«Debemos escuchar y empoderar a las mujeres, a los jóvenes y a las organizaciones de pastores para que participen en las decisiones que dan forma a sus tierras y medios de vida», afirmó en la presentación del Año Internacional el director de la FAO, el chino Qu Dongyu. Desde la Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF destacan la importancia de este evento para concientizar sobre el rol crucial de estos ambientes naturales en la seguridad alimentaria, la adaptación y mitigación climática, la salud de los ecosistemas y las economías nacionales y locales.
Fuente: FAO y FVSA
ROMA (Diciembre de 2025).- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró oficialmente que el año 2026 será el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Esta iniciativa busca visibilizar y promover el valor de los pastizales sanos y el pastoreo sostenible.
El objetivo es generar conciencia y fortalecer la influencia política en todos los niveles para garantizar la conservación y el uso sostenible de estos ecosistemas clave.
«Debemos escuchar y empoderar a las mujeres, a los jóvenes y a las organizaciones de pastores para que participen en las decisiones que dan forma a sus tierras y medios de vida», afirmó en la presentación del Año Internacional el director de la FAO, el chino Qu Dongyu.
Los pastizales cubren cerca de la mitad de la superficie terrestre del planeta y abarcan ecosistemas como praderas, sabanas, humedales, o zonas montañosas y ejercen un papel esencial en el almacenamiento de carbono, la regulación del agua y el sustento de los humanos.
Sin embargo, alrededor de la mitad de estos ecosistemas es amenazada por el cambio climático, la degradación del suelo, la competencia por el uso de la tierra y las enfermedades animales.
La designación, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 2022 a propuesta de Mongolia y respaldada por 60 Estados miembros, busca movilizar compromisos políticos y financieros para reforzar la gestión de los pastizales, ampliar su cuidado sostenible y apoyar a los pastores que cuidan de 1.000 millones de animales en el mundo.
Una labor que, añadió el director, «con demasiada frecuencia» se ignora, y cuyas contribuciones «se subestiman»: «Debemos salvaguardar los pastizales mediante una gobernanza responsable, restauración e inversión, y apoyar a las personas que los custodian», insistió.
Con esta elección, la FAO, quiere también impulsar una acción colectiva global para proteger y revitalizar unos ecosistemas esenciales para el planeta y para quienes dependen de ellos.
Durante el acto, el presidente de Mongolia, Khurelsukh Ukhnaa, celebró la designación y expresó su confianza en que el Año Internacional contribuirá al desarrollo agrícola de Mongolia y ayudará a abordar los desafíos sociales mitigando la desertificación y el cambio climático, y reduciendo el desempleo y la pobreza.

Destacan la iniciativa
Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF remarcan la importancia de este anuncio y la necesidad de trabajar a nivel nacional, regional e internacional para efectiva protección de estos ambientes.
Los pastizales y las sabanas naturales proveen funciones ecológicas irremplazables: almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, previenen inundaciones, evitan la desertificación y erosión de los suelos, purifican el aire y tienen un rol preponderante en la seguridad alimentaria a través de la producción responsable de alimentos.
Estos ecosistemas cumplen un rol vital en el equilibrio ecológico del planeta: cubren cerca del 54 % de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotspots) de la biodiversidad global, con especies únicas y propias de estos ambientes.
Son clave para la conectividad y los flujos ecológicos entre ecosistemas y, además, ofrecen medios de vida a comunidades locales, contribuyen a mantener la identidad cultural y son fuente de recreación, conocimiento y turismo.
Gracias a su estructura y dinámicas ecológicas naturales —fuego controlado, presencia de herbívoros, variaciones estacionales— los pastizales y sabanas son reservorios de carbono estables y resilientes, especialmente en regiones propensas a incendios o sequías. Es por esto que son vitales para enfrentar el cambio climático, dado que, almacenan entre el 25 % y el 35 % del carbono terrestre, principalmente en forma de carbono orgánico del suelo (SOC).

