Joaquín Basconcel: “La tasa de retorno de la inversión forestal cayó en un 50% en la región de Misiones y Corrientes en la última década, mientras que en Paraguay el escenario de negocios es más competitivo”

En promedio se pagaba entre US$5 mil a US$4 mil dólares por una hectárea de forestaciones en pie en la región hace 10 años atrás, mientras que en la actualidad cayó a US$2 mil, señaló el asesor de negocios forestales e inmobiliarios y director de Consulforest. “En la actualidad, una hectárea de forestación tiene un costo en promedio de US$1000 por implantación y cuidados hasta el tercer año. Preservar la plantación por 18 años, hasta la época de cosecha forestal, son otros US$1000 más en promedio. Y esto es lo que hoy paga el mercado por el precio del producto, lo que hace a una rentabilidad baja, que se pierda utilidades”, explicó. En la entrevista, analiza el contexto actual del precio de la tierra, los costos y el mercado de la madera, con sus diferencias y particularidades de cada provincia, y aporta su visión respecto al escenario regional futuro, en el contexto actual de la política y economía argentina.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

MISIONES Y CORRIENTES (24/10/2019).- Para el director de Consulforest, Joaquín Basconcel, hace más de 10 años que el mercado forestal de Corrientes y Misiones arrastra una crisis económica y de mercado, a pesar de las ventajas competitivas naturales que ofrece la región para su desarrollo.

Con una experiencia en terreno de más de 40 años asesorando en negocios forestales, arrendando campos, prestando servicios forestales (plantación, poda, raleo, mantenimiento, guardafuegos, etc), complementando su empresa con una inmobiliaria de ventas de tierras urbanas y rurales, y emprendiendo nuevos nichos como la explotación y producción de resina de pino, el empresario explica que buscó alternativas para sostenerse en el tiempo en el negocio.

“La resina está funcionando bien y con progresiva demanda, pero la situación de la madera es otra” , asevera. “Ante la baja demanda de madera en los últimos años, y los bajos precios en el mercado, la resina me permitió cubrir este bache, esperando que llegue un mejor escenario para cortar las plantaciones logradas”, explica Basconcel al iniciar la entrevista con ArgentinaForestal.com.

Toda su vida profesional la realizó entre Misiones y Corrientes, pero advierte que la incertidumbre actual para proyectar los negocios forestales obliga a replantearse nuevos desafíos, y adelantó que en el corto plazo se radicará en Paraguay para atender nuevos emprendimientos de inversores interesados en la actividad. “Ni Misiones ni Corrientes, la expansión futura de la actividad forestal estará en Paraguay, porque tiene atractivos que la Argentina ya no tiene para este negocio. Se han superado los tiempos para asumir riesgos de largo plazo, la rentabilidad es prácticamente nula, y quienes estamos en esta actividad sabemos que pueden presentarse estos vaivenes, pero esto que sucede en el país, sin saber además qué medidas se van adoptar para planificar, con trabas en las exportaciones, con altísimos costos de impuestos y un mercado local sin demanda en el tiempo, obligan a mirar nuevas alternativas en los países de la región, como Paraguay”, expresó, detallando algunos números de la economía de mercado que sustentarían su decisión.

“Hoy en día, una hectárea de forestación cuesta en promedio unos US$1000 de costos de implantación y cuidado hasta el tercer año. Preservarla por 18 años, hasta la época de cosecha forestal, son otros US$1000 más.  Y esto es lo que paga el mercado en la actualidad por el producto, lo que implica una inversión sin utilidades. La tasa de retorno de la inversión forestal cayó en promedio en un 50% en la región de Misiones y Corrientes en la última década”, sostuvo el empresario en diálogo con este medio.

CORRIENTES ES LA PROVINCIA CON MAYOR SUPERFICIE FORESTADA.

AF: ¿Cuál es el escenario actual para el negocio forestal en Misiones y en Corrientes?

