La tercera sesión del II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina reunió en Misiones a referentes internacionales del PNUMA, la OCN LAC y la estructura global del FSC. El debate se centró en cómo superar las crisis de credibilidad del mercado voluntario de carbono, construir traductores entre la banca e industriales, y consolidar esquemas de financiamiento donde los impactos en los bosques cuenten con verificación de tercera parte. «Para avanzar se requiere financiación, es necesario intensificar diálogo intersectorial para definir productos y esquemas que integren capital natural, servicios ecosistémicos y necesidades comunitarias», señaló el argentino Rodrigo Tornquist, del Observatorio de Capital Natural para América Latina y el Caribe (OCN LAC).
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
ARGENTINA (23/9/2026).- El II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina fue presentado el miércoles 9 de septiembre de 2026 en el Hotel Village Cataratas de Puerto Iguazú, en la ecorregión del Bosque Atlántico (Misiones), organizado conjuntamente por FSC Latinoamérica, FSC Argentina y FSC Brasil, y contó con la cobertura exclusiva de ArgentinaForestal.com.
Bajo la consigna central de analizar el paso «del impacto medido al impacto financiado», el encuentro tomó una relevancia estratégica para la región al reunir al sector financiero, organismos internacionales, empresas, gobiernos, la academia y comunidades locales con un propósito decisivo: articular mecanismos para financiar la conservación, la restauración y el manejo forestal sostenible con impacto verificado en el corazón de la Selva Paranaense.
Durante el Panel 3, titulado «Fuentes de financiamiento para la protección de la naturaleza» y moderado por Steve Edwards (FSC Internacional), los especialistas abordaron las vías concretas para la captación de recursos. La mesa contó con la participación de Mariano Cirone (PNUMA/UN-REDD), Rodrigo Tornquist (Observatorio de Capital Natural para América Latina y el Caribe – OCN LAC), Fabián Farkas (Director Comercial de FSC Internacional), María Sosa y Thomas Van Der Swalow (Servicios Ecosistémicos de FSC Países Bajos).

Mariano Cirone centró su intervención en la evolución de los mercados voluntarios de carbono y el viraje hacia esquemas jurisdiccionales como respuesta a la crisis de credibilidad registrada entre 2021 y 2023. El especialista detalló el impacto económico de las denuncias por falta de integridad ambiental y social:
- Evolución del mercado global: La movilización de recursos pasó de USD 320 millones en 2019 a un pico de USD 2.100 millones en 2021, para luego caer drásticamente a USD 755 millones en 2023 tras revelarse inconsistencias técnicas en diversos proyectos.
- Consecuencias operativas: La pérdida de confianza provocó el cierre de empresas desarrolladoras, la cancelación de iniciativas y la salida de inversores clave.
- Pilares de la integridad: Cirone enfatizó que la recuperación del mercado exige resolver tres frentes: la contabilidad precisa (garantizando la adicionalidad de cada tonelada de $CO_2$ y fijando líneas de base reales, no infladas), la salvaguarda social (evitando impactos negativos sobre comunidades locales y biodiversidad) y la debida diligencia.
El representante de PNUMA/UN-REDD explicó que la actualización de estándares metodológicos (como ART TREES y JNR) busca erradicar desviaciones, si bien genera un incremento en los costos de transacción.
En este terreno, Cirone destacó que el programa de la provincia de Misiones se convirtió en el primer registro jurisdiccional a nivel mundial, constituyendo un ejemplo de cómo los mercados de carbono pueden apalancar las políticas públicas locales.
El «unicornio» del financiamiento: traducir lenguajes entre la banca y el territorio
En el marco del foro, las reflexiones compartidas por Rodrigo Tornquist aportaron un análisis crítico sobre la disponibilidad real de capitales para la conservación. Tornquist recurrió a la metáfora del «unicornio» para ilustrar la situación actual: aunque existe la voluntad compartida de gobiernos, comunidades e instituciones financieras por fondear la naturaleza, el esquema ideal de financiamiento a la escala requerida aún no existe en la práctica.