“Reconocer el valor de los pastizales y sabanas es fundamental para diseñar estrategias climáticas más integrales y efectivas. Preservarlos implica proteger tanto las especies nativas y los servicios ecosistémicos que brindan a la sociedad, como los valores culturales que estos paisajes representan”, afirmó Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Reconocimiento en ascenso
Los pastizales y sabanas son ecosistemas históricamente subvalorados, pero hoy su reconocimiento global está creciendo. Complementando a la iniciativa impulsada por FAO, durante el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN en Abu Dabi, llevado a cabo en octubre pasado, se aprobaron tres mociones históricas que fortalecen el papel de los pastizales y sabanas en la agenda de conservación y cambio climático.
Dichas resoluciones llaman a:
- Detener la conversión de pastizales naturales y sabanas.
- Fomentar su manejo sostenible y restauración.
- Integrarlos a los marcos globales como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas y el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
Estas extensas regiones albergan ecosistemas aliados naturales para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y garantizar una transición justa y baja en carbono.
Sin embargo, en el marco de la COP30 de Cambio Climático, que se realizó en el pasado mes de noviembre en Belém, Brasil, los pastizales y sabanas no fueron incorporados en las negociaciones climáticas globales. Más info

Pastizales y sabanas en Argentina
En Argentina, los pastizales y sabanas naturales son el hogar de especies nativas emblemáticas como el venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus), el ñandú (Rhea americana), el cardenal amarillo (Gubernatrix cristata) y el puma (Puma concolor), entre otras.
Sin embargo, siguiendo la tendencia mundial, la expansión agrícola, el sobrepastoreo y el cambio climático amenazan su equilibrio: se estima que entre 2000 y 2019 se perdieron más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, siendo la ecorregión pampeana la más amenazada.
Los cambios en el uso del suelo, principalmente para actividades agropecuarias no sustentables y expansión urbana, han reducido y alterado significativamente los ambientes de pastizales y sabanas de la Argentina, poniendo en riesgo su biodiversidad y afectando los servicios ecosistémicos que brindan a las poblaciones locales. Son los ecosistemas más transformados, y por ende los más escasos.
“Desde Fundación Vida Silvestre Argentina promovemos prácticas de manejo sustentable, como la ganadería compatible con la conservación, que permiten producir y conservar. Además, trabajamos para promover la creación de áreas protegidas y conservadas, tanto públicas como privadas, y desarrollamos e implementamos acciones de restauración en nuestras áreas prioritarias de pastizales y sabanas de Argentina” afirmó Fermani.
Proteger, manejar y restaurar: una hoja de ruta para conservar los pastizales
Con el objetivo que se mantengan la biodiversidad y los beneficios que brindan los pastizales y sabanas en términos de agua, alimentos, identidad cultural, biodiversidad y captura de carbono, desde WWF y Fundación Vida Silvestre Argentina se propone una estrategia integral para proteger, manejar y restaurar estos ecosistemas, maximizando su potencial climático y social.
Principales recomendaciones:
- Incluir a los pastizales y sabanas como reservorios de carbono en las NDCs y otras estrategias climáticas nacionales.
- Eliminar incentivos perversos que promuevan la forestación o conversión de pastizales nativos.
- Apoyar a comunidades ganaderas y pastoriles tradicionales, guardianas del territorio y del conocimiento local.
- Fortalecer el monitoreo del carbono del suelo, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
- Promover políticas coherentes entre la CMNUCC, la CNULD y el CDB, integrando mitigación y adaptación.
El proyecto “Salvaguardar los ecosistemas subvalorados: Proteger, manejar y restaurar pastizales y sabanas en Argentina, Colombia y Paraguay”, es liderado por WWF Alemania, financiado por la Iniciativa Internacional del Clima (IKI) del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Acción Climática, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMUKN), e implementado por WWF Colombia, WWF Paraguay, Fundación Vida Silvestre Argentina, Agri Benchmark, UICN y el Centro Leibniz de Investigación de Paisajes Agrarios (ZALF).
Esta iniciativa promueve soluciones basadas en la naturaleza, la producción sostenible y la restauración ecológica.

Un llamado desde el sur
Desde la Orinoquia colombiana, el Chaco y el Pantanal paraguayos y los pastizales de Argentina, WWF, Fundación Vida Silvestre Argentina y sus aliados subrayan que estos ecosistemas no son “solo pastos” o “tierras improductivas”: son paisajes vivos que regulan el agua, almacenan carbono, albergan biodiversidad y sustentan modos de vida sostenibles.
“El mensaje es claro: sin pastizales y sabanas saludables, no habrá equilibrio climático posible y se perderán muchos servicios ecosistémicos esenciales para la vida de las personas”, concluyó Fermani, de Fundación Vida Silvestre Argentina.




