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La Mesa Argentina de Carbono debate sobre las oportunidades en los mercados internacionales y la necesidad de avanzar en acuerdos en la COP29

En un conversatorio organizado por la Cancillería, la Mesa Argentina de Carbono resaltó la importancia de la participación en los mercados internacionales de carbono para el desarrollo del país y su contribución a la acción climática. Funcionarios, empresarios y expertos coincidieron en la urgencia de generar acuerdos en el marco del artículo 6 del Acuerdo de París para promover la reducción de emisiones y atraer inversiones sostenibles.

 

Fuente: MNCF

BUENOS AIRES (4/10/2024).- El pasado 19 de septiembre, la Mesa Argentina de Carbono participó en un conversatorio sobre mercados de carbono, organizado por la Cancillería en el Palacio San Martín. El evento, que reunió a funcionarios nacionales y provinciales, empresarios y académicos, abrió un espacio clave de interacción entre los sectores público y privado, con el objetivo de analizar las oportunidades de Argentina en los mercados internacionales de carbono.

Actualmente, más de 50 países han suscrito acuerdos para la transferencia de reducciones de emisiones bajo el artículo 6 del Acuerdo de París. Sin embargo, Argentina no figura en esta lista, lo que representa una limitación significativa para el desarrollo nacional y la acción climática.

“Celebramos que se realicen estos encuentros para generar las condiciones necesarias para desarrollar estos mercados en el país», destacó Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Durante la jornada, la Cancillería presentó los avances en las negociaciones de cara a la COP29, que se celebrará en Bakú, Azerbaiyán, en noviembre de 2024. En dicho evento, Argentina participará junto con el Grupo Sur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Ecuador), una región que representa un enorme potencial en la comercialización de créditos de carbono, principalmente en sectores de Agricultura, Bosques y Usos del Suelo (AFOLU).

Argentina participará en conjunto como Grupo Sur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Ecuador). De hecho, Latinoamérica es actualmente la segunda región del planeta con gran potencial para el desarrollo y comercialización de proyectos y créditos de carbono, principalmente de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), es decir del sector de la Agricultura, Bosques y Usos del Suelo (AFOLU).

En los últimos 5 años en Latinoamérica se emitió el 22% de los créditos de carbono del mundo, proveniente de un total de 457 proyectos. Actualmente más de 50 países del mundo tienen acuerdos en marcha para la transferencia de reducciones por Art. 6 del Acuerdo de París, pero Argentina no figura en esa lista.

Desde el sector privado se ha avanzado en proyectos para transferencia de reducciones con países como Suiza y Suecia, que incluso han llegado a contar con Carta de Intención por parte de la autoridad ambiental nacional.

Dado que la Mesa ha impulsado la Red Latinoamericana de Asociaciones de los Mercados de Carbono se tiene conocimiento de los procesos que están llevando países de la región al respecto, quedando Argentina muy relegada en este aspecto.

Carlos Villar, fundador y presidente de HINS, miembro de la Mesa Argentina de Carbono, señaló que Argentina ha perdido oportunidades para financiar proyectos de bioenergía a través de programas como “Captación de Metano en rellenos sanitarios” y “Energía a partir de Biomasa”, que no prosperaron debido a la falta de acuerdos internacionales.

Desde la Secretaría de Energía, se destacó la importancia de crear un Sistema de Comercio de Emisiones en Argentina, inicialmente para el sector energético, pero con la intención de extenderlo a otros sectores emisores. «Argentina debe cumplir con los compromisos internacionales y mostrar trazabilidad en la reducción de emisiones», subrayaron desde la secretaría.

La Mesa Argentina de Carbono instó a ampliar los mercados de demanda de reducciones de emisiones logradas en el país, tanto internos como externos, voluntarios o regulados. «Es crucial avanzar en acuerdos en el marco del artículo 6 y promover iniciativas que generen demanda interna», concluyó Cano.

Desde el área gubernamental de Ambiente se comentó que se comenzará el trabajo en el marco del Gabinete Nacional de Cambio Climático para actualizar la NDC a 2035. La idea es que los distintos sectores puedan participar para identificar los tipos de proyectos que puedan ser elegibles para transferencias internacionales. Trabajarán también con la elaboración de diagnósticos y capacitaciones, además de acompañar y fortalecer capacidades de gobiernos sub-nacionales.

Desde esa cartera desatacaron que la oportunidad para la Argentina radica en propiciar el intercambio de tecnologías, poder asociar estos mercados con co-beneficios ambientales y sociales integrales, facilitar el acceso a mercados con mayores exigencias ambientales y atraer inversiones sostenibles.

La clave es poder apoyar la transición de sectores relegados o donde la mitigación es muy costosa. De esta manera es que surge como central el trabajo sectorial y jurisdiccional sobre la construcción de la nueva NDC (prevista para 2025).

La transición energética

Por su parte, la Secretaría de Energía – Ministerio de Economía de la Nación presentó su proyecto de sistema de comercio de emisiones en virtud de que ya se vislumbra una clara necesidad de que Argentina debe cumplir requisitos internacionales para poder competir y comercializar en esta área.

En tal sentido, comentaron que se sigue avanzando con la creación de un Sistema de Comercio de Emisiones en el país. En principio sería para el sector energético, pero su intención sería que fuera a todos los sectores emisores. Destacaron que el objetivo es mostrar que Argentina es un país que cumple sus compromisos internacionales y que tiene mecanismos de trazabilidad para la reducción de emisiones, posibilitando mejores condiciones de comercio internacional.

Desde dicha secretaría de Energía remarcaron que la República Argentina necesita convertirse en un país netamente exportador y para ello las inversiones en los distintos sectores son imprescindibles. Es necesario para ello: recuperar la confianza, reglas claras para lograr mayor seguridad jurídica y en tercer lugar, cumplir los compromisos asumidos internamente como con los internacionales.

Destacaron, asimismo, que el financiamiento es fundamental y está disponible en mayor medida para proyectos asociados con la transición energética. Argentina posee muchos recursos renovables sobresalientes y un extenso territorio apto para la bioenergía, potencial hidroeléctrico aún sin desarrollar, producción de biocombustibles, 3.000 kilómetros de costa marítima para la producción de hidrógeno bajo en emisiones y sus derivados, enormes recursos de Gas no Convencional.

Todas estas inversiones pueden ayudar a que no sólo la República Argentina haga su transición energética, sino también que el mundo haga la suya.

 

 

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