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Análisis de la cadena yerbatera: un diagnóstico de poder, un problema estructural y un llamado a la acción cooperativa

“El problema del pequeño productor yerbatero no es climático ni coyuntural: es estructural. La solución tampoco es un precio de referencia. Es organización, integración y política pública inteligente”, afirma el Ingeniero Forestal Mario Ochoa Ferreyra (*) en el presente artículo de análisis de  la cadena productiva de la yerba mate en Misiones y Corrientes. 

 

MISIONES (12/4/2026).- Cuando el precio real de la hoja verde cae 58,2% en catorce meses mientras el precio en góndola baja apenas 29,1% en el mismo período, algo está profundamente mal. No en el clima, no en la cosecha, no en el mercado internacional. Está mal en la estructura misma de la cadena productiva de la yerba mate en Misiones y Corrientes.

Los datos son contundentes: en diciembre de 2024, el productor primario capturó apenas el 4,5% del precio de góndola de la yerba elaborada. Un producto que el consumidor paga ~$4.842 por kilo le deja al hombre que lo cultivó, cosechó y entregó apenas unos pesos.

En el período 2020–2023, esa participación promediaba el 24,3%. La caída es brutal, sostenida y no es casualidad.

4,5%

Fue la participación del productor primario en el precio de góndola (dic. 2024, mínimo histórico). Fuente: CEPA / INYM.

Una cadena con asimetría de poder estructural

La cadena yerbatera argentina funciona así: aproximadamente 12.000 pequeños productores atomizados —el 62% con menos de 10 hectáreas— producen la hoja verde y la venden a 228 secaderos.

Esos secaderos procesan y venden yerba canchada a 105 molinos fraccionadores, de los cuales apenas 10 empresas concentran el 77% del mercado. Las tres primeras —Las Marías, Liebig y Santa Ana— explican por sí solas casi el 49% de la producción salida de molino.

Del lado del comprador, hay concentración extrema. Del lado del vendedor —el productor— hay atomización extrema. Eso tiene nombre en economía: oligopsonio. Y el oligopsonio garantiza que el ajuste, siempre, recaiga sobre el más débil.

Clave estructural: La producción primaria opera en competencia perfecta mientras la industria opera en oligopolio. Esa asimetría estructural —y no la coyuntura— es la causa directa de la distribución inequitativa del ingreso en la cadena

El Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 del gobierno nacional eliminó el único mecanismo institucional que actuaba como contrapeso: el INYM fijando precios mínimos de referencia para la hoja verde y la yerba canchada.

La historia argentina ya vivió este experimento entre 1991 y 2001, cuando la desregulación del sector llevó al precio real de la hoja verde a caer 80% en una década.

La recuperación sólo fue posible con la creación del INYM en 2002. Hoy, sin regulación efectiva y con importaciones de materia prima desde Brasil y Paraguay que crecieron 80,1% en 2024, el productor yerbatero enfrenta el mismo escenario sin ninguna herramienta para defenderse.

Y mientras tanto, las mismas empresas que exportan récords históricos —45.109 toneladas por USD 100 millones en 2024— son exactamente las que importaron yerba elaborada a precios CIF de entre USD 1,54 y USD 2,09 por kilogramo, según datos del INDEC-COMEX (posiciones arancelarias 09030010 y 09030090, año 2024).

En varios tramos del año, esos valores estuvieron por debajo del costo equivalente de producción local certificado por el propio INYM. El mecanismo actuó deprimiendo el precio pagado al productor al ampliar el stock disponible sin recurrir a materia prima nacional.

USD 1,54 – 2,09/kg CIF

Fue el precio CIF de importación de yerba mate desde Brasil y Paraguay, año 2024. Total: 11,85 millones de kg · USD 22,67 millones. NCM 09030010 (canchada, Paraguay): USD 1,31/kg · NCM 09030090 (molida, Brasil): USD 2,09/kg · NCM 09030090 (molida, Paraguay): USD 1,54/kg. Fuente primaria: INDEC-COMEX, consulta directa, actualización 16 de abril de 2025.

