Especies en peligro de extinción: Yetapa de collar, un ave emblema de los pastizales

De particular belleza, el Yetapá de collar (Alectrurus risora) es sin dudas una de las aves más atractivas de los pastizales. Se los observa posado en pastos altos, arbustos o alambrados; como una estampa, que lo llevó a la fama, atrayendo a amantes de las aves de distintos lugares.

 Fuente: Misiones Online 

 

MISIONES (Febrero 2020).- A través de una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones On Line.

Hoy presentamos esta emblemática ave de los pastizales, que forma  parte de la amplia familia Tyrannidae, o también recibe otros nombres populares como “coludo de las pajas”, “tijereta del campo” o “güira yetapá” (cola de tijera en Guaraní).

Foto: Sabina De Lucca

 

Esta especie tiene un marcado dimorfismo sexual, siendo el macho más llamativo con sus dos alargadas plumas negras de la cola que lo distinguen.

Posee cabeza, dorso y collar negro, garganta blanca que durante el período reproductivo (julio a diciembre) pierde las plumas quedando al desnudo su piel roja-anaranjada. Mide unos 30 cm de largo total, de los cuales casi 20 corresponden a las dos timoneras alargadas y en forma de bandera que lo caracteriza.

La hembra, de coloración menos contrastada y de menor tamaño, tiene cabeza, dorso y collar pardo que separa la garganta y vientre blanquecinos. También cuenta con dos plumas alargadas en la cola, pero más cortas, que terminan en forma de raqueta.

 

Foto: Sabina De Lucca

Habita exclusivamente en pastizales altos y bien conservados en campos húmedos del Nordeste de nuestro país. Su distribución geográfica histórica se extendía hasta las provincias centrales de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, a donde llegaba en primavera para reproducirse y luego migraba al norte.

En la actualidad ha perdido ese carácter migratorio y sólo se encuentran poblaciones residentes en las provincias de Corrientes, este de Formosa y nordeste de Chaco, siendo en el sur de Misiones un ya raro visitante invernal.

El sobrepastoreo, la agricultura, el mal uso del fuego, la canalización y la forestación llevan a la modificación o desaparición de los pastizales nativos, principal causa de su retracción geográfica y una amenaza que se sigue incrementando sobre ésta y otras especies de aves.

Debido a la drástica reducción de sus poblaciones (estimada por BirdLife International en más de 20.000 individuos en los años ´90, y en 6.000 en la actualidad) el Yetapá de collar es considerada amenazada de extinción y categorizada como Vulnerable, a nivel mundial; y  En Peligro, a nivel nacional.

 

Foto: Sabina De Lucca

Se encuentra protegida en unos pocos Parques Nacionales como el PN Iberá que lo tiene como emblema, PN Río Pilcomayo, PN Mburucuyá y en algunas reservas privadas como Reserva El Bagual, en Formosa, de donde proviene mayormente la información conocida sobre la historia natural de la especie; también está en El Cachapé en Chaco. Fue declarada Monumento Natural Provincial en las provincias de Formosa y Misiones.

Su alimentación se basa en orugas, libélulas, hormigas, escarabajos, moscas y otros insectos. Caza en vuelo o en el suelo entre los pastos. Una de las características más notables del Yetapá de collar, es su forma de reproducción, casi única en passeriformes neotropicales.

Su sistema de apareamiento se base en una poliginia secuencial (forma de poligamia) donde los machos más dominantes establecen territorios de cría que puede perdurar durante varios años, y dentro de los cuales se establecen entre 1 y 3 hembras, a veces más; las cuales se aparean con el macho dominante y también con machos secundarios.

La temporada de cría se extiende entre septiembre y enero, siendo la hembra la que realiza todos los cuidados parentales, incluyendo selección del sitio del nido y su construcción, incuba los huevos y alimenta a los pichones.

Foto: Sabina De Lucca

 

Los nidos, con forma de semiesfera poco profunda pueden estar ubicados en el suelo al pie de una mata densa, o bien a varios centímetros del suelo, ocultos entre los pastos altos. La postura es de dos a tres huevos de color blanco cremoso, que son incubados por aproximadamente 16 días. Los pichones permanecen en el nido por aproximadamente dos semanas, luego de abandonarlo siguen siendo alimentados por la hembra durante más de 30 días. Luego de la reproducción, se reúnen en grupos mixtos de adultos y juveniles, que pueden llegar a los 30 o más individuos.

Si recorres los caminos rurales del Nordeste no dejes de levantar la mirada. A fines de julio los machos comienzan a realizar sus despliegues aéreos, que sin dudas se ganarán tu atención. Realizan al menos cuatro tipos de despliegues, siendo el más frecuente el que el macho se eleva unos 10 a 20 metros del suelo enfrentando el viento, realizando aleteos entrecortados y dejando que sus largas timoneras flameen colgadas. Finalmente, se deja caer abruptamente formando un arco hasta alcanzar una percha.

«Esta belleza natural y de biología compleja, necesita de urgentes medidas de conservación que permitan al menos estabilizar sus poblaciones. La creación de nuevas áreas protegidas así como el manejo sustentable y racional de los pastizales naturales remanentes, son herramientas necesarias de urgente implementación para asegurar la continuidad del Yetapá de collar en el nordeste argentino y en el mundo».
 

Por Sabina de Lucca, con la cooperación de Alejandro Di Giacomo 

COA Tangará Posadas – Aves Argentinas 

 

 

CP / PE

 

 

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