Investigadores argentinos descubrieron ancestros de caballos, rinocerontes y tapires en Sudamérica

Esta investigación reciente demuestra que los continentes del Hemisferio Sur fueron claves en la evolución de varios mamíferos vivientes, revirtiendo un paradigma de más de 100 años. “Recientemente, estudios genéticos mostraron que algunos ungulados sudamericanos pudieron estar relacionados a los perisodáctilos. Con este antecedente, los investigadores del CONICET Nicolás Chimento y Federico Agnolin, de la Fundación Azara y el MACN llevaron adelante un gran análisis para entender el árbol genealógico de los ungulados extintos sudamericanos”, informaron desde la fundación.

Fuente: Fundación Azara. Ilustraciones de Sebastián Rozadilla.

 

BUENOS AIRES (10/8/2020).- Investigadores del CONICET y la Fundación Azara demostraron que los continentes del Hemisferio Sur fueron claves en la evolución de varios mamíferos vivientes, revirtiendo un paradigma de más de 100 años.

Durante la era de los dinosaurios, conocida técnicamente como Era Mesozoica, había una gran masa continental llamada Gondwana, que incluía a América del sur, África, Australia, Antártida e India, que además de estar unidas en el territorio, compartían la flora y la fauna.

Con el paso de miles de años, los continentes se separaron y cada uno tuvo sus particularidades. En el caso de Sudamérica, permaneció aislada durante unos 60 millones de años del resto de los continentes y eso provocó que la historia de los mamíferos que la habitaron, luego de la extinción de los dinosaurios, sea única.

Los animales sudamericanos no se parecían a los de ningún otro continente, había aves gigantes, cocodrilos terrestres y enormes tortugas con cuernos. Entre los mamíferos, los llamados “ungulados nativos” son uno de los grupos más enigmáticos, y todos sus miembros están totalmente extintos.

Ilustrador  Sebastian Rozadilla

Macrauchenia, uno de los últimos representantes de este linaje que se extinguió al finalizar la última Era de Hielo.

Al igual que los ungulados vivientes (como ser ciervos, vacas, caballos, rinocerontes) los ungulados nativos tenían pezuñas en sus pies. De estos últimos, el grupo de los Litopterna, que incluye a la conocida Macrauchenia, son un enigma para los investigadores desde los tiempos de Darwin y los paleontólogos no encontraban su lugar en el árbol evolutivo.

Sin embargo, recientemente, estudios genéticos mostraron que algunos ungulados sudamericanos pudieron estar relacionados a los perisodáctilos. Con este antecedente, los investigadores del CONICET Nicolás Chimento y Federico Agnolin, de la Fundación Azara y el MACN llevaron adelante un gran análisis para entender el árbol genealógico de los ungulados extintos sudamericanos.

Ilustrador  Sebastian Rozadilla

El segundo es uno de los primeros representantes de este linaje, conocido como Didolodus. Posiblemente, esa haya sido la forma de los ancestros entre los Litopterna y los Perissodactyla.

 

Esta investigación concluyó que muchos de los “ungulados nativos”, incluyendo la enigmática Macrauchenia en realidad estaban emparentados con fósiles de la India, y todos ellos forman parte de los grupos ancestrales a los perisodáctilos, es decir, caballos, tapires, y rinocerontes entre otros.

Hacia fines del siglo XIX el reconocido paleontólogo argentino Florentino Ameghino pensó que los Litopterna estaban emparentados a los ungulados perisodáctilos, sin embargo, sus ideas fueron discutidas y rebatidas. Desde entonces los investigadores habían concluido que todos los continentes del Hemisferio Sur eran una especie de “rama seca” de la evolución, donde los grupos de mamíferos vivientes llegan como inmigrantes desde los continentes del norte. Desde esta suposición América del Sur no habría tenido ninguna importancia en la evolución, origen o dispersión de los mamíferos actuales, especialmente de los ungulados.

La gran importancia de este estudio que fue publicado en la revista Scientific Reports de Inglaterra, es que demuestra que los continentes del Hemisferio Sur jugaron un papel de gran importancia en el origen y evolución de muchos grupos de mamíferos vivientes y que no fueron simplemente una rama seca o carente de importancia en la historia de los mamíferos. Esto cuestiona un paradigma de más de 100 años, y sostiene una vez más que “el sur también existe”.

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