Eduard Müller, científico y ambientalista de la UCI Costa Rica: “Del colapso planetario no hay vuelta atrás, ya está ocurriendo y de manera exponencial”

El rector de la Universidad de Cooperación Internacional (UCI) propone un programa de “desarrollo regenerativo”, una acción mucho más profunda y holística respecto a la “adaptación” climática. “Es necesario un desarrollo interno de las personas por el cuidado del planeta y de equilibrio con la naturaleza, desde lo espiritual, cultural, ambiental, político, social y económico, que nos permita conservar lo que llamamos paisajes funcionales”, dijo. Consideró que Misiones es ejemplo en gestión de sus recursos naturales en la Argentina y para los países de la región, pero “también su ecosistema está amenazado”, advirtió.

Por Patricia Escobar

@argentinaforestal

COSTA RICA (9/6/2020).- Crudo y realista con sus reflexiones se mostró el científico ambientalista y fundador de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) en Costa Rica durante un seminario virtual organizado por el segundo aniversario del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) este viernes 5 de junio de 2020, por el Día Mundial del Ambiente. En el marco del lanzamiento de un ciclo de webinars “Ciencia Abierta” organizado por instituto invitaron a varios panelistas para reflexionar sobre la problemática global y las acciones necesarias en gobernanza ambiental y compromiso ciudadano.

La conferencia del Dr. Eduard Müller se destacó por su visión humanitaria, pero más aún por los datos expuestos y reflexiones compartidas, contundentes respecto a la situación actual del planeta y el proceso de la era del “Antropoceno” que se está enfrentando, y sobre las ocurrencias de cambios de la naturaleza que ya están ocurriendo a “pasos exponenciales”.

En ese contexto, propuso hacer un ejercicio crítico de pensar los interrogantes adecuados para alcanzar las soluciones posibles, aunque ya sean insuficientes ante una extinción masiva de la vida como se la conoce hasta ahora. “Esto es inminente e irreversible”, dijo. Y volver al sistema anterior sería un suicidio colectivo, en resumen.

 

El Dr. Eduard Müller durante el webinars organizado por el 2° Aniversario del IMiBio

Entender que actuar “ya” por la conservación de la biodiversidad es salvar la vida humana como especie es lo que aún no se logra comprender en los espacios de liderazgo y toma de decisiones, como tampoco por la mayoría de la personas. “La gente aún disocia el “ambiente” de las personas, considera que se trata de  proteger las aves, el oso polar o los bosques nativos como algo ajeno a sus vidas, que el peligro de sobrevivencia planetaria le ocurre al “otro”. Esto es un error, el ser humano es parte de la naturaleza, se muere con ella”, dijo.

En esta línea, Müller reiteró que “la muerte de la vida del planeta nos incluye como especie humana, somos una especie más de todo lo que conocemos hasta ahora en la tierra. Pero hicimos todo mal en los últimos 200 años o más, y tenemos que cambiar hábitos culturales radicalmente. Pero es ahora el cambio global que se necesita, no hay otra opción, no hay más tiempo para debates políticos o científicos, sino de acciones cotidianas y masivas”, expresó.

Desde hace varios años, el profesional reflexiona en espacios internacionales, académicos y científicos, donde reitera estas reflexiones: “Ya no es suficiente con minimizar los impactos del Cambio Climático para evitar la extinción de vida del planeta. Es necesario un desarrollo regenerativo y holístico (espiritual, cultural, ambiental, político, social y económico) para conservar lo que llamamos paisajes funcionales”, explica.

 

Sobre este concepto de impulsar el desarrollo regenerativo versó la charla virtual del especialista, con una visión que integró los principios  éticos de la Carta de la Tierra (2000) y de la encíclica del Papa Francisco, Laudato Si.

Müller es el rector de la UCI y un agente activo para la regeneración global. Trabaja en el Centro Regenerativo de Costa Rica, participa en la Red de Comunidades Regenerativas (Instituto Capital) y es miembro del comité de Desarrollo Regenerativo del Instituto del Commonwealth (Inglaterra). Recientemente lanzó el “Certificado en Emprendimiento Regenerativo de UCI”. Es miembro de World Intellectual Forum y del Consejo Global de Wellbeing Economy Alliance.

En su conferencia sobre “Desarrollo regenerativo para emergencia del COVID-19, hacia un mundo de bienestar” brindó reflexiones profundas sobre ética y valores humanos, acompañando con gráficos sus pensamientos.