Interesante separar estos escenarios, ya que no es lo mismo desde el punto de vista del negocio, forestar en una u otra provincia. Hace muchos años que no es lo mismo, porque los costos mandan.

En Corrientes, si bien es superior la inversión en tierras, el costo es mucho menor en la inversión de forestación. En Misiones, en principio se presenta la situación de la disponibilidad de predios pero con limitaciones para forestar, ya que el Ordenamiento Territorial del Ministerio de Ecología y sus respectivas reglamentaciones, son más estrictos al momento de autorizar proyectos, por el bosque nativo. Hay una mayor cantidad de predios, pero un porcentaje importante del lote que no se pueden desmontar, sean pendientes, sean por estar cercanos a cursos de agua, o en áreas de Corredor Verdes. Es decir que ya en Misiones hay más restricciones para un proyecto forestal.

Por ejemplo, un privado invierte en una parcela de 1000 hectáreas, pero puede destinar a uso productivo unas 300 o 400 hectáreas únicamente. El resto de la tierra uno no la puede destinar a plantaciones forestales, pero la debe mantener, y eso es costo.

Sin embargo, en Corrientes se puede forestar de “alambrado a alambrado”. El costo por implantación es mucho menor que en Misiones. En mantenimiento es prácticamente cero. Y el rendimiento de productividad y de rápido crecimiento de las plantaciones es similar a Misiones. Por eso es el gran auge de forestación en Corrientes en los últimos años, y lo será en los próximos para el desarrollo forestal en el país. De eso no hay duda.

En relación a Misiones, que tiene muchos minifundios, Corrientes dispone de parcelas medianas o grandes, de unas 500 hectáreas en promedio. Para conseguir tierras con esas extensiones en el caso de Misiones hay que ir a zonas como San Pedro, pero no para proyectos forestales (pendientes y restricciones para desmontes son mayores), sino para otros emprendimientos de conservación o turismo, no para proyectos productivos.

AF: Entonces, el negocio forestal es más rentable para un mediano productor, y en Corrientes…

Si. Si se forestara, sí. La actividad forestal como atractivo de inversión ha caído mucho en el país en los últimos 10 años. Incluso en Corrientes. No hubo un buen cumplimiento de la Ley 25.080 de parte del Estado Nacional, y esto impacta, no solo por la deuda del subsidio que establece la promoción, sino también por la demora en la aplicación de los otros beneficios que debían otorgarse en el marco de un proyecto forestal, como ser la Estabilidad Fiscal a las empresas. El incumplimiento de esta ley impacta en un plan de inversión.

Por otro lado, en la actualidad es baja la demanda de la industria por la materia prima. El precio de la madera ha registrado una caída progresiva este último año, ante la falta de demanda. Esperemos que esto se revierta. ¿Cómo y cuándo? , eso es lo que no sabemos.

Todo esto el inversor analiza para tomar decisiones, hay una suma de factores que se consideran para evaluar una inversión, ya que se está tratando de un proyecto de largo plazo y hay que planificar cuál sería la tasa interna de retorno de su proyecto. Esta tasa interna de retorno ha caído un 50% o más en la actividad forestal de la Argentina.

AF: ¿En este contexto, como evalúa el escenario para los negocios forestales?

Lo veo en pausa. Falta aún determinar varios factores para elegir al país para la inversión forestal. Mientras no se defina cuál será la política de base para los próximos años, y cómo estudian insertar a la Argentina en el mundo (hoy EEUU y China están con problemas que también que nos afectarán), es complejo manejar la poca certeza que tenemos en los números de un proyecto.

En nuestro negocio de resina, que es un commodity , nos impacta si hay más o menos oferta en el mercado desde China, o si baja la demanda de Europa. Y esto también sucede en el mercado de la madera.

