Papel Misionero y la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo proyectan un vinculo comercial para lograr un aprovechamiento inteligente de la materia prima de pequeños productores

La Cooperativa Agrícola de Montecarlo Ltda. tiene más de 430 pequeños productores que disponen de plantaciones logradas en estos 20 años bajo el régimen de promoción forestal de la Ley 25.080, con más de 17 mil hectáreas de pino taeda, pero sin la rentabilidad esperada. Requieren de un  desarrollo efectivo para lograr comercializar su producción. La oportunidad de dar con una solución al complejo escenario frente a la sobreoferta de materia prima sin destino industrial está en análisis de los representantes de Papel Misionero y la cooperativa, que iniciaron conversaciones para cerrar un vínculo comercial que permita lograr metas sostenibles para ambas partes.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (1/11/2022).- La posibilidad de encontrar una alternativa de negocio y concretar un acuerdo entre pequeños plantadores socios de la Cooperativa y la empresa Papel Misionero SAIFC  (Grupo Arcor) se está gestando a partir del proceso de diálogo entre representantes de ambas partes en el ámbito del Instituto Forestal Provincial (InFoPro) por medio de un vínculo comercial que fue madurando en la búsqueda de alternativas de aprovechamiento de la materia prima forestal disponible en la cuenca donde opera la gran empresa.

Avanzar en nuevas inversiones para el aprovechamiento de la biomasa forestal y el agregado de valor de la madera para su comercialización en el mercado externo es uno de los principales desafíos para el crecimiento del sector, incluyendo al pequeño productor en la cadena en forma sostenible.

Reunión del directorio del InFoPro el viernes 28 de octubre de 2022.

Hoy no están pasando por un buen momento los plantadores forestales, ya que ante la sobreoferta existente en el mercado, se estima un promedio de 3 millones de toneladas sin destino de la biomasa que se genera en campo, sólo enfrentan pérdidas económicas, sumado al incumplimiento en el pago del incentivo que por medio de planes forestales de la Ley 25.080 nunca cobraron o lo recibieron con años de demoras a costos totalmente desactualizados, entre otros problemas de mercado y bajos precios por la madera.

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Por ello, la posible vinculación comercial entre la cooperativa y la empresa genera expectativas positivas, las conversaciones están avanzadas, se encuentran ultimando los detalles para establecer las bases de un convenio que determinará los requerimientos de los compromisos entre ambas partes para lograr el aprovechamiento sostenible de las plantaciones de pino con destino a producción de pasta y papel, y fomentar con la ayuda de la gran empresa la reforestación en la cuenca productiva de Montecarlo en alianza con los pequeños plantadores.

“Después de varias reuniones y debates por el precio justo de la materia prima, el intercambio con Andrés Garde, gerente de Papel Misionero y representante de las grandes empresas en el InFoPro, permitió pensar en una alternativa productiva y comercial que aún tenemos que plasmar en sus procedimientos y requisitos para ambas partes (productores y empresa) pero entendemos que se tratará de una sociedad en la que ganamos todos los que intervenimos en la cadena”, expresó Manfredo Seifert, gerente técnico de la Cooperativa de Montecarlo y uno de los representantes del sector primario en el InFoPro.

En la cooperativa se realizará un inventario forestal para determinar los lotes de los socios que estén en condiciones de sumarse a la propuesta. La empresa se ocupará con sus equipos (personal y maquinaria) de realizar las operaciones de cosecha forestal en los predios, obteniendo el material fino para la planta industrial, mientras que los rollos de diámetros con destino a los aserraderos quedarían para la comercialización del productor.

“La propiedad y las plantaciones son de los productores, no de la cooperativa. Los pequeños productores que se sumen a la propuesta lograrían reducir sus costos y vender sus plantaciones, que hoy no tienen destino donde colocar, porque en su mayoría no tienen manejo, fueron plantadas con destino a la producción de pasta. Por lo tanto,  Papel Misionero acordará con cada uno en particular, le comprará la producción que obtenga del monte en pie al productor. La cooperativa es la garantía para que el proyecto asociativo se encamine de la mejor manera”, dijo Seifert.