Para Müller, la provincia de Misiones tiene condiciones para alinearse en este proceso de regeneración por ser un “parche” verde para el planeta entre los países de América Latina, donde “es un ejemplo a seguir para sus países vecinos por la conservación de la Selva Misionera o Bosque Atlántico en su territorio, aunque su ecosistema también está amenazado”, advirtió.

Principios éticos

Sobre el concepto global de sostenibilidad del planeta, compromiso que se planteó como meta desde hace 33 años atrás, y con la Carta de la Tierra se fijaron principios que permitan entrar a otra dimensión respecto al ambiente y los hábitos cotidianos que ayudan a dar el cambio holístico que se necesita, es “poco lo que se ha logrado en estos años. Las personas no van a cambiar sus hábitos por una ley, por razones técnicas o científicas, la gente cambiará sus hábitos por una motivación que surja desde lo más profundo de su ser, desde su interior, desde lo emocional, desde su corazón. La Carta de la Tierra es un movimiento global que nos permite entrar a ese aspecto más espiritual y que logra procesos de cambios, pero no se aplica masivamente. Sin embargo es un instrumento que faculta a los académicos a generar procesos de cambios, de reflexión, de incorporación de principios. Esto es muy importante para los espacios académicos”, dijo.

Para los docentes, reflexionó en que “si queremos cambiar el futuro del planeta, no lo lograremos solo enseñando el plan de estudio. Hay que involucrarse con el estudiante desde el interior de su persona para lograr el proceso de cambio interno. Esa es la nueva educación que nos obligar a salir del plan de estudio o de los documentos establecidos, y motivar al estudiante a ser protagonista del cambio”.

Por otra parte, respecto a la políticas públicas, consideró que es necesario revisar “qué estamos haciendo cómo países, provincias o municipios. Pensar qué principios cotidianos y toma de decisiones estamos adoptando para cuidar el ambiente. Deberían los países incorporar estos principios de la Carta de la Tierra, que son coincidentes con la encíclica del Papa Francisco, Laudato Si”, recomendó.

Para el especialista, el proceso hacia un “desarrollo regenerativo” que promueve desde la UCI, daría un mundo de bienestar a la humanidad y al planeta, y ofrecería en el tiempo algunas posibles soluciones que deben intentarse, aunque sin saber si se logrará evitar la extinción de la vida como la conocemos hasta ahora.

Como una metáfora, reseñó que “antes de que llegara la pandemia por COVID-19 ya estábamos cruzando la mitad de un puente (respecto a la situación planetaria). Es decir, ya no teníamos muchas opciones. Hay que decidir si regresamos al destino del cual partimos, de dónde veníamos, o seguimos caminando hasta terminar de cruzar el puente. Ese puente nos llevaba a la vida, ha transitar un mejor futuro. Pero el cambio de hábito, cultural, de principios, era una decisión que tendríamos que haberla tomado ya hace 20 años atrás, cuando comenzamos a advertir todo el daño que se estaba causando al planeta por nuestra forma de producción de alimentos, industrialización y consumo. Hoy no hay tiempo de debates o dudas”, indicó Müller.

El ser humano alteró el equilibrio del planeta y por ello se generan virus nuevos. “La naturaleza nos envía un pequeño virus como el COVID-19 y pone al mundo que hemos construido de rodillas. Y nos da una verdadera ventana de oportunidades para tomar la decisión de cruzar este “puente”. Y debemos hacerlo lo más rápido posible, para que realmente podamos hacer los cambios necesarios para seguir vivos en este planeta”, advirtió.

¿Qué sabemos, en forma individual o como sociedad, de la actual situación planetaria? ¿Qué tan diferente será el futuro? ¿Y en qué tiempo se extinguirá el planeta como lo conocemos? ¿Cuáles deberían ser las prioridades para cualquier proyecto de vida, gobierno, empresarial?, interrogó el experto.

“Con el Pacto de la Tierra, una declaración inventada como definición de principios hace 33 años atrás, se establecía el compromiso del “desarrollo sostenible” para dejar en similares condiciones el planeta para las generaciones futuras. Hoy en día, esa juventud -como el movimiento de Greta Thunberg- tiene claro que el planeta está muriendo, que el dinero no se come, y que tenemos que actuar ahora”, graficó.

 

La “riqueza” debe medirse por el ”desarrollo humano”

Para el rector de la UCI, el gran dilema que se presenta en el presente es cómo actuar y qué hacer ante la situación planetaria. “Aún para muchas personas se les hace imposible pensar en cambiar el sistema de consumo, de alimentación, de economía, de agroindustria que se arrastra desde más de 200 años.

