Con una inversión de 2.000 millones de dólares, el complejo a instalarse en Ituzaingó hacia 2030 generará un impacto socio-económico en la región, con 13.000 empleos en sus etapas de construcción, y operará con emisiones netas cero y tecnología de vanguardia europea, lo que indica un bajo impacto ambiental. «Corrientes va rumbo a consolidarse como el polo foresto-industrial del país en el corto plazo», dijo el presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Pablo Ruival.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
CORRIENTES (21/4/2026).- La provincia de Corrientes se encamina a protagonizar la transformación industrial más importante de la Argentina moderna. El proyecto de la empresa ARPULP, con el asesoramiento de la consultora APRY, está diseñada para la producción de celulosa tipo «fluff» y representa un salto de escala económico y un cambio de paradigma ambiental frente a la evolución de los procesos industriales de este tipo de industrias modernas.
Gracias a la evolución tecnológica, el complejo industrial será construido bajo los estándares más exigentes de la economía circular, posicionándose entre los emprendimientos más avanzados del mundo en términos de mitigación del impacto ambiental.
A diferencia de los esquemas industriales tradicionales, la planta de ARPULP será energéticamente autosuficiente. Su operación se basará íntegramente en fuentes de energía renovable, utilizando biomasa forestal y subproductos del proceso, como el licor negro derivado del tratamiento de la madera.
Este sistema de circuito cerrado no solo cubrirá el 100% de la demanda interna de la fábrica, sino que generará un excedente estimado en 88 megavatios (MW). Esta energía limpia podrá ser inyectada al sistema eléctrico nacional, transformando a la planta en un proveedor de valor energético para el resto del país.
Alejandra Aranda, CEO de ARPULP, anticipó tras el anuncio en Casa de Gobierno de Corrientes: «Tendremos por delante varias etapas críticas para llevar el proyecto a su fase final. Durante 2026, la prioridad será realizar un estudio ambiental profundo, alineado con los estándares de calidad y seguridad mundiales para esta categoría. Por otro lado, el fondo de inversión Pegasus comenzará con las tareas de búsqueda de financiamiento estratégico de gran escala».

El camino hacia las «Emisiones Netas Cero»
Uno de los pilares del proyecto es su compromiso con la neutralidad de carbono. El diseño asegura un balance de emisiones netas cero de dióxido de carbono, dado que el CO₂ liberado en la producción es equivalente al que los árboles capturan durante su ciclo de crecimiento.
Además, el complejo destaca por aspectos técnicos que garantizan la protección del entorno:
- Ausencia de combustibles fósiles: No se utilizarán hidrocarburos en ninguna etapa del proceso productivo.
- Eficiencia hídrica: Se prevé un uso mínimo de agua en relación al caudal del río Paraná, con un sistema de tratamiento integral previo a su reintegro.
- Estándares BAT: La planta contará con tecnología de captura y control de emisiones bajo las Mejores Técnicas Disponibles (estándares de la Unión Europea).

«Es la nueva Vaca Muerta, el segundo gran movimiento económico después de Yacyretá», dijo Ruival
Pablo Ruival, presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), calificó la inversión como un proceso «transformador». Ruival recordó que la última planta de celulosa construida en el país data de 1982, y que este nuevo desarrollo permitirá a Argentina recuperar terreno frente a vecinos como Uruguay, Chile y Brasil.
«Gran noticia para el país, para Corrientes y para el sector forestal», pronunció la Asociación Forestal Argentina (AFOA) a través de sus redes sociales, remarcando que la iniciativa significa «producción, empleo y divisas con bioproductos sostenibles y bajos en carbono».
«Este emprendimiento actúa como una ‘locomotora’ para industrias complementarias como aserraderos y fábricas de tableros», explicó el presidente de AFoA y ejecutivo de Arauco Argentina.
En términos laborales, el impacto será profundo: se estima la creación de entre 1.300 y 1.500 empleos directos y hasta 13.000 puestos de trabajo indirectos, dinamizando toda la estructura socioeconómica del norte correntino.
La celulosa «fluff», insumo esencial para productos de higiene como pañales y artículos sanitarios, tiene una demanda global en ascenso. La ubicación estratégica en el Parque Industrial de Ituzaingó potenciará la infraestructura logística regional.
Para Ruival, la magnitud de este proyecto es comparable a obras históricas de la provincia: «Esto puede ser el segundo gran movimiento económico de Corrientes después de Yacyretá, pero con una diferencia sustancial: su impacto positivo será permanente», señaló en diálogo con medios locales.
Si bien admitió que aún hay tareas pendientes, sostuvo que la concreción de la inversión es el resultado de una agenda política para atraer inversiones que viene desde hace varios años desde el gobierno de Corrientes, e incluso desde la gestión del expresidente Mauricio Macri. «La provincia planificó obras de infraestructura, como los puertos, y ha realizado permanentes gestiones para atraer inversiones. Aún queda revisar en el país la reforma tributaria, mejorar en logística, la ley de cabotaje, la reforma laboral, entre otras medidas, pero este acompañamiento hará que las inversiones se concreten», agregó.
De cumplirse los plazos previstos en la construcción del Proyecto Ituzaingó, hacia el final de esta década, Ruival consideró que «Corrientes no solo exportará productos de alto valor agregado, sino que se consolidará como el polo foresto-industrial más sostenible y tecnológico de la región».
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