Nicolás Lodeiro Ocampo: “La historia de la “Pitoca” y de otros valientes protagonistas aportaron a que hoy el yaguareté pueda caminar libre por el monte misionero”

En una entrevista con el director ejecutivo y fundador de la Red Yaguareté, Nicolás Lodeiro Ocampo, tras recordar acciones que décadas atrás productores como Siger Waidelich (Montecarlo) realizan para conservar a los grandes felinos de ser asesinados, y los mantenía en “cautiverio” en su chacra, lo llevó a reflexionar respecto a las grandes transformaciones culturales que se lograron en las últimas décadas para revertir esta problemática para la conservación de la especie y avanzar en mejores prácticas que permitan una convivencia con los productores ganaderos en Misiones.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

BUENOS AIRES Y MISIONES (24/7/2019).- Entre las anécdotas del interior profundo de Misiones y sus enseñanzas por la conservación de la biodiversidad de selva misionera, recientemente se reavivaron en la memoria lo que fue “Yaguaretania”, una manera que en el pasado Siger Waidelich – un productor descendiente de alemanes que vivía en la localidad de Montecarlo, Misiones- junto a su hermano Horts fueron conocidos por la hazaña de mantener en cautiverio a ejemplares de yaguareté como “La Pitoca”, y otros tanto a los que alimentaba y “protegían” para que no los mataran, ya que el felino atacaba a las vacas de campos vecinos para alimentarse.

Nadie olvida tampoco a “La Sureña”, una hembra salvaje que vivía en el Valle del Cuña Pirú. En 2007, fue capturada por comer vacas de los ganaderos de la zona y traslocada al Parque Provincial Esmeralda. Cruzó hacia la selva de Brasil y allí la mataron. “A raíz de ese episodio fue que empezamos a trabajar con los ganaderos de la zona que hoy tienen otra actitud de convivencia en equilibrio con los yaguareté, y por ella a nuestra camioneta de la Red la llamamos así”, recordó Nicolás Lodeiro Ocampo, actual director ejecutivo y fundador de la Red Yaguareté, tras encontrarse con algunas fotos de casi dos décadas atrás, que lo llevaron a repasar todo lo realizado hasta la actualidad para ver a estos ejemplares amenazados libres y en su hábitat natural.

De alguna manera, estos ejemplares fueron los que se “sacrificaron” durante muchos años al “vivir” encerrados para cambiar la historia de la conservación por la especie emblemática, Monumento Natural de Misiones, que ante la depredación y reducción de su ambiente natural se acercaban cada vez más a los campos ganaderos para alimentarse de las vacas.

“En la actualidad, puede decirse que hay mayor conciencia ambiental y reacción ante el peligro de extinción de la especie de mayor importancia para la biodiversidad de la selva misionera, y esto a partir de un trabajo de la ONG, Ecología, Municipalidades y productores ganadores que cada vez toman más conciencia respecto a la importancia de la convivencia equilibrada entre la producción y conservación”, indicó Lodeiro Ocampo.

Pero como dicen, “mucha agua pasó bajo el puente” hasta llegar al estado actual.

Foto: Amilcar Verón

Siger Waidelich nos dejó un aprendizaje: “Algo había que hacer para que no maten al yaguareté”

La Red Yaguareté tiene presencia en todas las provincias donde actualmente hay yaguaretés en la Argentina, y compartió en su Facebook semanas atrás una “tremenda imagen del año entre 2002, cuando por primera vez visité la chacra de Siger Waidelich (foto en su casa, en Montecarlo), quien tenía en ese entonces 7 yaguaretés encerrados. Dos nacidos ahí y el resto capturados de adultos, por comer sus vacas o de los ganaderos vecinos”, recordó Nicolás.

Reflexionó en que, en aquel entonces, Waidelich creía que hacía un bien al mantener los ejemplares en cautiverio, porque de lo contrario los ganaderos vecinos los iban a matar, lo cual era cierto. “Siempre sentí que Siger lo hacía con buena intención, aunque hoy, con décadas transcurridas y muchos conocimientos obtenidos por innumerables hechos y circunstancias, podría ser fácilmente cuestionado. Pero, los que cambian la historia son los que hacen, raras veces los que solo cuestionan”, indicó.

En ese momento la ausencia del Estado en la problemática era casi total, al igual que la falta de toma de conciencia de la población para buscar u ofrecer alternativas. “Todo era infinitamente más grande que hoy (y miren que hoy muchos se quejan). Por otro lado, también es real que los conocimientos que existían eran totalmente menores a los que tenemos ahora. Relevamientos, estadísticas, monitoreos, investigaciones, legislación y políticas en toda América Latina se activaron para preservar al Yaguareté de la extinción”, valoró en su escrito.

“Lamentablemente para estos bichos, muchos pasaron de caminar decenas de kilómetros por día en el monte a vivir años encerrados, hasta que finalmente ya todos han muerto”, expresó con pesar.

