El presidente Javier Milei visitó este viernes Misiones para hablar ante empresarios y ejecutivos financieros en la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Descartó cambios de rumbo económico y afirmó que ganará las elecciones de 2027. En paralelo, un tractorazo y movilizaciones convocadas por decenas de organizaciones protestaban en rechazo a sus políticas económicas.
Fuente: Misiones Online
MISIONES (6/9/2026).- El presidente Javier Milei cerró este viernes la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), realizada en Loi Suites Hotel de Puerto Iguazú, en su primera visita a Misiones desde que asumió la presidencia.
El mandatario, que comenzó su exposición pasadas las 18.30, ratificó ante el auditorio de ejecutivos, gobernadores y empresarios que su plan económico no sufrirá modificaciones. Prometió redoblar su ortodoxia fiscal y monetaria hasta terminar con la inflación, y fue categórico con quienes esperan un giro de rumbo: advirtió que el mercado castigará a cualquiera que intente torcer el programa. “A los que quieran cambiarlo, el mercado les va a dar un cachetazo”, afirmó.
«Voy a redoblar la ortodoxia», advirtió Milei apenas comenzó su exposición, y aclaró que no modificará ni la política fiscal ni la monetaria, y prometió terminar “de una vez y para siempre” con la suba de precios.
El presidente también descartó una devaluación para 2027 y remarcó que no piensa torcer, por conveniencia electoral, lo que sostuvo durante toda su carrera pública. Recordó además que renunció a su jubilación de privilegio y que su compromiso con los argentinos es «de cuatro años, con opción a ocho».
Por otra parte, vinculó la expansión de las exportaciones con la posibilidad de sostener el reclamo por la soberanía de las Malvinas, en sintonía con los anuncios del día anterior.
En la misma línea, Milei se mostró confiado en un triunfo electoral el año próximo y apostó a que los argentinos no querrán volver a las políticas del pasado, al señalar: “Dudo que los argentinos sean tan tontos de querer volver al pasado”.
El discurso de Milei se dio en medio de una semana de fuerte exposición pública del Presidente, marcada por su viaje a Chile y, sobre todo, por el anuncio del jueves en cadena nacional sobre la soberanía de las islas Malvinas, que incluyó sanciones a petroleras y la confirmación de una base naval en el sur del país.
El canciller Pablo Quirno, presente en el mismo evento del IAEF, había adelantado horas antes que el Gobierno ya notificó a 180 empresas que deberán elegir entre operar en Malvinas o quedar alcanzadas por el nuevo régimen de sanciones.
La convención, bajo el lema «Argentina: de la estabilidad al crecimiento», reunió también a Luis Caputo, Federico Sturzenegger y a los gobernadores Hugo Passalacqua, de Misiones; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Raúl Jalil, de Catamarca; y Gustavo Valdés, Corrientes.
El ministro de Desregulación de la Nación, Federico Sturzenegger, consideró que regular el mercado yerbatero implicaría asignar a ese producto un precio que “no tiene”. Afirmó que el crecimiento del sector debería ser impulsado por las exportaciones y aseguró que el gobierno que integra está “100% a disposición de la industria”. Se mostró optimista respecto al desarrollo de la economía y de las chances de reelegir de Javier Milei.
El expresidente del Banco Central durante la administración de Mauricio Macri y paladín de la desregulación en la era libertaria volvió a negar de plano la posibilidad de que se definan precios mínimos por ley para la hoja verde de yerba mate. En diálogo con Misiones Online, consideró que hacerlo equivaldría a “ponerle a la yerba precios que en realidad no tiene” porque el mercado no los convalida.
Federico Sturzenegger hizo esas declaraciones en el marco de la 47° convención anual del IAEF que se desarrolla en Puerto Iguazú con la presencia de lo más granado del círculo rojo empresarial argentino y que contará con el presidente Javier Milei como broche de cierre. A pocos kilómetros, productores yerbateros de distintos puntos de la provincia protestan contra la desregulación del sector, factor que identifican como principal responsable por el desplome de los precios de la hoja verde y la yerba canchada.
Sturzenegger tiene una idea completamente diferente. Entiende que la desregulación resultó beneficiosa porque “sinceró” el precio del producto, lo que a su vez favoreció el crecimiento de las exportaciones.
“No hay ningún motivo por el cual la industria yerbatera le pueda brindar yerba al 96% a las familias argentinas y no pueda hacer lo mismo en todo el resto del mundo con el producto espectacular que tiene, ¿no? Entonces me parece que tenemos que poner el foco en ese crecimiento y no necesariamente en poner, en Argentina, un precio que la yerba no tiene”, dijo.
Además se mostró refractario a instrumentar políticas públicas que asistan a los eslabones más débiles de cadena yerbatera. “Todas las industrias tienen sus distintos eslabones y sus distintos participantes, y eso genera un precio que es el que está en el mercado”, analizó.
El funcionario entiende que la clave para el crecimiento del sector pasa por el desarrollo de los mercados de exportación y resaltó que “el Gobierno Nacional está 100% a disposición de la industria” para cumplir con ese objetivo. “Me parece que tenemos que apostar a lo grande. Y yo me imagino la industria de la yerba en 10 años muchísimo más grande que la que tenemos hoy”, señaló.
