El papel en la época del COVID-19

Dra. María Cristina Area (*)

 

ARGENTINA (1/4/2020).- En un momento aciago para la humanidad y ante la necesidad de quedarnos en casa, con los medios bombardeándonos de información y la incertidumbre de cuando volveremos a ver a nuestros seres queridos, es posible que la sensación de incertidumbre nos invada y surjan actitudes que demuestran nuestros miedos profundos y el comportamiento como sociedad.

Es así que en países como Alemania, inexplicablemente se ha dado por acopiar papel higiénico. Según especialistas, “el papel higiénico se ha convertido en una metáfora de la seguridad”.

Pero entonces me pregunto, ¿cuán necesarios son los productos de papel? ¿Es posible que algo tan menospreciado y vapuleado en los últimos años, resulte ser una solución para problemas básicos, que no habíamos descubierto?

En las últimas semanas, algunos países han reconocido el rol esencial de los productos forestales frente al estado de emergencia sanitaria que vive el mundo por coronavirus. El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos emitió una guía sobre la fuerza laboral de infraestructura crítica esencial, donde se identifica a los trabajadores que apoyan la fabricación y distribución de productos de base forestal, incluidos, entre otros, madera, papel y otros productos de madera como miembros esenciales de la fuerza laboral durante la pandemia de COVID-19.

En la provincia de Ontario de Canadá ya se anunció la lista de servicios esenciales permitidos para mantenerse abiertos, dentro de la cual figuran aquellas empresas que aseguran la continuidad global de productos forestales como la celulosa, papel y madera, reconociendo su rol en la construcción de viviendas asequibles, refugios de emergencia e instalaciones de atención médica.

En Chile, las empresas relacionadas con producto silvícolas, de celulosa, papel, cartón y productos derivados cuentan con los permisos necesarios para mantenerse en funcionamiento durante la pandemia.

¿Y por qué la celulosa y el papel son esenciales?

Cuando hablamos de maximizar las medidas de higiene, hay algunos usos obvios. Sabemos que a partir de las plantaciones forestales, del rollo de madera que ingresa a la industria pastera, a través de un proceso químico se obtiene la pulpa celulósica, materia prima con la cual se fabrican productos como el papel higiénico, pañuelos desechables, toallas absorbentes, toallas femeninas y pañales.

Ahora, dentro de los insumos hospitalarios puede ser que pocos estén en conocimiento que de la pulpa celulósica se fabrica algún tipo de barbijo descartable, batas, cortinas, entre otros. Tristemente, España está elaborando, incluso, ataúdes de cartón en forma masiva.

Pero, además, hay otros usos no tan obvios pero igualmente imprescindibles en el contexto de emergencia sanitaria por el COVID 19.

Por ejemplo, el papel y cartón se usan para confeccionar los prospectos y las cajas de medicamentos y los envases de algunos alimentos básicos. Igualmente, se incluye en este rubro todo el empaquetado relacionado con el delivery y el e-commerce.

Más allá de los productos elaborados, en la era de la energía renovable, muchas empresas productoras de pulpa celulósica generan energía en exceso con la que se abastece a ciudades cercanas o a la matriz energética general.

 

Una reflexión final

Los científicos del mundo han identificado tres factores críticos que favorecen el paso de virus de animales:

1. El cambio climático, que empuja a los animales salvajes a acercarse cada vez más a las ciudades,

2. El aumento de la población en las ciudades y la desigualdad social, y

3. El aumento de los viajes internacionales.

Si bien hay poco para hacer en lo relativo al punto 3 y quizás no esté en nuestras manos cambiar el punto 2, todos podemos hacer un mínimo aporte para frenar el cambio climático, punto 1, utilizando productos reciclables y de base renovable.

 

(*) Investigadora Principal de CONICET.

Profesora Titular de la FCEQYN, UNaM. Miembro del CD de la REDFOR.ar.

Presidente de la Fundación Ambiente y Desarrollo (FAyD).

Directora Instituto de Materiales de Misiones (IMAM) UNaM-CONICET.

 

Contacto: cristinaarea@gmail.com

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