Parque Nacional Iguazú | Piden más prevención al circular zonas de áreas naturales en las rutas misioneras

Respetar los límites de velocidad en rutas y prestar atención si se cruza un animal para mantener distancia es clave para reducir el atropellamiento y muertes de animales silvestres de la selva misionera. Recorriendo las áreas naturales protegidas del Parque Nacional Iguazú, al norte de Misiones, los visitantes o turistas podrán observar los pasafaunas aéreos o eco ductos (terrestres) que fueron instalados para prevenir la muerte de animales de la fauna silvestre. Se trata una zona “especial” y requiere prevención en la circulación. Este miércoles nuevamente mataron a un puma en la zona del acceso al área natural. y reavivó el reclamo por penas más duras, investigaciones y multas más duras contra la negligencia humana.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

Fuente: Con información del PN Iguazú  y Fundación Vida Silvestre  Argentina

 

MISIONES (14/7/2022).- En las rutas, nacionales y provinciales, se recomienda a los conductores estar más atentos en los tramos que atraviesan los parques y refugios de vida silvestre, saliendo de Posadas y hasta Puerto Iguazú.

Con el objetivo de crear pasos seguros para la fauna de la selva misionero, se instalaron en zonas especiales de áreas naturales los pasafaunas por debajo de la ruta (subviales) o por encima de la ruta (eco ductos), que son puentes con tierra y vegetación para los animales. O también, los pasos aéreos como los siete que ya instalaron en el Parque Nacional Iguazú, los  cuales son utilizados por la fauna arborícola: monos, ardillas, tamanduás, comadrejas.

En las rutas, nacionales y provinciales, se recomienda a los conductores estar más atentos en los tramos que atraviesan los parques y refugios de vida silvestre, saliendo de Posadas y hasta Puerto Iguazú.

En esta vista cenital del ecoducto puede verse una vegetación más baja en el área central. Es mantenida de esa forma para facilitar las tomas fotográficas de las cámaras-trampa. Foto: Roberto Simonetti.

 

“Muchos de los atropellamientos que existen hoy se pueden evitar, y una de las causas principales en zonas de áreas naturales es que no se respetan las velocidades máximas, lo que depende de la conciencia de cada conductor. Está en cada uno de nosotros, en la mayoría de los que visitamos las áreas protegidas, aplicar esta medida: disminuir la velocidad y prestar atención si se cruza un animal, manteniendo la distancia de frenado”, recomendó Guillermo Gil, biólogo que trabaja en la Dirección Regional NEA de Parques Nacionales.

Hay animales grandes en la selva como tapires, yaguaretés, pumas, corzuelas, pecaríes… que por un lado pueden ser muertos por el atropellamiento, y por el otro lado también pueden dañar gravemente el vehículo o causar un accidente vial importante, incluso fatal para el conductor. El desafío es respetar las normas.

Sobre la conducción dentro de las áreas protegidas, y respecto a la velocidad máxima permitida dentro del Parque Nacional Iguazú, recordó que la velocidad máxima es de 60 km/h en la mayoría de los tramos.

“Después hay tramos – indicados a través de estaciones de reducción de velocidad que incluyen divisores de calzada, bandas ópticas sonoras, dientes de dragón, lomos de burro y cartelería- donde la velocidad máxima es de 40 km/h. También es de 40 km/h todo el acceso a Cataratas”, precisó Gil.

Se debe tomar conciencia también que, respetando esas velocidades, además de ganar en seguridad y evitar la muerte de los animales y para quienes circulan, no se tarda más que 5 minutos en diferencia que si uno aumentara a una velocidad mayor.

Por ejemplo, si uno va de la ciudad a Cataratas o al aeropuerto, no cambia en nada ir a 100 o 60, ya que es tan corta la distancia que no se gana más que 5 minutos en reducción de tiempo. Pero el daño ambiental de no respetar esa velocidad y mantener distancia de un animal que cruza las rutas es irreversible.

Pasafaunas aéreos dentro del PN Iguazú

Todas las especies que andan por las copas de los árboles pueden utilizar pasafaunas aéreos que son mucho más simples en construcción.

Los animales son hábiles y están acostumbrados a circular por las lianas y enredaderas, entonces una soga o unos cables son suficientes.

La gran variedad de especies animales que habitan el PN Iguazú  son monitoreadas por investigadores para determinar sus hábitos y movimientos.

El biólogo Guillermo Gil explicó que los últimos pasafaunas aéreos instalados en el PN Iguazú se construyeron junto a voluntarios con materiales reciclados. “Reutilizando cuerdas de escalada (que soportan la intemperie) y tramos de caño de agua de descarte. Elementos muy simples que los monos adoptaron rápidamente para cruzar el camino”, agregó.

