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La Política Forestal de Estado como estrategia para consolidar el desarrollo sostenible de las próximas décadas

Escribe Ing. Ftal. Jaime G. Ledesma, ex – presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (2019/2023). Mat. Prof. Nº 082

 

“Desde que el presente está oculto para nosotros, hasta el momento que se hace presente, tenemos que mirar el pasado para que él nos ilumine. Nuestra experiencia del pasado nos proporciona la única luz que puede iluminar nuestro futuro.” Arnold Toynbee – “Cambio y Hábito” – Orígenes de las Políticas Forestales- Libro: “Política y Legislación Forestal” de H. Martín Gartland.

 

MISIONES (17/6/2026).- El debate sobre el desarrollo forestal argentino trasciende ampliamente la discusión sobre instrumentos específicos de promoción o incentivos a la inversión. Más allá de las oportunidades y desafíos que puedan representar herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la cuestión de fondo continúa siendo la misma: la necesidad de construir una Política Forestal Nacional de Estado que otorgue previsibilidad, dirección estratégica y visión de largo plazo al sector.

La actividad forestal posee características particulares que la diferencian de otras actividades productivas. Sus ciclos biológicos, sus procesos de inversión y sus impactos económicos, sociales y ambientales exigen pensar más allá de las coyunturas políticas y económicas, proyectando el desarrollo en horizontes de varias décadas.

Argentina dispone de recursos forestales, capacidades técnicas, conocimiento científico, experiencia empresarial y potencial industrial suficiente para consolidarse como una potencia forestal, en el marco de la bio-economía circular. Sin embargo, alcanzar ese objetivo requiere acuerdos amplios, una institucionalidad fortalecida, jerarquizada, y una visión compartida que permita articular los intereses de todos los actores público-privados involucrados.

En ese contexto, considero que existen diez aspectos fundamentales que deberían formar parte de cualquier estrategia orientada a consolidar un Desarrollo Forestal Sostenible, promoviendo simultáneamente competitividad, inclusión social, conservación de los recursos forestales e industrialización con valor agregado.

Diez aspectos para consolidar un Desarrollo Forestal Sostenible en las próximas décadas

1. Una agenda forestal común

Resulta imprescindible avanzar hacia una única Agenda Forestal Nacional, con sintonía jurisdiccional Provincial, basada en la articulación institucional y la participación de todos los actores vinculados al sector.

La dispersión de esfuerzos y la fragmentación de iniciativas dificultan la construcción de objetivos compartidos y de políticas consistentes en el tiempo. Una agenda común permitiría alinear prioridades, optimizar recursos y construir consensos duraderos en torno al futuro forestal argentino.

 

2. Construir una verdadera Cultura Forestal

Argentina carece de una auténtica cultura forestal, entendida como un conjunto de valores sociales, conciencia colectiva, participación ciudadana y compromiso con el desarrollo armónico entre las personas, los recursos forestales y el ambiente.

La actividad forestal no debe ser concebida únicamente como una cuestión sectorial. Por el contrario, requiere una mirada amplia que involucre al conjunto de la sociedad y permita comprender el papel estratégico de los bosques en el desarrollo sostenible, la generación de empleo, la mitigación del cambio climático y el desarrollo territorial.

 

3. Pensar el futuro como Forestales

Winston Churchill afirmaba que: “Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante probablemente verás”.

La actividad forestal posee una característica singular: obliga a pensar en horizontes de largo plazo. Como señalaba el ingeniero Orlando D’Adamo en una conferencia en 1949: “los forestales son de los pocos hombres que viven ocupados en el futuro más que en el presente y el pasado”.

Pensar como forestales implica planificar, proyectar, construir escenarios futuros a fin de generar los instrumentos para gestionar el territorio de manera integral, promoviendo paisajes diversos y funcionales, asegurando la conservación de áreas de alto valor ambiental.

La planificación forestal constituye una herramienta esencial para garantizar un desarrollo sostenible y evitar que las decisiones coyunturales condicionen el futuro del sector.

Necesitamos construir hoy el futuro forestal que aspiramos alcanzar mañana.

4. Instituciones y Leyes como instrumentos de la Política

Las instituciones y las leyes son fundamentales, pero no constituyen la política en sí misma. Son instrumentos al servicio de una política previamente definida.

La experiencia demuestra que los marcos normativos e institucionales pueden ser eficientes y eficaces en determinados contextos. Sin embargo, sin una dirección estratégica clara, corren el riesgo de transformarse en herramientas desarticuladas y de impacto limitado.

La disolución del Instituto Forestal Nacional (IFONA) en 1991 y la posterior fragmentación de sus competencias entre distintos organismos nacionales constituyen un ejemplo de cómo la institucionalidad forestal perdió capacidad de conducción estratégica y peso político.

 

5. La necesidad de una Política Forestal de Estado

Epícteto sostenía que: “Siempre hay buenos vientos para aquel que sabe hacia dónde va”.

