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Acuerdo Mercosur-Unión Europea: 24 sectores exportadores se benefician con arancel cero y el sector maderero busca ganar competitividad

Tras la entrada en vigencia del tratado el pasado 1 de mayo, la eliminación de gravámenes para el 95,5% de las exportaciones agroindustriales abre una ventana de alivio para las economías regionales. El sector de la madera, golpeado por la recesión interna, evalúa el impacto frente al mercado europeo.

 

Fuente: PromArgentina 

BUENOS AIRES (20/5/2026).- La entrada en vigencia del histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) el pasado 1 de mayo, tras un cuarto de siglo de negociaciones, promete reconfigurar la matriz exportadora de la Argentina.

Un informe técnico de la Gerencia de Inteligencia Comercial de PromArgentina, organismo presidido por Diego Sucalesca, reveló que al menos 24 sectores productivos locales que tienen a Europa entre sus tres principales destinos se verán favorecidos de manera directa por la quita drástica de aranceles.

Se trata de un entramado de actividades que solo durante 2025 generaron ingresos genuinos al país por más de USD 7.000 millones. El tratado posiciona estratégicamente a los bloques regionales frente a un mercado de 450 millones de consumidores con un PBI per cápita cercano a los USD 35.000, abriendo una ventana de oportunidad clave para productos de valor agregado.

El impacto en el sector foresto-industrial y de la madera

El convenio establece la eliminación de aranceles de importación para el 92% de las exportaciones totales de Argentina y alcanza un beneficio arancelario para el 95,5% de los productos agroindustriales del Mercosur (con un 84% de liberalización total y un 15,5% mediante cuotas o preferencias parciales).

Para el sector maderero y de productos forestales, este escenario representa un canal de descompresión crítico.

Atravesando una profunda recesión en el mercado interno —marcada por la parálisis de la obra pública y la caída del 40% en la producción de madera aserrada de la cuenca del río Uruguay—, la flexibilización aduanera de la UE se traduce en:

  • Acceso sin aranceles a la bioeconomía europea: El incremento de la demanda de subproductos de base biológica y biomasa (como el chip y el pellet de madera) encuentra en Europa un mercado que paga primas por la sustentabilidad y la trazabilidad de carbono.
  • Competitividad en manufacturas de madera: La eliminación progresiva de barreras permite mitigar los altos costos logísticos locales que hoy restan competitividad cambiaria frente a competidores de extrazona, facilitando la exportación de madera procesada y componentes de remanufactura.

El mapa de los sectores beneficiados

El bloque europeo consolidó su rol en 2025 como el tercer destino de las exportaciones argentinas (USD 8.500 millones) y el tercer origen de las importaciones (USD 10.500 millones), ubicándose solo por detrás de Brasil y China. Actualmente, más de 2.200 empresas locales —un cuarto del total de las firmas exportadoras del país— operan con el Viejo Continente, teniendo como principales puertas de entrada a los Países Bajos (24%), España (15%), Italia (13%) y Alemania (13%).

El impacto arancelario se distribuirá según la prioridad del mercado de destino:

  • Primer Destino de Exportación

Maní, biodiésel, limón, porotos, tabaco, garbanzo, arroz, cítricos, sector equino y sector pesquero.

  • Segundo Destino de Exportación

Harinas y pellets de soja, carne bovina, plata, miel, arándanos, sector frutícola, hortícola, textil, farmacéutico y avícola.

  • Tercer Destino de Exportación

Uva, peras, manzanas, ajo, sector olivícola y manufacturas de madera de valor agregado.

Durante el último año, Argentina se consolidó como el principal proveedor de la UE en productos clave como la harina de soja, carne bovina fresca deshuesada, maní crudo y mezclas de biodiésel, facturando cerca de USD 4.000 millones.

Con la eliminación de los aranceles, los especialistas anticipan que la agroindustria y la foresto-industria no solo asegurarán sus márgenes actuales, sino que dispondrán de los incentivos económicos necesarios para reactivar la inversión tecnológica y la producción primaria en el mediano plazo.

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