¿Corresponde hablar de competencia desleal? Los datos de fuente primaria lo respaldan. Según la consulta directa realizada al sistema INDEC-COMEX (última actualización: 16 de abril de 2025), las importaciones de yerba mate en 2024 totalizaron 11,85 millones de kilogramos por USD 22,67 millones (valor CIF, que incluye costo, seguro y flete hasta puerto argentino).

El precio implícito por kilogramo varía según producto y origen: USD 1,31/kg para la canchada simple de Paraguay (NCM 09030010); USD 2,09/kg para la yerba elaborada de Brasil (NCM 09030090); y USD 1,54/kg para la yerba elaborada de Paraguay (NCM 09030090).

El 99% del volumen importado correspondió al producto con mayor valor agregado —yerba ya molida, lista para empaquetar— lo que indica que las importaciones no solo presionaron el precio de la materia prima, sino que compitieron directamente con la producción de los molinos locales.

En paralelo, el propio INYM certificó en febrero de 2025 —mediante resolución oficial de su Subcomisión de Costos— que el costo de producción bruto del kilogramo de hoja verde puesta en secadero ascendía a $355,41, sin incluir margen de utilidad.

Con un margen razonable del 30%, el precio mínimo para la viabilidad económica del productor local superaba los $462 por kilogramo de hoja verde. Para comparar ese valor con el precio CIF de la yerba importada (expresado en kg de producto elaborado) es necesario aplicar el ratio de conversión hoja verde → canchada.

Ese ratio surge de fuente regulatoria primaria: la Resolución INYM 2004 (Infoleg N° 98854) estableció el rendimiento de hoja verde a yerba canchada en el 35% en peso, lo que equivale a una relación de 2,86:1.

Este valor es consistente con los precios históricos de la materia prima fijados por el INYM a lo largo de veinte años: la relación entre el precio de la canchada y el precio de la hoja verde se ha mantenido sistemáticamente en torno a 3,8:1 (por ejemplo: $210/kg HV y $798/kg canchada en enero 2024; $15,25/kg HV y $58,10/kg canchada en oct. 2019; $20/kg HV y $76/kg canchada en abr. 2020 — Fuente: INYM). Aplicando ese ratio al costo certificado con margen ($462/kg HV × 3,8), el costo equivalente del kilogramo de canchada local con rentabilidad mínima ascendía a $1.756/kg.

La yerba canchada producida en Misiones y Corrientes se comercializaba en secaderos a $1.400–$1.800/kg (CEPA, dic. 2024) — es decir, el productor vendía en el límite o por debajo de su costo de producción con rentabilidad mínima —, mientras que la yerba molida importada ingresaba a valores CIF de USD 1,54–2,09/kg.

El precio efectivamente pagado al productor durante ese período: entre $180 y $250 por kilogramo de hoja verde, equivalente a $684–$950/kg de canchada: menos de la mitad del costo de producción viable.

El mecanismo es transparente. Según datos de la Dirección General de Aduanas*, Las Marías y La Cachuera concentraron el 70% de las importaciones del primer trimestre de 2024, con Las Marías explicando el 49% de los embarques y La Cachuera el 20,5%.

Este dato fue posteriormente citado por CEPA en múltiples informes del complejo yerbatero (dic. 2024, ene. y jun. 2025) como referencia para el año completo, aunque su base empírica directa corresponde al primer trimestre.

La misma fuente confirma que la yerba importada no era mayormente canchada sino yerba molida —dato que el INDEC-COMEX corrobora para 2024 y 2025, con el 99% del volumen en posición NCM 09030090 (excluida simplemente canchada). Estas firmas utilizaron la yerba importada para recomponer stocks sin recurrir al precio local, eliminando toda presión de compra sobre el mercado doméstico.

El resultado estructural es incontestable: el productor financió con su pérdida el margen industrial de quienes al mismo tiempo exportaban yerba elaborada a récord histórico.

