Argentina tiene la madera, el conocimiento y el mercado; falta consolidar la competitividad. En la Exposición Rural de Palermo, el Consejo Foresto-Industrial Argentino (CONFIAR) presentó la hoja de ruta estratégica para atraer megaproyectos de inversión, multiplicar las exportaciones e integrar la bioeconomía al modelo de desarrollo del país.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (22/7/2026) .- Mientras gran parte del debate económico argentino gira en torno a cómo generar divisas, empleo y crecimiento federal, representantes del sector foresto-industrial sostienen que una parte importante de esa respuesta ya existe.
Con una de las mayores disponibilidades de recursos forestales de la región, capacidad para atraer inversiones, industria instalada, tecnología, conocimiento y una demanda internacional en expansión por productos de industrias sostenibles, Argentina cuenta con condiciones objetivas para ampliar su participación en los mercados globales, desarrollar nuevas inversiones y consolidar una bioeconomía con fuerte impacto territorial a mediano y largo plazo.
Ese fue el eje central del encuentro organizado por el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) en el marco de la Exposición Rural de Palermo, realizado el miércoles 21 de julio en Buenos Aires, donde representantes de las principales entidades de la cadena compartieron diagnósticos, cifras y propuestas para demostrar el protagonismo del sector a la hora de aportar a una verdadera política de desarrollo:
- Pablo Ruival (presidente de AFoA): Las oportunidades de Argentina en el sector forestal.
- Ignacio Méndez Cunill (director de la SRA y coordinador del Comisión Forestal): Producción forestal, estrategias de diversificación e innovación: “Argentina tiene la oportunidad de liderar una nueva forma de producir; más eficiente, más sustentable y más competitiva. Los sistemas silvopastoriles son una muestra concreta de ese camino”, fue el mensaje del productor.
- Federico Moyano (director de Pro-Sustentia): Oportunidades y desafíos de los sectores agropecuario y forestal en el mercado de carbono.
- Daniel Vier (secretario general de FAIMA): Comercio exterior y construcción con madera: una nueva agenda para el sector: “La competitividad debería ser una política de Estado en Argentina”, resumió.
- Osvaldo Kovalchuk (presidente de ASORA): La industria de pellets transforma un pasivo ambiental en un activo de alto rendimiento.
- Juan Sackmann (presidente de AFCP): Celulosa y papel: sustentabilidad como estrategia.
Más allá de las particularidades de cada presentación, todos los expositores coincidieron en un mismo diagnóstico: Argentina posee recursos, conocimiento, capacidad industrial y oportunidades concretas para invertir y crecer, pero necesita consolidar un entorno competitivo que permita transformar esas ventajas comparativas en empleo, exportaciones, desarrollo regional e inversiones de largo plazo.
De la jornada participaron, Marcos Pereda, en representación de la SRA, y autoridades nacionales de la Secretaría de Agricultura de la Nación, como el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, Manuel Chiappe, y la directora nacional de Desarrollo Foresto-industrial, Sabina Vetter.

Un recurso estratégico con margen para multiplicar su impacto
Con la coordinación general de Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), y la bienvenida de Marcos Pereda (Grupo Bermejo), en representación de la Sociedad Rural Argentina (SRA) el punto de partida estuvo a cargo de Pablo Ruival, presidente de la entidad, quien describió la magnitud del patrimonio forestal argentino y el potencial aún no desarrollado de la actividad.
Argentina cuenta con aproximadamente 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados, con elevados niveles de productividad y una disponibilidad creciente de madera proveniente de plantaciones sostenibles. Sin embargo, esa fortaleza todavía no encuentra un correlato en el comercio internacional. Mientras el país exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales en productos foresto-industriales, Uruguay supera los 3.000 millones, Chile ronda los 6.500 millones y Brasil supera ampliamente los 17.000 millones.
Esta diferencia refleja tanto la brecha existente como el enorme margen de crecimiento disponible para la Argentina. Ruival sostuvo que el país dispone de condiciones naturales, productividad, experiencia técnica y estándares de manejo forestal capaces de posicionarlo entre los principales proveedores mundiales de productos forestales sostenibles, siempre que logre consolidar un marco de previsibilidad para nuevas inversiones.
Para Ruival, el nuevo escenario de estabilidad macroeconómica ofrece un marco inédito para el crecimiento: la caída del riesgo país por debajo de los 400 puntos básicos vuelve a colocar a la Argentina en el radar de la inversión y el financiamiento internacional. A esto se suma un impulso foresto-industrial apuntalado por esquemas pro-inversión como el RIGI, el RIMI y el proceso de desregulación impulsado por el Gobierno nacional. En materia de inserción global, se destacan los avances en acuerdos estratégicos —como la alianza UE-Mercosur y el acuerdo de comercio e inversión con Estados Unidos—, además de negociaciones en marcha con mercados clave como Singapur, Corea e India.
En este contexto de optimismo, el titular de AFoA remarcó la necesidad de avanzar en una agenda pendiente estructurada en dos grandes pilares:
Competitividad y costos: Optimización de la logística y la infraestructura mediante el transporte multimodal para abaratar fletes y costos de exportación, sumado a un alivio e integración tributaria entre Nación, provincias y municipios.
Prioridades legislativas: Reformas prioritarias en el Congreso sobre la Ley de Tierras, Ley de Manejo del Fuego y Ley de Cabotaje, junto al impulso de nuevos marcos de fomento como el Proyecto de Ley de Créditos de Carbono y la actualización de la Ley de Envases.

