Cambio Climático: “La humanidad está atrapada en un espiral de autodestrucción”, advierte la ONU

El mundo registró hasta 500 desastres anuales de mediana a gran escala en los últimos 20 años. Esto es 5 veces más alto que las tres décadas anteriores. Y aumenta el número de muertos por las consecuencias climáticas. Las catástrofes tienen un impacto desproporcionado en países en vías de desarrollo, que pierden en promedio un 1 % de su PIB anualmente a causa de las catástrofes, frente a entre 0,1% y 0,3% en los países desarrollados, indica un reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas.

ALEMANIA (29/4/2022).-A pesar de los compromisos para aumentar la resiliencia, abordar el cambio climático y crear vías de desarrollo sostenible, las elecciones sociales, políticas y económicas actuales están haciendo lo contrario. Esto pone en peligro no solo el logro del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 , sino que también obstaculiza el progreso hacia el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible .

El número de las catástrofes, incluyendo episodios de sequía, temperaturas extremas o inundaciones, debería aumentar a 560 cada año, o sea 1,5 diarias, desde el presente al  2030.

La acción humana sobre el clima contribuye al incremento de las catástrofes en el mundo, advirtió la ONU este martes (26.04.2022), que pidió detener esta “espiral de autodestrucción” que enfrenta la humanidad.

En un nuevo informe, la Oficina de las Naciones Unidas para la reducción de los riesgos de catástrofes subrayó que estos aumentan rápidamente en el mundo a causa del cambio climático, provocado por la acción humana, y por una inadecuada gestión de los riesgos.

El informe revela que entre 350 y 500 catástrofes de mediana y gran magnitud han ocurrido cada año en las últimas dos décadas. El costo de esas catástrofes alcanzó, de media, unos 170.000 millones de dólares anuales en la última década.

Sequía, temperaturas extremas, incendios, inundaciones…

El número de las catástrofes, incluyendo episodios de sequía, temperaturas extremas o inundaciones, debería aumentar a 560 cada año, o sea 1,5 diarias, de aquí a 2030, poniendo en peligro millones de vidas. En 2015, se registraron 400.

“El mundo debe hacer más para integrar el riesgo de catástrofe en nuestra manera de vivir, construir e invertir”, subrayó la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed, en la presentación del informe.

¿Cómo salir de esta “espiral de autodestrucción”?

Para cambiar de rumbo, se necesitan nuevos enfoques. Esto requerirá transformaciones en lo que valoran los sistemas de gobierno y cómo se entiende y aborda el riesgo sistémico. Hacer más de lo mismo no será suficiente.

La creación de riesgos está superando a la reducción de riesgos. Los desastres, las pérdidas económicas y las vulnerabilidades subyacentes que impulsan el riesgo, como la pobreza y la desigualdad, aumentan al igual que los ecosistemas y las biosferas corren el riesgo de colapsar.

Los sistemas globales se están volviendo más conectados y, por lo tanto, más vulnerables en un panorama de riesgo incierto. Los riesgos locales, como un nuevo virus en Wuhan, China, pueden volverse globales; riesgos globales como el cambio climático están teniendo grandes impactos en todas las localidades. Los impactos indirectos en cascada pueden ser significativos.

Sin una mayor acción para desarrollar la resiliencia al riesgo sistémico, no se pueden lograr los ODS.

La inversión en la comprensión del riesgo es la base para el desarrollo sostenible. Sin embargo, esto debe vincularse con una reelaboración de los sistemas financieros y de gobernanza para dar cuenta de los costos reales de la inacción actual para abordar riesgos como el cambio climático. Sin esto, los balances financieros y la toma de decisiones de gobernanza permanecerán fragmentados y se volverán cada vez más inexactos e ineficaces.

Amina Mohammed llamó a la comunidad internacional a sacar a la humanidad de esta “espiral de autodestrucción”. “Debemos transformar nuestra complacencia colectiva en acción. Juntos, podemos reducir el ritmo de los desastres que pueden evitarse”, agregó.

El informe lamenta que el mundo tenga una percepción errónea de los riesgos relacionados con las catástrofes naturales, y lo atribuye a que los riesgos se “subestiman” y a sentimientos de “optimismo” e “invencibilidad”.

El informe indica que el alcance y la intensidad de las catástrofes aumenta, y que el número de personas muertas y afectadas por las catástrofes fue más elevado en los últimos cinco años que en los cinco anteriores.

 

 

Impacto desproporcionado en países en vías de desarrollo

Las catástrofes tienen un impacto desproporcionado en los países en vías de desarrollo, que pierden en promedio un 1 % de su PIB anualmente a causa de las catástrofes, frente a entre 0,1% y 0,3% en los países desarrollados. El costo más elevado se da en la región Asia-Pacífico.

Desde 1980, solo el 40 % de las pérdidas relacionadas con las catástrofes estaban aseguradas, y las tasas de cobertura en los países en desarrollo son inferiores al 10 % –a veces rozan el cero–, lo que agrava las consecuencias a largo plazo de esos desastres.

“Las catástrofes pueden evitarse, pero solo si los países invierten el tiempo y los recursos necesarios para comprender y reducir los riesgos”, sostuvo c representante especial del secretario general para la reducción de los riesgos de catástrofe.

“Al ignorar de manera deliberada los riesgos y al no integrarlos en el proceso de toma de decisiones, el mundo está financiando su propia destrucción”, agregó.

No es inevitable que el riesgo siga creciendo

La mejor defensa contra el riesgo sistémico es transformar los sistemas para hacerlos más resistentes.

La política y la acción personal ahora pueden revertir esta tendencia, pero solo si se comprende mejor el riesgo sistémico y se acelera la acción de reducción de riesgos. La ecuación fundamental de que el riesgo es una función de un evento peligroso combinado con la vulnerabilidad y la exposición no ha cambiado. Sin embargo, el riesgo sistémico ocurre en el mundo globalizado de hoy a través de infraestructuras digitales y físicas interconectadas, cadenas de suministro integradas globalmente y factores como la urbanización y el aumento de la movilidad humana.

 

Fuente: DW Alemana, AFP, ONU

 

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