Las tecnologías de acceso al agua reducen el trabajo rural infantil, demuestra un estudio de la OIT y el INTA

Un estudio realizado en conjunto entre el INTA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que las tecnologías aplicadas en los proyectos especiales de acceso al agua para uso integral del programa ProHuerta lograron reducir a la mitad el tiempo que los hogares de la Agricultura Familiar dedicaban a la búsqueda y acarreo de este recurso, tareas realizadas muchas veces por niños y niñas de entre 5 y 12 años.

Fuente: INTA

 

 

SALTA (5/5/2021).- “Antes tardábamos más de tres horas todos los días para buscar el agua. Pero ahora estamos mejor al tener el agüita. Y mis hijos también están mejor porque tienen más libertad para hacer otras cosas y más tiempo para sus actividades de la escuela”, expresa en su testimonio Elsa Tolaba, de Quebrada de los Zarzos en Salta.

Y es sólo una pequeña muestra del impacto de las tecnologías de acceso al agua en la reducción del trabajo rural infantil, reveladas en un estudio liderado por INTA y por el proyecto Offside: ¡Marcando la cancha! de la Oficina de País de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La investigación conjunta del NTA y la OIT analizó los efectos de la implementación de tecnologías de acceso al agua para uso integral en la organización del trabajo de la agricultura familiar y trató de revelar si estos proyectos lograban disminuir el trabajo de los niños, niñas y adolescentes en el acarreo y búsqueda del agua.

El estudio mostró que las tecnologías aplicadas en el marco del programa ProHuerta (INTA- MDS) lograron reducir a la mitad el tiempo que los hogares dedicaban a estas tareas, realizadas habitualmente en la ruralidad por mujeres, niños y niñas de entre 5 y 12 años.

“Las familias que participaron del relevamiento valoraron que el tiempo –que solían dedicar al acarreo de agua– puede ahora utilizarse principalmente para el desarrollo de actividades escolares y el esparcimiento de los niños y niñas”, sintetiza el documento. 

“El estudio que elaboramos se propuso poner en evidencia a nivel nacional e internacional la situación de nuestras comunidades rurales y el impacto de los programas de acceso al agua”, explica Diego Ramilo, director del CIPAF. “Nuestro objetivo es acercar a la agricultura familiar las tecnologías disponibles para generar impacto positivo en el entorno productivo, la calidad de vida, el arraigo, el trabajo y la dignidad de las familias.”

Para llevar a cabo el estudio se relevaron 187 hogares distribuidos en las cinco macrorregiones de Argentina –Centro, Cuyo, Noroeste, Noreste y Patagonia–, donde el INTA y el MDS desarrollan los proyectos especiales del programa ProHuerta. Un equipo del INTA y OIT coordinó las acciones del estudio, diseñó las entrevistas y capacitó a los técnicos para su puesta a punto en el territorio.

El PROCADIS realizó el montaje de la estrategia didáctica que involucró el compromiso y trabajo de más de 150 técnicos y técnicas de 15 Centros Regionales del INTA de todo el país.

Durante los últimos años, el INTA a través del programa Pro Huerta  (INTA- MDS) implementó en los últimos 4 años, 529 proyectos de acceso y mejora de infraestructura de agua que beneficiaron a 16000 familias en todo el país. Estas obras comprendieron la construcción de cisternas, aljibes, perforaciones y diferentes sistemas que facilitaron la provisión de agua para higiene, uso doméstico, riego de cultivos o bebederos de animales.

Según el documento final, aquellos hogares que aplicaron tecnologías apropiadas para el acceso al agua lograron abastecerse dentro de sus predios y cerca de 85% pudo darle nuevos usos a este recurso vital..

Asimismo, se redujeron a la mitad las horas semanales utilizadas para el acarreo de agua y los niños, niñas y adolescentes pudieron aumentar de este modo el tiempo dedicado a sus actividades recreativas y escolares. Sin embargo, un cuarto de los niños, niñas y adolescentes de los hogares encuestados participa aún de la actividad de juntar y acarrear agua, tarea que les insume cerca de 5 horas semanales promedio.

La Fundación Argentina administró y financió los fondos para que a pesar del aislamiento y la pandemia, los técnicos y técnicas del INTA pudieran movilizarse y llevar a cabo el estudio. Las familias de la agricultura familiar abrieron sus casas para el intercambio de experiencias y aportaron valiosa información, relevada con absoluto compromiso por los distintos extensionistas del INTA de todo el país.

Los niños y niñas también se involucraron y acompañaron el proceso de investigación.Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua para toda la población mundial y poner fin al trabajo infantil es unos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD).

El acceso al agua constituye un derecho fundamental y el INTA trabaja en esta temática desde hace más de 15 años junto a las comunidades rurales desde el ámbito de investigación, extensión y los programas nacionales.

El estudio aporta además una serie de recomendaciones de diseño e implementación de políticas públicas y coordinación entre los actores institucionales involucrados para prevenir y erradicar el trabajo infantil y promover el trabajo decente entre los agricultores familiares. El estudio observa que aún permanecen desafíos que es necesario abordar: la participación infantil sigue siendo alta en las actividades domésticas, el cuidado de hermanos o parientes y en el acarreo de leña y otras tareas productivas para el autoconsumo.

La última Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA) asegura que en Argentina dos de cada 10 menores de entre 5 y 15 años realiza al menos una actividad productiva en el ámbito rural.

 

 

 

 

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