“Me parece que es un producto que tiene una potencialidad en el mundo infinita por las características que sabemos que tiene el producto, ¿no? Ahora, el producto tampoco necesariamente tiene que venderse de la manera que lo consumimos en Argentina. Pueden ser bebidas energizantes, bebidas diuréticas, en fin. Hay un sinfín de usos que tiene la yerba mate. Estoy seguro que la industria lo va a desarrollar. Y repito, estoy convencido de que en 10 años vamos a tener una industria mucho más grande que la que tenemos”, dijo.
Sturzenegger abordó de lleno el panorama político nacional y el balance de la administración actual. Consultado sobre si considera que la reelección de Javier Milei está encaminada, su respuesta fue un rotundo «Sí, sí, sí», dando paso a un detallado repaso por los hitos económicos que, según su perspectiva, justifican un nuevo mandato.
El eje de su argumentación se centró en el contraste histórico. El funcionario recordó que «Argentina venía de 12 años sin crecimiento económico» y subrayó que el país «no había crecido absolutamente nada desde que Cristina Fernández de Kirchner puso el cepo».
Frente a esa herencia de estancamiento, reivindicó los resultados obtenidos durante la presidencia de Milei, desglosando una trayectoria de recuperación ininterrumpida. Según sus precisiones, la economía experimentó un rebote del 6% durante el primer año, seguido de un 3,5% en el segundo, con proyecciones de mantenerse en torno al 3% para el año en curso y el próximo.
Lejos de esquivar las críticas de los sectores opositores que advierten sobre una supuesta falta de actividad en la calle, el funcionario rechazó de plano esos cuestionamientos. «No la comparto», aseveró, e insistió: «Javier Milei ha tenido crecimiento económico en los cuatro años de su gestión».
Para ilustrar la magnitud de esta transformación, recurrió a las cifras más sensibles del tejido social y macroeconómico, destacando que el actual mandatario «le deja a la Argentina con una economía 20 puntos más arriba, con una pobreza que la tomó en 54% y la bajó al 28%». A esto le sumó el drástico descenso de la inflación, recordando que la gestión heredó un índice superior a los 200 puntos y logró estabilizarlo en el umbral del 15%.
Finalmente, para consolidar la idea de que este modelo no es un veranito estadístico sino un cambio estructural, hizo hincapié en el impacto directo sobre el mercado laboral y el sector externo. Destacó la creación de 500 mil puestos de trabajo durante la gestión libertaria y aseguró que desde el Gobierno trabajan a diario para que este bienestar alcance a todos los ciudadanos.
A modo de conclusión, y vinculando el desarrollo macroeconómico con la premisa inicial de expandir mercados como el de la yerba mate, sentenció: «Argentina está en un proceso de crecimiento donde las exportaciones están creciendo fuertísimamente, y me parece que eso hace que el proceso sea sustentable».

Passalacqua destacó el alivio fiscal impulsado por Misiones y reivindicó el diálogo entre gobernadores: “No hay grieta, no queremos eso”
En el marco de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, se refirió a la cuestión Malvinas y a la situación tributaria de la provincia.
Durante la charla, el gobernador respondió sobre la presión tributaria de Misiones y las medidas que lleva adelante la Provincia. En ese marco, señaló: “Misiones es la provincia 13 en presión tributaria. O sea, nosotros estamos en mitad de tabla”.
Passalacqua reconoció que existen aspectos por corregir y mencionó una reunión reciente con representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA). “Somos una provincia razonable, con cosas a corregir. Recién estuve con la gente de la UIA y hay cosas que tenemos que corregir con respecto al anticipo de ingresos brutos, que lo estamos corrigiendo”, explicó.
Entre las medidas adoptadas, mencionó el levantamiento de la denominada “aduana paralela”, en referencia a los controles ruteros donde se cobraba un anticipo de Ingresos Brutos. “Hemos levantado la llamada aduana paralela, en términos vulgares, que es el control rutero donde se pagaba anticipo de ingresos brutos”, sostuvo.
También señaló modificaciones vinculadas con distintos medios de pago. “Billeteras virtuales, depósito bancario, tarjeta de débito, hemos quitado como un bien imponible a todo eso”, afirmó.
Antes de retirarse para recibir al Presidente, Passalacqua dejó además un mensaje sobre el vínculo entre los gobernadores. Ante la consulta del entrevistador sobre si existía consenso, respondió: “Hay consenso y no hay grieta. No hay grieta. Nos queremos, nos queremos”.
Además, consultado sobre el reclamo de soberanía y la posibilidad de que la causa supere las diferencias políticas, Passalacqua respondió desde su perspectiva como gobernador, pero también como ciudadano. Recordó una enseñanza de su infancia y sostuvo: “Me acuerdo de mi maestra de cuarto grado, el puntero, las Malvinas son argentinas y es parte de nuestro ser, de nuestro ser nacional”.
En ese sentido, Passalacqua se refirió a la posición expresada por el presidente Javier Milei y a la postura de la Cancillería. Tras mencionar que había visto al canciller Pablo Quirno durante el encuentro y que lo había felicitado, afirmó: “La posición que ayer fijó el presidente, y la cancillería, me parece inexcusable no ayudar”.
El gobernador vinculó la cuestión Malvinas con la historia argentina y mencionó a José de San Martín y Mariano Moreno. “Ya San Martín hablaba de Malvinas, Moreno hablaba de Malvinas, o sea, tiene una historia larguísima”, sostuvo.