Además del atractivo turístico que constituyen las Cataratas del Iguazú, el parque nacional esconde en la selva (y en la zona de rutas que lo atraviesan) una variedad enorme de vida silvestre.

“Para que estos animales puedan moverse libremente por el parque y disminuir el riesgo de ser atropellados, los pasafaunas cumplen un rol esencial. Sin embargo, no son los únicos, la vida silvestre depende del respeto de los conductores a las velocidades máximas en áreas protegidas, la señalética y otras herramientas viales, que nos advierten que ingresamos en una zona “especial”.

 El primer “pasamonos” dentro del parque nacional

En el Parque Nacional Iguazú existe un grupo de investigación (desde hace varios años) que estudia en particular el comportamiento de los monos caí.

“Ese grupo fue el primero en señalarnos un lugar frecuente por donde los monos cruzaban la ruta. Ahí, nace la primera iniciativa de pasafauna. Como aún no había ninguna experiencia de pasafaunas aéreos en Argentina, se construyó un pasafauna sobredimensionado, se instalaron dos postes muy gruesos y se hizo una especie de pasarela con cables de acero y tablas de madera. Ese “pasamonos” lo fabricó el Departamento de Movilidad del PN Iguazú, y fue aprovechado inmediatamente porque los monos ya usaban ese lugar para cruzar”, relató Gil respecto a la experiencia.

También el equipo de investigadores observó con cámaras trampa que el “pasamonos” era usado por otros animales arborícolas como comadrejas.

De aquella iniciativa, surgida de la investigación y el manejo, en la actualidad el PN Iguazú posee siete pasafaunas aéreos en sus caminos internos y esa primera propuesta sobredimensionada hoy fue reemplazada por una simple soga gruesa reciclada, que es utilizada diariamente por monos caí y sus crías.

 

Reducir los riesgos entre todos, con pasafaunas y prevención

Las rutas y caminos dentro de las áreas protegidas tienen un lado positivo que es la comunicación, nos permiten recorrer el área, ver distintos ambientes, llegar a lugares atractivos…

A su vez tienen su lado negativo, que se transforman en barreras para muchos animales o son atropellados. Dentro de las áreas protegidas procuramos disminuir ese “efecto barrera” ¿Y cómo se disminuye? Haciendo pasos seguros para la fauna.

Sin embargo, la irresponsabilidad de los conductores sigue siendo la principal causa de muerte por atropellamiento de la fauna silvestre

Otro lamentable hecho de negligencia al volante se vivió este miércoles 13 de julio, en el acceso al Parque Nacional Iguazú, cuando un conductor atropelló a un ejemplar de puma en una zona donde esta estrictamente prohibido circular a más de 40 kilómetros por hora.

Fue sobre la Ruta N° 101- dentro del Parque Nacional Iguazú, un vehículo del cual se está investigando la pertenencia y el dominio, que se dirigía al aeropuerto o al área turística de Cataratas, embistió contra un ejemplar de la especie Puma- un macho joven adulto, sano, de aproximadamente 50 kilos.

El hecho ocurrió unos metros después de la primera estación de reducción de velocidad- donde además de indicarse la máxima de 40 k/h, se cuenta con conos, dientes de león y bandas sonoras que indican al conductor el ingreso a una zona especial: un área protegida.

Indignación y reclamos por multas mas severas

“La selva misionera está de luto. El hecho ocurrió durante la tarde de ayer, a escasos 50 metros de uno de los sitios debidamente señalizados, donde la velocidad máxima está establecida en 40 km/h. Sólo en Misiones, se estima que más de 5.000 animales mueren al año por esta problemática en rutas que atraviesan o bordean áreas protegidas”, informó nuevamente la Fundación Vida Silvestre Argentina ante el hecho.
“Ayer fue un puma, en los últimos años perdimos yaguaretés, tapires, venados, osos meleros, etc, etc. Esta situación debe parar YA.  Lo que ocurrió debe ser un punto de inflexión. Sigue siendo urgente incrementar las medidas de mitigación planificadas sobre las rutas (pasafaunas, ecoductos, señalización vertical y horizontal) y cobrar las multas correspondientes. Pero la responsabilidad es compartida y todos tenemos que dar una mano para ponerle un freno a esto”, reflexionaron desde la organización.

Es claro que las acciones de las autoridades son insuficientes y que los conductores no respetan velocidades máximas ni señalizaciones. Respetemos los límites de velocidad y evitemos dañar a la fauna silvestre. Atropellarlos es extinguirlos.

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