Entrevista con Juan Paul, de Entre Ríos: “Argentina es una montaña rusa, y el negocio forestal necesita previsibilidad y coherencia para desarrollarse” 

El resultado de las PASO fue un ejemplo de preocupación para el empresario, productor y viverista forestal entrerriano: “Cuando uno piensa que se está tomando un rumbo, de pronto todo se transforma. Y el negocio forestal, donde un productor tiene que esperar 15 o 20 años para lograr rentabilidad, es una inversión de largo plazo, y en las condiciones actuales del país no se puede planificar. En nuestra actividad, realmente para desarrollarnos necesitamos un país coherente y predecible”, expresó el propietario de Paul Forestal.

 

Por Patricia Escobar 

 

ENTRE RÍOS (29/9/2019).- El empresario Juan Paul conoce el corazón del negocio forestal y entiende que es una actividad que apuesta a una inversión de largo plazo. Es propietario de una empresa especializada en la producción de semillas certificadas y huertos semilleros clonales (CIEF-INTA-Paul Forestal), además de proveer insumos para la actividad forestal y administrar unas 2 mil hectáreas de plantaciones de eucaliptos. Su vivero está situado sobre ruta 14, en Colonia Berduc, en Colón, provincia de Entre Ríos.

En el vivero “Paul Forestal” dispone de plantines de pino, eucaliptus grandis y arándanos que se comercializan con clientes de varios puntos del país, ya que es una fuente reconocida por disponer del mejor material genético forestal de la región. Nació como un emprendimiento familiar en 1972 y en el año 1996 se constituyó como empresa para darle un mayor impulso a la actividad de producción de plantines con la introducción y desarrollo de nuevas tecnologías.

Su diferencial en el mercado es, sin dudas, la innovación y la genética forestal. El conocimiento aplicado a la biología de los plantines fundamental en el negocio forestal para lograr la máxima renta a futuro. El origen de calidad del plantín asegura una adecuada rentabilidad de la inversión forestal, de hecho, en el factor de mayor relevancia respecto a su costo en la implantación.

Juan Paul sabe también que para ser competitivo en el negocio forestal las inversiones son una constante. Por ello, en forma permanente fue realizando inversiones en mejoras de infraestructura e investigación. En la actualidad, emplea en forma directa a 45 personas.

La última inversión realizada fue en 2017, de más de 9 millones de pesos. La misma fue destinada a un nuevo invernáculo de plantas madre para la producción clonal y el reacondicionamiento de la infraestructura ya existente, incrementando así su potencial de oferta de plantines clonales a unos 6.000.000 anuales y manteniendo su capacidad de plantines seminales en una cantidad similar.

“Tenemos todo listo para responder con mayor capacidad de producción, esperemos que el país forestal acompañe, que se reactiven los proyectos forestales y toda la cadena de valor de la forestoindustria”, expresó el empresario, con la mesura y tranquilidad que lo caracteriza.

La entrevista con ArgentinaForestal.com fue realizada en la localidad de Federación, semanas atrás, oportunidad en que se dieron las Jornadas Forestales de Entre Ríos y el segundo Encuentro Forestal e Industrial de Federación. El productor y referente forestal en la región mesopotámica, describió el escenario actual del mercado para la madera de pino y eucalipto en la cuenca del Río Uruguay, rescató el diálogo con la gestión forestal nacional para “destrabar” los principales problemas que preocupan a los viveristas y productores, como fue regularizar los pagos de planes forestales con el Seguro Verde; y compartió su visión respecto al futuro de la actividad, con las preocupaciones actuales que se enfrentan en un país que está en modo “ruleta rusa” constante.

AF: ¿Cuál es en la actualidad la situación de la producción de madera en la cuenca de Entre Ríos?

Afortunadamente, hay movimiento. Quizás no tanto como otras épocas, ya que está bastante afectado el precio del rollo de madera, tanto de pino como de eucalipto, los precios han estado en constante declinación. Creo este año estará en los valores más bajos de los últimos 15 años.

En cuanto a la venta de plantines, refleja la merma de la propia actividad, ya que cada vez se foresta menos. Realmente, viene decreciendo el ritmo de la actividad. Año a año, es un poco menor la demanda de plantines forestales.

 

AF: En general, en esta zona la demanda de pino se veía más resentida, siempre fue mayor la demanda de eucalipto. ¿Esto sigue así?