Por otra parte, la empresa reducirá riesgos al verificar la legalidad de todo el proceso al ocuparse de la cosecha y el transporte, ya que se garantiza cumplir con el sistema de Cadena de Custodia que le exige la certificación internacional PEFC de diligencia debida, que se establece cuando sus proveedores de materia prima no están bajo sistemas certificados. “Por los costos que implica y el recurso humano que se requiere, Papel Misionero se presenta como un aliado en el proceso para cubrir aspectos que un pequeño productor no puede hacerlo”, remarcó el directivo de la Cooperativa de Montecarlo.

De esta forma, sostuvo que se busca optimizar recursos, encaminar la comercialización en el tiempo y lograr escala de producción para la empresa. “Al ocuparse de las operaciones de cosecha forestal en la zona se puede planificar mejor la tarea. Y si al productor le interesa reforestar para entregar a futuro a Papel Misionero la materia prima, la empresa propone también dejar el lote reforestado, garantizándose así el abastecimiento futuro y la calidad genética, con los acuerdos con los productores. Si al productor no le interesa seguir forestando, una vez que se realice tala rasa en su lote, podrá destinar sus tierras a otros cultivos o producción”, aclaró Seifert.

Con la sociedad estratégica se espera lograr varios beneficios, desde lo comercial, productivo, forestal y social. Papel Misionero asignará a personal propio para las operaciones de cosecha forestal, y adquirió para ello equipos PONSSE, de gran productividad y rendimiento.

Seifert explicó también que los productores obtendrán una ganancia segura por el raleo y chip que generen en campo, se deberá acordar previamente cuanto pagará por la materia prima, y se capacitará en el proceso a toda la cuenca involucrada ya que hay requisitos como proveedores de empresas certificadas bajo estándares internacionales, como Papel Misionero que está certificado bajo el sistema PEFC Argentina – CERFOAR en Cadena de Custodia.

Papel Misionero fue la primera del país en obtener certificados de Gestión Forestal Sostenible PEFC y Cadena de Custodia, sistema que exige una trazabilidad en la compra de rollos de pulpa y otros materiales pulpables con proceso de corteza y astillas, Pinus taeda, Pinus elliottii, Pinus caribea, y Araucaria angustifolia, para la elaboración de Kraft liner. La tercerización de la materia prima de proveedores no certificados requerirá ajustarse al proceso de Diligencia Debida.

De esta forma, Seifert explicó que la Cooperativa será nexo para acercar a los productores a la industria, “pero cada convenio será particular, y esta todo en proceso de formalizarse”. “Siempre se busca encontrar un margen de rentabilidad para los más pequeños frente a las grandes industrias que tienen posición dominante en la compra del material de “residuos” porque no hay otros competidores en el  mercado, solo Arauco y Papel Misionero compran a escala, y los precios de la madera están muy bajos. Hoy no estamos conformes con los precios fijados, pero hemos avanzado mucho. En ese contexto fuimos conversando con Andrés Garde y encontramos juntos una alternativa en la que entendemos ganaríamos las dos partes en el mediano y largo plazo, de lograr que se instrumente el acuerdo”, sostuvo el representante de la Cooperativa.

El Consejo de Administración ya aprobó la propuesta, abriéndose una nueva posibilidad de comercialización para 430 plantadores socios. “El paso siguiente será realizar un inventario forestal de cada rodal de los productores, establecer la titularidad del predio (Montecarlo y zona de influencia, El Alcázar y Puerto Esperanza), y los precios que la empresa pagará al productor por retirar el material fino con destino a la fábrica en Puerto Mineral”, adelantó Seifert.

 

La realidad del pequeño productor forestal

El negocio forestal es complejo, mientras que las grandes industrias celulósicas papeleras y PyMEs madereras atraviesan un mejor momento de ventas y demanda del mercado internacional, respecto a otros años, el sector primario no la está pasando bien desde hace tiempo. Y por esa razón no se reforesta en Misiones.

No es negocio para el pequeño productor, no tienen respaldo económico para afrontar los trabajos silviculturales y la Ley Nacional 25.080 no se cumple, el incentivo económico no llega en tiempo y forma, y la confianza en el sistema se perdió.

Por otra parte, tampoco se han generado las condiciones para la instalación de nuevas industrias de aprovechamiento de la materia prima existente en la provincia, sean fábricas de tableros, centrales térmicas, fabricas de pellets, etcétera.

