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Incendios forestales: la silvicultura responsable como una herramienta para mitigar riesgos

El manejo responsable ayuda a mitigar los riesgos de incendio y protege a comunidades y ecosistemas contra los impactos devastadores de los incendios forestales. Los principios fundamentales del sistema de certificación FSC exigen que los administradores forestales evalúen los riesgos relativos a desastres naturales, incluyendo incendios forestales, además de que implementen actividades para ayudar a mitigar esos riesgos.

 

Fuente: FSC 

 

ESPAÑA (JULIO 2026).- En años recientes, incendios forestales han devastado millones de hectáreas de tierras con áreas boscosas, han destruido miles de hogares y cobrado cientos de víctimas.

A escala mundial, prácticamente los peores años para incendios forestales de los que se tenga registro, han ocurrido desde 2020. Asimismo, los incendios son ahora el mayor factor de pérdida de bosques en todo el mundo.

Se requiere de una acción urgente y coordinada para impedir una mayor devastación, aunque con varios factores que fomentan la intensidad de los incendios, incluyendo los impactos del cambio climático y las actividades del ser humano, una respuesta sencilla es inexistente.

Sin embargo, esto es lo que sí conocemos: el manejo responsable ayuda a mitigar los riesgos de incendio y protege a comunidades y ecosistemas contra los impactos devastadores de los incendios forestales.

Los principios fundamentales del sistema de certificación FSC exigen que los administradores forestales evalúen los riesgos relativos a desastres naturales, incluyendo incendios forestales, además de que implementen actividades para ayudar a mitigar esos riesgos.

En la práctica, estas actividades podrían ser distintas en cada país, dependiendo de las condiciones ambientales, los riesgos y características de cada región. Los estándares nacionales de certificación del FSC correspondientes a distintos países toman en consideración estas diferencias.

Por ejemplo, en el norte de España, donde la Devesa da Rogueira se convirtió en el primer bosque del país en recibir la certificación FSC en 2020, los miembros de la comunidad que manejaban el bosque, periódicamente cortaban la vegetación que podría avivar incendios.

Dos años después, un incendio forestal abrasó a más de 11,000 hectáreas de la zona – pero dejó el bosque de la Devesa da Rogueira prácticamente intacto.

En Guatemala, donde las comunidades han invertido en patrullar los linderos de concesiones certificadas FSC, establecido y mantenido cortafuegos y supervisado continuamente la zona mediante tecnología de GPS (Sistema de Posicionamiento Global) y uso de drones, un estudio de 2018 encontró que las tierras boscosas manejadas carecieron prácticamente de incidentes de incendios en el transcurso de una década.

Los incendios forestales de 2017 en Portugal, los cuales abrasaron más de 500,000 hectáreas y donde perecieron más de 120 personas, también recalcaron la necesidad urgente de actividades de manejo forestal mejoradas y, desde entonces, se han llevado a cabo una diversidad de iniciativas de manejo.

Ahí, en bosques certificados FSC, los administradores han trabajado proactivamente durante años en manejo forestal responsable, implementando acciones que aumentan la resistencia a incendios y la resiliencia del ecosistema, incluyendo mediante el control de especies invasoras y promoviendo la regeneración de especies nativas.

Las prácticas de manejo en todo el mundo que pueden ayudar a impedir incendios también incluyen procedimientos tales como el control de actividades de visitantes, la remoción de basura, la creación de espacios que los bomberos pueden usar en caso de algún incendio súbito y el mantenimiento de zonas de amortiguamiento entre caminos públicos.

En todo el mundo, la certificación FSC significa que los bosques se manejan de formas que protegen los ecosistemas y mejoran la resiliencia forestal – ya que bosques más sanos no solamente ayudan a reducir los riesgos de incendios forestales de elevada gravedad, sino que también permiten una recuperación más rápida de los ecosistemas.

 

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