En plantines de pino se registró una caída abrupta en la región. Hace 20 años en nuestro vivero producíamos más de 5 millones de plantines de pino por año, y hoy estamos en menos de 50 mil platines por la baja demanda. Es notable, no hay demanda prácticamente.

En cuanto a plantines de eucalipto grandis, también bajó el volumen de pedidos. Por otro lado, se está afianzando la venta de clones, un material que resulta más uniforme que las semillas, a pesar que los huertos de semillas son muy buenos. Pero los clones son más uniformes y con crecimientos más rápidos. Entonces, el forestador elige clones, reduce costos -ya que plantan menos por hectáreas-, logran una mayor homogeneidad y mejor forma.

En este contexto, la venta en general ha mermado un poco en cantidad, pero la demanda de clones va en aumento, resultado de las ventajas que se obtienen al plantarlos.

Dentro de los clones tenemos dos grupos, los clones de Eucalyptus grandis y los Eucalyptus híbridos que van tomando mayor relevancia al ofrecer individuos de muy buenas aptitudes madererables como una excelente alternativa a los problemas recurrentes causados por el frío que sufre la cuenca tradicional. La oferta de Eucalyptus híbridos se centrará mayormente en híbridos de Eucalyptus grandis x Eucalyptus camaldulensis y Eucalyptus grandis x Eucalyptus tereticornis , individuos destacados que fueron desarrollados por el INTA y por el CIEF (Centro de Investigaciones y Estudios Forestales) que mantienen similares aptitudes que el tradicional grandis con algunas variantes en cuanto a densidad y color.

AF: En Misiones se da una situación de sobreoferta de materia prima, de rollos de pino. Pero esta disponibilidad tiene límites, ya que la demanda a veces requiere un volumen pero estandarizado en calidad de producto para exportar. Incluso, inversores externos se encuentran con que no hay tanta materia prima de calidad disponible, no están certificadas bajo FSC o PEFC como requieren hoy los mercados internacionales. ¿Cuál es la situación de disponibilidad de materia prima de Entre Ríos, que está exportando a China rollos de madera?

Hay sobreoferta, pero no muy marcada. Según algunos estudios, es una cuestión de coyuntura que se mantendrá algunos años. Siempre fue muy dinámico y estaba en general bien, equilibrado la oferta y demanda. Hoy hay una sobreoferta por todo el contexto económico interno, baja de demanda, bajas en la producción de la industria, bajas en las ventas, etcétera.

Tanto en eucalipto como pino, aunque en pino la cuenca de Entre Ríos es mucho más pequeña que la de Misiones.

En estos momentos se comenzó a realizar alguna exportación al mercado de China, y en el fondo es positivo. Esto lo digo en el sentido de que redujo la sobreoferta que había en el mercado local, se logró descomprimir un poco. Y en el caso del  eucalipto, este escenario permite ubicar la madera de menos diámetro (se habla de diámetros de 14 a 24).

Esto, si se exporta en forma sostenida, permitirá agilizar el mercado y entregar mejor materia prima a los aserraderos. Quizás, incluso esto permitirá mejorar la industria también en el tiempo.

A veces, la industria mira con recelo la exportación de rollos a China porque piensan que se dejará de atenderlos a ellos, y realmente creo que la mayoría de los productores de Entre Ríos vemos la importancia de mantener el mercado interno que nos ha acompañado durante tanto tiempo, la exportación es un complemento. No es competencia.

Ante la falta de demanda interna, se han hecho algunas exportaciones, pero son pocas de eucaliptos.

Entiendo en esto se dan dos situaciones, el industrial que se preocupa por el precio al que se le venderá la materia prima, por un lado. Por otro, está el productor, que plantó y esperó varios años para vender al mejor oferente. Esto es un libre comercio y libertad de mercado. Nadie obliga a nadie.

Nueva Zelanda, por ejemplo, es un país que foresta para vender al mercado externo. Industrializa muy poco.

Nosotros esperamos que se reactive el mercado interno, que nos ha permitido desarrollarnos. Pero hoy la realidad es otra.

