El aserradero de fenólicos y terciados de la familia Mazlumian, en Colonia Tarumá, en Caraguatay, permanece paralizado desde agosto de 2025. Los operarios, algunos con más de tres décadas de antigüedad, reclaman respuestas sobre salarios adeudados, indemnizaciones y el futuro de la planta.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
MISIONES (11/3/2026).- El silencio de las máquinas se volvió rutina en el aserradero Mazter Industrial Maderil, en Colonia Tarumá, a unos 12 kilómetros de asfalto sobre la Ruta 212, en Caraguatay. Los trabajadores expresan que enfrentan una situación crítica y solo queda la incertidumbre de 25 familias madereras que desde hace meses esperan una respuesta que no llega de sus empleadores.
La industria fue fundada hace casi 50 años por Ricardo Mazlumian (fue presidente del ex Banco Provincia), y tras un proceso de sucesión del titular, la sociedad es administrada actualmente por Verónica Mazlumian, quien por problemas económicos decidió parar la industria en agosto pasado hasta “conseguir un préstamo”, dijo a a través de su apoderado en un escrito presentado ante el Ministerio de Trabajo de la provincia.
Lo que comenzó como una pausa momentánea terminó transformándose en una larga espera marcada por la falta de información sobre el futuro de la empresa y el destino laboral de sus trabajadores.
Los operarios cuestionan la falta de respuestas del Ministerio de Trabajo y del gremio frente a la crisis que atraviesan, ante el abandono de la empresa.
Muchos de los trabajadores acumulan entre 20 y 36 años de antigüedad, y hoy no sólo desconocen si la fábrica volverá a funcionar, sino también cómo y cuándo se pagarán las deudas salariales o eventuales indemnizaciones.

Un conflicto sin respuestas
Desde el Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera de Eldorado (SOIME) confirmaron que el conflicto fue denunciado ante el Ministerio de Trabajo de Misiones, bajo el Expediente 680/2025.
El organismo convocó a la empresaria y a sus representantes legales a una audiencia en la delegación de Montecarlo para analizar posibles soluciones. Sin embargo, según indicaron desde el sindicato, la representante societaria no se presentó a la convocatoria.
“Su apoderado presentó un escrito, y planteó que en febrero se reactivaría, que estaban buscando prestamos para enfrentar la situación. Pero esto no sucedió. La semana pasada se realizó otra reunión con el secretario de Coordinación Operativa del Ministerio de Trabajo de Misiones, Carlos Ariel Britos, y con la jefa del Departamento de Trabajo, Nicole Aldana Giménez. Pero no dejó avances significativos, no hubo una propuesta, por lo que la preocupación y la angustia continúan creciendo entre quienes dependen de la empresa para sostener a sus familias.”, explicó Domingo Paiva, secretario general del SOIME.
Mientras tanto, el aserradero dedicado a la producción de fenólicos y terciados, permanece completamente paralizado.

De 40 trabajadores a 25
La crisis empresarial no es reciente. Según explicaron desde el sindicato, los problemas de gestión vienen arrastrándose desde 2018, con atrasos salariales y deudas con la obra social del gremio.
Con el paso del tiempo, la empresa fue reduciendo su plantel. De los 40 operarios que tenía, hoy quedan 25 trabajadores, que son quienes siguen reclamando una solución para preservar su fuente laboral, ya que tienen antigüedad de más de 20 años.
Mientras tanto, la situación social se vuelve cada vez más difícil. “El sindicato nos está asistiendo con bolsas de alimentos. Algunos compañeros se fueron a otras localidades a buscar trabajo, pero nadie nos dice quién nos va a pagar lo que nos deben o nuestros derechos por antigüedad”, relató Juan López, delegado de los trabajadores, en diálogo con ArgentinaForestal.com.
Una cooperativa como alternativa
Frente a la falta de respuestas, los trabajadores comenzaron a analizar una alternativa que podría evitar el cierre definitivo de la planta: crear una cooperativa de trabajo para gestionar la industria.
“Los trabajadores piden apoyo para estudiar la alternativa de salvar la industria, y una vía podría ser crear una cooperativa de trabajo que sea gerenciada por sus operarios. Para eso se necesita el apoyo del Ministerio de Trabajo y el compromiso de la empresa”, explicó Paiva.
El predio donde está instalada la industria continúa siendo propiedad de la familia Mazlumian, las máquinas se encuentran en condiciones de funcionamiento y la producción tiene calidad reconocida en el mercado.
“Los operarios tienen experiencia en este oficio. Es posible reactivar la planta y colocar la producción en el mercado”, sostuvo, por su parte, López, ante la consulta de este medio.
Sin embargo, el panorama no es sencillo. La planta también enfrenta una deuda millonaria con la Cooperativa Eléctrica de Montecarlo, que derivó en el corte del suministro de energía.
“Para salir adelante habrá que refinanciar esa deuda y recuperar el servicio, por lo tanto, necesitamos el apoyo de todos para salir adelante”, planteó el operario.
Un drama social en Colonia Tarumá
Detrás del conflicto laboral se esconde una realidad que golpea de lleno a las familias de Colonia Tarumá. La falta de actividad, sumada al silencio empresarial, dejó a los trabajadores frente a una situación cada vez más angustiante, con deudas acumuladas y dificultades para cubrir necesidades básicas.
A diferencia de otros conflictos del sector, los operarios de Mazter decidieron no realizar protestas frente al aserradero ni exponer públicamente a sus familias.
“Es muy triste todo. No queremos exponer a nuestros hijos a una situación que no dará ninguna solución”, expresó López.
Sin embargo, la desesperación crece con el paso de los meses. Como última alternativa, algunos trabajadores no descartan solicitar sus indemnizaciones, una decisión extrema para quienes pasaron gran parte de su vida laboral dentro de la empresa.
“No pedimos privilegios, pedimos trabajar o al menos saber qué va a pasar con nuestro futuro”, remarcaron.
Mientras tanto, en Colonia Tarumá, el aserradero sigue cerrado y las máquinas continúan en silencio, mientras 25 familias esperan una respuesta que les devuelva algo más que la incertidumbre: la posibilidad de volver a trabajar.




