El tráfico de fauna silvestre y madera, un crimen ambiental complejo y peligroso en países de Latinoamérica

Un problema transversal en países de Centro América y América del Sur. Profesionales de medios de comunicación se capacitaron con periodistas especializados de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y Brasil, y profundizaron en este crimen y en cómo investigarlo, cuando involucra cruzamiento de fuentes,  salidas de campo, amplios mapas y un hondo conocimiento sobre flora, fauna y sus complejas relaciones con el ser humano y la estabilidad de los ecosistemas globales.

Fuente: Fundación Gabo

 

COLOMBIA (Diciembre 2020).- El Taller virtual de cobertura de tráfico de fauna silvestre y madera fue organizado por la Fundación Gabo y la Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques, una acción regional de Wildlife Conservation Society (WCS) y World Wide Fund for Nature (WWF), financiada por la Unión Europea e implementada en la región Andes-Amazonía.

La actividad estuvo dirigida por Antonio Paz, editor en Colombia y Ecuador de Mongabay Latam; Gustavo Faleiros, editor de InfoAmazonia; Noelia Esquivel, periodista de La Voz de Guanacaste; y Nelly Luna, editora general de Ojo Público.

En este espacio virtual no solo se profundizó en las mejores prácticas para cubrir el tráfico de vida silvestre, sino en resolver inquietudes en torno a cómo contar este crimen, cómo hallar patrones, cómo acercarlo a las audiencias y cómo lograr un mayor impacto y alcance.

¿Qué es tráfico?

La primera clave es entender qué es el tráfico de especies silvestres, su magnitud, las implicaciones con la vida cotidiana y sus consecuencias. Este marco estuvo a cargo de Adrián Reuter, asesor principal para Latinoamérica en materia de combate al tráfico de especies de WCS.

El tráfico involucra la cadena desde la obtención, transporte y distribución ilícitos de plantas y animales tanto dentro como entre países en contravención de los marcos legales nacionales e internacionales. Las transacciones comerciales pueden ir desde un solo espécimen hasta miles de metros cúbicos de madera u otros recursos.

Los especímenes silvestres comerciados ilegalmente pueden ser increíblemente rentables. Un ejemplo es el cuerno de rinoceronte y el buche del pez totoaba.

La importancia del tráfico de vida silvestre en la región recae en que el continente americano es el más biodiverso del planeta. “Solo en 16% de la superficie del planeta tenemos 40% de la biodiversidad mundial y un alto grado de endemismos”, dijo Reuter.

Los servicios ecosistémicos no siempre son “tangibles, perceptibles y cuantificables” y es por eso que la generación de oxígeno, la purificación del aire y agua, la fertilización del suelo, la regulación del clima, la protección de rayos ultravioletas o la polinización rara vez se valoran.

En cierta medida, esto se ha replicado en la agenda informativa, en la que el tráfico de especies pasa desapercibido y de forma “pasajera”; pero lo cierto es que los recursos silvestres forman parte del día a día de muchas comunidades como alimento, medicinas, vestido, ornamento, combustible. Y también de industrias y economías, incluso, en los países más desarrollados.

La aceleración del desarrollo económico y un incremento en las actividades comerciales pueden amenazar los recursos silvestres si la demanda sobrepasa la oferta de mercancías. Dos ejemplos son notorios: la madera nativa, cuya explotación afecta ecosistemas enteros; o los tiburones, especie sobreexplotada en la actualidad.

El principal motor del comercio legal o ilegal es la demanda del mercado y su aumento por encima de la oferta genera un campo fértil para el tráfico. Según la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), el valor del crimen organizado ambiental transnacional ronda de 70 a 213 mil millones de dólares por año, de los cuales se estima que entre 7 y 23 mil millones corresponde al comercio ilegal de flora y fauna, excluyendo madera, carbón y productos pesqueros.

Redes muy bien establecidas y carteles organizados, con la percepción consolidada de una baja probabilidad de ser castigados, suelen estar detrás del tráfico. Los traficantes usan distintos métodos para el contrabando: ocultos en compartimentos secretos (libros, equipajes, bajo la ropa), declarados falsamente en formas aduanales o usando permisos falsos o adquiridos ilícitamente.

“Los impactos pueden ser muy drásticos para las personas, ya sea como un vehículo potencial o dispersión de enfermedades infectocontagiosas, o involucrar especies invasoras afectando ecosistemas enteros y con consecuencias económicas desastrosas”, explicó Reuter. Ejemplos: el pez león o la cotorra argentina, que desplaza a las especies nativas.

La corrupción exacerba los impactos que pueden tener las actividades criminales si las autoridades avalan o están involucradas en el negocio. El combate al tráfico también se complica cuando las zonas están en conflictos armados, con presencia de guerrillas o problemas políticos severos.