En cifras: La materia prima importada costaba entre un 40% y un 60% menos que producirla localmente. Un diferencial de esa magnitud, utilizado deliberadamente o no,  presiona el precio doméstico a la baja, y eso se parece a algo que en comercio internacional podría “asemejarse” a la definición económica de dumping: venta por debajo del costo de referencia del mercado receptor, con efecto directo de expulsión o pauperización (empobrecimiento progresivo) de los productores locales. Fuentes: INDEC, CEPA (dic. 2024), La Nación (may. 2024), INYM (feb. 2025)

El superávit comercial del sector —USD 77 millones en 2024— no llegó al campo. Quedó en los eslabones que concentran el poder.

Los datos de 2025 confirman que no se trató de un fenómeno puntual sino de una tendencia estructural consolidada.

Según la consulta actualizada al sistema INDEC-COMEX (última actualización: 19 de marzo de 2026), las importaciones de yerba mate acumuladas en 2025 totalizaron 11,24 millones de kg por USD 22,25 millones CIF — prácticamente el mismo volumen que en 2024 (11,85 M kg).

El fenómeno lejos de revertirse se consolidó: el 99,6% de lo importado en 2025 es yerba ya molida y lista para empaquetar (NCM 09030090), que compite directamente con la producción de los molinos locales. El precio de la yerba elaborada paraguaya descendió de USD 1,54 a USD 1,29/kg CIF —su valor mínimo registrado—, lo que al tipo de cambio oficial promedio del primer semestre 2025 (~$1.100–1.200/USD, Banco Nación Argentina) equivalía a $1.420–$1.550/kg puesto en planta: dentro del rango de precio local de secadero ($1.400–1.800/kg) y por debajo del costo de producción viable con rentabilidad mínima ($1.756/kg).

La presión competitiva fue más intensa durante el primer semestre, cuando el tipo de cambio bajo favorecía las importaciones; fue cediendo gradualmente en el segundo semestre a medida que el peso se depreció (el dólar BNA cerró diciembre 2025 a $1.480).

El patrón es inequívoco: mientras el productor misionero recibía entre $180 y $305 por kg de hoja verde —equivalente a $684–$1.159/kg de canchada—, la industria reponía stocks con yerba elaborada importada a valores similares o inferiores al costo local. Fuente: INDEC-COMEX, posiciones NCM 09030010 y 09030090, origen Brasil y Paraguay; tipo de cambio BNA histórico 2025.

 

II . El Estado como actor estratégico: más allá del precio de referencia

Frente a este diagnóstico, la primera tentación de la política pública es volver al precio de referencia. Es comprensible: es simple, es visible, es inmediato. Pero es insuficiente.

Mientras la estructura de mercado no cambie —mientras el productor siga siendo un tomador de precio sin organización ni poder de negociación—, cualquier precio de referencia que se fije sin mecanismos de cumplimiento efectivo se convierte en letra muerta ante la primera cosecha abundante o la primera importación conveniente.

El Estado —y en particular el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones— tiene un rol que trasciende la fijación de precios.

Su función más valiosa es modificar las condiciones estructurales en que operan los actores más débiles de la cadena. Eso implica actuar sobre la organización de la oferta primaria, el acceso a financiamiento, la capacidad de procesamiento y la integración de los eslabones 1, 2 y 3.

El principio rector: Ningún productor yerbatero debería estar fuera de una cooperativa. La integración cooperativa no es una opción entre otras: es la única vía probada para que el pequeño productor gane poder de mercado sin depender de la regulación de precios.

III. La cooperativa yerbatera como respuesta estructural

Misiones tiene ejemplos concretos de que el modelo cooperativo funciona. Cooperativa Piporé (Santo Pipó), Cooperativa Las Tunas (Apóstoles), Cooperativa Andresito (Andresito), Cooperativa Montecarlo y CAFICLA (Aristóbulo del Valle) son organizaciones que integran producción, secado, molienda y comercialización, y que pagan al productor precios sistemáticamente más altos que los que recibe quien vende su hoja verde de manera independiente a un secadero privado.

