El Dr. Hugo Escalada, presidente del Instituto Forestal Provincial de Misiones, analiza el contexto de deterioro del sector forestal y maderero del país, y pone en duda anuncios de inversión en el actual contexto económico. El escenario macroeconómico, la caída del consumo y la pérdida de competitividad de la cadena foresto-industrial impacta en el sector. En su columna de opinión, señala la ausencia de políticas nacionales activas y plantea interrogantes sobre la viabilidad de nuevas inversiones en el país.
MISIONES (28/4/2026).-En un contexto económico marcado por la incertidumbre, la retracción del consumo y la apertura comercial, el presidente del INFOPRO, Hugo Escalada, traza un diagnóstico crítico sobre la situación de la industria foresto-industrial argentina. Advierte sobre la pérdida de competitividad, la falta de incentivos y el impacto directo en el entramado productivo, al tiempo que pone en duda la consistencia de recientes anuncios de inversión en el sector.
A continuación, su columna de opinión, para ArgentinaForestal.com:
El marco económico no es alentador para la industria nacional y en particular para el sector foresto-industrial. Sin políticas nacionales que impulsen la inversión, en un contexto de estanflación con un dólar en torno a los 1.400 pesos y una inflación del 30%, el Gobierno nacional no muestra acciones claras que apoyen al sector forestal.
Con aciertos y errores, anteriores administraciones mostraron interés manifiesto desde la “Mesa Forestal” impulsada por el ex presidente Mauricio Macri, a la declaración de “actividad esencial” en pandemia en la presidencia de Alberto Fernández; desde la Casa Rosada se visibilizo a la foresto-industria en el panorama productivo.
La llegada del gobierno de Javier Milei con su impronta libertaria, giró el rumbo y la apuesta decantó en una apertura económica y de importaciones convirtiéndose en el verdugo de un sector que basa su actividad en el mercado interno.
La estrepitosa caída del poder adquisitivo de la población, producto de la devaluación de salarios y el aumento del costo de vida por la suba de servicios, llevó a un estancamiento en el consumo de madera.
El abrupto parate del sector de la construcción fue el determinante a la hora de hundir el flujo de dinero que se motorizaba en torno a los bosques implantados.
La falta de políticas habitacionales que incorporen el consumo de madera sumado a la caída de la capacidad industrial instalada que hoy ronda el 40%, a la desaparición de 25.000 Pymes, la pérdida de 300.000 puestos de trabajos formales y la declaración de concurso preventivo de acreedores de Celulosa Argentina, el principal productor de celulosa y papel del país, por una cifra que ronda entre los 120 y 140 millones de dólares, según la empresa en un contexto de fuerte caída de ingresos, márgenes deteriorados y dificultad para trasladar la inflación a precios.
Estos datos son una realidad insoslayable a la hora de analizar la película completa, la pregunta sería ¿quién invierte con estas condiciones?
“El clavo en el ataúd” que decía el Presidente pareciera no haber sido para una facción política, sino para la industria forestal argentina.
Datos de la CEPAL muestran el retroceso de la cadena forestal argentina en comparación con la realidad que se vive en el resto del Mercosur.
Brasil y Uruguay se presentan como la vanguardia en la producción, tanto en lo que refiere a productos celulósicos como los resultantes del aserrío.
El crecimiento de plantaciones y la inversión de multinacionales en los países vecinos plantean cuestiones que se basan en la solidez de acuerdos públicos (políticas de Estado) y una alta ventaja competitiva respecto a la disponibilidad de tierra y materia prima.
Este último punto es crucial porque se pueden tener muchas forestaciones, pero es determinante para la concreción de grandes inversiones saber cuántas de esas hectáreas están disponibles.
Si bien desde el gobierno de Milei impulsaron el RIGI, el sector forestal no fue unos de los beneficiados por éste régimen.
Los números de la CEPAL no mienten, son dato y no relato. Los índices de inversión extranjera directa se focalizaron principalmente en el sector de la minería, donde Argentina figura como uno de los cuatro países que concentraron más del 80% en anuncios de inversión.
Un dato que deja fuera al sector forestal y demuestra que las grandes inversiones extranjeras no tienen a nuestro país como objetivo a corto y mediano plazo.
En este contexto adverso llama poderosamente la atención el anuncio de instalación de una planta de celulosa fluff en Parque Industrial de Ituzaingó por parte de Arpulp SA, presentado por el gobernador correntino Juan Pablo Valdés y Alejandra Aranda, cabeza de la compañía.

Todo el panorama descrito me hace dudar de la verosimilitud de este rimbombante anuncio, al cual coloco dentro de las necesidades de “mostrar inversiones”, avances y generación de empleo, en una región donde en realidad ocurre todo lo opuesto.
Si recordamos proyectos de inversiones millonarias que no se llevaron adelante tenemos el antecedente de Bosques del Plata de CMPC, empresa de capitales chilenos que ingresó a la Argentina en los años 90, y su proyecto celulósico de nivel internacional.
No se trata de estar a favor o en contra de las celulósicas, toda inversión siempre es necesaria para potenciar el desarrollo, pero generar falsas expectativas nunca dio buenos resultados.
No puedo pasar por alto la situación de las 400 familias de operarios de empresa Forestadora Tapebicuá –del Grupo Celulosa Argentina-, un hecho que podría tornarse, como lo avizoran desde las asociaciones forestales, como el inicio de un efecto dominó.
El futuro es desafiante aún si queremos ver el vaso medio lleno.
*Presidente del Instituto Forestal Provincia (Infopro)