Argentina no ha logrado consolidar una Política Forestal Nacional de Estado. En distintos momentos existieron acciones de gobierno, planes, programas y medidas específicas, pero muchas veces respondieron a circunstancias coyunturales o intereses particulares, generando lo que podría denominarse políticas pendulares.

Una verdadera Política Forestal debe surgir de un acuerdo amplio entre el Estado y los actores interesados, con visión de largo plazo y objetivos claramente definidos. Debe constituirse en una política pública permanente, capaz de trascender los cambios de gobierno y las coyunturas económicas, orientando la gestión forestal de los bosques nativos e implantados, atendiendo las demandas de la sociedad y garantizando una distribución equitativa de los beneficios generados por la actividad forestal.

 

6. Construir una Visión Forestal compartida

Toda política requiere una visión que le otorgue sentido y dirección.

Esa visión debería proyectarse al menos a veinticinco años (2050) y construirse bajo el paradigma de la Bio-economía Forestal Circular, con una mirada federal y representativa que incorpore a todos los actores sectoriales.

Su elaboración demanda información estratégica, articulación institucional, alianzas público-privadas, generosidad de las partes, confianza y consensos. Asimismo, debe reconocer las particularidades de cada jurisdicción y de cada ecorregión forestal del país, definiendo claramente el papel que los bosques desempeñarán en el desarrollo sostenible nacional y en cada una de sus regiones.

 

7. Unificar, fortalecer y jerarquizar la Institucionalidad Forestal

La política forestal requiere una institucionalidad acorde con sus desafíos, entendiendo que esta última es un instrumento de la misma. Por ello resulta necesario avanzar hacia un esquema institucional unificado, fortalecido y jerarquizado, con capacidad real de decisión, coordinación y ejecución.

La dispersión actual limita la eficacia de las acciones y reduce la capacidad del sector para incidir en las grandes decisiones nacionales. Una institucionalidad sólida constituye un requisito indispensable para implementar una política forestal de largo plazo.

 

8. Definir el modelo de Desarrollo Forestal que queremos

El modelo de desarrollo forestal constituye una decisión estratégica.

Debe ser integrador de toda la cadena productiva, industrial y de servicios, evitando enfoques parciales o concentrados en intereses específicos.

El fortalecimiento de la actividad forestal y foresto-industrial sostenible resulta esencial para potenciar las economías regionales y consolidar al sector como una verdadera fuerza motriz del desarrollo.

Los consensos sectoriales necesitan de la confianza intrasectorial, y también generan confianza y previsibilidad para los inversores, las comunidades locales y los distintos actores económicos involucrados.

 

9. Innovación para las PyMEs Foresto-Industriales

La innovación constituye una condición indispensable para el fortalecimiento de las PyMEs foresto-industriales, particularmente aquellas vinculadas a la transformación mecánica de la madera.

En este sentido, resulta prioritario impulsar un Programa de Asistencia Técnica, Fortalecimiento e Innovación Tecnológica destinado a la industria de transformación mecánica de la madera.

La industrialización forestal, la incorporación de tecnología, la mejora de rendimientos y el desarrollo de productos con mayor valor agregado son elementos estratégicos para consolidar el desarrollo sostenible, sin perder de vista las demandas de los mercados forestales internos y externos.

No existe sostenibilidad posible sin bienestar y progreso económico, inclusión social y viabilidad empresarial.

 

10. Hacia un Pacto Sostenible con los bosques y plantaciones

Los bosques y las plantaciones forestales deben ser considerados una herramienta para transformar nuestro sistema económico y avanzar hacia una economía baja en carbono.

La silvicultura ofrece oportunidades concretas para generar soluciones renovables de base biológica, contribuir a la descarbonización de la economía y promover la creación de empleo en una transición verde.

Para ello resulta imprescindible superar la falsa dicotomía entre conservación y producción. Salvo en aquellos ecosistemas que requieren protección estricta, es posible construir paisajes integrados que sean simultáneamente resilientes, productivos y ambientalmente sostenibles.

Los bosques pueden y deben formar parte de una estrategia de desarrollo sostenible basada en la bio-economía forestal circular, capaz de generar riqueza, proteger la biodiversidad y fortalecer los ecosistemas.

 

Una construcción colectiva para el futuro

El gran desafío consiste en construir un Pacto Sostenible con los Bosques que permita alcanzar bosques resilientes, productivos, socialmente inclusivos, económicamente viables y ecológicamente diversos.

Ese camino requiere liderazgos, planificación, consensos, institucionalidad sólida, innovación y una clara visión de largo plazo.

Más allá de los instrumentos coyunturales, como puede ser el RIGI, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: definir una Política Forestal Nacional de Estado capaz de orientar el desarrollo forestal argentino durante las próximas décadas.

Solamente cuando existe un rumbo claro es posible transformar el potencial forestal del país en desarrollo sostenible, bienestar social, agregado de valor y oportunidades para las generaciones futuras.

Como expresó José Ortega y Gasset: «Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande.»

 

Autor: Ing. Ftal. Jaime G. Ledesma, ex – presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (2019/2023). Mat. Prof. Nº 082

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