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La industria maderera perdió 8,57% de su empleo y FAIMA advierte que el ajuste golpea al segmento de mayor valor agregado

El empleo registrado en la industria maderera cayó 8,57% interanual en abril, mientras que el eslabón comercial retrocedió 4,12%. Las mayores pérdidas se concentran en tornerías, viviendas prefabricadas, tableros, enchapados y aserrado de madera nativa. FAIMA advierte que el retroceso está afectando especialmente a las PyMEs y a las economías regionales, y señala a la construcción como uno de los principales canales de transmisión de la crisis.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

Fuente: FAIMA

 

BUENOS AIRES (11/8/2026).- La actividad de la cadena foresto-industrial comenzó a mostrar durante el primer semestre de 2026 señales cada vez más marcadas de deterioro, con un impacto que se refleja con mayor intensidad en el mercado laboral. De acuerdo con el último Informe de Empleo y Actividad de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), elaborado en julio, el empleo registrado de la industria maderera se redujo 8,57% interanual en abril de 2026, mientras que el empleo correspondiente al eslabón comercial de la cadena cayó 4,12%.

El dato laboral adquiere especial relevancia porque, según la entidad, la contracción del empleo está siendo incluso más profunda que la caída de la actividad productiva. El informe sostiene que esta dinámica constituye una señal de un ajuste que no se limita a una reducción de horas trabajadas o de stocks, sino que alcanza directamente a las dotaciones de personal, con el consecuente riesgo de pérdida de capacidades técnicas difíciles de recomponer cuando la demanda vuelva a recuperarse.

El diagnóstico de FAIMA se inscribe en un escenario de estancamiento de la economía argentina y retroceso de la industria manufacturera. En mayo, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una variación interanual de apenas 0,2%, mientras que en la comparación con abril mostró una caída de 0,5% en la serie desestacionalizada.

Sin embargo, detrás de ese promedio existe una fuerte disparidad entre sectores. Mientras las actividades extractivas y los servicios públicos mostraron avances —minas y canteras creció 15,7% y electricidad, gas y agua 8%—, la industria manufacturera cayó 5,6%, el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 4,3% y la pesca registró una baja del 29%.

Para FAIMA, por lo tanto, el dato agregado del EMAE no representa una recuperación generalizada de la economía, sino el resultado de la compensación entre sectores que crecen y otros, como la industria, que continúan en retroceso.

La actividad maderera se deterioró en el margen

Dentro de la industria, la cadena de la madera también exhibe un comportamiento heterogéneo. La producción de madera y productos de madera, sin incluir muebles, cayó 3,4% interanual en mayo de 2026. No obstante, el acumulado del año todavía registra una mejora del 7,4% respecto del mismo período de 2025.

La situación es considerablemente más desfavorable en muebles y colchones. En mayo, la producción cayó 7,3% interanual, mientras que el acumulado de los primeros meses de 2026 ya muestra un retroceso del 5,1% frente al mismo período del año anterior.

Estos datos, señala FAIMA, muestran que el deterioro se profundizó en el margen y que no todos los segmentos de la cadena atraviesan el mismo ciclo.

Una señal adicional surge del relevamiento propio realizado por la Federación entre las PyMEs muebleras, que registraron una caída promedio de ventas del 14% durante el primer trimestre de 2026.

La magnitud de este retroceso contrasta con algunos de los indicadores oficiales y, para la entidad, esa diferencia no constituye simplemente una discrepancia estadística. Por el contrario, revela la fuerte heterogeneidad de la recuperación económica entre sectores, regiones y escalas empresariales.

FAIMA advierte que el ajuste está recayendo con mayor intensidad sobre las unidades de menor escala, que constituyen una parte sustancial del entramado productivo y tienen un papel central en la generación de empleo en el interior del país.

El empleo cae con mayor fuerza en los segmentos de mayor transformación

Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), disponibles hasta abril de 2026 al momento de elaboración del informe, permiten observar con mayor precisión dónde se concentra la pérdida de puestos de trabajo.

En el conjunto de la industria maderera, el empleo registrado cayó 8,57% interanual. Dentro de las distintas ramas de actividad, las mayores reducciones se produjeron en:

  • Fabricación de artículos de madera en tornerías: -34%
  • Fabricación de viviendas prefabricadas de madera: -23%
  • Fabricación de hojas de madera para enchapado y tableros: -18%
  • Aserrado y cepillado de madera nativa: -17%
  • Fabricación de aberturas y estructuras de madera para la construcción: -7%
  • Fabricación de somieres y colchones: -4%
  • Aserrado y cepillado de madera implantada: -3%

La composición de estas caídas resulta particularmente significativa. Los segmentos que presentan los mayores retrocesos están vinculados con procesos de transformación mecánica de la madera, incorporación de tecnología y generación de mayor valor agregado y empleo calificado.

En otras palabras, no se trata solamente de una disminución cuantitativa de puestos laborales, sino también de un retroceso en actividades que permiten transformar el recurso forestal en origen y aumentar su valor económico dentro de las regiones productoras.

El impacto alcanza al eslabón comercial de la cadena, aunque con una intensidad menor que en la industria. Según la SRT, el empleo comercial vinculado con los productos de la cadena foresto-industrial disminuyó 4,12% interanual en abril de 2026.

Las mayores caídas correspondieron a:

  • Venta al por mayor de muebles —excepto de oficina—, colchones y somieres: -11%
  • Venta al por mayor de muebles e instalaciones para oficinas: -10%
  • Venta al por menor de maderas y artículos de madera —excepto muebles—: -5%
  • Venta al por mayor de aberturas: -3,33%
  • Venta al por mayor de productos de madera —excepto muebles—: -2%

Para FAIMA, esta evolución refleja un contexto de menor dinamismo comercial, particularmente en los segmentos más asociados al consumo final y a la construcción.