No es casualidad: es economía. Cuando el productor entrega su hoja verde a la cooperativa, no la vende —la transforma en participación en el valor final.

La cooperativa seca, canchea, muele, fracciona, marca y vende. El productor deja de ser tomador de precio en el eslabón más débil para convertirse en partícipe del valor generado en los eslabones 2, 3 y hasta la góndola.

Los beneficios concretos de la integración cooperativa para el pequeño productor son múltiples y verificables:

  • Poder de negociación colectivo

Un productor de 8 hectáreas que vende 40.000 kg de hoja verde por año al precio que le impone el secadero privado no tiene ningún poder de negociación. Diez mil productores integrados a cooperativas que mueven millones de kilos de yerba elaborada tienen poder frente a la gran distribución, frente a los supermercados y frente a los mercados de exportación.

  • Economías de escala en el procesamiento

La inversión en infraestructura de secado, estacionamiento y molienda es inaccesible para el productor individual. La cooperativa la hace posible distribuyendo el costo entre todos sus asociados. El resultado es acceso a tecnología que de otro modo solo tienen las grandes empresas concentradas.

  • Mejora de márgenes y distribución del excedente

Cuando la cooperativa muele y vende yerba elaborada bajo su propia marca —Piporé, Amanda, Guaraní— captura el margen que hoy se queda en el molino concentrado. Ese margen, distribuido entre los asociados, puede representar dos a tres veces el precio que reciben por la hoja verde. Es la diferencia entre subsistencia y rentabilidad.

  • Acceso a financiamiento y mercados

Las cooperativas tienen mayor acceso al crédito institucional que el productor individual. Pueden calificar para líneas del Banco de la Nación Argentina, del Fondo de Crédito de la Provincia de Misiones, del FONTAR u otro que pudiera existir o crearse a los efectos. Pueden también acceder a mercados de exportación —el 77% de las exportaciones de yerba mate va a Siria, hay mercados en Europa y EE.UU. en crecimiento— que están vedados al productor atomizado.

  • Planificación productiva y mejora tecnológica

La cooperativa puede articular con el INTA Cerro Azul programas de mejoramiento genético de yerbatales, cosecha mecanizada, fertilización racional y manejo integrado de plagas. Puede planificar siembras, escalonar cosechas y estandarizar calidades. El productor aislado no puede hacer nada de eso.

  • Mejoras ambientales y certificaciones de calidad

La certificación FSC de manejo forestal (la yerba mate es una especie arbórea nativa de la Selva Misionera domesticada), la producción orgánica certificada y los sistemas de trazabilidad para cumplir con el Reglamento de Deforestación de la UE (EUDR) son hoy requisitos crecientes para acceder a mercados de mayor valor. Una cooperativa puede absorber el costo de estas certificaciones y beneficiar a todos sus asociados. Para el productor individual, es económicamente imposible.

  • Impacto socioeconómico territorial

Las cooperativas arraigan al productor a la tierra. Reducen el éxodo rural. Financian escuelas, dispensarios, caminos rurales. Generan empleo genuino en el territorio. Construyen comunidad. Son, en definitiva, la única forma probada de que la renta de una economía regional se quede en la región.

Dato clave: Las cooperativas yerbateras que integran todos los eslabones —secado, molienda y comercialización— pagan sistemáticamente entre 30% y 80% más que el precio de mercado spot al productor, según relevamientos del INYM. La diferencia no es subsidio: es la distribución del valor generado aguas arriba.

