Parcelas permanentes en la región del Chaco: una cuestión de tiempo

Un artículo de investigación del equipo de Cátedra de Ordenación Forestal y Planificación del Uso del Suelo Facultad de Ciencias Forestales (UNSE): Dr. Publio Araujo; Ing. Marta C. Iturre; Ing. Marta P. Rueda y la Dra. Carla V. Rueda (*)

Garza sobre un quebracho blanco.

SANTIAGO DEL ESTERO (JUNIO 2020).- El control y seguimiento de la estructura y dinámica del bosque como base para el manejo del ecosistema tiene en la actualidad importancia local, regional y global. Pueden aportar información clave a la propuesta del mecanismo de REDD+ (Reducción de Emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la Deforestación y Degradación de los bosques, la conservación y el incremento de las capturas de CO2).

El monitoreo forestal también es fundamental para determinar las emisiones de carbono causadas por la deforestación y la degradación.

La información y el conocimiento que se obtiene sirven además para ajustar los planes de manejo de manera que se adapten al cambio climático y contengan medidas y prácticas de mitigación, ayudando a que se haga operativo el concepto de territorios climáticamente inteligentes.

Detalles de la remedición de árboles con dendrómetros. Campo Experimental “Francisco Cantos “ EA INTA Santiago del Estero.

Los bosques cambian con el tiempo como cualquier comunidad viva, dinámica, heterogénea, diversa. Sus principales componentes, los árboles, constituyen comunidades de diferentes especies que ocupan un espacio en común. Numerosos estudios e investigaciones han puesto en evidencia que tienen un nivel de organización y estructura que les permite renovarse y mantenerse en el tiempo.

Individualmente o como integrantes de la masa forestal, los árboles nacen de otros individuos semejantes dando lugar a la regeneración, crecen, se desarrollan, producen frutos, diseminan sus semillas, maduran y finalmente mueren. Ley de la vida le llaman algunos, que se cumple con todos los seres vivos a medida que desarrollan su ciclo biológico, repitiéndose con cierta frecuencia en el espacio y en el tiempo para garantizar la continuidad y permanencia de cada especie y del bosque en su conjunto.

Detalles de la remedición de arboles con dendrómetros. Campo Cabure Sur. Dpto Copo Santiago del Estero.

Al igual que en el resto de las comunidades forestales nativas, en los bosques del Chaco seco estos ciclos se repiten indefinidamente, lo que les asigna el atributo de autosostenerse en el tiempo. Pero no todos los individuos de la regeneración se incorporan (reclutamientos) a la población adulta. Algunos mueren (mortalidad) sin completar su ciclo (crecimiento). Otros continúan (sobrevivencia) su desarrollo hasta alcanzar un tamaño, que según cual sea el límite de su diámetro o altura, pasan a considerarse como integrantes de la masa adulta (Iturre, et al., 2020).

En su camino hacia la madurez biológica estos árboles compiten con sus vecinos por el espacio, nutrientes, y sobre todo por el agua del suelo en los ambientes más secos. En ese derrotero pueden salir exitosos o morir en el intento.

El estudio de cómo ocurren estos procesos, complejos, lentos (Araujo et al., 2007), cambiantes, solo es posible bajo una estrategia de parcelas permanentes instaladas criteriosamente en el interior del bosque, con seguimiento mediante un inventario forestal continuo (Araujo, 2003).

 

Sin embargo, lo que parece fácil de conseguir se convierte en un problema si no se consigue mantener las parcelas. La instalación y remedición es un procedimiento técnico que llevan adelante los equipos técnicos, pero la permanencia de las parcelas, su cuidado y control puede depender de terceros cuando no están instaladas en predios propios de la universidad. Asegurar la continuidad es el desafío temporal más importante.

Vista del Bosque del Campo Experimental “Francisco Cantos “ EA INTA Santiago del Estero.

Ese fue el pensamiento que inspiró a los forestales de Santiago del Estero que vieron la necesidad de develar el misterio de cómo ocurre la dinámica de un bosque del Chaco Semiárido, de características muy particulares, únicas en el mundo según la afirmación de algunos investigadores.

Las primeras parcelas de carácter permanente se instalaron en bosques del Campo Experimental del INTA Santiago del Estero, representantes típicos de formaciones forestales del Chaco semiárido. La primera fue instalada en 1986, que hasta hoy se conoce como la “Clausura de López”, denominación que recuerda a quien fuera impulsor de este tipo de estudios, el Dr. José Antonio López.

Desde ese año, las 25 hectáreas cerradas con alambre perimetral, se convirtieron en un laboratorio biológico donde se han realizado estudios de estructura forestal (Araujo et al., 2008), suelos, biodiversidad, y todos aquellos que demandaban un área donde no hubiera intervenciones.