La construcción, en el centro del impacto

Uno de los principales elementos que surgen del análisis de FAIMA es la estrecha relación entre la evolución de la cadena maderera y el nivel de actividad de la construcción.

Las mayores pérdidas de empleo aparecen tanto en actividades industriales —viviendas prefabricadas, aberturas y estructuras— como en segmentos comerciales —muebles, aberturas y productos destinados a la construcción—.

La entidad considera que la construcción funciona, en este escenario, como uno de los principales canales de transmisión del deterioro hacia la cadena foresto-industrial. Por esa razón, sostiene que cualquier estrategia orientada a recuperar la actividad del sector requiere necesariamente una reactivación de la obra pública y privada.

El informe pone particular énfasis en el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas. La diferencia entre la caída promedio del 14% en las ventas de las PyMEs muebleras, relevada por FAIMA, y la evolución de los indicadores oficiales es interpretada por la Federación como una evidencia de que el impacto del ciclo económico no se distribuye de manera uniforme.

En la cadena conviven establecimientos de distinta escala y productividad, incluyendo empresas con capacidad competitiva internacional y un amplio universo de PyMEs de base local. Según FAIMA, son estas últimas las que están absorbiendo una parte desproporcionada del impacto.

La relevancia de esta situación excede a las propias empresas. El aserrado, la producción de tableros y la carpintería constituyen actividades económicas centrales en numerosas localidades del NEA y el NOA, por lo que la pérdida de puestos de trabajo genera efectos multiplicadores sobre el comercio y el tejido social de esas comunidades que no quedan reflejados en los indicadores macroeconómicos agregados.

 

Las seis advertencias que deja FAIMA

En sus consideraciones finales, la Federación plantea una lectura que va más allá de la evolución mensual de los indicadores y advierte sobre las consecuencias estructurales que puede tener el actual proceso.

En primer lugar, FAIMA sostiene que el estancamiento agregado de la economía convive con una recesión industrial focalizada. La casi nula variación del EMAE no debe interpretarse como una situación de estabilidad, dado que responde a la compensación entre sectores extractivos en expansión y una industria manufacturera que continúa retrocediendo. Para la cadena foresto-industrial, la entidad considera que el dato relevante es la evolución de sus propios segmentos.

En segundo término, advierte que la contracción del empleo es más profunda que la de la actividad. El retroceso de 8,57% en el empleo industrial supera ampliamente la caída productiva medida por el IPI. Para FAIMA, esto sugiere que las empresas no están ajustando únicamente mediante horas trabajadas o acumulación de stocks, sino mediante una reducción de sus planteles. El riesgo es la pérdida de capacidades técnicas que luego resulten difíciles de recomponer y una recuperación más lenta cuando la demanda se reactive.

El tercer punto está relacionado con la calidad del empleo y del valor agregado. Las mayores pérdidas se concentran en tornerías, viviendas prefabricadas, tableros y aberturas: precisamente los eslabones de transformación mecánica de la madera que incorporan mayor contenido tecnológico y mano de obra calificada. La Federación advierte que su retroceso implica un empobrecimiento cualitativo de la cadena, además de la pérdida cuantitativa de puestos laborales.

Como cuarto elemento, FAIMA identifica a la construcción como el principal canal de transmisión de la crisis. Tanto en la industria como en el comercio, los segmentos más afectados son aquellos que dependen de la actividad constructiva y del consumo de bienes durables. Por ello, la recuperación sectorial aparece estrechamente vinculada con la reactivación de la obra pública y privada.

El quinto punto pone el foco en las PyMEs y las economías regionales. La brecha entre la caída del 14% registrada en el relevamiento propio de FAIMA y los indicadores oficiales confirma, según la entidad, el carácter heterogéneo del escenario. La Federación remarca que las PyMEs de base local soportan una parte importante del ajuste y que, en las localidades donde el aserrado, los tableros y la carpintería constituyen actividades económicas centrales, cada puesto perdido tiene un impacto multiplicador sobre el tejido productivo, comercial y social.

Finalmente, FAIMA reivindica la necesidad de fortalecer sus propios mecanismos de relevamiento sectorial. La divergencia entre las distintas fuentes estadísticas, lejos de restarle valor al monitoreo, demuestra —según la entidad— su utilidad para documentar la realidad de las PyMEs, un segmento que considera insuficientemente captado por las estadísticas oficiales y que resulta central para el diseño de políticas públicas sectoriales.

El informe de julio de FAIMA deja un diagnóstico preciso sobre el primer semestre de 2026: la economía argentina presenta un comportamiento heterogéneo, con sectores que muestran crecimiento y una industria manufacturera que continúa contrayéndose. Dentro de este escenario, la cadena foresto-industrial enfrenta un deterioro que se hace particularmente visible en el empleo.

La caída de 8,57% del empleo industrial maderero, junto con la reducción de la actividad en muebles y colchones y el retroceso de las ventas de las PyMEs, configura un escenario en el que la principal preocupación ya no pasa solamente por cuánto produce el sector, sino por qué capacidades productivas y laborales se están perdiendo durante el proceso de ajuste.

Para FAIMA, la recuperación futura no podrá medirse únicamente por los indicadores agregados de actividad. También deberá observarse si vuelven a crecer los segmentos de mayor transformación y valor agregado, si se recuperan las PyMEs que sostienen buena parte del empleo regional y si la construcción vuelve a funcionar como motor de demanda para la industria maderera.

El informe fue realizado bajo la coordinación del director ejecutivo de FAIMA, Mg. Fernando Couto, con el apoyo de las 28 cámaras que integran la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines.

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