Desde la perspectiva del especialista, superar esta barrera exige construir puentes de comunicación y entendimiento político entre actores que históricamente han hablado lenguajes diferentes: los desarrolladores tecnológicos, la comunidad científica, las empresas forestales y los analistas de riesgo de los bancos.
Para lograr que los proyectos piloto escalen y se repliquen en los territorios, Tornquist destacó los siguientes aspectos:
- Observatorio de Capital Natural (OCN LAC): Iniciativa regional creada junto a diversas organizaciones para impulsar la agenda de capital natural, fortalecer capacidades locales y generar condiciones habilitantes que atraigan inversiones hacia economías positivas para la naturaleza.
- Gestión del riesgo ante eventos extremos: Frente a la presencia del fenómeno El Niño y sus impactos en lluvias, sequías e incendios, instó a priorizar la planificación y la preparación preventiva sobre la simple gestión de emergencias, tratando a los bosques y humedales como infraestructura natural de protección.
- Pobreza de modelos rígidos: Subrayó la necesidad de aplicar creatividad y diálogo multisectorial para diseñar soluciones a medida de cada territorio, evitando modelos que sacrifiquen la producción de alimentos o la rentabilidad empresarial.
En una entrevista con ArgentinaForestal.com en el marco del II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina, el exdirector de Cambio Climático de la Nación y referente de la OCN LAC analizó en detalle los desafíos para canalizar inversiones reales hacia la conservación, la urgencia de gestionar el riesgo ante eventos extremos como El Niño y la certificación como herramienta de transparencia.
Su análisis fue un alerta, dejó una llamada de atención urgente: acelerar la preparación frente a eventos climáticos extremos y construir confianza, estándares técnicos y consensos sólidos para que el capital pueda fluir de manera efectiva hacia proyectos con impacto verificable.

«Hay que tener esperanza. La naturaleza no perdona; nuestra mejor opción es aliarnos con ella. Muchos países lo están haciendo: Brasil, Chile y Perú ya cuentan con esquemas de pago por servicios ecosistémicos, y en el sector privado están pasando muchas cosas al revisar sus cadenas de valor. Aunque el Foro Económico Mundial está analizando el tema, aún no existe un modelo único; se diseña muy a medida. Por eso conviene tener coraje, ser creativos y colaborar. Los seres humanos salen adelante cuando actúan de forma colectiva», enfatizó Tornquist.
Al abordar la viabilidad del financiamiento de la naturaleza, el especialista expresó inquietud sobre la falta de entendimiento entre los actores clave. Advirtió que el sistema financiero, los desarrolladores tecnológicos y la comunidad científica suelen hablar en «idiomas» totalmente diferentes: «Pueden estar dos años encerrados en la misma oficina y, aunque posiblemente estén hablando de lo mismo, no se entienden por la terminología con la que se manejan en sus respectivos mundos. Para financiar la naturaleza nos toca crear puentes, ser traductores, construir consensos y lograr entendimiento político. Hay que comprender que esto beneficia a todas las partes: un proyecto piloto bien estructurado puede convertirse en un gran negocio que genere empleo, eleve la productividad y reduzca riesgos operacionales», enfatizó el experto.
Tornquist remarcó que el único camino posible es el diálogo interdisciplinario. Si bien existen barreras políticas y fallas de liderazgo, destacó la fortaleza de las iniciativas comunitarias en la región que demuestran que el modelo es viable: «Las comunidades están organizadas en muchos casos; hay proyectos piloto en la región que ya son realidades tangibles por su impacto verificado en el territorio y ofrecen oportunidades replicables. Hace unos meses creamos el Observatorio de Capital Natural para América Latina y el Caribe (OCN LAC), integrado por prestigiosas organizaciones. Allí buscamos aprender de manera colectiva e impulsar la agenda de capital natural y financiamiento regional, fortaleciendo capacidades, promoviendo el diálogo y generando condiciones virtuosas para movilizar inversiones hacia economías positivas para la naturaleza».

