El futuro es incierto, pero sabemos que debe ser sostenible

Por  M. Victoria Urquiza, del Centro de Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

 

ARGENTINA (14/05/2021).- La emergencia sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19 frenó nuestras vidas. Sin embargo, también transitamos otra emergencia, cuyas advertencias son imposibles de evitar: la emergencia planetaria. Un sinfín de riesgos y problemas serios, causados en su mayoría por la humanidad, nos hacen plantearnos: ¿Cómo moderar la crisis ambiental global y, al mismo tiempo, recuperar el crecimiento económico y aplacar los impactos sociales generados por la pandemia?. La respuesta radica en el compromiso sustentable que se nos presenta no solo a los ciudadanos, sino también a las empresas.

 

El compromiso sustentable debe ser considerado por las empresas como una dimensión más de su gestión. Incorporar una visión sustentable a la cadena productiva de valor de cualquier empresa no es tarea sencilla, pero si imperante. Se trata de modificar la forma en la que impactamos en el ambiente.

 

En contra de la creencia que opone economía sustentable y economía tradicional, la última edición del índice del Ranking Global 100 (2021) demuestra que es posible ser una empresa exitosa y rentable, y no actuar a expensas del medioambiente. Las organizaciones que cuentan con áreas específicas de sustentabilidad, tienden a tener un mejor desempeño financiero.

 

Nos encontramos frente a un nuevo panorama, el mundo como lo conocemos va a requerir varios ajustes. Una nueva economía tiene que ponerse en marcha, una economía que priorice la sustentabilidad de los recursos naturales y, en última instancia, que resguarde la salud de las poblaciones.

 

Aquellas compañías que desean ser parte del cambio comenzaron a promover activamente la economía circular. La economía circular pretende “imitar” a la naturaleza y cerrar el ciclo de la materia, con el objetivo de evitar la generación de residuos y el agotamiento de recursos. Es una estrategia vista como el vehículo hacia un cambio sistémico de aprovechamiento de recursos.

 

Una de las empresas que busca llevar esta estrategia a su gestión es Unilever. La compañía global de productos se comprometió a reducir  a la mitad el uso de plástico virgen y ayudar a recolectar y procesar más envases de plástico de los que vende, a través de un programa de reciclado. La idea principal es evitar, reciclaje mediante, que los empaques post consumo sean enviados a rellenos sanitarios.

El futuro es incierto, pero sabemos que debe ser sostenible.

 

 

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