La importancia de los sellos de calidad para la madera

Escribe: Ing. Ciro Mastrandrea, de la EEA Concordia INTA (Entre Ríos)

 

ENTRE RÍOS (Enero 2020).- Se ha definido a la madera como un producto orgánico, más o menos duro, compacto y fibroso que se extrae de los árboles y con la cual el hombre fabrica los más variados objetos para la vivienda y el uso diario. Durante miles de años el hombre logró  manipular este material renovable, para que sirviera a sus necesidades, siendo uno de los primeros que fue utilizado para construcción de viviendas, herramientas, fabricación de utensilios, etcétera.

Después, fue uno de los materiales predilectos para la construcción de palacios, templos y casas desde 2.000 años A.C. hasta el siglo XIV D.C., donde al descubrirse nuevas técnicas y materiales para la construcción, tales como el hormigón armado, el hierro, el cristal, el cartón, la fibra textil y otros, disminuyó en gran medida su uso.

Actualmente, existe un resurgimiento en el uso de este material principalmente en la construcción por su aptitud frente al Cambio Climático y sus reconocidas virtudes entre las que pueden mencionarse:  buen aislante térmico y acústico; muy buena relación peso/resistencia; durabilidad frente a la oxidación y corrosión; es un material combustible, pero con gran resistencia al fuego; es fácil de trabajar y acoplar mediante uniones simples; es reciclable y reutilizable.

La madera es uno de los pocos productos derivados de organismos vivos que se utiliza en forma directa para dar origen a materiales empleados en diversas aplicaciones e industrias.

El planeta tierra ofrece decenas de miles de especies de árboles que poseen maderas apropiadas para utilizarse en estructuras como en otros usos, y cada una de estas especies posee un tipo de madera particular que le es propia y que resultará más adecuada para tal o cual aplicación, dependiendo de sus características. No obstante, la madera es un material que presenta cierta dificultad al usuario o fabricante, ya que depende de la naturaleza y como tal, puede presentar diferencias en sus propiedades entre individuos de una misma especie, entre zonas o partes de un mismo árbol, o según la dirección en la que se analicen las propiedades (anisotropía).

Factores como la edad, el clima, el suelo y el manejo silvícola pueden hacer variar las propiedades de la madera. Por medio del mejoramiento genético se intenta homogeneizar estas características para disminuir la variabilidad, ya que mientras la naturaleza ofrece diversidad los usuarios demandan uniformidad en los productos a emplear.

Los industriales forestales deben hacer frente al enorme reto que supone fabricar productos homogéneos con una materia prima que presenta diversidad.

Este reto ha sido tradicionalmente salvado mediante la introducción de nuevos productos que desintegran la estructura de la madera para reconstituirla posteriormente en materiales de propiedades mucho más homogéneas y predecibles, tales como tableros compensados, aglomerados, MDF (tablero de fibras de densidad media), CLT (madera laminada cruzada); y elementos estructurales como LVL (madera de chapas laminadas), Parallam entre otros.

Sin embargo, estos procesos poseen su límite en el creciente uso de los recursos invertidos en su fabricación, principalmente los energéticos, que convierten a estos productos en menos amigables con el entorno que el material original. Así pues, otro camino para disminuir la variabilidad es el de la clasificación o normalización de productos por calidad. Estas clasificaciones o Normas deberán guardar relación con las necesidades requeridas por el usuario final o la aplicación prevista por este, utilizando para ello marcas y sellos de calidad que aseguren la calidad y características del material o producto.

En el mundo actual con un mercado globalizado es claro que no se puede competir exclusivamente por el precio tal como es la práctica habitual, porque ello significa una práctica no sustentable y un desprestigio para los productos nacionales, que no puedan cumplir con estándares mínimos de calidad. Competir por calidad requiere gran esfuerzo, e implica conocer la demanda de los usuarios y los requisitos de los productos de manera que estos presenten un grado satisfactorio en su comportamiento.

Este trabajo además plantea un proceso que exige calidad, desde los productos hacia las materias primas. Así, cada uso de la madera tendrá diferentes requisitos de calidad y propiedades; por ejemplo, un piso requerirá dureza y diseño atractivo; una madera para uso estructural necesitará resistencia y un zócalo o moldura requerirán diseño y color atrayente o facilidad para tomar color, como también facilidad para maquinado y buen acabado.

Pero en todos, intrínsecamente debe existir una estandarización de tamaños y medidas para que el usuario pueda tener certeza que productos de diferentes fabricantes podrán corresponderse entre sí. Así también el usuario deberá tener seguridad en el uso de una pieza, pudiendo reconocer por sus propios medios, la capacidad de uso de la misma, siendo los sellos una efectiva herramienta utilizada a nivel mundial.

Escenario argentino

En Argentina se ha comenzado con este este proceso con la reciente aprobación del Reglamento de cálculo estructural CIRSOC 601, el cual contempla los valores de diseño de referencia para: Pino Paraná (Araucaria angustifolia) cultivado en Misiones; Eucalyptus grandis, mesopotámico; Pino Taeda y Elliottii (Pinus taeda y elliottii) cultivado en el noreste argentino; Álamo ( Populus deltoides, Australiano129/60 y Stonville 67); la tabla voluntaria de medidas y la intención de crear un sello voluntario para madera de uso estructural. Pero este es un largo camino y aún resta mucho por recorrer, para convertir a la madera en un material realmente confiable, seguro y de uso masivo.

Sello de calidad para madera estructural aserrada y para tableros OSB (tablero de virutas orientadas)

Sello de calidad CE comunidad europea, para madera estructural

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores. 

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