Hay momentos que países de la UE son muy demandantes, a veces menos EEUU. En estos momentos, se registra un mayor interés de madera del sudeste asiático como Vietnam o Singapur, pero no nos cerraron los costos como para comenzar la operación No estaba clara la rentabilidad en cuanto a los costos de exportación. Esta una oportunidad interesante, pedían más de 20 contenedores por mes. Era importante concretar la operación desde el negocio, pero no logramos hacerlo.

Incluso, teníamos conversado concretar un proyecto asociado con un aserradero que está parado, nosotros poníamos la materia, y un exportador que trabaja con nosotros se ocuparía de la operación. Analizamos juntos la factibilidad. Pero al hacer los números, la carga impositiva, las retenciones a las exportaciones, son cosas que otros países de la región no tienen, y esos números nos sacan de competencia.

PARAGUAY, CON PERSPECTIVAS 

AF: ¿Y en los países la región, como Paraguay o Uruguay, la situación de precios de madera es más competitivo?

Estoy analizando operaciones desde Paraguay con otros países, Vietnam, Taiwán, donde los valores son mejores. Un metro de machimbre en la Argentina vale 90 pesos, y en Paraguay vale 220 pesos, por mencionar alguno. Es decir, hay una diferencia muy marcada en la actualidad.

Igual, pienso que en algún momento el mercado argentino llegará a valores más competitivos. Todo esto que pasa puede ser circunstancial producto de la baja demanda y bajo consumo. Si bien es cierto que el forestador está acostumbrado a períodos largos, esta crisis ya se hizo muy larga, se corrió mucho el límite. Este negocio tiene un ciclo también para ser rentable.

Se necesitan adoptar medidas para revertir esto, y estamos ante un escenario complejo, incierto.

Hace más de 10 años que el sector forestal viene mal. No es algo de estos últimos años.

AF: ¿En Paraguay ofrecen seguridad jurídica e impositiva?

Si, en forma marcada y muy clara. Paraguay tiene hoy una base forestal pequeña, pero la está ampliando en los últimos años en forma progresiva a la vera del Paraná. Aún tiene una mezcla de pequeños y medianos inversores, no hay grandes forestadores. En general hacen un uso de suelo combinado con los proyectos agroindustriales, y tienen claro el concepto de uso racional del suelo. Por lo menos es lo que se puede observar en la zona del Alto Paraná, en Itapúa, y otras zonas muy prosperas que hay. Están forestando cada vez más, están creciendo en industrias madereras, laminadoras, hay una cooperativa en Hohenau muy importante. No conozco la realidad de la región del Chaco Paraguayo, pero la actividad forestal tiene un mejor escenario para los negocios a futuro.

Uruguay es un icono en el sector en la instalación de las plantas de celulosa más modernas de la región y en la forestación de eucaliptos, pero tiene su límite.

MATERIA PRIMA DISPONIBLE 

AF: Se habla mucho de que existe disponibilidad de materia prima entre Misiones y Corrientes ¿Pero en qué calidad y volumen para exportar?

En la zona hay materia prima de todo tipo de calidad y volumen. Lo que realmente no hay es una demanda firme, en forma sostenida en el mercado. Eso es lo que no hay, y prueba de ello es la cantidad de aserraderos que están parados en la región. Este no es un problema solo de Misiones, en Corrientes hay muchos aserraderos parados.

Por otro lado, la compra de materia prima ante la sobreoferta existente hace que la industria sea más selectiva, a lo que se agrega la relevancia de reducir costos logísticos, por lo que se opta por las plantaciones más cercanas a las industrias. Por ello, máximo compran madera a una distancia de 50 kilómetros del aserradero. De otro modo, los números no cierran.

Para el productor forestal que no está cerca de una gran industria, ya se le presentó una limitante por el tema del costo del flete. En la actualidad, no hay forma que le cierran los números entre los costos del transporte y lo que paga el mercado por la materia prima.

El segundo punto a considerar, es que el aserradero también ya tomó la decisión de reducir la capacidad de producción, por lo que demanda menos madera, es decir que la baja del consumo de la materia prima es lo que lleva a toda esta situación.

