Charles Kimber, gerente corporativo de Personas y Sustentabilidad de Arauco, detalla cómo el conflicto geopolítico, el alza del petróleo y la inseguridad en Chile están pesando en las decisiones operativas de la compañía y eventualmente, en el empleo.
Fuente: Trade News
CHILE (7/4/2026).- La industria forestal chilena enfrenta un escenario de alta incertidumbre marcado por tensiones geopolíticas, aumento sostenido de costos energéticos y cambios estructurales en los mercados globales.
Arauco, uno de los mayores productores mundiales de celulosa y madera, cerró 2025 con utilidades por US$40,9 millones, una caída significativa frente a los US$476,3 millones obtenidos en 2024, en un contexto dominado por menores precios de la celulosa y mayores costos logísticos.
El conflicto en Medio Oriente añadió nuevas presiones a las proyecciones para 2026, afectando rutas comerciales, costos marítimos y decisiones operacionales.
En esta entrevista, Charles Kimber, gerente corporativo de Personas y Sustentabilidad de Arauco, explica cómo la compañía está ajustando su estrategia frente a este escenario y cuáles son los efectos potenciales sobre el empleo, inversiones y competitividad del sector forestal chileno.

Impacto del conflicto y suspensión de embarques
¿Cómo está viendo Arauco esta crisis y cuál es la mirada de la industria forestal chilena?
“Un dato menos conocido es que los mercados de Medio Oriente han sido muy importantes para el desarrollo maderero de Chile. A comienzo de los ´80, Chile se organizó para vender madera en grandes cantidades al Medio Oriente en un momento en que esa zona estaba creciendo, se estaba desarrollando. Es decir, las modernas ciudades que vemos hoy como Abu Dabi, Dubai, Doha, Baréin, Jeddah, Riad, etcétera, no existían en esa época y la madera chilena jugó un rol protagónico”.
“Hoy, lamentablemente con la guerra, nosotros estábamos por cargar un barco el 20 de marzo que saldría desde Lirquén con madera equivalente a unos 8,5 millones de dólares y tuvimos que cancelar ese embarque producto de la guerra, de la incertidumbre, de los riesgos y de los altos costos”.
¿Qué les forzó a tomar esa decisión?
“No solamente está la incertidumbre y los riesgos de saber por dónde poder entrar, porque no se puede entrar por el estrecho de Ormuz, pero sí se podría por el Mediterráneo hacia el Mar Rojo, pero ya hemos escuchado que hay una posibilidad de que eso se cierre. Pero además de esos riesgos e incertidumbre están las alzas en los costos; costos de petróleo, costos de seguro, costos de desviaciones y por lo tanto, ese barco tuvimos que cancelarlo y estamos viendo otros mercados donde poder colocar esa madera”.
“Además, el búnker fuel oil a nivel mundial prácticamente se ha ido al doble y, en Chile hemos visto alzas recientes de precios de combustible y esto tiene un impacto no solamente en el transporte marítimo, carretero, sino también en el ferroviario, en las industrias y en las operaciones forestales”.

Costos, productos afectados y análisis operacional
¿Cómo están enfrentando este aumento de costos?
“La eliminación del subsidio del impuesto específico a los combustibles nos afecta porque nosotros no éramos de las carreteras en la parte industrial y en las maquinarias forestales que operaban en el bosque, por lo tanto esas no estaban pagando ese impuesto y ahora eso se eliminará por los próximos 6 meses, por lo tanto tiene un impacto”.
“Nosotros estamos analizando todas las situaciones de precio en cada uno de los mercados, estamos viendo cuáles son los mercados y los productos marginales, porque pueden haber ciertos negocios de que a estos niveles de costos no son factibles”.
“Entre éstos uno de los productos que se ve muy afectado son los tableros de MDF y de partículas, porque usan resinas que provienen de metanol y la urea para fabricarlo y esos insumos han sufrido alzas muy grandes y por eso también tenemos que analizar la cadena completa, analizar cuál es la situación de cada una de nuestras fábricas y de cada una de nuestras operaciones”.
“Si antes el petróleo estaba entre 50 y 60 dólares, nosotros creemos que ahora va a estar más bien entre los 90 y los 110 dólares”.

