Maradei: “Hay una decadencia y un escenario de no desarrollo forestal en Argentina”

El actual director de la consultora Maradei, Pike & Asociados (Buenos Aires), Daniel Maradei, analizó el escenario global y local para las inversiones en el sector foresto-industrial, al cumplirse en diciembre pasado 10 años de la venta de los activos forestales de Pecom Energía SA al grupo Arauco (Alto Paraná SA), en Misiones. En ese contexto, sostuvo que “es real que esta operación tuvo un impacto social y económico muy fuerte en el sector. Pero también puede ser esto un inicio para entender como esta la actividad en la actualidad. Hay que pensar que, cuando Celulosa Argentina inicia sus actividades, caminaba en forma paralela a Klabin. Comparemos hoy que paso dio con cada una de estas dos empresas. Una creció y se expandió. La otra, desapareció”. En esta línea, advirtió que “hay una decadencia y una situación de no desarrollo en el sector forestal de Argentina, ya sea de no cumplir las expectativas o por no desarrollar el potencial que se tenía en el sector, pero de una manera tremenda”, aseveró.

 


Por Patricia Escobar

 

 

BUENOS AIRES Y MISIONES(2/3/2014).- Uno de los principales protagonistas del proceso de venta de los activos forestales de la ex Pecom Forestal (Pecom Energía/ Petrobras SA) a la chilena Arauco, filial Alto Paraná SA en Argentina, fue el actual director de la consultora Maradei, Pike & Asociados (Buenos Aires), Daniel Maradei. El reconocido especialista internacional fue, al momento de la operación, gerente de Pecom Forestal, y uno de los primeros que recibió la noticia de desinversión de los accionistas.

En una entrevista exclusiva para el informe especial realizado por ArgentinaForestal.com, tras cumplirse en diciembre pasado 10 años de la polémica operación de fusión APSA-Pecom, Maradei analizó sus consecuencias de manera global y estratégica, se refirió al escenario actual de la actividad foresto-industrial no sólo de la provincia, a partir de los impactos producidos ante la expansión regional del grupo inversor chileno, sino a nivel país. En ese contexto, sostuvo que “es real que esta operación tuvo un impacto social y económico muy fuerte en el sector. Y puede ser esto un inicio para entender como esta la actividad forestal en la actualidad. Hay que pensar que, cuando Celulosa Argentina (adquirida también por Arauco) inicia sus actividades, caminaba en forma paralela a Klabin. Comparemos hoy que paso dio con cada una de estas dos empresas. Una creció y se expandió. La otra, desapareció”.

En esta línea, aseveró que en la actualidad se advierte que “hay una decadencia y una situación de no desarrollo en el sector forestal de Argentina, ya sea de no cumplir las expectativas o por no desarrollar el potencial que se tenía en el sector, pero de una manera tremenda”, expresó.


Desinversión de la ex Pecom

En ese marco, se refirió a la venta de la ex Pecom y admitió que “sin dudas la decisión de vender la división forestal fue impactante en su momento para todos los que formamos parte de Pecom. En aquel entonces veníamos desarrollando un programa industrial de envergadura que abarcaba las provincias de Misiones y Corrientes. Estaban los estudios de pre-factibilidad muy avanzados para construir dos plantas industriales. Y fue en el medio de estos estudios cuando el accionista toma la decisión de desinvertir en todo lo que era la división forestal de Pecom Energía. Si. Realmente fue un impacto fuerte”, dijo.

Explicó que “el aserradero era uno de los más tecnificados del país, se estaba modernizando continuamente, incrementando la capacidad de secado, abriendo perspectivas de nuevos mercados, especialmente en Brasil, y estaba ajustándose  toda la tecnología para adaptarse a los nuevos productos que estaban elaborando, todo esto con miras a los nuevos proyectos que se tenían en cartera y que incluían en Corrientes una planta de pasta y papeles encapados –que es uno de los grandes déficit del país en la actualidad- y otro aserradero; y una industria de tableros”, relató el ex directivo.

De esta manera, Maradei remarcó que “esta experiencia de inversión debe ser analizada a nivel global: Misiones fue pionera en el desarrollo forestal y foresto-industrial a nivel país, y las dos grandes empresas: Celulosa Argentina (en bosques cultivados) y Pérez Companc (nativos y aserraderos) dejaron de existir en la provincia. Ambas, adquiridas por el Grupo Arauco. Esto tuvo un impacto muy fuerte en el sector. Puede ser un inicio para entender como esta la actividad forestal en la actualidad. Hay que pensar que, cuando Celulosa Argentina inicia sus actividades, caminaba en forma paralela a Klabin. Comparemos hoy que paso dio con cada una de estas dos empresas. Una creció y se expandió. La otra, desapareció”.

En esta línea, opinó que “hay una decadencia y una situación de no desarrollo en el sector forestal de Argentina, de no cumplir las expectativas o no desarrollar el potencial que se tenía en el sector, pero de una manera tremenda”, dijo.

En ese contexto, la “desaparición de Pecom Forestal de Misiones tuvo su impacto muy importante, tanto en lo social como en lo económico”, recalcó. En lo que respecta a lo económico uno de los problemas de aquel momento fue que los aserraderos tenían una oferta de madera lo suficientemente grande, que no los obligaba a generar su propia materia prima. “Celulosa Argentina fue al principio el comprador de rollos de pino, compraba todo, canjeaba rollos gruesos con los aserraderos, madera fina por madera gruesa, etcétera. Pérez Companc era un gran proveedor de rollos aserrables bien manejados y estaban disponibles para las pymes ya que la producción superaba ampliamente la demanda de su propio aserradero. Por eso, ante la venta, se genera la preocupación, ya que Arauco tiene una política de autoabastecimiento de materia prima propia”, contextualizó Maradei.

