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Cercos de madera: estética, protección y vigencia para el jardín del hogar

Son una alternativa clásica y funcional para delimitar espacios exteriores. Especialistas recomiendan utilizar maderas tratadas para garantizar mayor durabilidad a la intemperie.

 

Fuente: CADAMDA 

 

BUENOS AIRES (2/3/2026).- Los cercos de madera continúan siendo una de las opciones más elegidas para aportar seguridad y estilo a los espacios exteriores del hogar. Su diseño tradicional, con terminaciones en punta o redondeadas, el color cálido del material y su integración natural con el verde del césped y las flores, los convierten en un recurso decorativo que no pierde vigencia con el paso del tiempo.

Además de su valor estético, los cercos cumplen una función clave de protección y delimitación del terreno. Se trata de estructuras relativamente sencillas, lo que permite que muchos propietarios opten por construirlos por cuenta propia o bien adquirirlos prefabricados en madereras e hipermercados especializados en materiales para la construcción.

Un clásico que atraviesa generaciones

El cerco de madera es un elemento tradicional que se mantiene vigente desde hace siglos. Su estructura clásica está compuesta por un conjunto de tablones o estacas colocados en forma vertical, generalmente terminados en punta o con bordes redondeados. Estas piezas se fijan mediante tablas horizontales que se clavan y unen al conjunto, otorgando firmeza y estabilidad.

Para quienes buscan un diseño más elaborado o personalizado, siempre existe la posibilidad de encargar el trabajo a un carpintero o profesional especializado, incorporando detalles decorativos o adaptándolo a las características específicas del terreno.

La importancia del tratamiento de la madera

Al momento de elegir el material, los especialistas recomiendan optar por maderas de bosques cultivados correctamente tratadas para soportar la exposición permanente a la intemperie.

“Existen muchas opciones de madera para escoger. En el caso de las maderas de origen de cultivados pueden utilizarse el eucalipto o pino, en ambos casos con tratamiento o impregnación que los ayude a preservarse en la intemperie.

Las estacas que deben enterrarse en la tierra, además del tratamiento para la intemperie, deben pintarse con pintura asfáltica, lo que ayudará notablemente en su rendimiento y vida útil bajo tierra”, explicó Daniel Lassalle, gerente comercial de la CADAMDA.

Un cerco de madera no solo aporta calidez y armonía al entorno, sino que también puede ofrecer resistencia y durabilidad si se seleccionan los materiales adecuados y se aplican los tratamientos correspondientes.

La Cámara de la Madera – CADAMDA – fue creada el 2 de julio de 1903 cuando un núcleo reducido de propietarios de aserraderos y corralones de madera realizó por primera vez una reunión con el objeto de cambiar ideas acerca de la fundación de una sociedad con el propósito de defender y mejorar los intereses del gremio. De allí surgió la Sociedad de Aserraderos y Corralones de Madera. En aquel entonces y hace ya más de 100 años, fue cuna de la mayoría de las empresas del ramo y reunió a la casi totalidad de ellas. Es así que la Institución ha podido mantenerse inalterable en el tiempo, gracias a que cumplió y cumple con los objetivos para los cuales fue creada.

Actualmente, CADAMDA agrupa a productores forestales; tanto de madera de bosque nativo como de cultivo; aserraderos, industrias, importadores-exportadores y comercializadores de maderas y sus derivados. Como así también a fabricantes de productos para la preservación y el embellecimiento de la madera. El objetivo fundamental de la Cámara es difundir el uso de la madera y sus derivados y reposicionar a la misma como un material noble, rentable y confiable.

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