“Charly Alberti mencionó en este seminario sus reflexiones sobre el debate que se debe dar en los países respecto a la forma de medir riqueza, que se analiza hasta la fecha con los índices del PBI (Producto Bruto Interno) y donde aún no se contempla un ítems por bienestar humano y ambiental. Yo a este índice le digo “Producto Interno para Brutos”, porque nunca se midió el desarrollo humano. Y lo seguimos usando a este índice en los países como el principal indicador para comparar crecimientos de otros países, riquezas, inversiones, para debatir leyes en Congresos, para definir la importancia o no de una actividad según el aporte económico que realiza al PBI, sin medir el bienestar humano. Y de esta forma, se siguen tomando hoy decisiones importantes para el planeta”, cuestionó Müller.

Gráficos: Centro de Resilencia de Estocolmo

El mundo se encuentra atravesando la era definida como Antropoceno, una era geológica en que los cambios principales que está sufriendo el Planeta es resultado de un impacto por la acción humana. “Estamos en un proceso de deterioro irreversible de la naturaleza ante el daño provocado por la humanidad (suelos, bosques y biodiversidad). Datos del Centro de Resiliencia de Estocolmo, que define como “espacio seguro” de nuestra casa común para la humanidad, registra que en solo un mes ya hemos agotado el capital natural del planeta que deberíamos usar en todo año. Esto indica que estamos exigiendo al planeta más de lo que puede dar”, explicó.

Gráficos: Centro de Resilencia de Estocolmo

Las posibilidades de seguir viviendo en este planeta están determinadas por la forma en la que ya hemos sobrepasado el “consumo” de la capacidad planetaria. “La principal razón por la que dejamos de existir los seres humanos es por la pérdida de la biodiversidad, y le sigue el uso de fertilizantes. Esa asociación casi perversa entre las petroquímicas, agroquímicas, las universidades, los centros de investigación, los políticos, es la que ha logrado mantener esta situación por debajo del “radar”. Pero si seguimos usando fertilizantes, no seguimos vivos como seres humanos”, advirtió.

En este sentido, remarcó que seguido a la pérdida de biodiversidad y el uso de fertilizantes -como los dos principales riesgos ante los cambios planetarios que nos colocan en una zona no segura para el desarrollo humano-, se ubica el cambio de uso de suelo y la forma de producir los alimentos. En tanto, en cuarto lugar se ubica el Cambio Climático y sus impactos, con una fuerte incidencia  de empujarnos hacia la zona de peligro, pero no es el principal.

El especialista reflexionó que aún “mucha gente está enfrascada en el Cambio Climático, y cree que la solución pasa por la transformación con autos eléctricos o está con el tema del oso panda. O la adaptación. La verdad es que en estos momentos lo que necesitamos es capturar carbono de la atmósfera y meterlos en el suelo. Ya los niveles actuales no permiten un planeta estable a largo plazo”, recalcó.

En ese sentido, Müller fue muy claro: “Estamos en un proceso de cambios planetarios exponenciales, y sin embargo seguimos pensando en procesos lineales. Es decir, como ejemplo, pensemos que si damos 30 pasos lineales, el avance es eso. Mientras tanto, el planeta da 30 pasos exponenciales, son 26 veces la vuelta al planeta tierra en relación a los pasos del hombre. No llegamos a frenar el colapso. Los cambios que hoy sufre la naturaleza ya son exponenciales. Esa es la aceleración que vive la naturaleza de la tierra, y por ello el actuar es ahora”, sostuvo con determinación en su exposición.

“Desde hace tres años hay datos que indican que el 80% de los cambios globales y un 30% del Cambio Climático, es causado por la Agricultura. Si queremos seguir vivos en este planeta, tenemos que cambiar la forma de producir nuestros alimentos”, insistió, ante un punto global que no se está escuchando por los intereses económicos por sobre los ambientales.

Ya sabemos que es la pérdida de la biodiversidad biológica lo que está haciéndonos llegar al final del mundo como lo conocemos. Y no se está actuando. Los países no están reaccionando, los líderes no están adoptando medidas. Seguimos con la concepción del osito panda o el oso polar en extinción, cuando es la humanidad toda la que está en peligro. Las personas estamos vivas porque tenemos una enorme biodiversidad interna en el cuerpo. Ese bioma propio es lo que nos da la inmunidad, y ese bioma desde hace décadas se está viendo infectado por el glifosato, por ejemplo. Y esto nos está agobiando con enfermedades como seres humanos. Nacen las alergias, el autismo, la intolerancia al gluten, todo está relacionado a estas grandes petroquímicas”, aseveró Müller.

