesta a la transición necesaria de derivados con base en hidrocarburos por ser una materia de origen natural y renovable.

 

 

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