En la foto compartida, se puede ver a una hembra que salta enfurecida tratando de atacarlo. “Se la había apodado como “La Pitoca”, pues no tenía cola. Era sin dudas la más arisca, la que menos toleraba semejante confinamiento, y era chiquita, no debería pasar los 60 kilos, aunque su rugido enfurecido y la fuerza con la que golpeaba el hierro que nos separaba, eran descomunal”, recordó.

Fue como volver a sentir la impotencia con esas imágenes. “Verlos en ese lugar y sentir su potencia cuando saltaban hacia quien se acercaba, me generaba sentimientos encontrados de admiración ante semejante belleza y majestuosidad, pero a la vez una enorme tristeza por verlos así penando. Pero ese día, muy conmovido, me propuse encontrar una solución a ese tema de vacas, yaguaretés y muerte que escuchaba a cada paso que daba, mientras nacía la Red Yaguareté a medida que nos íbamos encontrando con muchas personas en el camino de la vida”, indicó Nicolás.

Nunca imaginé lo que seguiría, pero ese fue el aprendizaje que obtuve de esos bichos majestuosos y de Siger -que en paz descanse-, que sin conocerme fue muy bondadoso y gentil. Nos veríamos una sola vez más, en 2006”, relató en su historia.

En 2009, Horst Waidelich ingresó a una de las jaulas para alimentar a los animales en cautiverio, y uno de ellos lo atacó, provocándole la muerte casi en el acto. Tiempo después, fueron trasladados al Centro El Puma, en Candelaria.

“Nos juntamos con mi compañero Norberto Nigro en esta cruzada, y decidimos que primero muertos enjaularían al yaguareté, y que “Mombyry” viviría o moriría en el monte, pero jamás lo haría enjaulado, caiga quien caiga y que cueste lo que cueste. Y así fue”, expresó con satisfacción.

¿Qué fue lo que siguió?

Tiempo después, 13 años más tarde, cuando “Mombyry” hacía de las suyas unos kilómetros más al sur, en el Valle del Cuña Pirú, y se debatía en la zona acerca de capturarlo para terminar con el “problema”, para que no lo maten como represalia por las vacas que estaba predando, Nicolás recordó a “La Pitoca” en cautiverio.

“Nos juntamos con mi compañero Norberto Nigro en esta cruzada, y decidimos que primero muertos, Mombyry viviría o moriría en el monte, pero jamás lo haría enjaulado, caiga quien caiga y que cueste lo que cueste. Y así fue”, expresó con satisfacción.

“En esta oportunidad, un alto funcionario, que aún hoy continúa por suerte, coincidió con nuestra posición, y tuvo el coraje -porque todo tiraba para la captura y había que comenzar a cambiar la historia- para avanzar en la decisión de retirar las jaulas que ya habían quedado en la zona desde que había sido capturada “La Sureña”, la última hembra conocida hasta el momento en el Cuña Pirú”, detalló Nicolás en la entrevista con ArgentinaForestal.com.

Si bien no lo nombra, se refiere al actual ministro de Ecología Juan Manuel Díaz, por entonces subsecretario del organismo. “Esa fue la primera gran coincidencia entre Red Yaguareté y el Ministerio de Ecología. Supimos que Mombyry sobreviviría, y que si alguien lo tocaba lo seguiríamos hasta el fin del mundo. También hubo más “Sieger” en Misiones, que sin conocerlos, de algún modo hicieron lo mismo que él, cuidaron a los yaguaretés aún sabiendo que cada tanto, podría llevarles una vaca”.

Para el actual director ejecutivo de la Red Yaguareté, hablar de “convivencia” en aquel entonces hubiese hecho que se los considere unos “enfermos mentales”. Sin embargo, las acciones de concientización y capacitación, las charlas, el diálogo, la presencia en terreno, y la búsqueda de respuestas para atender la problemática de la extinción de la especie, hizo que “hoy Poguapy, por ejemplo, pueda caminar esos montes, en parte, gracias a esta historia y sus protagonistas”.

Poguapy es el macho dominante que hace casi dos años se estableció en el Valle del Cuña Pirú, al parecer desplazando a Mombyry, ya que son muy territoriales. Es el cuarto ejemplar registrado en esa zona desde que comenzó el monitoreo en el año 2013.

Para Nicolás, el balance es muy positivo con lo realizado y asevera que aún hay mucho por hacer. “Misiones tiene la historia, las personas dedicadas y capaces, ha tenido una fuerte decisión política, que ahora necesitamos que sea aún más fuerte, definitiva. Estamos salvando al yaguareté, y hay una cruzada en toda Latinoamérica por los grandes felinos, pero aún no lo hemos salvado. Está en peligro de extinción, este es el momento clave, ahora, todos juntos, en cada rincón y desde cada lugar en el que estemos”, expresó enfático.

En la entrevista, para cerrar, mencionó que quien los llevó en aquel momento a conocer a los “Tigres de Waidelich” fue su amigo y periodista, Amilcar Verón, de Montecarlo. “Además, me alojó en su casa junto con su hermosa familia, sin conocernos. Él es el autor de la foto donde estoy con la Pitoca”, concluyó.

 

 

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