 

IV. Algunos aportes sobre lo que el Ministerio del Agro y la Producción podría evaluar de accionar hoy

Si el objetivo es que ningún productor yerbatero quede fuera de una cooperativa, el Estado provincial —y el INYM cuando recupere su pleno funcionamiento institucional— tienen instrumentos concretos para impulsar ese proceso. No son precios de referencia. Son políticas de fortalecimiento estructural:

  1. Programa de capitalización cooperativa

El Ministerio del Agro y la Producción puede articular con el Ministerio de Hacienda provincial y con el Banco de la Nación Argentina líneas de crédito blando a tasa subsidiada para que las cooperativas yerbateras existentes amplíen su capacidad de secado y molienda. Una cooperativa que no puede procesar toda la producción de sus asociados pierde poder de retención y de negociación. La infraestructura es la base.

  1. Incentivos fiscales para la integración

La provincia puede establecer alivios impositivos en ingresos brutos para los productores que entreguen su producción a cooperativas, y beneficios en las contribuciones sociales para las cooperativas que incorporen nuevos asociados. El costo fiscal es marginal comparado con el impacto socioeconómico de retener productores en el campo.

  1. Asistencia técnica a través del INTA y la UNaM

El INTA Cerro Azul tiene décadas de investigación en manejo agronómico de yerbatales, mejoramiento genético y rendimientos por hectárea.

La Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM tiene capacidad de formación en gestión cooperativa, legislación forestal y agraria, y certificaciones de calidad. El Estado debe financiar programas de extensión rural que conecten ese conocimiento con los pequeños productores y sus cooperativas.

  1. Apoyo a la certificación y el acceso a mercados de valor

El Estado provincial puede financiar —a través de fondos no reintegrables del Ministerio— la obtención de certificaciones de producción orgánica, FSC o trazabilidad EUDR para cooperativas que quieran acceder a mercados premium de exportación. Un kilo de yerba orgánica certificada vale entre 2 y 3 veces más que la yerba convencional en los mercados europeos y norteamericanos.

  1. Mercado Consignatario: reactivarlo con protagonismo cooperativo

La Ley 25.564 creó el Mercado Consignatario de Yerba Mate bajo la órbita del INYM para consignar el 40% de la producción de yerba canchada.

Ese instrumento —diseñado específicamente para proteger a los eslabones más débiles— nunca funcionó plenamente. Reactivarlo, con participación obligatoria de las cooperativas y con financiamiento provincial vía fideicomiso, es la política de corto plazo más eficaz para recuperar poder de fijación de precios sin necesidad de intervención directa.

  1. Registro de proveedores de hoja verde y transparencia de precios

El Ministerio puede instrumentar un sistema de declaración jurada mensual de precios pagados por secadero, con publicación pública en tiempo real.

La información es poder: cuando el productor sabe cuánto paga cada secadero, puede elegir. Cuando la cooperativa conoce los precios del mercado, puede competir. La transparencia de precios no es regulación: es corrección de una falla de mercado por información asimétrica.

  1. El rol de nuestros representantes

Y por supuesto que en este análisis no deberían quedar exentos de responsabilidades y compromiso  con los Misioneros que los eligieron,  nuestros Representantes Nacionales y Provinciales.

Este conjunto de ideas pueden transformarse en acciones concretas  que ayudarían a resolver el problema que enfrenta el primer eslabón de la cadena yerbatera, como por ejemplo Crear un Programa de Asistencia Financiera para la creación y fortalecimiento de las Cooperativas en Misiones, entre otros.

V. El secadero independiente: el aliado olvidado

En el análisis de la cadena suele olvidarse que el secadero independiente —no el integrado a los grandes molinos— comparte en parte la vulnerabilidad del productor. Comprimido entre un productor que ofrece hoja verde a bajo precio y un molino concentrado que le compra la canchada a lo que quiere, el secadero PyME misionero es también un actor débil frente al poder industrial.

La integración de secaderos independientes a cooperativas existentes —o la formación de nuevas cooperativas de segundo grado que articulen varios secaderos pequeños— es una política que fortalece simultáneamente los eslabones 1 y 2.

El Estado provincial puede facilitar esos procesos con asistencia técnica en gestión, mediación institucional y financiamiento para la reconversión tecnológica.

