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El Niño 2026-2027: El fenómeno extremo que amenaza con desconfigurar el clima y la economía global

La NOAA y organismos científicos de todo el mundo siguen de cerca la intensificación de un fenómeno de El Niño que promete redefinir los mapas de riesgo climático. Con pérdidas estimadas en 10 billones de dólares hacia 2032, los próximos dos años podrían ser los más cálidos de la era moderna.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

Fuente: NOAA

 

BUENOS AIRES (28/7/2026).- La comunidad científica internacional alertó, tras el análisis de los últimos modelos meteorológicos globales, de la formación de un fenómeno de El Niño con una intensidad sin precedentes en los registros históricos.

De confirmarse estas previsiones, el evento climático no solo rompería las marcas de temperatura en el océano Pacífico, sino que podría generar pérdidas para la economía mundial estimadas en 10 billones de dólares hacia 2032.

Los análisis de pronóstico estacional correspondientes al mes de julio —sobre una muestra de 667 miembros pertenecientes a 14 modelos climáticos distintos— sugieren que las temperaturas máximas en el océano Pacífico tropical podrían elevarse hasta 3,6 °C (6,5 °F) por encima del promedio. Esta cifra supera por 0,8 °C (1,4 °F) el récord histórico establecido durante El Niño de 2015-2016.

Para contextualizar la magnitud del pronóstico, los expertos señalan que la diferencia entre el El Niño más intenso y el quinto más fuerte registrados en los últimos 150 años es de tan solo 0,5 °C. Las proyecciones actuales plantean un escenario inédito fuera de cualquier margen previo.

 

2027 en la mira: el impacto acumulado sobre la temperatura global

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) declaró oficialmente la fase cálida de la Oscilación del Sur (ENSO) el pasado mes de junio. A medida que el fenómeno se intensifica, la transferencia de calor desde el océano hacia la atmósfera alcanzará su punto crítico entre noviembre y febrero.

Debido al desacople temporal entre la temperatura oceánica y el calentamiento atmosférico, los efectos más severos sobre la temperatura media global se manifestarán durante el año posterior a su consolidación:

Riesgo para los límites de París: La combinación de este evento extremo con el cambio climático de fondo podría elevar la temperatura media global hasta 1,7 °C (3 °F) por encima de los niveles preindustriales para el año 2027.

Umbral crítico superado: Este incremento rebasaría transitoriamente el límite de 1,5 °C fijado en el Acuerdo de París, marca que se superó de manera temporal por última vez en 2024, considerado hasta ahora el año más caluroso del registro histórico.

Escenario para 2026: Las plataformas de monitoreo climático asignan actualmente cerca de un 28% de probabilidad de que 2026 supere a 2024 antes de la llegada del pico térmico previsto para 2027.

Si bien las anomalías anuales no constituyen un incumplimiento definitivo del acuerdo internacional a largo plazo —el cual evalúa promedios durante décadas—, representan señales de advertencia sobre la aceleración del calentamiento global.

 

Un impacto económico y ambiental sin precedentes

Las proyecciones anticipan que las anomalías térmicas incrementarán la frecuencia y severidad de los eventos meteorológicos extremos a nivel global, manifestándose en olas de calor prolongadas, sequías severas, inundaciones e incendios forestales de gran escala.

Desde el punto de vista económico, las investigaciones sugieren que la recurrencia de eventos extremos de El Niño se intensificará a lo largo del siglo. El patrón en desarrollo exhibe características similares a los escenarios previstos por los científicos para finales del siglo XXI en un planeta más cálido.

Pese a la concordancia observada entre los diversos modelos de simulación, la comunidad científica apela a la cautela técnica. Si bien los sistemas de pronóstico estacional poseen una efectividad demostrada para eventos ordinarios, ningún modelo ha sido verificado históricamente ante anomalías oceánicas de 3,6 °C, al no existir precedentes en la era instrumental.

El seguimiento de la evolución de las anomalías en la superficie del mar durante los próximos meses será determinante para confirmar si este fenómeno se consolida como el evento climático más extremo de la era moderna.

 

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