El nuevo espacio institucional, financiado por las 28 cámaras madereras del país que integran la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), articulará espacios de difusión, mesas de diálogos, normativas técnicas y capacitación profesional con sectores públicos y privados para transformar la matriz constructiva nacional con el material del futuro de la arquitectura moderna: la madera.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (21/5/2026).- En una decisión estratégica para reactivar la industria forestal, el futuro de la arquitectura sostenible y el desarrollo de la bioeconomía en el país, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) oficializó la creación del Instituto de la Construcción con Madera (ICM).
Se trata del primer organismo de su tipo en la Argentina, diseñado específicamente para posicionar al recurso forestal como un material competitivo, de vanguardia y carbono neutral frente a los desafíos globales de mitigar los efectos extremos del cambio climático.
El ICM surge como una iniciativa respaldada e impulsada por las 28 cámaras sectoriales que integran la federación a nivel nacional. Su financiamiento será cubierto de forma directa por FAIMA y su coordinación ejecutiva estará a cargo de un profesional técnico de reconocido prestigio en el ámbito foresto-industrial y arquitectónico, garantizando un despliegue con fuerte impronta federal.

Un puente institucional entre la industria y el desarrollo inmobiliario
El propósito central del instituto es romper con el aislamiento histórico de la cadena primaria y conectar el potencial de los aserraderos locales con la demanda de la construcción civil, tanto pública como privada.
Para lograrlo, el ICM desplegará una agenda de vinculación directa que unirá a los siguientes actores:
- Sector Público: Ministerios nacionales y provinciales, orientados a la actualización de normativas para viviendas sociales y obra pública.
- Financiamiento: Organismos multilaterales de crédito y desarrolladores inmobiliarios para impulsar proyectos de mediana y gran altura.
- Academia y profesionales: Universidades, institutos de investigación, colegios de profesionales y estudios de arquitectura para renovar los planes de estudio y el diseño constructivo.
«La creación del ICM representa un salto cualitativo para nuestra industria. No se trata solo de promover un material, sino de transformar la matriz constructiva argentina hacia un modelo más eficiente y sustentable, donde la madera sea protagonista», informaron desde FAIMA este jueves, a través de un reporte de prensa.
Estandarización técnica y formación profesional
El plan operativo del instituto hará foco en derribar las barreras normativas y culturales que limitan el uso de la madera en el mercado de la construcción tradicional. El ICM asumirá un rol activo en las mesas de discusión técnica para la actualización de códigos de edificación y reglamentos de seguridad, facilitando la aprobación de proyectos basados en sistemas industrializados y madera de ingeniería.
Asimismo, en colaboración directa con el equipo de Arquitectura de FAIMA, el instituto se convertirá en un centro de difusión e investigación que promoverá la estandarización de los materiales locales —como el pino y el eucalipto de las cuencas del NEA—.
A través de programas de formación y certificación profesional dirigidos a constructores, ingenieros y arquitectos, el ICM busca acelerar la adopción de métodos eficientes que reduzcan los tiempos de obra, mejoren el aislamiento térmico y dinamicen un sector con alta capacidad para generar valor agregado y empleo calificado en todas las provincias argentinas.
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La madera como tecnología de vanguardia: el desafío de derribar mitos culturales y alfabetizar a la arquitectura argentina
A pesar de ser uno de los materiales más antiguos utilizados por la humanidad, la madera enfrenta en la Argentina una barrera cultural cimentada sobre el prejuicio. En el imaginario colectivo local, la construcción con madera aún se asocia linealmente a la precariedad, la vulnerabilidad frente a incendios o una supuesta baja durabilidad. Esta percepción obvia que, con los tratamientos modernos de preservación y secado, las estructuras de madera igualan o superan la vida útil de las obras tradicionales.
Esta resistencia no es exclusiva del consumidor final; se replica de forma alarmante en el ámbito académico y profesional:
- Universidades: Los planes de estudio de las carreras de Arquitectura e Ingeniería Civil en Argentina dedican casi la totalidad de su carga horaria al hormigón armado y al acero. Las propiedades mecánicas del recurso forestal se enseñan, en el mejor de los casos, como una materia optativa o puramente decorativa.
- Decisores políticos y profesionales: Al desconocer las normativas internacionales de resistencia al fuego y cálculo estructural, los organismos del Estado y los desarrolladores privados tienden a relegar la madera a un rol marginal (techos o aberturas), perdiendo la oportunidad de aplicar soluciones industrializadas de alta eficiencia para mitigar el déficit habitacional.

La revolución global de la ingeniería forestal: CLT y edificios en altura
Mientras el mercado local debate la validez del material, la arquitectura global vive una transformación estructural denominada la «era de la madera masiva» (Mass Timber), donde este recurso dejó de ser un producto artesanal para transformarse en una solución biotecnológica de precisión.
El mayor exponente de esta evolución es el CLT (Cross Laminated Timber o Madera Contralaminada). El CLT funciona como el «hormigón del futuro»: son paneles formados por capas de madera encoladas de forma cruzada que ofrecen una resistencia estructural bidireccional extraordinaria, rigidez y estabilidad, permitiendo sustituir al cemento y al acero en las fundaciones verticales y horizontales de grandes estructuras.
Ejemplos globales de vanguardia que marcan el rumbo:
Mjøstårnet (Noruega): Con 85,4 metros de altura y 18 pisos, demostró al mundo que es técnicamente viable y seguro construir rascacielos utilizando estructuras de madera laminada encolada (Glulam) y CLT, resistiendo las cargas de viento más severas.
Ascent (Milwaukee, EE.UU.): Una torre residencial híbrida de 25 pisos y 86 metros que ostenta el registro de altura para este tipo de edificaciones, validando que los códigos de edificación más exigentes del hemisferio norte ya asimilan la madera industrializada como un estándar de seguridad urbana.
La experiencia en Chile (vanguardia regional): El país vecino ha estructurado políticas de Estado para consolidar la construcción industrializada en madera. Iniciativas como el Centro de Innovación en Madera impulsan proyectos de mediana altura (como el Edificio Icónico de Chañaral) y barrios eco-sustentables, apalancando sus metas de carbono neutralidad en la captura de dióxido de carbono (CO2) que las estructuras de madera retienen de por vida.
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