Fabián Romero, decano de la FCF-UNaM: “Hay que profundizar las acciones de prevención, formar brigadas de acción rápida y crear un consorcio de Manejo de Fuego en Yabotí”

Tras el incendio que arrasó con 340 hectáreas de la Reserva Guaraní en Yabotí, el decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones, Fabián Romero, reflexiona sobre la problemática actual de los incendios forestales. Desde la planificación, profesionalización, acciones de prevención hasta conformar brigadas preventivas de acción rápida y un consorcio de Manejo de Fuego en la Reserva de Biosfera Yabotí integrado por actores sociales, “donde entre todos seamos conscientes y responsables” de luchar contra las quemas.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

MISIONES (3/2/2022).- Enero cerró con registros de graves incendios forestales que afectaron áreas naturales protegidas de alto valor de conservación para la biodiversidad de la Selva Misionera. Entre ellas, 340 hectáreas de bosque nativo de la Reserva de Uso Múltiple Guaraní (RUMG) de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) que fueron arrasadas por el fuego.

Las llamas alcanzaron también un lote privado continuo, perteneciente a la empresa Laharrague y consumieron otras 375 hectáreas, llegando así a un total de 715 hectáreas perdidas pertenecientes a la Reserva de Biosfera Yabotí.

La situación pudo ser controlada después de varios días de intenso trabajo de diferentes protagonistas: entre ellos brigadistas, bomberos, guardaparques, voluntarios/as como docentes, nodocentes, estudiantes, instituciones, vecinos y miembros de comunidades guaraníes.

Con un índice de peligro de incendios que sigue crítico en la provincia, con focos aún activos que continúan extinguiendo parte de la selva misionera, el decano de la Facultad de Ciencias Forestales, Fabián Romero, realizó un análisis de la experiencia vivida por la institución en la Reserva Guaraní (RUMG), espacio administrado por esta unidad académica, con el fin de delinear estrategias que permitan reflexionar, discutir y poner en escena una situación cada vez más constante en nuestra región.

“Una vez iniciado el incendio rural en una propiedad, reserva, parque o plantaciones forestales debe ser un problema de toda la sociedad. Con cada céntimo de tierra que se quema se pierde biodiversidad, flora, fauna, especies endémicas, paisajes, vida y también  recursos económicos, fuentes de trabajo, posibilidades de desarrollo e investigación en ciencia y tecnología”, analizó el decano en el artículo publicado en la página oficial de la Facultad.

Además, el académico puntualizó en la emisión de toneladas de CO2 a la atmósfera, producen un círculo que incrementa aún más los efectos del cambio climático.

Responsabilidad y prevención

El decano de la Facultad hizo hincapié en la responsabilidad humana frente a esta problemática porque “más del 90% de los focos ígneos son causados intencionalmente por descuido de un productor o productora, un cazador y también por miembros de comunidades guaraníes que utilizan el fuego como práctica de subsistencia”.

Romero afirmó que la mejor manera de combatir los incendios es con prevención, y para ello es necesario un trabajo articulado entre gobiernos provinciales, nacionales, universidades, institutos de formación, escuelas secundarias y primarias en campañas de concientización que se enfoquen en educación ambiental y el desarrollo de materiales de comunicación gráfica y audiovisual que puntualicen en la problemática.

“Los focos de incendios generados dejaron además entrever una serie de falencias en el sistema de prevención y combate. Esto quedó expuesto en la falta de previsión y coordinación para trabajar en el tema ya sea por la poca existencia de equipamientos, capacitación, un plan de contingencia, intervención o establecer consorcios de manejo de fuego”, sostuvo el decano.

 Más formación en gestión de riesgos

En el caso puntual de la Reserva Guaraní (RUMG), estas cuestiones se hicieron presentes y visibilizaron la necesidad de formación que permita definir con mayores precisiones los objetivos y estrategias, conocer la dinámica del fuego en el monte y así comunicar a los diferentes grupos que trabajan en el combate de las llamas o en la logística que van desde provisión de combustibles, agua potable, frutas, víveres y elementos de primeros auxilios.

“Es necesario que existan brigadas de intervención rápida, que estén cercanos a los posibles focos. Esto ahorraría muchas hectáreas quemadas, reduciría costos y el riesgo a la integridad de las personas que trabajan en el lugar”, advirtió Romero.

Asimismo resaltó la importancia de que los predios cuenten con una zonificación por tipo de vegetación en el que se visibilice la abundancia de tacuaras, bosques secundarios y primarios ya que permiten determinar el comportamiento del fuego.

Además, aseguró,  que estos predios deberían  estar identificados a través de una red de caminos internos que cuenten con el mantenimiento respectivo  y estén marcados en un mapa junto a los cursos de agua. “Así se podrá planificar los cortafuegos, el acceso seguro y rápido y los puntos de abastecimiento de agua que optimicen los tiempos”, remarcó.

Incorporación de tecnologías: una herramienta clave para el combate

Así como se notaron las debilidades que faltan resolver ante estos casos, también se pudieron identificar metodologías que fueron eficaces para el rápido accionar. Una de ellas fue el uso de los drones, imágenes satelitales y mapas.

“Trabajamos con el sistema Avenza Maps con información que el equipo de gabinete generaba, mapas actualizados todos los días,  lo descargábamos al celular que con el GPS activado nos daba el punto donde estábamos parados en el terreno. Así con las indicaciones del equipo que estaba con los drones y la comunicación mediante handies nos movíamos rápidamente a los focos activos antes de que tomaran mayor magnitud”, manifestó.

El decano valoró el uso de las tecnologías, el trabajo de las personas en el terreno y el apoyo del avión hidrante del Plan Nacional de Manejo del Fuego y el helicóptero de la provincia que intervinieron en momentos claves, permitiendo extinguir los diferentes focos, ahorrar tiempo y mantener la seguridad de la sociedad toda.

 

Acciones para la prevención

Luego de la experiencia vivida desde la Universidad, las lecciones aprendidas fueron varias. Si bien, aún queda mucho trabajo por delante y aspecto por mejorar, es una decisión empezar a delinear acciones y equipos destinados específicamente a situaciones de incendios.

“Pensamos establecer una brigada voluntaria permanente de la Facultad, involucrando a docentes, nodocentes  y estudiantes con equipamiento necesario y capacitación de los brigadistas”, anunció Romero.

“Además establecer protocolo de intervención, mantenimiento de la red de caminos internos, la capacitación en uso de mapas, drones y el equipo de logística”, manifestó el decano para quien es fundamental involucrar a pobladores locales y comunidades guaraníes en estas instancias de formación.

Así también comentó su intención de crear un  Consorcio de Manejo de Fuego en la Reserva de Biosfera Yabotí que incluya a las instituciones, empresas, propietarios particulares, vecinos/as de las colonias lindantes y comunidades para la planificación de prevención y acción ante situaciones críticas.

 

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