Martín Gartland, especialista en legislación forestal, vuelve al ruedo con un histórico “itinerario misionero”  

Su última obra publicada recientemente, titulada “Itinerario de la legislación forestal de Misiones”, será presentada hoy en la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado, a las 18 horas, en el marco de las actividades del Historial de la Regional UNaM. El ingeniero forestal, ex decano de la FCF-UNaM y “Profesor Emérito” de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF), es también el autor del primer libro del país sobre “Política y Legislación Forestales”, y nuevamente dejará un legado editorial de análisis jurídico con propuestas al debate para la búsqueda de la eficiencia en la aplicación de las normativas vigentes.

Por Patricia Escobar 

 

MISIONES (8/8/2019).- El nuevo libro “Itinerario de la Legislación Misionera” trata de una recopilación de normas (leyes, decretos y algunos reglamentos), sobre recursos forestales que comprenden básicamente el aprovechamiento de la yerba silvestre hasta las primeras décadas del siglo XX y la extracción de maderas en la provincia. En este último caso, comprende la explotación de la selva y luego todo el proceso de los bosques plantados hasta el año 2014.

“Ese largo trayecto histórico misionero lo dividí en periodos, basados según los episodios institucionales por los que atravesó Misiones: la época colonial, la primera etapa de la gesta de mayo, anexión a Corrientes, territorio nacional y finalmente la provincialización. Al interior de cada periodo se determinaron sub-periodos, en función de ciertos hitos legislativos relevantes”, explicó el profesor Martín Gartland (*), en una entrevista con ArgentinaForestal.com en la cual analiza y resume su mirada respecto al material logrado.

Aclaró que no se trata de una transcripción de normas “porque ello hubiese sido de lectura muy pesada. Opté por una descripción sucinta de cada una, y en la mayoría de los casos un análisis técnico-forestal según mi interpretación sobre sus fundamentos y parte dispositiva”, señaló el docente sobre su trabajo publicado, como una continuidad del primer libro publicado sobre “Política y Legislación Forestal” en la Argentina, hace cinco años atrás.

En lo forestal, a la provincia concurren leyes nacionales junto a las provinciales, por lo que Gartland consideró que un trabajo de este tipo no puede eludir el tratamiento de aquellas normativas. “En el libro, se incluye el análisis de las leyes sobre promoción de la forestación, como así también sobre Ley 31.226 de protección de los bosques naturales, y sus respectivas reglamentaciones. Aunque las más conocidas, el trabajo las remite al libro Política y Legislación Forestales, donde se tratan con amplitud”, indicó en la entrevista.

La investigación y análisis del presente material le llevó al autor varios años de trabajo. “En un comienzo, el contenido abarcaba la legislación y una segunda parte sobre los organismos públicos de administración forestal. Pronto me di cuenta que el texto superaría las 600 páginas y su manejo se me tornó muy complejo; por lo cual me propuse hacerlo en dos libros separados. Ambos los fui llevando en paralelo y a esta altura, prácticamente estoy cerrando el segundo que se llamará:”Misiones: Historia de los organismos públicos de administración forestal”, adelantó el ingeniero.

La Ley 854, la más integral

Respecto a la cantidad de leyes vigentes que atraviesan a la actividad forestal en Misiones, Gartland explicó que “justamente, uno de los sub-periodos comprende desde el Digesto Jurídico (2010) hasta el 2014. Naturalmente, no debe pensarse que se trata sólo sobre las leyes de ese periodo, dado que el Digesto reconoce como vigente varias leyes anteriores siendo la más antigua una de 1960. En síntesis se tratan unas 32 leyes correspondientes a las Ramas: VIII y XVI. En tanto, las normas de organismos se tratarán en el segundo libro”, explicó.

Al ser consultado sobre cuál de las leyes instrumentadas consideraba la más eficiente en su aplicación, respondió que dentro del conjunto vigente la Ley XVI Nº 7 (ex 854 de Bosques Nativos), es la más integral. “Esto no significa que sea la más eficiente. Y digo eso porque la eficiencia se alcanza según mi criterio, cuando sus objetivos son realizables y se concuerda con las condiciones naturales y necesidades sociales y económicas en el ámbito de aplicación”, aclaró el profesor.

Paralelamente, indicó que también podría rescatarse la Ley XVI Nº 53 (ex 3.426). “Obviamente, en ambos casos, depende también de la eficacia y eficiencia del órgano de aplicación de la ley y la voluntad política de quienes deciden sobre la política forestal. Una gran proporción de las leyes vigentes toman cuestiones puntuales de escasa relevancia y otras tantas son modificatorias de las leyes principales. Lamentablemente, muchas son netamente contaminantes del ordenamiento jurídico forestal provincial. Lo que por distintas razones de los interesados, hasta ahora no tomaron reclamos judiciales de cierta gravedad”, remarcó el ingeniero.