Otras amenazas para los recursos silvestres son el desarrollo de infraestructura, la expansión agrícola, la contaminación, especies invasoras y “uno que casi siempre dejamos al margen”: el aumento poblacional.

Un hecho grave, recalcó Reuter, es que si las especies desaparecen, generando el fenómeno del “bosque vacío” con ambientes aparentemente sanos, “puede ser el preludio de una pérdida de conectividad –no hay polinización– y de la fragmentación de áreas biodiversas como los corredores que tenemos en Latinoamérica (corredor biológico mesoamericano y el corredor Andes-Amazonía-Atlántico)”.

En cada país de la región, varían el compromiso y los recursos disponibles para combatir estas actividades ilícitas, por lo que se requiere de aproximaciones diferentes y una atención caso por caso.

Un delito transversal

El tráfico de especies silvestres no es un tema netamente ambiental, sino que cruza diversas fuentes periodísticas y, en ese sentido, puede involucrar a más colegas de las salas de redacción. Los mercados ilícitos de flora y fauna funcionan igual que los mercados de drogas o tráfico de armas y personas.

Antonio Paz sugiere poner atención a los delitos conexos: lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, fraude, corrupción, “implicaciones graves que no siempre abordamos”. Aconseja involucrar a periodistas de otras fuentes para profundizar y ser más certeros en la investigación.

Paz recomienda la revisión de informes clave de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), que alertan sobre las consecuencias del comercio de vida silvestre tanto legal como ilegal y su estrecha vinculación con la salud pública.

Comprender el alcance de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) también es vital y, en este caso, advirtió que CITES regula el mercado internacional y establece reglas claras para el comercio de más de 35.000 especies, “pero millones no están incluidas”.

Otras limitaciones es que no todos los países están enviando sus informes a CITES; de modo que la información es una muestra, pero no es del todo representativa; no toda la información de incautaciones es de la misma calidad y los mercados nacionales de vida silvestre están fuera de su jurisdicción.

Entender el tema incluye ir a la zona, conocer la especie, las comunidades y el trabajo de las autoridades. “También no tener miedo de contar lo positivo, lo que ha mejorado: nos ayuda a entender el problema. Muchas veces nos quedamos con los temas trágicos y es necesario contarlo, pero si hay algo que se está haciendo bien vale la pena contarlo”, resaltó el periodista.

 

Detrás y más allá de los decomisos

Cerca de 6.000 especies fueron incautadas entre 1999 y 2018, según la UNODC, que identificó traficantes de 150 nacionalidades. Mucho de lo que está detrás de una incautación no lo vemos, apunta Paz. Hay que pensar más allá de los decomisos. “Nos quedamos muchas veces allí y hay que ampliar la mirada a otro tipo de investigaciones”, dijo.

En Colombia, se incautaron 6 toneladas de pez loro en los arrecifes de la reserva de biósfera Seaflower. Su pesca está prohibida desde 2019. “Es una incautación grande, pero ¿qué otro aspecto puede ser relevante? Podemos mostrar que 77% de las áreas coralinas de Colombia están en Seaflower, tenemos la tercera barrera coralina más grande del mundo y el pez loro es importante para hacer control de macroalgas y generar espacios adecuados para que se reproduzcan muchas otras especies. Si los quitamos, si los estamos pescando ilegalmente, se ven afectados los arrecifes de coral y muchas otras especies que dependen de ello”.

Los precios de las especies en el mercado negro

“Muchas veces nos interesa saber en cuánto se vende, si damos ese dato específico del valor de la especie estamos fomentando el mercado negro, estamos diciendo al que puede estar viendo o leyendo nuestra nota que es un negocio rentable y se genera un efecto contrario a lo que queremos que es combatir el delito”, destacó Paz.

Adrían Reuter añadió que publicar precios con precisión puede dar la ruta a quienes puedan ver una posibilidad de negocio. Sugiere dar cifras generales como el monto global que involucra el tráfico.

 

El destino del tráfico ilegal

Especies del comercio ilegal pueden terminar en mercados legales, incluso, por la ausencia de un sistema de trazabilidad que permita determinar el origen del producto o por corrupción: los mercados legales lo compran porque salen más baratos o sustituyen especies cuando saben que el comprador final no se dará cuenta del origen.

“Se ve en pesca, cuando ya tienes servido un filete de róbalo, no puedes identificar si es róbalo o bagre”, dijo Paz. El informe Oceana reveló que 1 de cada 5 muestras de las 25.000 que analizó la organización eran fraude. “En Italia detectaron que 82% de 200 muestras eran especies sustituidas por especies en peligro de extinción”, agregó.

Paz sugiere estar atentos al hecho de que las regulaciones pueden estimular el desplazamiento de los traficantes a países con lagunas legales o menores sanciones; el desplazamiento de una especie a otra (sustitución de los colmillos de tigre por los de león o jaguar); la migración del comercio físico al digital y la cría en cautividad.