Promoción forestal

AF: Se logró la prórroga de la Ley 25.080 con el objetivo de aumentar la superficie forestada del país. También se logró garantizar  el financiamiento del régimen con el Seguro Verde, y empezó a moverse el pago de la deuda de planes forestales de los productores. ¿Cómo considera que estas dos medidas concretas puedan repercutir en campo? ¿Hay perspectivas de forestar más en Entre Ríos? En el caso de Misiones, el pequeño productor se alejo bastante de la actividad. En Corrientes hay más forestadores medianos y la provincia se posiciona como la de mayor superficie forestada del país.

Y llegó este fin de año bastante revuelto. Los pagos están llegando, y obviamente ayuda. Creo que todos estamos llegando a fin de año con lo justo, no sobró nada para nadie.

El precio de la madera en pie para el productor forestal no es un muy atractivo, pero tampoco es mejor la situación que enfrenta la industria maderera, que tampoco está bien, atraviesan dificultades como todas las actividades en este país. Estamos todos en el sector forestoindustrial en una situación bastante complicada.

Obviamente, lograr que se regularice el sistema de pago de planes forestales es muy importante. Es un compromiso que asumió el Estado, y es bueno que se cumpla. El dinero de los planes forestales está llegando,  se están ejecutando los pagos, y esto hace que con esta deuda del incentivo forestal se pongan al día desde la Nación con los productores.

Es un logro. Realmente la gestión general de la Dirección Nacional de Desarrollo Forestoindustrial es excelente, principalmente porque hay un muy buen diálogo, hay un accionar en conjunto con los productores. Hay conversaciones de todos los temas, más allá de que pueda haber diferencias o distintos puntos de vistas, pero la construcción es en conjunto, escuchándose y buscando un rumbo. En eso estamos.

 

AF: ¿Pero considera que esta inyección de dinero permitirá que en Entre Ríos vuelvan a forestar? ¿Hay expectativas en terreno, hay mayor demanda para la campaña 2020 para los viveros en la zona de Entre Ríos?

En lo personal, opino que el incentivo económico forestal (Aporte Económico No Reintegrable que otorga la Ley 25.080) fue siempre una linda ayuda del Estado para el que inicia en la actividad o los pequeños productores, pero el “forestador” sabe y entiende que la actividad debe ser negocio de por sí rentable en el largo plazo. La promoción que exista es una ayuda que empuja a la actividad, pero no debiera ser el foco del negocio.

El negocio es otra cosa. Hay que forestar porque llegado el momento esa producción se cosecha y se destina a la industria del mercado local, y eso nos llevó a cerrar un buen negocio.

El AENR puede ser clave para alguien que está en forma incipiente en la actividad productiva, para que pueda arrancar con un apoyo económico. La actividad es a largo plazo, es una inversión de riesgo. Pero una vez que se puso a caminar, debiera ser un negocio sustentable para el productor y para el Estado.

AF: Con los compromisos de la Argentina de forestar para mitigar el Cambio Climático, hay una movida importante de lograr que cada vez más productores planten. ¿Con los pagos de planes forestales a partir del Seguro Verde, se nota en terreno mayor interés por forestar?

Lo del Cambio Climático es estupendo para que exista una concientización a todo nivel. Pero traducir esto a un análisis de que si habrá o no más o menos plantaciones en la región con el sector, no. Por el momento, no se ha traducido en nada.

 

AF: ¿Como forestador argentino de muchos años, observa una evolución o crecimiento en la actividad?

Desafortunadamente, no.

Estamos nuevamente en el país ante una “montaña rusa”, pasando de una situación a otra, con cambios constantes y extremos. El resultado de las PASO es un ejemplo que preocupa, cuando uno piensa que se está tomando un rumbo, de pronto todo se transforma.

La actividad del productor forestal, del negocio forestal, que tiene que esperar 15 o 20 años para logra rentabilidad, que se invierte a largo plazo, como muchas otras industrias, esto es muy preocupante porque no se puede planificar. En nuestra actividad, realmente necesitamos para desarrollarnos un país coherente y predecible.

 

AF: ¿En el caso particular de su vivero, Paul Forestal, cuál es la situación que enfrentan en el mercado?. Tiene una empresa con un crecimiento sostenido, al ser un vivero que tiene un material genético que marca un diferencial en la región.

Mantenemos nuestros clientes tradicionales, y tenemos algunos pocos clientes nuevos. Afortunadamente, estamos bastante estables.