Integrar producción forestal y ganadera: más producción en la misma superficie
La mirada sobre el desarrollo territorial se amplió con la presentación de Ignacio Méndez Cunill, representante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la SRA, quien expuso el potencial de los sistemas silvopastoriles como modelo de integración entre forestación y ganadería.
Lejos de representar actividades competitivas entre sí, explicó que ambos sistemas pueden complementarse, mejorando el aprovechamiento de la tierra, diversificando ingresos, favoreciendo el bienestar animal y fortaleciendo la sustentabilidad de los establecimientos productivos.
El desarrollo de estos modelos aparece, además, como una alternativa especialmente atractiva para numerosas regiones del país, al permitir combinar producción, conservación y agregado de valor dentro de un mismo esquema productivo.
«Hace algunos años entendimos que el desafío ya no era elegir entre ganadería o forestación. El verdadero objetivo era lograr una sinergia y que ambas actividades produzcan más juntas que por separado», afirmó Méndez Cunill.
«Argentina tiene la oportunidad de liderar una nueva forma de producir: más eficiente, más sustentable y más competitiva. Los sistemas silvopastoriles son una muestra concreta de ese camino», concluyó.

Carbono: una oportunidad que trasciende el ambiente y abre nuevos negocios
La transición hacia economías bajas en carbono también ocupó un lugar central durante la jornada. Federico Moyano, representante de la Mesa Argentina de Carbono y presidente de ProSustentia, explicó que los mercados voluntarios de carbono se consolidan como una de las herramientas de mayor crecimiento a nivel internacional y representan una oportunidad concreta para que Argentina genere nuevas fuentes de ingresos asociadas a la captura y reducción de emisiones.
Los proyectos forestales se ubican entre los principales generadores de créditos de carbono a escala global, lo que abre posibilidades para atraer inversiones, fortalecer economías regionales y diversificar la rentabilidad del sector. Entre las iniciativas que capturan y almacenan CO₂, destacan las Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS) —tanto forestales (carbono en madera) como agropecuarias (carbono en suelo)— y las soluciones tecnológicas como el biochar.

