Mujeres de la tierra guaraní: la historia de la abuela Victoria de Tekoá Jejy, con 117 años es una ilustre guía espiritual para la aldea

Una entrevista especial publicó la Agencia de Noticias Guacurarí (ANG) con Victoria Almeida, una ilustre mujer guaraní, esposa, madre y abuela de caciques de 117 años, según afirman en la comunidad. Es la guía espiritual y abuela madre de la “Aldea Jejy”, asentada en El Soberbio, Misiones, en el área de la Reserva de Biosfera Yabotí. La comunidad está ubicada en una loma rodeada de monte, muy cerca del arroyo Paraíso, cerca de 370 hectáreas rodeada de la más pura selva misionera, ya que conviven en la territorialidad dentro de la reserva privada natural y cultural de Papel Misionero, que tiene una extensión total de 10 mil hectáreas.

MISIONES (31/7/2021).- La abuela camina por sus propios medios hasta el patio para disfrutar del sol, que se muestra temprano en los cerros. Cuando desde la Agencia de Noticias Guacurarí (ANG) le preguntan sobre el origen del nombre de la comunidad Mbya Guaraní, manifiesta que al llegar era un espacio en el medio del monte con abundantes plantas de palmitos silvestres, en idioma  guaraní “Jejy”. Esta especie de palmeras aún hoy se encuentran en el predio. Y les pareció bien ese nombre.

Hacen más de ochenta años, Victoria y Toribio –su esposo ya fallecido-  eligieron ese lugar, con acceso a un arroyo,  para asegurarse el alimento que viene del agua, porque el pescado, junto con el maíz, es su comida habitual.

Al preguntarle sobre la comida que le gusta y como se prepara, menciona el Khety Mbaypy, que se logra pisando maíz y batata en el Angu’a y esa mezcla cocida se convierte en un puré. Detalles que explica con voz tenue en su idioma ancestral guaraní, con la ayuda de Juvenil Sosa, su hijo, que traduce sus dichos, agregando con una sonrisa que por muchos años también consumieron carne de jabalí, pero ahora lo cambiaron por aves de corral.

El camino de Victoria

La historia de esta mujer de la tierra guaraní comenzó en Campo Grande, de donde vino con sus padres, hasta Tamandúa, abriendo picadas en el monte. Su vida transcurrió buscando lugares adecuados para vivir, caminando en lo profundo de la Selva Misionera desde la década del 20.

Para los guaraníes, no existían límites ni fronteras, y por eso cada tanto cruzaban el río de un lado al otro, así llegó a la Aldea Guarita en Chapecó y de allí a Campinas, Brasil. Pero al tiempo, esquivando a la civilización que avanzaba en esos lugares, y buscando el silencio del monte, cruzaron el río otra vez, asentándose en Misiones.

El nuevo destino fue el Paraje Alegría en San Pedro,  y cuando murieron sus padres partieron rumbo a Tekoá Tatú, que en la actualidad Tekoá Pindó Poty, luego a Tekoá Socorro, pero al elevarse peligrosamente el agua del arroyo  se desplazaron  creando  Tekoá Kaagy, una aldea donde nació su hijo Eliseo Sosa, actual Mburubichá (cacique) de la comunidad. Siempre, relató, buscando el mejor sitio para establecerse.

Así llegaron a estos lugares hace casi cien años y se quedaron definitivamente, porque estaban limitados en recorrer el monte, la colonización avanzó, y el monte fue decreciendo. La vida cambió para los Mbya Guaraní, y hubo que buscar otros recursos porque reconoció la Abuela Victoria, con tristeza, que “el monte ya no era solo nuestro”.

La relación de la empresa con las comunidades se fortalece a través de los años. Se firmó un convenio de reconocimiento de sus tierras y de cooperación mutua para el cuidado, conservación y preservación del área en el 2011. En este acuerdo territorial se le cedió 370 hectáreas de superficie para su asentamiento y la posibilidad de realizar algún tipo de cultivo, aunque igualmente tienen acceso en toda la reserva para sus artesanías, medicinas y supervivencia”, explicó.

La reserva natural cultural de Papel Misionero es el único reducto de la Selva Paranaense inalterado en la provincia

 

 

Fuente: Agencia de Noticias Guacurarí. Por Catita Argañaraz (FM América). Publicada el 31 de julio de 2021

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