Años atrás se vendía una hectárea de pino en pie a US$3 mil, y en la actualidad se vende a US$2 mil. De igual forma, con esta baja de precios, no hay demanda. Esto demuestra la crisis que atraviesa el sector foresto-industrial de la región, que no escapa seguramente a la que viven todas las actividades industriales en todo el país.

 

AF: La foresto-industria demanda de políticas estables, seguridad jurídica, pero es una inversión en la que se tiene previsto en su plan de negocio algunos vaivenes de altas y bajas. Desde su experiencia ¿recuerda una crisis de mercado similar como la que se enfrenta en la actualidad en el sector?

No. Hace 40 años que estoy en esta actividad, y nunca vi una situación como la actual.

Hubo, sin dudas, situaciones difíciles, vaivenes, dificultades en las cobranzas, problemas con el dólar, entre otras tantas circunstancias, pero nunca se presentó una baja tan pronunciada del precio del producto de madera como este último año, por ejemplo.

El producto tiene un límite de costo de implantación y cuidado, que hace a la rentabilidad del negocio, y por debajo de eso, el forestador prefiere no vender. Está llegando al límite de costo de lo forestado.

Hoy en día, una hectárea de forestación está en promedio en los US$1000 de costos de implantación y cuidado hasta el tercer año. Preservarla por 18 años, hasta la época de cosecha forestal, son otros US$1000 más. Y ese es el precio que hoy están pagando por el producto en el mercado en promedio, es decir, el forestador en la actualidad no tiene utilidad. Este escenario es sin considerar el valor tierra, solo analizando la forestación.

Entonces, el negocio para el inversor forestal ya no es lo que era en la Argentina. Las hectáreas de pino antes se vendían en promedio entre US$5 mil a US$4 mil la hectárea, nunca a US$2 mil como en la actualidad. La verdad es que no sé cómo se podría revertir esta situación.

 

AF: Otro aspecto que miran los inversores es la disponibilidad de tierras. Siempre indican como una ventaja en la Argentina que se dispone de tiene tierras “baratas”  respecto a otros países. ¿Esto se mantiene?

Es relativo en relación de precio de tierra entre Argentina y Paraguay, estamos casi igual en precios. Nosotros (empresa) estamos por cerrar una operación de compra en Paraguay, por US$ 3 mil la hectárea, adquiriendo tierras muy buenas. Hay superficies chicas disponibles, hablamos por ejemplo de 50 hectáreas. Esto en Corrientes es difícil de conseguir, hay que comprar superficies mayores y a ese mismo valor.

 

AF: En Corrientes fue una limitante la restricción a la venta de extensión de tierras al inversor extranjero. ¿Esto está superado en la actualidad?

Si. Eso existe pero nunca se aplicó en realidad. No hay en la actualidad una cuestión marcada como una limitante en este punto. Fue en su momento un alerta para los inversores. La ley existe. Este tipo de medidas son observadas por las agencias de riesgos internacionales, y se hace recomendaciones al potencial inversor.  Era una traba más.

A esto es lo que me refiero respecto a la seguridad jurídico e impositivo que hay que fortalecer, revisar, mejorar.

 

AF: En mano de obra ¿Cuál es la situación para la forestación? . Otro factor que se indica como una ventaja, la disponibilidad de mano de obra “barata” y con competencias. ¿Tenemos esto hoy en la Argentina?

No tanto. En nuestro caso, la empresa tiene en la actualidad un mayor porcentaje del plantel de servicios forestales con trabajadores oriundos de Paraguay. Es el mismo precio, y son más eficientes que el trabajador argentino. Son más productivos, cumplen, vienen la zona unos 20 o 30 días para las operaciones programadas y regresan a sus casas.

Esto no quiere decir que en la zona no haya recursos especializados, pero tienen otra cultura, otros problemas que el perfil del personal paraguayo no plantea, que son del orden social o familiar, y que en lo laboral hace a la diferencia. Porque una empresa busca productividad y resultados.

