Empresarios y cámaras de todo el país se reunieron en Cañada de Gómez, Santa Fe, para debatir sobre una agenda centrada en la construcción con madera, la defensa de la producción PyME frente a las importaciones y la urgencia de nuevas forestaciones.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
SANTA FE (14/5/2026).- Entre los días 7 y 9 de mayo de 2026, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) desarrolló su 149º Congreso Nacional Maderero. El encuentro contó con la participación de 23 cámaras sectoriales, representantes de economías regionales e instituciones de toda la cadena foresto-industrial.
Tras las jornadas de debate, FAIMA presentó las cinco principales conclusiones del congreso nacional que define el rumbo del sector frente a la coyuntura económica y técnica, actual y futura.
La construcción con madera fue considerada como el eje dinamizador. Desde la Federación se afirma que el uso de la madera en la construcción es el principal factor de tracción para la cadena productiva.
La meta es posicionar este material como un elemento constructivo tradicional, capaz de competir con los sistemas húmedos y en seco.
Según FAIMA, este camino es el más sólido para dinamizar la demanda interna, agregar valor en origen y fortalecer el entramado PyME. En este sentido, ratificaron su compromiso de impulsar la capacitación técnica y políticas de difusión para instalar culturalmente un modelo constructivo ya consolidado a nivel global.
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Alerta ante la crisis del segmento de transformación mecánica y la materia prima
Uno de los puntos de mayor preocupación es la situación de la industria de transformación mecánica. El sector manifiesta una grave caída en la producción y las ventas, sumada a una rentabilidad exportadora deteriorada por el atraso cambiario y la presión de productos importados.
Guillermo Fachinello (presidente de APICOFOM) y Ricardo García (vicepresidente 2° de FAIMA) analizaron el riesgo que supone la concentración de la masa forestal sobre los aserraderos pequeños y medianos.
García subrayó la necesidad de una mesa forestal conjunta entre cámaras y gobiernos para planificar ciclos de 10 a 20 años. «Es favorable la inversión en plantas industriales, pero es necesario incentivar nuevas plantaciones para evitar una brecha crítica en la disponibilidad futura de materia prima», advirtió.
Fachinello, por su parte, convocó a una defensa firme de la producción nacional y exigió respuestas claras ante el ingreso de productos en condiciones de desigualdad competitiva.
En tanto, en las conclusiones, FAIMA manifiesta su extrema preocupación ante la crítica coyuntura que atraviesa la industria de la transformación mecánica de la madera en su conjunto. El sector enfrenta una combinación de factores adversos: caídas drásticas en los niveles de producción y ventas, y un severo deterioro de la rentabilidad exportadora, agravado por el atraso cambiario real.
A este escenario se suma la creciente presión competitiva de productos importados que ingresan al mercado local con ventajas artificiales, sostenidas por un tipo de cambio apreciado en un contexto de inflación persistente.
Ante esta realidad, FAIMA exige al Estado Nacional el reconocimiento urgente de que esta industria no es un sector más de la economía argentina.
La transformación mecánica de la madera constituye la columna vertebral productiva de regiones enteras del país: en decenas de localidades de las provincias forestales, nuestra actividad representa la principal —y en muchos casos la única— fuente genuina de empleo y motor de desarrollo económico local.
El debilitamiento de este segmento de la industria forestal trasciende lo sectorial; representa un problema de desarrollo regional, de arraigo poblacional y de equidad federal.
En consecuencia, desde FAIMA indicaron: «Reclamamos con firmeza la implementación de políticas que reconozcan el carácter estratégico de la industria maderera para las economías del interior. Esto debe incluir medidas urgentes de apoyo a la competitividad exportadora, un control efectivo del ingreso de productos importados en condiciones de dumping, y la reactivación de la inversión pública en infraestructura y vivienda como un traccionador esencial de la demanda».
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Cañada de Gómez, Capital Nacional del Mueble
El Congreso rindió homenaje a la trayectoria industrial de Cañada de Gómez, respaldando las gestiones para que sea declarada oficialmente Capital Nacional del Mueble. Este polo productivo, que genera empleo de calidad y diseño, representa a decenas de empresas familiares que han construido su capacidad a lo largo de décadas.
En la apertura, César Federici (CIMA) y la presidenta de FAIMA, Mercedes Omeñuka, destacaron el potencial tecnológico de la región. «Recorrer las empresas permite ver instalaciones modernas con tecnología de última generación y especialistas en todas las áreas de la manufactura», señaló Federici.
A su vez, Pablo Bercovich (IMA) presentó las iniciativas para profesionalizar el sector a través del Laboratorio del Mueble, con miras a la próxima Feria de la Madera y el Mueble Argentino en septiembre.

Desafíos de inversión y balance institucional
Entre las cinco conclusiones del 149 Congreso Nacional Maderero de FAIMA, le dieron espacio al debate sobre los anuncios de nuevas inversiones de envergadura al sector foresto-industrial en Corrientes, las cuales consideran «consolidan las cadenas de valor y proyectan perspectivas de crecimiento a mediano plazo».
No obstante, FAIMA advierte con responsabilidad que el desembarco de capitales industriales sin un correlato en nuevas forestaciones pone en serio riesgo la disponibilidad futura de materia prima. «Con apenas 1,3 millones de hectáreas de bosques implantados en todo el territorio nacional, Argentina enfrenta una brecha de abastecimiento que podría tornarse crítica en el corto plazo si no se adoptan medidas inmediatas para incrementar la superficie forestada. En consecuencia, desde FAIMA se demanda la implementación de una política forestal de largo plazo que garantice que cada inversión industrial esté respaldada por un programa de expansión del recurso forestal. Invertir en capacidad instalada sin una apuesta equivalente en bosques implantados equivale a construir sobre una base que se debilita. El bosque cultivado es el capital productivo del futuro y, actualmente, el sector lo consume sin alcanzar la tasa de reposición que la escala de las inversiones en curso requiere», señalaron en el documento difundido.
Al cierre de las deliberaciones, se anunció que el próximo Congreso tendrá lugar en la provincia de Misiones, donde se celebrarán los 80 años de la cámara APICOFOM.
La Federación concluyó el encuentro con la convicción de que la industria maderera posee el capital humano y la tradición necesarios para crecer, siempre que el entorno de políticas públicas acompañe su potencial estratégico.
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