Los bosques del mundo son un aliado contra el Cambio Climático, pero están en peligro de desaparecer

Desde la Conferencia internacional sobre bosques para la biodiversidad y el clima celebrada recientemente en Bruselas advierten: “Solo queda una década. La Tierra se regenerará como lo ha hecho tras otras extinciones masivas. Pero la humanidad no lo sobrevivirá”, dijo el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo para el Nuevo Pacto Verde, Franz Timmermann.  En la búsqueda de soluciones una cosa queda clara: el bosque es un aliado porque captura quita carbono de la atmósfera, porque alberga la biodiversidad, porque ofrece madera y ecoservicios. Y porque alberga pueblos y cultura. 

Fuente: Deutsche Welle y Cambio 16 

EUROPA (11/2/2020).- Pérdidas de superficie forestal de 1,3 millones de kilómetros cuadrados, entre 1990 y 2016, llevan a afirmar que los bosques del mundo están en peligro. Las cifras fueron presentadas en la Conferencia internacional sobre bosques para la biodiversidad y el clima celebrada recientemente en Bruselas.

Ante esta realidad, el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo para el Nuevo Pacto Verde, Franz Timmermann, destacó que 11 mil científicos del mundo coinciden en que urge actuar y no es por el planeta. “Sólo tenemos una década para actuar”. “Urge actuar y no es por el planeta. La Tierra se regenerará como lo ha hecho tras otras extinciones masivas. Pero la humanidad no lo sobrevivirá”, subrayó, al inaugurar la conferencia.

En la búsqueda de soluciones una cosa queda clara: el bosque es un aliado porque captura quita carbono de la atmósfera, porque alberga la biodiversidad, porque ofrece madera y ecoservicios. Y porque alberga pueblos y cultura.

La deforestación ha aumentado en 40%, entre 2014 y 2020, a causa de la expansión agrícola y la Unión Europea (UE) es responsable de un tercio de los productos asociados a la misma. El hombre y su acción sobre el ambiente pone en peligro los bosques. Se olvida que estos son reservas de biodiversidad irremplazables y sumideros de carbono, previenen la erosión del suelo, proporcionan agua limpia por filtración, limpian el aire y desempeñan un papel central en las medidas de reducción de riesgos frente a desastres naturales, como inundaciones, sequías, olas de calor, erosión o deslizamientos de tierra.

 

Tres frentes de acción

Los bosques ocupan el 30% de la superficie terrestre y albergan el 80% de su biodiversidad. Sus riquezas sirven para apoyar los medios de vida de casi la cuarta parte de la población mundial, que se vería seriamente afectada, si no se toman medidas urgentes. Solo en la UE cubren el 42% de la superficie, proporcionando oportunidades económicas y laborales a sus habitantes.

Si bien algunas iniciativas se han llevado a la práctica, las presiones sobre los ecosistemas forestales, debido al cambio climático y a la gestión forestal insostenible, son motivo de preocupación. Continúa de forma incontrolada la tala ilegal en varios países, debido a la creciente demanda de madera proveniente de los sectores de bioenergía y bioeconomía. Todo lo que se pueda hacer para proteger a los bosques incide en conservar la biodiversidad y trabajar por una tierra climáticamente neutral y resistente al clima.

Según Pascal Canfin, presidente de la Comisión de Medio Ambiente en el Parlamento Europeo, la UE debe actuar en tres frentes al mismo tiempo:

-Asegurar legislativamente la protección del 30% de su superficie, marítima y continental.

-Asegurar el manejo sustentable de los bosques, lo que en el comercio se traduce en sellos de calidad.

-Ayudar a terceros países –a los productores- a gestionar sustentablemente.

“Somos la primera fuerza comercial del mundo”, dijo Canfin. La Conferencia internacional sobre bosques para la biodiversidad y el clima, recordó en un comunicado que “predicando con el ejemplo y demostrando sus beneficios económicos, medioambientales y sociales, detrás de la UE vendrían otros. ¿Estarían países amazónicos dispuestos a declarar bajo protección su territorio boscoso? ¿Qué obtendrían por ello? ¿Estarían Colombia o Perú dispuestos a someterse a nuevos sellos que pudieran descalificar sus productos por venir de zonas de conflicto?”. Habrá que esperar la respuesta.

Costa Rica, un ejemplo de sostenibilidad

“Costa Rica, mi país, se planteó hace varios años que la sostenibilidad, más que la protección absoluta, era el reto del futuro. Es decir, si tiene un bosque y extrae un porcentaje, el bosque se puede recuperar naturalmente. Si excede el porcentaje, el bosque no se va a recuperar naturalmente y tiene un problema de deforestación”, explicó a la agencia alemana DW René Castro-Salazar, directivo para Clima, Biodiversidad, Tierra y Agua de la FAO.

“Esto que hace años era teoría, lo ha documentado la FAO para 20 países, Costa Rica y Chile entre ellos. Han logrado conservar y recuperar bosques sin sacrificar la producción de alimentos. Pero eso no está a nivel global. Seguimos perdiendo varios millones de hectáreas al año de bosque”, afirma Castro-Salazar, ex ministro de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente de Costa Rica.

“Se requiere buscar un nuevo equilibrio entre la protección y el uso sostenible. En esa dirección estamos trabajando, pero en los países no necesariamente hay acuerdo entre sus ministerios de Medio Ambiente y Agricultura”, afirma Castro-Salazar, agregando que crear conciencia y educar a la población, instituciones y empresas es una política que habrá que implementar a largo plazo.

Restaurar, un comienzo

¿Pero qué puede hacer la UE entretanto? ¿Qué puede implementar en su nueva estrategia para los bosques para apoyar el cambio? “Restaurar”, responde Castro-Salazar, especialista en desarrollo sostenible.

“Hay unos 300 millones de hectáreas que se usaron de forma equivocada para ganadería o agricultura extensiva, que no tuvo manejo sostenible de pastos. Esas tierras están abandonadas, no producen empleo, no producen alimentos”, agrega, echando en falta una política más agresiva de inversión en áreas que impacten en el clima y protejan la biodiversidad.

¿Es realista? “Sí”, responde Castro-Salazar. “El tamaño económico de la la UE lo permitiría. Y así tendríamos 15 o 20 años de tiempo de respiro mientras maduran tecnologías en transporte y en energía que son las que darán la gran solución en el tema de cambio climático y mientras terminamos de entender los nexos entre biodiversidad y cambio climático. Este año va a ser crucial para que la humanidad haga esos nexos”, concluye.

 

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