Operaciones internacionales y empleo
¿Afecta esta situación a sus operaciones en Estados Unidos?
“Esta situación en Estados Unidos nos afecta mucho, porque ahí tenemos plantas de tableros de partículas y de MDF que son un poco más antiguas. Nosotros somos el principal productor de estos productos en Estados Unidos y ahí nos han subido los costos de manera muy importante en esta parte de este negocio de madera y también ahí estamos haciendo un análisis y viendo dónde hay espacio para subir precios para poder amortiguar en algo el impacto de alza de costos”.
¿Podría repercutir todo esto en el empleo en Chile?
“Hay que buscar eficiencias en todos lados. Tenemos que acortar rutas, usar menos transporte, negociar mejor y puede ser que detengamos algunas líneas de producción en algún lugar temporalmente. Eso sin duda requiere una cierta flexibilidad del punto de vista del empleo de la mano de obra, pero en este momento no lo puedo adelantar”.
“Sí estamos muy aplicados, porque tenemos la obligación de mirar muy bien cada uno de nuestros negocios y aquellos negocios que vemos que no son factibles, tenemos que lamentablemente, tomar las decisiones que hay que tomar, que es descontinuar ese negocio”.
Inversiones y futuro forestal en Chile
¿Habrá nuevas inversiones en el corto plazo?
“Tenemos la inversión grande en Yungay, la planta OSB, que esperamos esté operativa ya para comienzos del cuarto trimestre. Es una inversión muy importante. Estamos también muy entusiasmados con todo lo que tiene que ver con construcción en madera y la agregación de valor”.
“Construir una fábrica celulosa en el corto plazo en Chile no es factible, porque no existe la materia prima, no existen los árboles y por eso creemos que el primer paso es volver a tener una reactivación de las plantaciones”.
“Chile el año pasado plantó 1.800 hectáreas en terrenos nuevos. En el Brasil el año pasado fueron 265.000 hectáreas nuevas. Solamente en estado de Mato Grosso do Sul fueron 210.000 y solamente Arauco plantó 65.000 hectáreas nuevas”.
“Chile tiene que ser capaz de poder volver a tener 2,4 millones de hectáreas, hemos perdido o hay una deforestación de al menos 400.000 hectáreas en los últimos 10 años a nivel nacional”.
Seguridad, inversión y clima empresarial
¿Qué explica la deforestación y cómo influye la seguridad?
“Esa deforestación es producto de incendios, de gente que no está replantando después de cosechar. Es producto de la violencia, de la inseguridad que hay en ciertas zonas del país, donde incluso no es posible acceder a los campos que tienen propietarios”.
“En los otros 10 países donde nosotros operamos, en los últimos 20 años no hemos tenido nunca ni un solo caso. Acá en Chile la industria ha tenido 525 casos, 1.828 máquinas quemadas, heridos y muertos. Cuando eso yo lo converso con mis colegas en el resto del mundo no lo pueden entender”.
¿Existe mayor optimismo empresarial?
“Los empresarios estamos siempre buscando señales positivas de parte de las autoridades que vayan en la dirección donde le conviene a los empresarios y eso está, pero también tenemos que ser realistas de que estos cambios no son fáciles de realizar y que requiere de un esfuerzo conjunto, incluso de la sociedad. Aquí tiene que haber una condena social a que no se puede estar usurpando, robando, amenazando, quemando, creando incendios. Esa no es una sociedad que puede vivir en armonía”.
“Los empresarios, el sector privado, queremos invertir en Chile, pero para eso necesitamos que se den ciertas condiciones de seguridad”.
¿La rebaja del impuesto corporativo ayuda, como señal?
“Sí, pero esa es una señal de más mediano y largo plazo. No es para una reactivación de corto plazo”.