 

VI. Conclusión: sin estructura, no hay precio justo

La crisis del productor yerbatero no se resuelve con un precio de referencia. Se resuelve cambiando la estructura de poder dentro de la cadena. Y eso solo es posible de dos maneras: con regulación estatal efectiva —que hoy no existe— o con organización colectiva de la oferta primaria a través del cooperativismo.

Misiones tiene la historia, tiene los modelos concretos, tiene el conocimiento institucional y tiene los instrumentos legales para impulsar esa transformación. Lo que falta es voluntad política para usarlos.

El Ministerio del Agro y la Producción, el INYM cuando recupere su plena conducción, el INTA, la UNaM y las propias organizaciones de productores, como la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones LTDA., y la Federación de Asociaciones rurales y forestales de Misiones FARM, entre otros,  tienen roles complementarios y urgentes.

Que ningún productor yerbatero quede fuera de una cooperativa no es una consigna romántica. Es la política pública más eficaz, más duradera y más consistente con la economía política de una cadena estructuralmente asimétrica.

Es, en definitiva, la única forma de que la renta de la yerba mate —el producto más misionero de todos— se quede donde se genera: en el campo, en las familias, en las comunidades rurales de Misiones y Corrientes.

El análisis es claro. Los instrumentos existen. La historia ya demostró qué pasa cuando se desregula sin organizar. La pregunta que queda es si los actores políticos del sector están dispuestos a actuar antes de que el daño sea, una vez más, irreversible.

 

(*) Por Mario Antonio Ochoa Ferreyra

 Ingeniero Forestal . MP008

 MSc. en Economía y Política Forestal.

Eldorado, Misiones · Abril de 2026

 

 

Fuentes y referencias

  • Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Análisis sobre la evolución reciente del complejo yerbatero. Informes ene., nov. y dic. 2024; ene., ago. y oct. 2025. centrocepa.com.ar
  • Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Estadísticas de producción, precios y comercio exterior 2024–2025. inym.org.ar
  • Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Base COMEX — Sistema de consulta de comercio exterior de bienes. Importaciones de yerba mate, posiciones NCM 09030010 y 09030090, origen Brasil y Paraguay, año 2024. Consulta directa, actualización 16 de abril de 2025. comex.indec.gob.ar
  • Bolsa de Comercio de Rosario. ‘La yerba mate en cifras: consumo, producción y comercio exterior en 2024–2025.’ Marzo 2025. bcr.com.ar
  • Secretaría de Política Económica (SPE) — Ministerio de Hacienda. ‘Informes de cadena de valor: yerba mate.’ 2018. argentina.gob.ar
  • Consejo Federal de Inversiones (CFI). ‘Cadena logística de la yerba mate.’ Módulo análisis de cadenas logísticas. cfi.org.ar
  • Sena, Aníbal. ‘El circuito productivo de la yerba mate: transformaciones, desigualdades y desafíos.’ Tesis MDR, UNaM, 2017. rid.unam.edu.ar
  • ‘Yerba mate: los productores reciben menos del 15% del precio de góndola.’ Febrero 2025. economis.com.ar
  • Revista Huellas (UNILPAM). ‘Desigualdades y desafíos: análisis de las asimetrías en el sector yerbatero de Misiones.’ 28, N°2, 2024. dialnet.unirioja.es
  • Ley 25.564/2002. Creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Boletín Oficial, 15 de marzo de 2002.
  • Plan B Misiones. ‘Cuáles son las empresas que más yerba mate están importando en 2024.’ 8 de mayo de 2024. Fuente primaria: Dirección General de Aduanas. planbmisiones.com/2024/05/08/nota/cuales-son-las-empresas-que-mas-yerba-mate-estan-importando-en-2024/
  • Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Resolución de precio de materia prima oct. 2004 – mar. 2005 (Infoleg N° 98854). Establece rendimiento técnico HV → canchada en 35% en peso (ratio 2,86:1). servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/95000-99999/98854/norma.htm
  • (*) Datos publicados en Plan B Misiones (nota del 8 de mayo de 2024)

 

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