Al respecto, sostuvo que tal vez el mayor error cometido desde los procesos llamados de educación ambiental fue transmitir a las personas que “les tocaba cuidar el planeta. Sin embargo, si les hubiéramos enseñado que sin un planeta funcional, bridándonos servicios ecosistémicos que dependen de la integridad de su biodiversidad, se extinguiría creo que el resultado hoy sería otro”, expresó.

En su charla, consideró que “aún no hemos aprendido la lección de ser Mejores Seres Humanos. Preferimos mirar para otro lado antes que enfrentar la necesidad de un cambio. Hay que ser claros con la gente, tanto desde el sector político que es quien toma las decisiones, como desde las prácticas empresariales, desde los ámbitos académicos y desde la ciencia, donde el mensaje es uno y es que las personas dependemos de un planeta funcional para seguir viviendo. Y que la naturaleza es resiliente, ella se va adaptar a los cambios, se va a recuperar. La humanidad no sabemos. Este es el cambio de paradigma que necesitamos entender: el ser humano es dependiente de la naturaleza”, recalcó el rector de la UCI.

En ese sentido, sostuvo que a pesar de todo el daño causado al ambiente, la naturaleza aún es benévola, y si la dejamos en paz y establecemos mecanismos que permitan su desarrollo de regeneración, ella está dispuesta a acompañar a la humanidad en el proceso. “Una muestra de ello es que ahora nos manda un virus como pequeño regalo, que nos pone de rodillas y altera el sistema sanitario global con la pandemia, pero ese virus no lo manda para destrozar un sistema económico, social y sanitario,  sino que solo es una reacción para dar visibilidad al desastre de sistema que hemos construido por los últimos 200 años. Eso es lo único que ha hecho el COVID-19”, sostuvo el académico.

Pero a su vez, es una advertencia de que la alteración de la naturaleza afectará a millones de personas. “Para el colapso planetario, no hay vacuna. La pérdida de biodiversidad, la extinción de una especie es algo irreversible, no hay regreso. Y se nos está acabando el tiempo para actual. Esa pérdida de cada ser vivo altera el sistema planetario. Y se nos está acabando el tiempo para actuar. El colapso planetario afectará a toda la población humana, y eso puede estar ocurriendo en muy poco tiempo, porque estamos en un proceso exponencial, acelerado. No es algo que ocurrirá en los próximos 20 años, es un colapso inminente. Puede ser suceder muy pronto. Hay lugares como Siria o Bangladés donde ya se está viviendo este colapso, con grandes migraciones”, graficó Müller.

 

¿Soluciones?

Ante este colapso planetario expuesto por Müller, la humanidad necesitará resurgir con soluciones, y desde su visión, estas soluciones son posibles a través de iniciativas de Desarrollo Regenerativo. “Aunque ya no la alcanzamos en 2020, porque este año ya hemos agotado todo el capital natural planetario, ya que estamos consumiendo más de lo que deberíamos de los recursos del planeta -según los gráficos expuestos-, igualmente hay que actuar. Necesitamos resurgir, rebrotar, generar vida nueva. Una revolución ambiental que debe ser transformada en evolución”, dijo.

Este proceso empezaría por algo nada fácil para muchos mortales. Hay que recuperar la humildad y destruir el ego. “Debemos empezar por reconocer que el hombre ha construido un sistema egocéntrico. En donde siempre el hombre está arriba, la mujer abajo y el resto de la naturaleza a sus pies”. El paradigma es cambiar ego por eco. Eco-economía, eco-sociedad, eco-consumo, eco-políticas. Entender y practicar el concepto del hombre como una parte más del planeta y su biodiversidad, no superior a ella.

El problema, otro más que advirtió el rector de la UCI en su exposición, es que “en la actualidad ya no es suficiente solo con practicar eco-economía. Hay una gran diferencia en poner precio y valor a las cosas. Podemos poner valor al paisaje, a un producto natural, a muchas cosas, pero no un precio. Es imposible. En el largo plazo no es sostenible. Estamos en un proceso transitorio de aprendizaje. Necesitamos transitar hacia el “SEVA”, que significa “dar más de lo que se toma”. Tener un  corazón abierto al amor y la humildad ante todos los seres vivientes. El SEVA es una actitud para crear una nueva cultura que nutre y permite el cuido”, precisó Müller en su charla.

