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El Papa León XIV pide a la humanidad rezar “por el cuidado del agua”, un derecho amenazado

La intención de oración del Papa para septiembre pone el foco en el agua como un don de Dios y un derecho “sin fronteras”. La falta de acceso a agua segura está estrechamente vinculada con las carencias de saneamiento e higiene: 3.400 millones de personas no cuentan con saneamiento gestionado de forma segura, 1.700 millones carecen de servicios básicos de higiene en el hogar y 611 millones no disponen de ninguna instalación para lavarse las manos, según datos de OMS/UNICEF de agosto de 2025. Además, se estima que 1,4 millones de muertes al año están asociadas al agua insegura y a la falta de saneamiento.

 

Ciudad del Vaticano, 1 de septiembre de 2026.  El agua, “fuente de fecundidad, frescura y esperanza”, como la define el propio Pontífice en su oración, es también para millones de personas un bien escaso, inseguro o inaccesible. Frente a esta realidad, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de septiembre al cuidado del agua, en el inicio del Tiempo de la Creación.

A través de la Red Mundial de Oración del Papa, mediante la campaña Reza con el Papa, el Santo Padre invita a los fieles y a las personas de buena voluntad a rezar para que la humanidad aprenda a custodiar el agua con gratitud, justicia y responsabilidad, reconociéndola como “un derecho sin fronteras”.

En su oración, León XIV da gracias al “Señor de la Vida” por el don del agua, “símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo”. El Pontífice pide perdón “por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras”, y expresa su dolor por “tantos hermanos y hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”.

La plegaria concluye con un pedido para que el Espíritu transforme a los fieles en “peregrinos de lo esencial”, capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona “a beber sin miedo, sin desigualdad”.

El agua: un derecho aún amenazado

La intención del Papa se sitúa frente a una realidad que también reflejan los datos internacionales.

Según el informe Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024, elaborado por el Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presentado en agosto de 2025, 2.100 millones de personas todavía carecen de acceso seguro al agua potable. Entre ellas se encuentran personas que disponen de un acceso intermitente, insuficiente, demasiado costoso o muy distante.

El mismo informe señala que 106 millones de personas dependen directamente de ríos, lagos u otras fuentes de aguas superficiales sin tratar.

Si bien entre 2015 y 2024 la cobertura mundial de agua potable segura pasó del 68% al 74%, el informe advierte que, para alcanzar el acceso universal de aquí a 2030, los países de bajos ingresos deberían avanzar siete veces más rápido que el ritmo actual.

La falta de agua segura se encuentra además estrechamente relacionada con las condiciones de saneamiento e higiene. En el mundo, 3.400 millones de personas no cuentan con saneamiento gestionado de forma segura, 1.700 millones carecen de servicios básicos de higiene en el hogar y 611 millones no tienen ninguna instalación para lavarse las manos.

A esta situación se suma su impacto sanitario: se estima que 1,4 millones de muertes al año están asociadas al agua insegura y a la falta de saneamiento.

“Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta”

El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones, SJ, reflexionó sobre el sentido de esta intención de oración. “El agua es uno de los grandes elementos esenciales para la vida, y en el adecuado acceso a ella se juega también la dignidad de cada persona y la justicia entre los pueblos”, sostuvo.

Para Fones, esta intención invita a “contemplar la creación, a cuidarla y a mirar con los ojos de Dios a quienes hoy caminan kilómetros para conseguir un poco de agua limpia”, para luego transformar esa mirada “en gestos concretos de sobriedad, de cuidado y de solidaridad”.

“Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta”, afirmó.

El 1 de septiembre, el Papa inaugura la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, fecha que marca también el inicio del Tiempo Ecuménico de la Creación, que concluirá el 4 de octubre, día en que se celebra la fiesta de San Francisco de Asís y que este año tiene como lema “Agua viva”.

El tema del mensaje del Papa para esta Jornada es “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2,4), en el que subraya el vínculo entre los conflictos armados y el deterioro del medio ambiente.

No es la primera vez que la intención de oración mensual está dirigida al cuidado de la Creación. En septiembre de 2025, por ejemplo, el Papa León XIV invitaba a rezar “Por nuestra relación con toda la creación”, pidiendo encontrar la presencia de Dios en “todo lo creado”.

La creciente escasez de agua dulce, la contaminación de las fuentes hídricas y la desigualdad en el acceso a este recurso esencial para la vida afectan de manera crítica a la humanidad.

Ante esta realidad, el llamado es a aprender a elegir un estilo de vida más sencillo, más humano y más conectado con la naturaleza. En esa misma línea, el Papa Francisco lo planteaba en El Video del Papa de septiembre de 2021, cuya intención de oración fue “Por una vida sostenible”, invitando a vivir de una manera más “sobria” y “sostenible”.

El compromiso de la Iglesia y de cada persona

“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”, recuerda la Carta Encíclica del Papa Francisco, Laudato Si’.

Desde la Red Mundial de Oración del Papa se subraya que la Iglesia acompaña este compromiso mediante la defensa del acceso al agua potable y a los servicios sanitarios, promoviendo proyectos de acceso al agua en numerosas zonas donde las poblaciones lo necesitan, campañas de limpieza y actividades de educación para el cuidado del agua y la higiene.

Estas acciones prestan especial atención a las zonas rurales, las escuelas y las comunidades más pobres, así como a personas privadas de libertad, migrantes, ancianos dependientes, personas con discapacidad y poblaciones ubicadas en zonas de guerra.

La intención de oración también invita a incorporar gestos personales en la vida cotidiana: tomar duchas más breves, reparar pérdidas y fugas, cerrar el grifo cuando no se utiliza, evitar contaminar desagües y ríos, consumir con responsabilidad y sobriedad y crear redes con otras personas y comunidades comprometidas con el cuidado del agua.

La Red Mundial de Oración del Papa es una Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús. Está presente en más de 90 países y reúne a una comunidad espiritual de más de 22 millones de personas que buscan vivir cada día con disponibilidad para colaborar en la misión de Cristo.

En el centro de esta misión se encuentran las intenciones mensuales de oración del Papa, que invitan a centrar la mirada en los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

La organización fue fundada en 1844 como Apostolado de la Oración. En diciembre de 2020, el Papa Francisco instituyó esta Obra Pontificia como Fundación Vaticana y aprobó sus estatutos definitivos en julio de 2024.

En colaboración con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) fue instituido por el Papa Francisco mediante la Carta Apostólica del 17 de agosto de 2016, en forma de Motu Proprio, Humanam Progressionem.

A partir del 1 de enero de 2017, cesaron los mandatos de los entonces Consejo Pontificio Justicia y Paz, Consejo Pontificio Cor Unum, Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios, cuyas competencias fueron transferidas al nuevo Dicasterio vaticano.

El DSDHI está llamado a expresar la preocupación de la Iglesia en los ámbitos de la justicia, la paz y el cuidado de la creación, así como en todo lo relativo a la salud y las obras de caridad.

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