Hace casi dos años hicimos la última inversión importante, de más de 9 millones de pesos que comprende un nuevo invernáculo de plantas madre para la producción clonal y el reacondicionamiento de la infraestructura ya existente, incrementando así su potencial de oferta de plantines clonales a unos 6.000.000 anuales y manteniendo su capacidad de plantines seminales en una cantidad similar.

Con ello, ampliamos nuestra capacidad de producción. Pero esto no se ha traducido en mayores ventas, el mercado no cambió, la demanda no incrementó.

La inversión está hecha, y estamos listos para arrancar si hubiera un movimiento sectorial en la actividad. El país forestal aún no ha acompañado.

Hace varios años que venimos hablando de que Argentina tiene una superficie de 1,2 millones de hectáreas forestadas, y un gran potencial. Pero se estancó. Vemos que nos pasa el tiempo, y como país forestal no estamos creciendo.

Polémicas tasas del INASE

AF: Hay algunas diferencias con el INASE (Instituto Nacional de Semillas) por medidas administrativas que implican la aplicación de tasas que representan altos costos para los viveristas y productores. ¿Puede explicar cuál es la situación que llevó a que pidan revisión al organismo en la aplicación de las mismas?

No es una medida nueva, esta discusión se arrastra desde la época de Lucrecia Santinoni en el área forestal en la que buscaron justificar la certificación de plantines del INASE y propusieron un 10% de los AENR que otorgan a quienes desde el organismo lo hicieran. ¿Pero cuál es el motivo de la certificación? Entender el objetivo y el por qué de esta tasa es el punto, porque realmente es costosa para cualquiera y no tiene un argumento su aplicación, a mi criterio.

En lo personal, no lo entiendo. Básicamente, entiendo que sí es importante la inversión que hace el Estado en los productores para que todo lo que nos facilite y aporte de dinero y otros beneficios (impuesto a las ganancias, el avaluo, entre otros que otorga la ley de promoción), se deba velar para que estos recursos den la mejor renta posible, y por ello la certificación que intentan aplicar.

Entiendo, también, que es importante que el forestador utilice el mejor material genético posible para el proyecto forestal. Dentro de ese contexto, está muy bueno que el Estado haga lo necesario para que los productores planten lo mejor posible.

A su vez, el productor o inversionista, si no planta el mejor material genético posible seria un tonto. Pero en todo esto, en los planes exigen en forma obligatoria que un profesional, sea Ingeniero Agrónomo o Ingeniero Forestal que cobra por un servicio de asesorar, tiene que asesorar adecuadamente al productor que está cobrando por ese plan. Está establecido que su obligación profesional es acompañar al productor a que haga el mejor negocio.

Entonces, en ese contexto, no hace falta que el INASE nos cobre además una estampilla para garantizar que esto no suceda. La discusión es otra. El control es otro.

Me parece bien que se eduque al profesional, al productor y al vivero de hacer bien las cosas. Pero realmente, la garantía no está dada por una estampilla que cuesta fortunas. Cuesta, en mi caso, lo mismo que una persona tiempo completo durante todo un año, ya que debo pagar por millón de plantines al INASE. Esto es lo que me pide el INASE que le pague.

Todo esto hace un costo mayor de los plantines. Es decir, en lugar de mejorar la competitividad para todos, la encarecemos. Realmente no entiendo bien el beneficio de hacer esto.

Lo bueno, es que sobre este problema estamos teniendo un diálogo con Nicolás Laharrague, de la DNFI; y con el INASE y los productores. Estamos en este momento en un proceso de discutir todo esto. Eso es una cosa muy positiva, porque tenemos una inquietud que nos preocupa y estamos dialogando para encontrar una solución.

Algunas de estas leyes están hechas o pensadas en el pequeño productor, seguramente con la mejor intención, pero la realidad es que los que van a movilizar al sector son los grandes y medianos productores.

Los pequeños, que ojalá que existan y hayan muchos, pero van a acompañar y seguir lo que hace el resto. A veces, todas las leyes se intentan hacer centrada al pequeño productor. Y sin dudas está bueno poder ayudarlos con esta actividad, pero creo que quizás en algunas cosas hay que centrarse en quienes mueven realmente al sector, y no seguir colocando más trabas.

Habría que canalizar la ayuda a los más pequeños con un programa como Cambio Rural o alguna otra medida, que los atienda de otra manera.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *