Decanos abrieron el debate sobre profesionalizar la política forestal en áreas de gestión pública

Una llamativa declaración de académicos en respaldo (o reclamo) de la idoneidad profesional para el desempeño de “cargos en la gestión pública forestal” fue difundida en las últimas semanas, abriendo un debate respecto al desafío que tiene el sector forestoindustrial y forestal de la Argentina en ganar espacios políticos de gestión técnica al momento de tomar decisiones que afectan el interés común y el desarrollo sostenible del país, como se da con esta actividad.

 

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

 

SANTIAGO DEL ESTERO Y MISIONES (14/1/2020).- En forma habitual se conoce nombramientos políticos en áreas de la administración pública, vinculadas a las Ciencias Forestales y Gestión Ambiental y relacionadas a los bosques nativos y plantaciones forestales, pero la asignación termina hacia la elección de profesionales especializados en otras formaciones, como abogados, ingenieros agrónomos, arquitectos, veterinarios, escribanos, entre otras especialidades, menos profesionales egresados de la Ingeniería Forestal. ¿Cuál es la razón?.

Las repuestas pueden ser varias y todas válidas (o no), pero la realidad es que los espacios no se declaman sino que “se ganan”, y éste fue el camino que eligieron transitar los profesionales para poner un “límite” a la designación en áreas de competencias forestales. Batallar en política para “ganar terreno”.

En el país hay cinco universidades con egresados de las carreras de Ciencias Forestales (Misiones, Santiago del Estero, Formosa, La Plata, y en Patagonia San Juan Bosco y San Martín de los Andes), y diversos Colegios y Consejos de profesionales que nuclean a los matriculados, sin embargo, aún son muy pocas veces consultados o considerados para ocupar cargos políticas de gestión pública, incluso a pesar del crecimiento sectorial, no son considerados todos los actores del sector al momento de avanzar en planificación estratégica de políticas públicas forestales.

“Es nuestro desafío, como profesionales del sector, ocupar y ganar estos espacios de toma de decisión en la gestión pública”, señaló el presidente de la joven Federación Argentina de Ingeniería Forestal (FAIF), Felipe Cisneros, quien es además titular Colegio de Graduados en Ciencias Forestales de Santiago del Estero.

Reunión de constitución fundacional de la FAIF, en Saez Peña, Chaco (Agosto 2017)

La provincia mencionada fue el disparador de una reciente polémica, ya que se asignó al frente de la Dirección General de Bosques y Fauna de Santiago del Estero -a fin de diciembre- a la abogada Noelia Zanichelli, en reemplazo del ingeniero forestal Víctor Rosales – a quien le habrían pedido la renuncia- , y frente a este nombramiento -sumado a otros casos similares en distintas provincias del país- es que se generó la reacción de los profesionales y se logró un consenso académico en defensa de la idoneidad de la profesión.

En principio, desde la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE se marcó posición al respecto: “Ante el cambio de autoridades en la Dirección General de Bosques y Fauna de la Provincia, reemplazando al ingeniero forestal Víctor Rosales por un profesional del Derecho, expresamos nuestra preocupación debido a que el manejo y la conservación de los bosques es una actividad muy compleja que requiere de profesionales con una formación que los habilite para gestionar el recurso forestal nativo entre los delicados límites que representan la producción y el cuidado del ambiente”, explicó en diálogo con ArgentinaForestal.com el decano, Juan Carlos Medina.

Consideró que el consenso entre los académicos para emitir el documento surge de entender que los profesionales egresados están formados con una visión amplia, integral e integradora capacidad para asesorar al gobierno respecto al Manejo Forestal Sustentable.

“El Cambio Climático, los incendios forestales, las cuencas hídricas, son desafíos que demandan de una mirada integral de las ciencias forestales y con visión del bien común, pero desde el conocimiento técnico para conducir en su aplicación en el terreno. Los funcionarios en determinadas áreas tienen un rol clave, deben estar preparados para desempeñarse en un territorio donde deben articular y acordar con los diferentes actores, instituciones, organizaciones y productores de todos los sectores y estratos sociales. Por ello, entiendo que es pertinente que la Dirección de Bosques –en el caso de Santiago del Estero- debe estar a cargo de profesionales formados en las Ciencias Forestales por razones de idoneidad y pertinencia”, reflexionó Medina.

Las reacciones frente a la situación generada en Santiago del Estero fueron incrementando con el correr de los días, y así surgió el documento de apoyo de los decanos de las Universidades que se hicieron eco con una declaración oficial.

Declaración de decanos forestales

El pasado 8 de enero del corriente año dieron a conocer el documento firmado por Juan Carlos Medina, decano de la Facultad de Ciencias Forestales, de la Universidad Nacional de Santiago del Estero; Héctor Fabián Romero, decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM); Gustavo Rodolfo Rhiner, decano de la Facultad de Recursos Naturales, de la Universidad Nacional de Formosa; Ricardo Andreau, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, de la Universidad Nacional de La Plata; Francisco Andrés Carabelli, decano de la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco; Luis Mario Chauchard, director del Asentamiento Universitario San Martín de los Andes, Universidad Nacional del Comahue.