Posteriormente, impulsados por las demandas de investigación sobre el manejo de sistemas silvopastoriles en el Chaco, técnicos de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE y del INTA llevaron a cabo la instalación de nuevas parcelas permanentes en una superficie de 200 hectáreas, distribuidas sistemáticamente con la finalidad de estudiar la dinámica del bosque en el tiempo. La medición inicial fue en 1996 y se efectuaron remediciones en 2000, 2009, 2014 y 2017.

En el marco de proyectos de investigación institucionalizados ante el Consejo de Ciencia y Técnica de la UNSE, se generaron conocimientos sobre el banco de semillas, el crecimiento de las principales especies arbóreas, ciclos de corta, tasas de mortalidad y reclutamiento.

Estos avances nos permiten inferir sobre la dinámica del bosque y las proyecciones a futuro.Sin embargo, los estudios realizados aún se mantienen en un campo experimental, análogamente a lo que sería realizar un experimento en un laboratorio. Había que salir al territorio para extender la estrategia de parcelas permanentes a lugares donde la realidad puede ser más compleja.

En una tercera etapa de integración de investigación, extensión y experimentación, los proyectos de voluntariado universitario fueron el marco para iniciar el Monitoreo Participativo de Biodiversidad con comunidades Campesinas. Fue así que en 2018 se instalaron parcelas permanentes en sitios con uso del suelo por parte de comunidades campesinas siguiendo la metodología del Programa de Pesquisas em Biodiversidade (www.ppbio.inpa.br).

Siguiendo los protocolos de instalación de infraestructura RAPELD (Magnusson et al., 2005), en 2018 se inició el monitoreo participativo de largo plazo con la Unión de Pequeños Productores de Salado Norte (UPPSAN). Esta metodología no sólo permite la medición de variables dasométricas del bosque, sino también de variables asociadas a otros componentes del bosque como la diversidad de fauna, suelo, variables ambientales, que dan lugar a estudios más amplios e integradores.

Transcurridos más de veinte años de observaciones y estudios en parcelas permanentes hemos aprendido que son instrumentos esenciales para conocer el crecimiento y producción, así como la dinámica del bosque. Las remediciones periódicas permiten obtener información clave para la toma de decisiones de Ordenación Forestal, que de otra manera no sería posible, al menos con la precisión que se requiere. Mantenerlas, medirlas, obtener información, es solo una cuestión de tiempo y trabajo en equipo.

 

Fuentes:
Araujo, P.A.; J.A. López; V.H. Acosta; J.A. MALDONADO y S.A. Barrionuevo (2000) El análisis estructural como base para el Manejo Forestal de Bosques del Chaco Semiárido. Revista de Ciencia y Tecnología de la UNSE. Serie Científica Nº 5. ISSN Nº 0328 / 5936. P 55 – 72.
Araujo, P.A. (2003) Bases para la gestión sostenible de bosques en regeneración del Chaco Semiárido. Santiago del Estero. Escuela Superior de Ingenieros de Montes. Universidad Politécnica de Madrid. Tesis Doctoral. 200 p.
Araujo, P.A.; JUAREZ de GALINDEZ, M.; ITURRE, M. (2007) Crecimiento de las especies principales de un bosque en regeneración del Chaco Santiagueño. Revista QUEBRACHO (14: 36-46) ISSN 0328-0543. FCF UNSE Santiago del Estero.
Araujo, P.A.; M. ITURRE; V.H. ACOSTA y R. Renolfi (2008) Estructura del bosque de La María. Revista QUEBRACHO, 16. 5-19. ISSN 0328-0543. FCF UNSE Santiago del Estero.
Iturre M. C., P.A. Araujo, C. Trejo (2017). Simulación del crecimiento del bosque nativo del Chaco Semiárido. Aplicación del sistema informático MOSIMAFO. Revista Quebracho 25 (1,2). P 54 – 62.
Iturre M. C., P.A. Araujo, M.P. Rueda, C.V. V. Rueda, M.G. Pece (2020) Reclutamiento y mortalidad de las principales especies arbóreas del Chaco Semiárido, Argentina. Revista Quebracho. Recibido para publicación el 19/02/2020.
Magnusson, W. E., Lima, A. P., Luizão, R., Luizão, F., Capellotto Costa, F. R., Castilho, C. V. de, & Kinupp, V. F. (2005). RAPELD: a modification of the Gentry method for biodiversity surveys in long-term ecological research sites. Biota Neotropica, 5(2), 19–24. https://doi.org/10.1590/S1676-06032005000300002

 

(*) Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores.

 

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