Otro aspecto sobre el que reflexionó, fue que en los últimos años desde la ciencia instalaron que teníamos que adaptarnos en el futuro al Cambio Climático. “Esto es una falacia de la ciencia”, cuestionó. “Yo digo que el futuro lo construimos. No me voy a quedar sentado esperando a aprender a vivir en un planeta que colapsa. Desde hace varios años ya estoy trabajando para construir ese nuevo futuro. Y ese nuevo futuro lo construimos todos desde su lugar, sea un premio nobel o un campesino sin escuela, todos tenemos que aportar al ambiente. Conocimiento, dialogo y saberes de las comunidades originarias son fundamental en este proceso”, recalcó el Dr. Müller.

En el mundo occidental académico, donde cada vez se generan más datos y se comparte más información y conocimiento, “sólo se les ha olvidado el eslabón final, que es la sabiduría”, apuntó.

 

Iniciativa de desarrollo regenerativo de Costa Rica.

En este sentido, sostuvo que cuando habla del “desarrollo regenerativo” no se trata de una palabra de moda, ni una nueva palabra, sino una forma de entender que el planeta “funcionante” se apoya en los ecosistemas y su biodiversidad. Y esta es la base de la vida como la conocemos hasta ahora.

“Hay que empezar a medir el progreso humano según aquellas prácticas que lleven al bienestar humano, el buen vivir, el vivir bien. El desarrollo regenerativo, más allá de revertir la degradación, está basado en valores, ética, transparencia, equidad e inclusión, paz, educación verdadera, conciencia, y por qué no, incluir felicidad”, dijo Müller.

También implica un proceso para salir de un reduccionismo académico, agregó. “Hay que pensar en una gobernanza distinta. Un ministerio ambiental no debiera estar separado de Agricultura, una universidad no debiera estar incomunicada con la academia vecina. Ese reduccionismo tan intenso es lo que nos ha hecho ciegos ante la complejidad. Esto es lo que nos frena a resolver el problema de la pobreza, del colapso planetario, del Cambio Climático. Son temas complejos de resolver para la humanidad y requieren de una multiplicidad de ideas y disciplinas. Reinventar el sistema político y la economía. Necesitamos mujeres jóvenes y activas. Basta con mirar los países que han sabido salir del COVID-19, son todos liderados por mujeres, y en su mayoría mujeres jóvenes”, expresó.

Si en este contexto Müller tiene optimismo, se preguntarán. “Si, claro que tengo optimismo”, dijo. “La ciencia empieza a abrirse a estos temas. Hay que cambiar la manera de gestionar los modelos de producción, a través de la captura de carbono del suelo. Sobre estos temas estamos trabajando en una iniciativa para el desarrollo regenerativo de todo Costa Rica, donde debemos lograr elevar el rol social, estudiamos el cambio de uso de suelo, la inequidad y empleo. Es una iniciativa nacional que nace desde la sociedad civil que busca reducir el impacto ambiental y subir los índices. No lo hacemos solos, tenemos socios globales. Y esto lo comparto en esta charla porque creo que la provincia debería pensar en iniciar un proceso de un “regenerar Misiones” o por una “Misiones regenerativa”. El territorio tiene a la Selva Misionera como “un parche verde” en el mapa global, es un ejemplo a seguir por el resto de las provincias argentinas y, ojalá por los países vecinos. Tiene una valiosa y enorme biodiversidad, posee más del 50% de lo que tiene toda la Argentina. Pero también está constantemente amenazada”, advirtió.

Finalmente, concluyó en que los cambios de paradigmas son profundos. “Un estudio de impacto ambiental puede ser legal hoy día, pero es inmoral ante la situación planetaria que estamos viviendo. Estamos hipotecando el poco futuro que le queda a nuestros hijos y nietos, y a nosotros mismos, ya que si no cambiamos, posiblemente seamos testigos del colapso planetario”, concluyó.

El ciclo de Webinars de IMiBio “Ciencia Abierta”, fue propuesto como un espacio de concientización, reflexión y discusión en torno a los problemas socio-ambientales de actualidad. En esta oportunidad, el seminario estuvo integrado por Patricio Lombardi, como moderador, y expusieron sus visiones Chaly Alberti (Fundación R21), Nahuel Schenone (Fundación Bosques Nativos Argentinos), René Mauricio Valdés (PNUD Argentina), María Teresa García de Dávila (Fundación Garrahan), Mario Vialey (Ministerio de Ecología de Misiones), con intervenciones de Viviana Rovira, directora del IMiBio y reflexiones  del gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad.

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