Es el felino más amenazado de las Américas y se estima que quedan menos de 2.200 ejemplares en el continente. A partir de investigaciones con cámaras trampa instaladas por WCS Argentina, se confirmó la presencia de un individuo en un sitio próximo al Área Natural Protegida La Payunia, en Mendoza. El nuevo registro –el tercero desde 2024- es un caso de éxito producto de dos décadas de trabajo colaborativo y sostenido para conservar la especie.
Fuente: WCS Argentina
MENDOZA (12/5/2026).- Por tercer año consecutivo, la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina documentó la presencia de un individuo de gato andino (Leopardus jacobita) en el departamento de Malargüe, provincia de Mendoza, a menos de 10 km del límite del área protegida La Payunia.
Las imágenes registradas mediante cámaras trampa muestran al pequeño felino camuflado en el paisaje rocoso. Esta especie tiene un comportamiento solitario y se caracteriza por ser muy difícil de ver. Los recientes hallazgos confirman el valor del área para conservar esta especie amenazada.
“Cada hallazgo es una gran noticia, nos confirma que el gato andino continúa en el área y que los esfuerzos de conservación generan resultados concretos. Se trata de una zona donde no lo habíamos registrado antes, pero lo estábamos monitoreando hace años a partir del testimonio de un productor que describió con notable precisión un encuentro con un ejemplar”, señala María José Bolgeri, doctora en biología y gerente de manejo regenerativo de WCS Argentina.
“Junto al trabajo científico, el avistaje de pobladores y productores ganaderos de la zona es esencial para completar el conocimiento de la distribución de esta especie y las amenazas que enfrenta”, agrega.

La organización estudia la distribución del gato andino en el norte de la Patagonia desde 2005, encontrando que el 50% de los registros eran de animales cazados por productores ganaderos con el fin de evitar pérdidas de ganado por parte de estos depredadores silvestres.
Otros factores que lo ponen en peligro son el atropellamiento en rutas y caminos, la reducción de su principal presa -el chinchillón-, la degradación de su hábitat por actividades extractivas de hidrocarburos y minerales, y los impactos provocados por el cambio climático.
El gato andino es el único felino en la categoría En Peligro de Extinción en el continente americano según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y uno de los más amenazados del mundo.
Ese trabajo sostenido desde hace más de dos décadas permitió a WCS Argentina identificar áreas prioritarias para implementar medidas de conservación para la especie, generando el 75% de los registros confirmados hasta el momento, y la necesidad de sostener y expandir las medidas de coexistencia entre las actividades ganaderas y la fauna nativa.

La Payunia, territorio clave para cuidar al gato andino
En los últimos años, WCS Argentina obtuvo registros de gato andino en Neuquén en 2023, y en Mendoza en 2024 y 2025. Cada hallazgo de la especie tiene un valor primordial dado que se estima que quedan menos de 2.200 ejemplares en el mundo, dispersos en Los Andes de Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
En Mendoza, los hallazgos de gato andino se registraron en los alrededores de La Payunia, una de las áreas naturales protegidas más grandes del país, con más de 665 mil hectáreas.
En su imponente paisaje natural caracterizado por más de 800 conos volcánicos y coloridas planicies, habita una diversidad de especies vegetales y animales, como el cóndor andino, el puma, el zorro colorado, el choique, la mara y especies que solo pueden encontrarse en este lugar del mundo, como el lagarto de las rocas de la Payunia. Además, es el escenario de la mayor migración de guanacos que existe, un proceso natural amenazado a escala global.
El monitoreo continuo mediante la colocación de cámaras con sensores de movimiento permite relevar información sobre la flora, la fauna y las condiciones ecológicas, necesarias para fortalecer la conservación del área.
“Para cuidar La Payunia y la vida silvestre que la habita, trabajamos en colaboración con los gobiernos locales, comunidades, productores ganaderos, el sector privado, organizaciones de conservación y de investigación. Este es un claro ejemplo de la función clave que cumple un área natural protegida que impacta positivamente más allá de su límite”, explica Fernando Miñarro, gerente de áreas protegidas terrestres de WCS Argentina.
“La naturaleza no entiende de límites y mucha de su fauna -como el gato andino-, necesita ser protegido dentro y fuera de un área natural protegida. Trabajar en la elaboración e implementación de planes de manejo que derraman buenas prácticas productivas hacia el exterior, como la ganadería regenerativa o el turismo de naturaleza, asegura el éxito de la conservación y la coexistencia”, agrega.
Uno de los más recientes logros fue la donación a la provincia de 40 mil hectáreas dentro del área protegida, que eran privadas y fueron compradas por las organizaciones WCS Argentina, Greater Good Charities y GreaterGood.com, y donadas a la provincia de Mendoza. En marzo 2025 las tierras se incorporaron al dominio público para que se conserven a perpetuidad como patrimonio natural de Mendoza y puedan tener una protección más alta como área protegida.
Una ganadería que conserva la naturaleza y produce mejor
“La conservación de esta especie amenazada es el resultado del trabajo articulado y sostenido. Además de mejorar la implementación de las áreas protegidas, trabajamos con productores ganaderos promoviendo el manejo regenerativo de la actividad y la coexistencia con la fauna silvestre”, destaca Bolgeri.
La pérdida de los rebaños por parte del gato andino y otros carnívoros silvestres puede afectar gravemente la actividad ganadera. Para evitarlo, WCS Argentina ha acompañado a 90 productores en la aplicación de técnicas disuasivas no letales, como mejoras de corrales de encierre, la incorporación de perros protectores y la instalación de luces nocturnas, para mantener alejados a los depredadores.
Los resultados del trabajo de la organización muestran que el 84% de quienes adoptan estos métodos alternativos reducen eficazmente sus pérdidas por depredación y el 89% de ellos deja de cazar carnívoros y aves carroñeras. Además, al disminuir las pérdidas de ganado, los productores adecúan la carga animal favoreciendo la regeneración de pasturas y el equilibrio ecológico, para restaurar los paisajes naturales donde el gato andino y otras especies habitan.