La naturaleza como infraestructura frente a la hostilidad climática
Para el exdirector de Cambio Climático de la Nación, la crisis ambiental actual excede lo estrictamente climático: la evidencia científica indica que múltiples factores que sostienen el funcionamiento del sistema planetario están siendo desafiados. Bajo esta premisa, advirtió que en la actualidad no basta con «ser sostenibles», sino que es indispensable aprender a operar en un entorno cada vez más hostil caracterizado por riesgos sistémicos que alteran la certidumbre ecológica.
Respecto al fenómeno El Niño —cuyos efectos de mayor severidad se prevén entre octubre y febrero con eventos de lluvias extremas, olas de calor, inundaciones, sequías e incendios—, Tornquist instó a cambiar el paradigma de gestión:«Esto ya es una realidad. Por eso hay que priorizar la gestión del riesgo sobre la simple gestión de la emergencia. Negar la realidad no es una estrategia. Hay que prepararse, organizarse y establecer protocolos familiares y comunitarios —que abarquen información, puntos de encuentro, suministro eléctrico y dependencias médicas— para salvar vidas y reducir pérdidas materiales».
En esa misma línea, sostuvo que la política ambiental debe ocupar un rol central en la estrategia de desarrollo, considerando a la naturaleza en buen estado (bosques y humedales) como la mejor infraestructura de defensa ante desastres naturales:«Debemos integrar de manera equilibrada los aspectos social, humano, ambiental y económico, evitando modelos que sacrifiquen la producción de alimentos o el margen de lucro. Necesitamos redefinir el modelo de desarrollo mediante el diálogo, la creatividad y consensos multisectoriales».
La certificación FSC como garantía de integridad
Finalmente, el especialista analizó el contexto político y económico nacional y global, señalando en la entrevista que mantiene las esperanzas que cambie el rumbo, aunque persistan posturas negacionistas en ciertos gobiernos, el mercado internacional se mueve por la calificación de riesgos que realizan bancos, aseguradoras y fondos de inversión, así como por las cláusulas ambientales crecientes en los acuerdos comerciales.
En este contexto, valoró a la certificación FSC de Impacto Verificado como una herramienta estratégica para edificar confianza en la actividad foresto-industrial: «Los estándares FSC responden a la necesidad de construir confianza en la actividad productiva y habilitan esquemas colaborativos de inversión en regeneración. Ofrecen metodologías comunes, verificación por tercera parte, trazabilidad en el uso de los fondos e impactos acordados, lo que permite pedir cuentas claras si no se cumplen los objetivos. Es imprescindible desarrollar, consensuar y aplicar estos estándares con transparencia para facilitar el flujo de capital hacia las comunidades y la naturaleza. Y también comunicar estos logros. La agenda ambiental no debe ideologizarse: debe ser una política de Estado donde prime la racionalidad frente a desafíos inmediatos como El Niño», concluyó.
La articulación de mecanismos transparentes de financiamiento para la conservación y el manejo sostenible representa un pilar determinante para la competitividad futura de la industria forestoindustrial en la Argentina, América Latina y el mundo.
En un contexto global de alta exigencia climática y regulatoria, contar con datos auditables sobre los impactos ambientales de las operaciones forestales permite transformar la protección de los servicios ecosistémicos en un activo rentable para los propietarios de bosques. En el análisis de los expertos, en la medida en que la región logre unificar el lenguaje entre las comunidades territoriales, los productores y el sector financiero, el patrimonio forestal dejará de ser percibido como un costo operativo para consolidarse como una inversión sostenible de alto rendimiento y bajo riesgo a largo plazo.
Volvé a ver al Panel 3 con expertos sobre Financiamiento para la Naturaleza
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