El Cambio Climático será un “multiplicador de crisis” y tendrá un grave impacto en la seguridad mundial, según la OTAN

El cambio climático está ocupando un papel principal en la Cumbre de la OTAN de Madrid. La Alianza Atlántica asume que el clima será un «multiplicador de crisis» y tendrá un grave impacto en la seguridad mundial. Ante este reto ha presentado sus primeros objetivos de descarbonización y una hoja de ruta climática.

 

Fuente: El Agora Diario

 

ESPAÑA (30/6/2022).- Este miércoles arrancó en Madrid la Cumbre de la OTAN con el mayor despliegue de seguridad de la historia de España, ante la presencia de una treintena de líderes mundiales y sus respectivas delegaciones.

El encuentro de dos días se produce en un contexto marcado por la invasión rusa de Ucrania y pretende lograr una nueva estrategia de la Alianza Atlántica. “El mundo nos está mirando, mostrémosle nuestra unidad y nuestra cohesión”, ha dicho el presidente de España, Pedro Sánchez, en la inauguración de la cumbre, que se espera que sea «histórica y transformadora» según palabras del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Además de una nueva estrategia de disuasión y defensa, del apoyo a Ucrania frente a Rusia o los deseos de Finlandia y Suecia de entrar en la Alianza, la crisis climática también está teniendo un papel protagonista en este foro internacional. El cambio climático está influyendo sobre las capacidades y las infraestructuras militares, lo cual puede ir en aumento con claras repercusiones sobre las misiones, las cadenas de suministros y el entorno de seguridad de la OTAN en el espacio euroatlántico y de sus vecinos más próximos.

 

Primeros objetivos de descarbonización

Con motivo de la cumbre, se ha presentado un documento en el que se identifican los principales retos de la OTAN frente al cambio climático y  Stoltenberg ha anunciado los primeros objetivos climáticos de la Alianza como organización. «Para 2030, reduciremos las emisiones al menos un 45%, reduciendo las emisiones netas a cero para 2050″, indicó.

El político noruego afirmó que la Alianza “también tiene una responsabilidad a la hora de reducir las emisiones” que afectan al cambio climático y, para ello, ha desarrollado la primera metodología para medir los gases que causan el efecto invernadero que emite la OTAN como organización, tanto a nivel civil como militar.

Una metodología que, dijo, estará a disposición de todos los aliados a fin de que puedan rebajarlas. “Esto es vital, porque todo lo que es medido, puede ser recortado”, comentó. De acuerdo a esa nueva metodología, la OTAN prevé dos fases de recortes hasta alcanzar la neutralidad climática en 2050.

“No será fácil, pero se puede hacer”, señaló Stoltenberg, quien reconoció que la transición desde los combustibles fósiles será determinante. “Hay una revolución tecnológica ocurriendo en este momento”, dijo, y confió en que, “en el futuro, los vehículos militares más avanzados y las fuerzas aéreas más resistentes serán los que no dependan de combustibles fósiles”.

Stoltenberg se mostró convencido de que el cambio climático es “una grave amenaza para todos nosotros” y un “multiplicador de crisis”, ya que una meteorología más extrema “devasta comunidades y fomenta más conflictos”. “El clima importa para la seguridad, así que importa a la OTAN”, afirmó.

“Esto implica para la OTAN tres cosas: incrementar nuestro entendimiento, adaptar nuestra alianza y reducir nuestras propias emisiones”, recalcó. Así, la Alianza deberá tener más en cuenta cómo afecta el cambio climático a su actividad, desde sus misiones con calor extremo en Irak hasta el frío del Ártico, pasando por los huracanes cada vez más frecuentes que azotan a algunas de sus bases militares o la subida del nivel del mar.

Stoltenberg también advirtió de los riesgos de que se cree «un mosaico de sistemas incompatibles» si cada país de la OTAN “sigue su propia senda separada hacia la seguridad energética y la adopción de nuevas tecnologías», lo cual generaría «graves riesgos para nuestra interoperabilidad”, y subrayó que conseguir una defensa y disuasión creíbles sigue siendo el principal objetivo de la Alianza.

 

Amenaza climática

Guerras por el agua, millones de desplazados, revueltas, pérdida de territorios por la subida del nivel del mar… el cambio climático tendrá cada vez más consecuencias en la seguridad de los países y sus poblaciones. En una mesa redonda previa al inicio de la cumbre de la OTAN celebrada en el Real Instituto Elcano, la crisis climática también ha sido protagonista del debate.

La ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, afirmó en el encuentro cumbre que la «gran amenaza» para el planeta en los próximos diez años es la crisis climática.

En ese sentido, ha señalado que los esfuerzos deben encaminarse hacia la mitigación y adaptación ante las pérdidas que se avecinan. «Hay regiones que no podemos salvar, hay islas que no podremos salvar», ha vaticinado.

Por su parte, la ministra de Defensa de Canadá, Anita Anand, abogó por interrelacionar cada una de las crisis antes las que se enfrenta la comunidad internacional. «Es importante no aislar diferentes tipos de riesgo», ha dicho. «Necesitamos ver los riesgos de manera interrelacionada, no podemos separar lo militar, de lo climático, de lo alimentario. Tenemos que tener un abanico de riesgos. Cuando estemos pensando en crisis tenemos que hacerlo sobre un mismo paraguas», ha defendido la ministra canadiense.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Exteriores de España, Ángeles Moreno Bau, enfatizó en la necesidad de compaginar una respuesta «contundente» a la agresión rusa de Ucrania, pero al mismo tiempo tener «clara» la hoja de ruta de la transición energética.

«Nos estamos enfrentado a una guerra que tiene terribles consecuencias para nuestro medioambiente, no solo por los estragos de las armas o los incendios, sino también por las consecuencias de los altos precios de la energía», señaló.

 

 

 

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