Entre Corrientes y Misiones se han desarrollo muy buenos contratistas forestales, que están equipados, lo que es importante cuando uno empieza un proyecto de forestación. Las EMSEFOR son muy competitivas, y se desplazan en todo el NEA para prestar sus servicios.

Arauco fue pionera en esto en Misiones, con el tiempo, el sector logró una cadena de proveedores de servicios forestales desarrollados, equipados y competitivos.

 

AF: Quienes defienden la política fiscal en Misiones, explican que el empresario forestal siempre se queja por no querer pagar los impuestos, aunque le cierren los números, se queja siempre…

Es que en este país, cuando uno paga los impuestos es cuando se da cuenta que está trabajando solo para pagar al Estado. Y el riesgo empresario no lo cubre una rentabilidad del 3 o 4%.

Cuando uno hace un negocio, contempla cuánto se destinará a impuestos, a la materia prima, a los salarios, al transporte, pero también hay un punto que se llama Riesgo Empresario, y es cuando suceden circunstancias como el no cobro de los despachos, los accidentes laborales, los rechazos de la mercadería cuando uno exporta (algo que sucede en este negocio). Ese riesgo empresario esta entre un 10 o 15%.

Cuando uno paga todos los impuestos y todos los gastos, mas la producción, está en cero (0) o menos cero (-0). No podemos hablar de ganancias hoy en este país. Estamos solo tratando de sostenernos, y cumplir.

Esto es lo que tiene que cambiar en la Argentina, hay que bajar los impuestos, pensar en medidas que sean en la práctica competitivas y rentables para la exportación forestal, o para la actividad privada en general.

En nuestro caso, lo que estamos analizando es trasladarnos con nuestra empresa a Paraguay.

 

AF: ¿Y qué factores hacen a la diferencia, que lo lleva a elegir radicarse en Paraguay?

Todo lo que acá no funciona. Inflación del 3% anual, acá es más de un 50%. Impuesto a la Ganancia el 10,5%, acá el 33%. No hay IIBB, acá sí. No hay tasa municipal, acá si. El IVA es el 10%, es un costo financiero mínimo. El salario del personal es igual o menor que en la Argentina en cuanto al costo. La carga previsional es bajísima, está en el orden del 10%, acá el 28%. Son una suma de factores.

Y lo más importante, hay un libre comercio real.

Por ejemplo, en mi empresa también tengo en marcha 120 hornos que producen 700 toneladas de carbón por mes, todo vendido a una empresa cerca de Asunción. Pero la Aduana Argentina no me deja exportar porque puede ser que “enmascare” un delito o realice un “posible fraude” para vender en Paraguay. Supone una posible operación ilegal y prohíbe que exporte mi producción. O sea, burocracia. En lugar de dictarse normas acordes a una política de frontera, como región, como países vecinos que somos.

Este tema lo hablé hasta con el ministro de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, y su respuesta fue insólita.

Me parece que la Aduana Argentina tiene escáner, tiene la tecnología para controlar, esto que nos sucede como empresa es una traba. Y grave, porque no te deja trabajar en el desarrollo del negocio. Nos saca de competencia.

Sumado, que en tema leña, aun no se logró erradicar la venta de carbón con leña nativa en la provincia. Competimos con eso también. Y sobre esto, hay una legislación vigente desde 2015, pero no se aplica, las autoridades provinciales responden que “no tienen vehículos” para hacer los controles, no cuentan con combustible, etcétera.

Por eso, decidí finalmente instalar mi empresa en Paraguay, para poder atender a mis clientes, y reducir costos, con mayor rentabilidad del negocio. En la Argentina son muchas las cosas que desalientan.

No digo que no cambiará esto, el potencial es enorme para la actividad, igual que para nuestros países vecinos. El problema hoy que enfrentamos, es la incertidumbre.

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