Titulado “Declaración en defensa de la idoneidad profesional para la designación de funcionarios que se desempeñarán en el ámbito forestal en distintos niveles de gobierno”, los académicos se hacen eco de una preocupación que los profesionales vienen marcando en el último año.  “La idoneidad profesional para desempeñarse en cargos de gestión de cualquier esfera de gobierno -municipal, provincial o nacional- debe constituir un requisito necesario, aunque no excluyente, pues no garantiza por sí sola la solvencia, la prudencia y la sensatez para llevar adelante una tarea fundamental como la de promover, interpretar e implementar políticas públicas”, aclaran inicialmente los académicos.

La gestión en el ámbito de los recursos naturales en general, y de los forestales en particular, requiere de personas que, en la medida de lo posible, puedan acreditar una formación y experiencia acorde, que posean sensibilidad y capacidad de escuchar y de poder tomar decisiones íntimamente vinculadas al sector que, hoy en día, requiere cada vez más que sean integradas a otros sectores productivos.

Del mismo modo, siendo que los bosques son reservorios de altos niveles de biodiversidad y de carbono atmosférico, los que resulta vital mantener y acrecentar ante los distintos escenarios, todos ellos de muy alta complejidad, que impone el cambio climático, las capacidades profesionales particulares constituyen un aspecto si no crucial, cuando menos de una relevancia que, ahora menos que nunca, puede soslayarse.

“En contraposición a lo expuesto, de manera recurrente en los últimos años han sido designadas para ocupar cargos de responsabilidad política en niveles gubernamentales vinculados directamente a la gestión personas que no cumplían con lo que debiera ser una condición mínima de partida, como lo constituye la de tener una titulación y experiencia acorde al cargo. Es una muestra de voluntad política hacia el desarrollo del sector designar perfiles que demuestren idoneidad para el “saber cómo hacer”, elemental para afrontar los desafíos de promover el desarrollo manejando los recursos forestales”, indican los académicos.

“Es esencialmente por esta crucial razón que quienes firmamos la presente declaración, lo hacemos con el profundo convencimiento de que siendo que existe en el país un cúmulo relevante de profesionales de las ciencias forestales con formación y experiencia demostrables, tal situación sea debidamente considerada al momento de constituir nuevos equipos de trabajo -o remozar los existentes- en torno a actividades de gestión de los recursos forestales”.

Finalmente, señalaron que la Federación Argentina de Ingeniería Forestal (FAIF) -que se halla en un activo proceso de formación y de la que forman parte los colegios y asociaciones de profesionales del sector existentes en todo el país-, la Red Argentina de Ciencia y Tecnología Forestal, así como las facultades que dictan carreras forestales de pregrado, grado y posgrado pueden, todas ellas, colaborar activamente en asesorar a los gobiernos municipales, provinciales y nacional respecto de colegas que podrían colaborar en distintas funciones en caso de ser requeridos.

“En dicha dirección, creemos que es indispensable que los distintos estamentos de gobierno exhiban la voluntad y madurez de considerar los fundamentos expresados previamente para la designación de funcionarios en los niveles de gestión pública de los recursos forestales”, concluyeron en el escrito.

Felipe Cisneros con Jaime Ledesma, actual presidente del Colegio de Ingenieros Forestales en Misiones

El desafío profesionalizar la gestión pública

Para el presidente de la FAIF, la pertinencia de la profesión en los espacios de toma de decisión “es un tema que venimos discutiendo desde hace tiempo, pero en el último año con mayor énfasis, ya que nos formamos con herramientas de gestión y con elementos para la administración de los recursos forestales. En Santiago del Estero se dio una situación que potenció el tema, ya que notamos que hay un crecimiento de la actividad y de los recursos humanos, pero siguen nombrando en funciones de gestión pública a personas que no están formadas en la profesión de las Ciencias Forestales”, explicó Cisneros.

Aseveró que los cuestionamientos no parten desde una cuestión de género o de las personas, el planteo apunta al rol institucional de los profesionales en los distintos espacios, y que para la designación de cargos a nivel municipal, provincial o nacional, se piense en la vinculación y el diálogo con el sector forestal ante los desafíos de desarrollo local y en materia socioambiental. “Entendemos que es un proceso, habrá que avanzar en un trabajo colectivo, a nivel país, entre colegios y facultades, proyectando líneas de acciones conjunta y ganando espacios políticos. Hemos dado un paso en los últimos años con la conformación de la FAIF para fortalecer nuestra representatividad, pero aún hay mucho por trabajar en consolidar el espacio institucional a lo largo y ancho del país, comenzando con la defensa de los espacios que consideramos son idóneos para el ejercicio profesional. Además, aportaremos debatiendo temas y acercando soluciones como sector. Será una manera de poner en valor al sector forestal argentino”, sostuvo en la entrevista Felipe Cisneros.

Consideró que a través de la historia, el país tuvo a grandes ingenieros agrónomos en el ámbito de la gestión forestal, “pero es tiempo de actualizarse, en el presente tenemos profesionales idóneos y muy bien preparados para la gestión forestal sustentable y en política forestal. Es un desafío profesional conquistar estos espacios propios de los forestales por la complejidad global que implica la actividad actual y futura en la toma de decisiones. Tenemos que empezar a ocupar los espacios que nos corresponden”, concluyó.

 

 

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