| Fernando Léniz, presidente de la Corporación Chilena de la Madera |
Plantea que el Gobierno no ha tenido una buena actuación en el caso Planta Valdivia, que aún no puede producir al 100%. CHILE (27/12/2007).- En un año con exportaciones récord -que se explican de manera íntegra por el alza en la producción y el precio de la celulosa-, los empresarios forestales han debido lidiar con una fuerte caída de las compras de su principal, y en algunos casos, único cliente: Estados Unidos. La crisis subprime ha traído como consecuencia una drástica reducción de la demanda por productos para la construcción en ese mercado. Esto afectó a varias empresas y hoy el panorama no es muy alentador: aserraderos cerrados, vacaciones forzadas y menores precios por sus productos. «Ha sido una lección muy dura. Ha bajado la demanda y, por ende, también la producción de productos que usan mucha mano de obra, afectando seriamente el empleo», explica el presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), Fernando Léniz. Pese a esto, el timonel forestal anuncia inversiones por US$ 225 millones para el próximo año, nuevas plantaciones y la misión clara de diversificar mercados para no repetir el error. -¿Cuál es el balance 2007? «Hemos visto aumentos de producción importante, pero que corresponden a entradas en producción de nuevas fábricas cuyas inversiones fueron decididas hace un tiempo. Hay nuevas plantas de celulosa que entraron en plena producción este año, otras que podrían haber estado en plena producción, y que todavía se mantienen con restricciones. Ese es uno de los puntos negros que vemos en el manejo de las relaciones entre el Gobierno y el sector privado». -¿Cómo ve la discusión por Planta Valdivia? «El Gobierno tiene funciones ineludibles en materia de control ambiental, para que se cumpla con ciertas normas. Pero, una vez que se cumplan esas normas, tiene que dar las autorizaciones del caso para que las cosas funcionen». «En ese caso concreto, se ha cumplido con todas las normas impuestas por la autoridad para poder funcionar a plena capacidad y todavía no se hace. Eso desprestigia el sistema de control medioambiental». -¿A qué lo atribuye? «Voy a usar el mismo término que usó Roberto Angelini cuando le preguntaron al respecto. Si no hay razones técnicas, tendrán que ser políticas». -¿Cree que el Gobierno ha estado muy presionado? «Seguramente. El Gobierno tiene que estar al margen de presiones de empresarios, de grupos de presión o de los partidos políticos». -Además, hemos visto que el año ha estado marcado por el descenso de las exportaciones a Estados Unidos. «Sí. Eso ha afectado a un grupo específico de la producción forestal chilena, que dentro de los volúmenes totales de exportación, no es muy relevante». «Pero ha golpeado a las empresas, sobre todo las de tamaño mediano. La baja en el ritmo de construcción de casas nuevas en EE.UU. ha sido muy violento, afectando a los productos de madera y, muy fuertemente, de productos semielaborados provenientes de Chile». -¿Hubo un error del sector, al no diversificar mercados? «Yo diría que sí. Hay empresas que están menos afectadas, que son, justamente, las que estaban más diversificadas. Lo digo con plena autoridad, porque en la empresa en que yo soy accionista principal (Aserraderos Paillaco) estábamos muy concentrados en EE.UU. y quedamos muy afectados. Ahora estamos exportando a China o Vietman, pero eso lo deberíamos haber hecho antes». -Otros sectores lo hicieron con anterioridad. «Sí, pero EE.UU. es un mercado muy dinámico, de un crecimiento muy rápido. Un mercado muy natural para Chile, con buenas vías de comunicación. Entonces, era muy lógico concentrarse en EE.UU». -Además hay aserraderos parados. Es el caso de Horcones y La Araucana. «Efectivamente. Ha pasado que, pese a que algunos tenían clientes diversificados, los mercados alternativos no han sido capaces de copar la baja demanda de EE.UU. Eso ha sido reemplazado por otros países, como China, pero allí piden otra cosa que usa menos mano de obra». -¿Cómo toman la aprobación de la Ley de Bosque Nativo? «Es un alivio muy grande, porque va a permitir que la gente se tome en serio lo que es el bosque nativo. El problema que teníamos antes es que era tan difícil hacer algo con el bosque nativo que los pequeños propietarios no estaban en condiciones de pasar por todo el trámite que se requiere para pedir autorizaciones para manejarlo. Era un bosque sin dueños. Y estaba expuesto a la depredación de terceros, o al mal uso». «Había manejo irracional, robos de madera. Como no tenía valor, no se preocupaban de él». -¿Por dónde podría crecer la industria forestal? «Crecimientos como los que hemos visto hasta la fecha no van a venir más. Pero aún quedan 3 millones de hectáreas de terrenos baldíos, expuestos a erosiones, que se podrían plantar. Y cuando hayamos subido de las actuales 2 millones de hectáreas a 5 millones, vamos a poder disponer de volúmenes de madera importantes». -¿Cómo ve 2008? «Estimamos nuevas plantaciones por 50 mil hectáreas adicionales, lo que costará US$ 25 millones. También hay ampliaciones de fábricas por otros US$ 137 millones. En total, la industria invertirá US$ 225 millones». «Crecimientos de la actividad forestal chilena, como los que hemos visto hasta la fecha, no van a venir más». Molduras: «En el suelo» -¿Cómo están proyectando 2008, en términos de producción? «En celulosa, esperamos producir 250 mil toneladas más, porque van a estar funcionando, durante 12 meses consecutivos, dos plantas que entraron en 2007 a plena capacidad, Santa Fe II (CMPC) y Nueva Aldea (Arauco). En tableros, se espera un aumento de producción del 24%. Éso es bastante, pero hay que ver cómo se entra a nuevos mercados, pensando en que los tableros son muy dependientes de la construcción y también de EE.UU». -Igual que las molduras. «Ah, no, eso se ha ido al suelo. Han tenido que parar no más. No se puede exportar a China, no compran molduras». Fuente: El Mercurio