Baja productividad en el aprovechamiento de nativos

En su primer libro sobre Política y Legislación Forestal en la Argentina, Gartland expone de alguna manera la división entre los bosques nativos y las plantaciones forestales en cuanto al desarrollo de uno y otro, y la “involución” con el correr de los años en la gestión forestal de un aprovechamiento productivo de los bosques nativos. ¿Cuál es la situación lograda en Misiones a partir de la legislación que se expone en el “itinerario”?. Al interrogante, el autor respondió: “Ninguna provincia forestal, incluida Misiones, puede decirse que alcanza un desarrollo forestal óptimo respecto a sus ecosistemas forestales nativos. Las razones son múltiples. Entre ellas, predominan las políticas, aspectos culturales y técnico-científicas. En ese marco, desde la década de los 90, Misiones tomó un gran impulso sobre la legislación ambiental. Particularmente sobre las áreas naturales protegidas y otras cuestiones ambientales. Se trató de un punto de inflexión entre la visión productiva del bosque vs la preservación estricta”, explicó el ingeniero.

El número de leyes de esa naturaleza alcanza a 80 al año 2014. “Si nos atenemos al ordenamiento territorial  actual, la zona de “alto valor de conservación” representa un 14-% de la superficie boscosa provincial, las amarillas un 56% y la verde el 30%. ¿Cuál es el estado de las dos últimas? Suponemos que un nuevo inventario similar al del año 1998 daría como resultado un sensible empeoramiento en composición y degradación de esos tipos de cubierta boscosa. Estamos hablando del 86 % de la cobertura forestal natural. Si nos atenemos a las estadísticas nacionales (que según sus autores se los envían las provincias), la producción primaria anual proveniente de los bosques misioneros alcanza unos 48 mil m3 anuales, cuando en un pasado no lejano, superaba los 500.000 m3 anuales. Y como si eso fuera poco, en las últimas estadísticas, no se registra ninguna de las especies de primera y solo persiste el Guatambú, aunque en cantidades muy inferiores al pasado. Quiere decir que el bosque nativo perdió total significado productivo en el mercado forestal local”, analizó Gartland.

“A ello se agrega que esas mismas estadísticas nos informan que las extracciones se realizan sobre “otros planes” y rozados, cuando todas las leyes vigentes obligan a un plan de manejo u ordenación particularmente en predios de más de 100 has. En conclusión, creo que será muy difícil sostener el Ordenamiento Territorial solo mediante planes de dudosa sostenibilidad”, consideró el profesional.

Políticas ineficientes para bosques implantados

En cuanto a las plantaciones forestales, para Gartland es escenario logrado fue aún más crítico. Las leyes de promoción a la forestación siempre pivotearon sobre subsidios, desgravaciones impositivas y, en otra época sobre créditos. Se pensaba que lograda una superficie importante de forestación, las industrias evolucionadas vendrían en consecuencia. Pero, nada de ello a ocurrido. “Hemos conocido recientemente la existencia de una sobreoferta de materia prima de plantaciones que deja en duda – por el momento – la prioridad de ampliar la superficie plantada. Pienso que la poca eficacia de esos mecanismos está a la vista. El mayor problema a mi juicio estriba en la excesiva centralización de la administración nacional en la materia que no contribuye a su eficacia. Por otro lado, los atrasos en el cumplimiento de los pagos por parte de la administración nacional hacen perder credibilidad al sistema. Aunque alrededor de ello también contribuye a la falta de eficiencia-eficacia las crisis recurrentes del país, y los problemas agudos que se manifiestan en los mercados externos y el peligroso achicamiento del interno”, consideró el ingeniero.

Sobre la continuidad de la ley nacional 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados -a través de sus respectivas prórrogas en los últimos 20 años de vigencia- recordó que fue invitado para su tratamiento cuando se discutió la renovación. “Naturalmente, di mi apoyo a su continuidad, con una advertencia: no me pareció, ni me parece ahora, que era una cuestión de prórroga. Se requiere una formulación política sobre este campo que aborde los problemas de gestión de la administración que es la que viene fracasando desde hace muchos años. Finalmente el país requiere la vigencia plena de un sistema federal en todo sentido, y se deje de lado un modelo reiterado de subordinación al poder central, que dificulta y traba el desarrollo de las provincias y en particular el forestal”, opinó el profesional.

Misiones tiene una buena trayectoria en la materia de plantaciones forestales logradas, pero sobre cuestiones parciales.”Podría decirse que sus productores han tomado seriamente la forestación: su implantación, su tratamiento silvícola y en alguna medida sobre tecnologías de aprovechamiento. Pero aún se adolece de una política que vaya más allá de lo logrado en la producción primaria. La mayoría de esas tecnologías se originaron en medianas y grande empresas, algunas universidades y el Inta, es decir, el Estado tuvo muy poca incidencia en dichos logros. Sobre el sub-sector industrial hay muy poca innovación en nuevos materiales y procesos de tecnología blanda. Salvo los productos tradicionales, se ve poco sobre niveles elevados de agregación de valor y usos novedosos de la materia prima”, resumió Gartland ante el escenario industrial aún deficitario en modernización de tecnologías para ser competitivos.