Otra realidad es que los precios mínimos establecidos por el InFoPro para el raleo y chip son márgenes que marcan un punto de referencia para la defensa del productor al momento de negociar la venta, herramienta que antes no tenía, y en la actualidad es un respaldo para sustentar sus costos.

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Pero no hay compradores en el mercado local que absorban el volumen de sobreoferta existente. Por diferentes factores las dos principales compañías celulósicas papeleras compradoras hoy, por un lado se autoabastecen, y por otro reducen las órdenes de compra de terceros, inestabilidad que afecta a los proveedores.

También sucede que ante el stock acumulado en las industrias, muchos aserraderos hasta “agradecen” que le retiren de la industria el aserrín o chip “gratis” para disminuir riesgos ambientales y evitar potenciales incendios.

Ante la consulta sobre la actualidad de la producción forestal, Seifert sostuvo que “los productores de la cooperativa no están en su mejor momento. No toda nuestra producción se está colocando porque no hay capacidad industrial para procesar tanta madera de raleo y trituración en el mercado. Todos sabemos que hay una sobreoferta de biomasa sin destino, que se genera por la propia actividad, donde un 60% del rollo va a la industria, y el 40% restante es “desperdicio”. Es cultural, no quieren pagar lo que vale la materia prima, que es un subproducto que se obtiene del árbol. En promedio se estima más de 3 millones de toneladas que quedan sin destino, y eso es una gran pérdida económica, y un gran riesgo ambiental también porque se pudre en el campo los residuos apilados o son un factor de riesgo como combustible en temporadas criticas de peligro de incendios. Hacer trabajos de mantenimiento, movilizar la materia prima al transporte, todo es costo para el pequeño productor. Y eso nos preocupa mucho. Hoy no se genera un ingreso económico ni un capital para el plantador, es un segmento que está en crisis, la muestra de ello es que no se está forestando, solo se hace tala rasa. Si realmente estuviéramos en un buen momento, esto se revertiría, porque el productor busca rentabilidad, y en la forestación hoy no la encuentra”, graficó el referente del sector primario.

MM Bioenergia SA

Transición energética: la alternativa es la biomasa

Sin embargo, también está muy claro el potencial que tiene la provincia en la actividad forestal como aliada en las acciones de mitigación de los efectos del Cambio Climático, como es aportar a la transición energética a partir de la generación de energía con fuente de biomasa forestal, replicando Centrales Térmicas como MM Bioenergía (Cerro Azul) a pequeña escala, pero que aporta al desarrollo local. O plantas de pellets, producto muy demando a nivel internacional.

Seifert analizó en la entrevista la necesidad de lograr políticas públicas de apoyo que generen las condiciones para apuntalar la inversión de industrias destinadas al aprovechamiento de biomasa forestal (Tableros MDF, Energía Limpia, Pellets, Celulosa y Papel).

“Tenemos la materia prima y el mercado, nos falta el financiamiento. Anticiparnos a dar valor a la biomasa con precios mínimos, estudiar los costos de biomasa para clasificar su destino según sus características técnicas y poder calórico para valorizar el producto me pareció una excelente propuesta de parte de las cámaras madereras misioneras. Somos una provincia energética, y el sector forestal general del árbol la materia prima que se transforma de energía solar a química. La oportunidad que tenemos de generar nuestra propia energía en la provincia es enorme. Hay que entender que tenemos la materia prima y tenemos el mercado, pero necesitamos apoyo en acceder al financiamiento necesario para la inversión”, planteó Seifert.

La cooperativa de Montecarlo realizó hace ya dos años un estudio de factibilidad  para la inversión de una planta elaboradora de pellets para el aprovechamiento de la biomasa de sus socios, pero requiere de más de 14 millones de dólares poder instalarla.

“Es una suma imposible para nosotros, si no logramos el aval para acceder a un crédito no podremos concretar el proyecto. El escenario es complejo, no están dadas las condiciones en el país y la pérdida de rentabilidad del productor por no tener destino donde colocar su producción es preocupante, algo tenemos que hacer como sector y como provincia para revertir esto”, concluyó el cooperativista.

 

 

 

 

 

 

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