Políticas desacertadas

Para el profesional, la llegada al país de una empresa como Arauco tenía que haber sido una noticia más que positiva, ya que es una de los grupos más grande de America Latina. “Esta empresa cuando decide invertir, lo hace en grande. El ejemplo esta hoy en Uruguay, donde se asoció con Stora Enso e instalará un mega proyecto (Montes del Plata), uno que a la Argentina le hubiera beneficiado”, reflexionó.  Pero la realidad es que, por el escenario socio-económico o político del país, sumado a otros factores, Arauco no logra desarrollar el proyecto forestal que tenía previsto realizar  en Argentina. “Ninguno de los inversores que llegaron al país y compitieron en algún momento por Alto Paraná SA, visualizaban estar en el año 2013 con este nivel de producción. Su otro competidor, CMPC, analizó incluso si en Misiones existía la posibilidad de duplicar la producción de la planta de celulosa, esto antes de hacer la oferta de posible compra de Celulosa Argentina. Indudablemente la idea era hacer un desarrollo foresto-industrial  de envergadura en el país. Pero lamentablemente nada de esto se dio”, expresó Maradei.

No solo no realizaron más proyectos de inversión, sino que Arauco decide cerrar el aserradero Bosetti en el año 2010. Al respecto, el ex directivo analizó que “este hecho tuvo que haber generado, por lo menos al principio, un alivio para las Pymes que estaban compitiendo con su fuerte presencia en el mercado interno. Pero tiempo después, el contexto internacional hace que se disminuyan aún más las exportaciones de Alto Paraná y aumentaron la colocación de producción del aserradero de Piray al mercado interno. Allí nuevamente se complica la cosa”, dijo.

De todas maneras, sostuvo que el cierre de una industria “siempre es una mala noticia para el país, máxime cuando estamos hablando de un aserradero eficiente, de alto rendimiento, de muy buen nivel tecnológico. Y que tenía un fuerte impacto social, como fue en este caso”.


Impactos sociales y económicos

Con respecto al impacto social que provocó la inversión, sostuvo que afectaron al personal, en primer lugar, ante el cambio de accionistas. “Tal vez Pérez Companc estuvo en un extremo en lo relacionado al medio ambiente y con su personal, si comparamos en general con el resto de las empresas de Misiones. El trato que tenía con su personal y sus respectivas familias, hasta la fecha creo que no es generalizado en el resto de las grandes empresas”, destacó. “Siempre hubo desde Pecom una gran dedicación por  lograr el progreso del trabajador, desde lo humano, lo familiar, lo técnico”, aseveró Maradei.

Por estas razones, consideró que “la salida de este accionista tiene que haber producido un shock muy importante, pero no por ser Arauco la que la reemplazó, sino por la partida de Pérez Companc, ya que fue una empresa exageradamente buena”.

En relación al mercado y la competencia que se generó en los últimos 10 años entre las Pymes y Alto Paraná en el mercado interno, Maradei consideró que para lograr un equilibrio es “necesario que mejoren las condiciones de competitividad del país, de manera que toda la cadena productiva pueda participar del mercado internacional, tanto las grandes empresas como la Pymes. Hoy las cosas están un poco desequilibradas”.

Explicó que en la actualidad no se exporta por factores internos que restan competitividad. “No es que no haya demanda en el exterior, el problema es que no están dadas las condiciones para la argentina. Tenemos que recuperar la competitividad, revisar los costos internos, eficiencia a los fletes internos, la relación del cambio, retenciones a las exportaciones, hay que hacer competitivo al sector foresto-industrial desde adentro. El mercado después aparece, si somos eficientes, siempre habrá nichos donde colocar la producción”, sostuvo Maradei.

 

Potencial que no se consolida

En los últimos años, la evolución del mercado interno fue lo que sostuvo al sector. “En algún momento dije que el mercado de la construcción sí puede hablar de una década ganada, ya que la industria de la construcción tuvo un nivel de actividad fenomenal en los últimos años y esto fue lo que traccionó -por la demanda a la industria del aserrado- al mercado de productos forestales  y logró así que las empresas puedan mantenerse a flote. Pero si podemos lograr que mejoren las condiciones para exportar, indudablemente los grandes exportarán por los volúmenes que manejan a escala, y dios quiera que se mantenga la demanda interna para que las Pymes sigan activas.

Pero es necesario que se tomen medidas específicas para el sector en las provincias, aunque también se necesitan de otras medidas de la macroeconomía, que ya exceden a una autoridad provincial”, advirtió el especialista.

Finalmente, Maradei manifestó que definitivamente hay un “antes y después” en el sector forestal a partir de la operación APSA-Pecom. “Un antes, que lo veíamos muy interesante por los proyectos de desarrollo industrial que tenía la empresa, y por la relación que tenía con el medio ambiente y su comunidad. Fundamentalmente con su personal”, dijo.

“El después, se lo veía con mucha ilusión, con la entrada de uno de los principales jugadores, que lamentablemente no tuvo las condiciones como para desarrollar todo este potencial, como sí lo ha hecho en esta década en Brasil y Uruguay. El después tiene ese gustito amargo de que no se han dado algunas condiciones esperadas, pero tiene la esperanza también de que algún momento, por ser una empresa del Grupo Arauco, desarrolle este potencial en Argentina y logre hacer en Misiones el despegue industrial que venimos anhelando desde hace muchos años”, concluyó.


Más información en la Edición N°110 de la Revista ArgentinaForestal.com

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