El desarrollo futuro de las NBS en Argentina cuenta con ventajas comparativas únicas, como la disponibilidad de más de 150 millones de hectáreas agropecuarias, una línea de base baja que facilita generar mejoras de impacto y costos de tierra y producción sensiblemente menores a los de países vecinos. Sin embargo, para concretar este potencial, Moyano detalló los principales desafíos del sector:
- Seguridad jurídica: Una Ley de Carbono que garantice la titularidad de los créditos, su comercialización y el derecho sobre la tierra.
- Acceso a mercados regulados: Alineación con el Artículo 6 del Acuerdo de París mediante regulación nacional (autorización + ajustes correspondientes).
- Armonización normativa: Unificación de criterios regulatorios entre las provincias y la Nación.
- Mercado voluntario dinámico: Precios que cubran los costos reales de generación de los créditos.
- Capacidad técnica: Implementación de esquemas de manejo no tradicionales con enfoque socioambiental.
- Diseño estratégico: Proyectos adaptados a los estándares de certificación y demandas del mercado internacional.
Más allá del componente ambiental, el mercado de carbono fue presentado como una herramienta económica capaz de impulsar la innovación, el financiamiento y el desarrollo productivo, integrando a la actividad forestal dentro de una de las agendas de mayor dinamismo en la economía mundial.
Competitividad como política de Estado
La competitividad fue otro de los ejes centrales del encuentro. Desde FAIMA, Daniel Vier, secretario general de la entidad, sostuvo que el crecimiento de la cadena requiere políticas de Estado capaces de brindar previsibilidad, promover inversiones y estimular el agregado de valor dentro del país.
Entre sus reflexiones, el empresario resumió la postura del sector privado: «La industria está haciendo su parte: invierte, innova y agrega valor. El desafío ahora es la competitividad y nuevos mercados».
Falta en el país construir estas condiciones para no perder competitividad global y productiva, por ello, sostuvo que «la competividad deberia ser una política de Estado en la Argentina para que la industria adquiera capacidades, se desarrolle la infraestructura de puertos, se reduzcan los costos logísticos, etcétera».
En ese escenario, destacó el potencial de la construcción industrializada con madera -desde módulos habitacionales hasta edificios multipiso- como una herramienta estratégica para modernizar el mercado interno con procesos más rápidos, eficientes y sustentables, además de acelerar tiempos de obra y generar empleo industrial de alta calificación.
Vier remarcó además que fortalecer la competitividad no solo implica producir más, sino también desarrollar nuevos mercados, incrementar las exportaciones y consolidar una industria capaz de transformar localmente un recurso renovable de enorme disponibilidad.

Residuos forestales con oportunidad de producir energía y desarrollo
La bioenergía fue presentada como otro de los grandes vectores de crecimiento para la cadena. Osvaldo Kovalchuk, presidente de ASORA, mostró cómo la producción de pellets permite transformar subproductos forestales en un combustible renovable con creciente demanda internacional, promoviendo un mejor aprovechamiento del recurso y fortaleciendo la economía circular.
Además de reducir desperdicios, esta industria contribuye a diversificar la matriz energética, generar nuevas inversiones y ampliar las oportunidades de agregado de valor en origen, especialmente en las regiones forestales.

Innovación, celulosa y papel: la transformación de la economía
El recorrido por la cadena concluyó con la presentación de Juan Sackmann, presidente de AFCP, quien expuso el papel estratégico que cumplen las industrias de la celulosa y el papel dentro de la bioeconomía.
La creciente demanda mundial de envases sostenibles, empaques renovables y materiales de origen forestal posiciona a esta industria frente a nuevas oportunidades de crecimiento, impulsadas por la sustitución progresiva de materiales fósiles y la expansión del comercio electrónico. En ese contexto, Sackmann destacó la necesidad de continuar incorporando innovación, eficiencia y sostenibilidad como pilares para fortalecer la competitividad de toda la cadena.
Durante su exposición, hizo especial referencia a la megainversión de USD 2.000 millones proyectada por ARPulp en Ituzaingó (Corrientes), afirmando que «será el proyecto que defina si Argentina puede convertir su productividad forestal en escala industrial competitiva global».
Una agenda común para transformar el potencial en desarrollo
En el cierre, el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, Manuel Chiappe, destacó el valor estratégico de la foresto-industria para el desarrollo productivo del país y la necesidad de generar condiciones que favorezcan la inversión, la competitividad y el agregado de valor. También acompañó la jornada la directora nacional de Forestoindustria, Sabina Vetter, ratificando el acompañamiento institucional a una actividad considerada clave dentro de la agenda de bioeconomía.
Más allá de las particularidades de cada presentación, todos los expositores coincidieron en un mismo diagnóstico: Argentina posee recursos, conocimiento, capacidad industrial y oportunidades concretas para invertir y crecer, pero necesita consolidar un entorno competitivo que permita transformar esas ventajas comparativas en empleo, exportaciones, desarrollo regional e inversiones de largo plazo.
El encuentro dejó un mensaje compartido: la foresto-industria argentina ya no necesita demostrar que posee recursos, conocimiento técnico o capacidad productiva. El verdadero desafío consiste en convertir esas fortalezas en una estrategia sostenida que permita atraer inversiones, ampliar exportaciones, generar empleo de calidad y consolidar al sector como uno de los grandes motores de la bioeconomía nacional.