Plantaciones forestales vs Bosques Nativos

En la entrevista, consultamos si se logró complementar en la actualidad la legislación misionera forestal con las normativas vigentes nacionales para el desarrollo de la foresto-industria, a lo que respondió que “en principio, primero debemos diferenciar la legislación sobre plantaciones de la de los bosques nativos. Y es un tema que no es de mi agrado, porque la división es inconducente: los recursos forestales incluyen a ambos tipos de bosques y a las tierras forestales, pero en el país se hizo tradición esta separación”, aclaró sobre este aspecto.

Dicho esto, siguió. “Para la forestación, la legislación provincial prácticamente es nula, cuando no irrelevante. Como señalé, la legislación nacional y sus reglamentos determinan los modos y formas en que debe desarrollarse la forestación en cualquier provincia. En el caso de los bosques naturales la situación es bien distinta. Desde la sanción de la Ley 251 en 1964, la legislación provincial en la materia trató de imprimir a sus preceptos las peculiaridades de su recurso boscoso natural. Si bien adoptó, en la referida ley, el régimen federal (Ley 13.273), lo hizo dándole preeminencia a la provincial. Varias leyes y reglamentos se adicionaron y fueron incorporando esas peculiaridades. A tal punto lo hizo, que en 1979 se des-adhirió de la ley nacional. Cuando en 2007 se sanciona la Ley 26.331, la provincia debió realizar el ordenamiento territorial de sus bosques lo que se consolidó mediante la Ley XVI Nº 105. Pero esta última ley, en lugar concentrarse en el ordenamiento forestal mencionado, adoptó casi totalmente el régimen nacional y provocó una grave contaminación en la legislación provincial vigente”, observó el especialista.

Según su opinión, esto dejó prácticamente “abrogado” todo el régimen provincial. De modo que la dicha “complementación” dejo de existir. En conclusión, cerró en que “si hay algo que caracteriza a la legislación es su ineficiencia”.

Por otra parte, reflexionó en que la legislación es una mera herramienta de cualquier política, por lo cual, su permanente perfeccionamiento siempre nos lleva al mismo lugar de partida. “Muchos forestales nos hemos esforzado en sostener que el problema principal no está en las herramientas de política sino en la carencia de políticas explícitas. A ello contribuye una cultura de corto plazo que no resulta sencillo internalizarla en las instituciones y en los modos de administrar recursos de muy largo proceso de realización como los bosques”.

En ese contexto, se puede entender la debilidad institucionalidad actual, ya que ello responde a las mismas exigencias que la legislación.

En el libro del “Intinerario de la Legislación Misionera” el autor deja una amplia discusión sobre este tema.

 

(*) Reseña del autor

El ingeniero forestal Martín Gartland fue decano de la FCF-UNaM, participó activamente en la creación del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (Coiform), siendo co-fundador y primer presidente de la institución. Fue el primero en recibir el  título “Profesor Emérito” de la UNAM.

Entre sus antecedentes profesionales, el ingeniero Gartland coordinó el proyecto Forestal Puerto Península, en el marco del Convenio entre el Consejo Agrario Nacional (propietario del predio) y la Universidad Nacional de la Plata. Colaboró en la preparación de las leyes de Bosques N° 556 que es modificatoria de la 251; y de Ley 628 de Reservas Forestales, durante su gestión como Subsecretario Asuntos Agrarios de la Provincia en el gobierno de Miguel Ángel Alterach.

Tuvo una destacada participación en la preparación del anteproyecto de ley que fue entregada por la Asociación de Plantadores Forestales de Misiones que terminó siendo, finalmente, la Ley Provincial 854.

Fue decano de la FCF durante dos periodos de gestión, entre los años 1987 y 1994, y sus  principales logros y aportes para el crecimiento de la FCF son:

*La creación de la Revista Forestal Yvyra – reta, que ininterrumpidamente se fue editando, y  constituye una revista científica de referencia nacional para el sector.

*El traspaso de la administración de la Reserva de Uso Múltiple Guaraní de 5.343,68 hectáreas, donde se desarrollan numeroso proyectos de investigación tanto de los investigadores facultad como con otras instituciones de la UNAM, el país y del exterior, como la Universidad Yale, y el CIFOR.

*La creación de la infraestructura inicial de Guaraní, actual residencia para los investigadores.

Con una inequívoca visión prospectiva en el tema mejoramiento y de la madera como material de construcción, creó durante su gestión los laboratorios de Biotecnología, y de Tecnología de la Madera con sus respectivos equipamientos.

Ha participado en la Coordinación de un Programa Nacional de Investigación Aplicada a los Recursos Forestales Nativos de Argentina para la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Como docente de la FCF se desempeñó en la cátedra de Dendrología, desarrollando numerosos trabajos de investigación en el área de Dendrología de la Selva Misionera junto a su equipo de cátedra, con numerosas publicaciones científicas y libros.

También, en su amplia trayectoria, ha realizado numerosas consultorías y diagnósticos relacionados con la política forestal regional y nacional.

En 2012 presentó su primer libro sobre “Política y Legislación Forestales”, que fuera editado por Hemisferio Sur SA, y cuenta el texto con algo más de 400 páginas divididas en dos partes centrales: una primera sobre Política Forestal y la segunda sobre la Legislación Forestal del país, para concluir con un Anexo de leyes nacionales y de Misiones en la materia.

 

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