Reuter dijo que mucho de lo que se ha traficado en la pandemia ha sido a través de internet. Sin embargo, destacó que aunque el comercio y las transacciones se den por medios virtuales, las especímenes deben moverse por medios físicos. “Si se hacen estas investigaciones y se da seguimiento, hay una mayor probabilidad de poder combatir este tipo de delitos”, añadió. Los servicios de paquetería también son actores clave en esta cadena de tráfico.

 

Comprender el aprovechamiento sostenible

En la cobertura de tráfico de fauna silvestre y madera, es necesario tener presente el concepto de aprovechamiento sostenible. El experto Adrián Reuter destacó que en la región es difícil aplicar esto de “no tocar”porque existen asentamientos humanos en áreas protegidas que hacen uso de los recursos naturales a la mano o se involucran en uso insostenible y tráfico. ¿Qué se puede hacer? Trabajar con las comunidades y las autoridades para promover prácticas sostenibles. Tres ejemplos:

·         Autogestión de la caza para sostenibilidad social, cultural y económica. WCS trabajó en comunidades en Bolivia y Perú en las que se acuerdan cuotas de aprovechamiento, mecanismos de control y vigilancia para evitar que foráneos practiquen caza. Llevan un registro de esta actividad.

·         Aprovechamiento sostenible del caimán Yacare en Bolivia. En 2007 se aprobó el plan de manejo para el territorio Tacana. La venta de carne y pieles es el principal ingreso de 141 familias. WCS participó desde la investigación hasta la creación del plan de manejo.

·         Proyecto Ele en Argentina para el aprovechamiento sustentable de pichones de loro hablador en el Chaco argentino, basado en información científica.

La conservación a través del aprovechamiento sostenible es clave, apuntó Reuter.

En este punto, conviene revisar la legislación de cada país y entender, por ejemplo, los términos del aprovechamiento sostenible. Paz planteó el caso de los huevos del caimán aguja de la Bahía de Cispatá en Colombia. En la COP17, Colombia logró la aprobación del aprovechamiento sostenible de esta especie como estrategia de conservación. “Esto generó una polémica porque se interpretó que se iba a permitir la caza del caimán. Por desconocimiento sobre cómo funciona el comercio legal, generó un caos que puso en riesgo la supervivencia económica de estas personas”.

El manejo forestal sostenible es también una herramienta de conservación de bosques aunque parezca contradictorio, resaltó Miguel Pacheco, coordinador de Recursos Naturales y Medios de Vida de WWF Colombia. Hay muchas comunidades que desarrollan esta práctica. Es una alternativa a la ganadería o agricultura como agentes de deforestación. Esta actividad propone el uso sostenible mediante una metodología de aprovechamiento e impacto reducido, entre otros elementos que hacen que el bosque tenga menor impacto.

Con esta herramienta, no se incendia como en la ganadería y agricultura. El dióxido de carbono no se emite a la atmósfera, se conserva en la madera y se producen artículos. Se queda capturado en ese elemento. No necesariamente es la única alternativa a la deforestación o tala ilegal.

 

Cambiar el chip y mirar las soluciones

Contar estas historias con enfoque de soluciones fue otra de las recomendaciones en el taller. Noelia Esquivel, periodista de La Voz de Guanacaste en Costa Rica, relató a los participantes que todos los años contaban sin variación cómo en la época seca se deterioraban los rebaños por la falta de agua. Era el mismo problema año tras año, posiblemente alimentando el sentimiento que refleja el Digital News Report 2019 sobre cómo un tercio de las audiencias evita la lectura de noticias. En ese momento, se acercaron al periodismo de soluciones. Pensaron que esta era una ruta ideal para dar un giro a las coberturas repetitivas que realizaban constantemente.

El periodismo de soluciones está basado en evidencias y parte de una cobertura rigurosa. No oculta el problema; lo admite, pero muestra a quienes están respondiendo a una coyuntura determinada. Al colocarse “los lentes de las soluciones”, no mostraron al año siguiente las mismas vacas flacas afectadas por la sequía, sino la historia de un lechero que en invierno se preparaba para poder alimentar el rebaño en el verano.

Es una metodología versátil:

-Es realizable en cualquier formato y tema. Es una herramienta más.
-Busca dar una mirada completa. No solo una cara de la moneda. “Cierto que las cosas están mal, pero hay iniciativas desarrollándose y que están funcionando bien y si mostramos las dos, estamos enseñando a la gente un poco más cerca la realidad”, dijo.
-Da luces de cómo la sociedad puede avanzar.
-Hay audiencias más conectadas. Las historias de soluciones de La Voz de Guanacaste son las más leídas.

Concordancia con la misión de los medios. “Nuestro propósito es dar información a la gente para que tome mejores decisiones en su vida y hemos encontrado en el periodismo de soluciones la forma de empatar ese propósito”.

 

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